Mortal canto de sirenas

25 noviembre 2016
  1. En algún lugar nos aguardan las sirenas, que tienen como único objetivo perdernos. Deseosos de oírlas cantar, dejamos de lado las advertencias de quienes probablemente saben más que nosotros, pero se han propuesto evitarnos el riesgo y el placer de perdernos. Desde ya les advertimos a nuestros protectores que no se saldrán con la suya.

    Herbert James Draper: Ulises y las sirenas

    Herbert James Draper: Ulises y las sirenas

  2. El afán de naufragar es difícil de reconocerlo en uno mismo. Para encontrar una explicación sencilla a ese oscuro deseo, inventamos a las sirenas que sin razón aparente se han propuesto perdernos.
  3. No me pierdo solo, gracias a mi estupidez inexcusable. Nos perdemos todos, por haber nacido humanos, por prestar oídos al canto seductor de las sirenas. Si eso no me libra de toda responsabilidad, cuando marcho alegremente hacia la perdición, ¿qué deberé inventar para que no me juzguen?
  4. Los demagogos han descubierto que más de uno espera de ellos que suministren esperanzas imposibles. Basta que no se avergüencen de hacerlo, para convertirse en líderes de una mayoría desubicada.
  5. El populismo florece en el terreno fértil de las frustraciones colectivas. Cuando no se ven salidas verdaderas, ni se esperaba hallar obstáculos, cualquier promesa irresponsable se da por solución infalible.

    Johan Ulrich Krauss: Proserpinas

    Johan Ulrich Krauss: Proserpinas

  6. Acepta promesas imposibles de cumplir, como disfruta cuentos de hadas. Cualquier cosa remotamente relacionada con la responsabilidad personal, le resulta intolerable.
  7. El trabajo de los embaucadores nunca fue más cómodo que hoy. Sus víctimas probables quieren ser embaucadas, pugnan entre ellas por el privilegio de experimentar antes que nadie un engaño consentido.
  8. El ansia de poder da sentido a la vida del demagogo. ¿Qué haría del universo vacío que lo acosa cuando se mira al espejo? Necesita compañía, siempre y cuando se le subordinen.
  9. Con tal de no estar solo, el demagogo se arriesga a mezclarse con la gente que desprecia y debe seducir. Sin su apoyo, no podría disfrutar el Poder que lo obsesiona. Pero ellos solo existen para que los manden.
  10. El Poder tiene mezquindades y prebendas que no suelen mencionarse y minimizan las improbables grandes ideas que deberían encubrirlas. No hay grandeza que logre desprenderse de manchas como esas.

    José Clemente Orozco: El Demagogo

    José Clemente Orozco: El Demagogo

  11. Nos gusta dejarnos arrastrar por los demagogos (para responsabilizarlos a ellos del desastre, en el caso de que tarde o temprano nuestros proyectos insensatos sean derrotados).
  12. Si los demagogos no hablaran por nosotros, diciendo en público aquello que pensamos y todavía no nos atrevemos a decir, seríamos la buena gente que al parecer no somos. Tal como suelen darse las cosas, nos hemos convertido en sus cómplices.
  13. Lo inaceptable necesita ser al menos tolerado y negociar acuerdos para sobrevivir, basados en la mentira. Mostrarse tal cual es, lo sabe, lo expondría a que lo desenmascararan.
  14. Disfrutar el canto de las sirenas permite olvidar que con toda seguridad ellas anuncian la muerte. ¿Puede haber mayor alivio que concentrarse en esas voces y dejar de lado lo que sabemos que viene después por un rato?
  15. Dime lo que pretendes hacerme creer sobre tus actos cuestionables y te diré qué me ocultas, porque las evidencias no sostienen el menor análisis. Mientes todo el tiempo.

    Jim Jones y niños de la comunidad de Guyana

    Jim Jones y niños de la comunidad de Guyana, antes del suicidio colectivo

  16. Dejarse arrullar por el discurso del demagogo, suspendiendo cualquier intento de incredulidad, puede ser un placer culpable, pero al menos al comienzo se lo disfruta.
  17. Si el demagogo no se cree su propia monserga, por estúpida que sea, ¿cómo podría convencer a sus seguidores de que lo apoyen? Una vez que pierde las dudas, reconozcamos que se vuelve invulnerable.
  18. ¿Engañarme? No tienes que ser demasiado hábil para que yo acepte el engaño. Solo debes oír mis demandas no dichas, que te indican con exactitud por dónde soy vulnerable.

    Manuscrito Siglo XIV: Ulises y las sirenas

    Manuscrito Siglo XIV: Ulises y las sirenas

  19. El embaucado quiere que lo engañen, necesita experimentar un castigo a su estupidez que pudo haber evitado, si tuviera un mínimo de afecto por sí mismo. Cabe sospechar que busca al embaucador para que cumpla el doble rol de juez y verdugo para el que lo ha convocado.
  20. Los creyentes se castigan por los pecados que reconocen haber cometido. Las víctimas de engaños atribuyen a los embaucadores la responsabilidad de su propia estupidez.
  21. ¿Por qué resultan mortales las sirenas? Porque las víctimas dejarían de encontrarle sentido a sus vidas, si no encontraran un castigo tan definitivo por su debilidad.

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Arando en el mar

30 octubre 2016

La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia. (Sócrates)

Laberinto vegetal

Laberinto vegetal

  1. Hemos arado en el mar, se lamenta Simón Bolívar cuando el final de su vida se acerca. ¿No es acaso una hazaña haberse atrevido a fracasar?
  2. El riesgo de fallar no le quita el sueño a quien nada intenta. Solo sufre la desazón de no haberse atrevido.
  3. Durante años me vi como alguien que avanzaba a tientas, hallándole sentido a la sinrazón que iba descubriendo. Solo por esa incapacidad para orientarme puedo darme el lujo de estar aquí, en lugar de haber muerto.
  4. ¿Hay algo más estúpido para el resto del mundo, que el optimismo que puede alentar uno? A pesar de lo anterior, ¿hay algo más necesario? No es cosa de ver demasiado en perspectiva, porque eso abruma.
  5. Suelo aprender por mi cuenta; lo hice durante la mayor parte de mi vida, en ocasiones gracias a mis maestros y en otras a pesar ellos.
  6. Aprender es una decisión que sin duda no facilita demasiado mi existencia, pero me confirma en la convicción de que lo aprendido es mío, aunque lo tome prestado.
  7. Arriesgarse a investigar tiene su precio. El solo mencionarlo disuade a más de uno, impidiéndole ver la recompensa y sobre todo el disfrute del proceso, cuando nadie sabe aún si se habrá de ganar o perder.

    Jean Michel Folon: ilustración

    Jean Michel Folon: ilustración

  8. Hay quienes disfrutan la seguridad de lo que saben, por insuficiente que sea. Hay quienes se sienten estimulados por aquello que todavía ignoran, apostando a que si se empeñan, puede ser que antes o después dejará de resultarles ajeno.
  9. Perder el tiempo buscando conocimientos, no puede compararse con el proyecto de vida de aquellos que solo esperan divertirse, como si la vida fuera un empleo burocrático que deben sobrellevar, por no hallar nada mejor.
  10. ¡Explora el mundo y también los libros! No es imposible que te pierdas mil veces, ¿pero acaso hubiera sido más satisfactorio limitarte al mezquino territorio de lo que conocías?
  11. No te conformes con lo que das por aprendido. Piensa en lo que te falta por aprender. Aquello que te pertenece hoy, no es suficiente.
  12. Das por descontado tu condición de ignorante, y a continuación te dedicas a buscar la manera de salir de ese estado, a sabiendas de que nunca llegarás a conseguirlo del todo.
  13. La investigación puede ser mal vista. Probablemente se demuestre que fue una pérdida de tiempo. La confusión que se intenta disipar exige internarse en ella sin temores. Eso basta para hacer retroceder a más de uno, que preferiría emplear su vida en algo finalmente más riesgoso: no hacer nada.
  14. Si te preguntan por qué investigas, lo más probable es que no tengas una respuesta satisfactoria. Si te preguntan por qué respiras, tampoco.

    Jan Lenica: Collage

    Jan Lenica: Collage

  15. Aquellos que desconocen los placeres del sexo, no pueden sustituirlos por las descripciones que suministran quienes los han experimentado. Los placeres de la investigación resultan inconcebibles para quienes no se arriesgan a emprenderla.
  16. Los poderosos conciben a la investigación como algo sin mayor sentido para su visión pragmática del mundo. Ellos se dan por satisfechos con lo poco que aprendieron hace tiempo y estiman sobre todo lo que ya olvidaron.
  17. Al investigar, no tratas de confirmar lo que ya sabías y no requiere ser cuestionado, sino explorar aquello que a todas luces todavía ignoras, en la confianza de que tarde o temprano algo habrás de aprender algo, que mal que te pese, tal vez no confirme tus expectativas.
  18. Irresistible placer de investigar un tema que te revela poco a poco su complejidad y tus errores de cálculo, pero que también entrega sus insospechadas conexiones y promete nuevos desarrollos, a medida que insistes en la búsqueda.
  19. Al estudiar, espera que su maestro le deje espacio para encontrar su propio camino, incluso a pesar de su autoridad, en el caso de que se la reconozca.
  20. Al enseñar, espera que su estudiante descubra por sí mismo su propio camino, incluso a pesar de la opinión del maestro, cuando por cualquier motivo no puede hacerlo con su ayuda.
  21. ¡Qué bueno es conquistar alguna certeza, después de haberse esforzado por obtenerla! Dicho lo anterior, ¡qué poco dura!
  22. Según Arquímedes, basta encontrar un punto de apoyo para mover el mundo. Solo se trata de una metáfora, pero quienes acaparan el poder lo han tomado en serio y niegan cualquier intento de alcanzar ese punto imaginario.

    Saul Steinberg: Dibujo

    Saul Steinberg: Dibujo

  23. Hay quienes disfrutan la reducción de aquello que ignoraban, como un estímulo para seguir buscando. Hay quienes defienden la continuidad de la ignorancia, como si su vida dependiera de ello. El conflicto entre las dos posturas es inevitable. El resultado, imprevisible.
  24. Odiaba investigar, tal como odiaba emprender cualquier tarea que lo obligue a trabajar efectivamente, equivocándose más de una vez y rectificando el rumbo, cuando se había acostumbrado a vivir como parásito o víctima, siguiendo la dirección que otros le imponían.
  25. Llega el día que tus energías se agotan y otro en el que estés muerto. Solo entonces dejas de buscarle sentido al caos del mundo. Mientras llega ese momento, no tienes por qué dar ese final como inevitable.

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Amistades y traiciones

20 octubre 2016
Renato Guttuso: Pintura

Renato Guttuso: Pintura

En el alma se forman / abscesos de rencores / tumores de impaciencia / hernias de desamparo. (Mario Benedetti: A ras del sueño)

  1. Los amigos mejoran cuando aumenta la distancia que nos separa de ellos. Al perderse los detalles odiosos de su comportamiento, el observador bien intencionado llena los huecos de la memoria, con los mitos más convenientes para vaciar de conflictos y dudas la relación que está olvidando.
  2. Duele menos desconfiar de un amigo, que sufrir su traición. Al desconfiar, no te entregas de todo al amigo, ni al ser traicionado por él estás perdiéndolo del todo lo que apostaste al considerarlo tu amigo.
  3. No te conozco demasiado y me niego a investigar para conocerte mejor. Prefiero desconocerte, siempre y cuando la ignorancia me mantenga en mis convicciones, a reconocer que hay conflictos insalvables entre nosotros.
  4. Miras con disimulada pena a tus amigos más próximos. No es improbable que alguno de ellos esté pensando en traicionarte. La mayor prueba de afecto que puedes dispensarles, es no darles a entender lo que ya lo sabes.

    Antonio Berni: Pintura

    Antonio Berni: Pintura

  5. En el fondo no desconfías de un amigo. Solo recuerdas que toda relación de amistad es frágil y no cuesta mucho arruinarla. Por eso evitas esperar demasiado de ella, aunque sigas ejecutando los rituales que demuestran su firmeza.
  6. En medio de una crisis, uno busca amigos que lo apoyen y no cuestiona demasiado la calidad de aquellos que encuentra. Pasada la crisis, no es prudente mantener la misma falta de criterio.
  7. Rara vez los traidores demuestran ser capaces de pedir perdón, que entonces te ves obligado a conceder. Tienen tan mala opinión de sí mismos, que cualquier arrepentimiento se les vuelve carente de crédito. Ellos se han condenado sin atenuantes.
  8. Cuando te enfrento, sé que habrás de respetarme, siempre y cuando te convenga. Esperar lealtad de un adversario, solo porque uno es leal, no pasa de ser la manera más inepta de suicidarse.
  9. Cuando me enfrentas, no debes saber lo que pienso de ti, porque de destapar mi juego solo puedo perderlo.
  10. De algo (nunca demasiado) sirven los buenos modales. Tú y yo no nos agredimos innecesariamente, para evitar que cuando resulte imprescindible hacerlo, ninguna consideración se interponga entre nosotros.
  11. A lo largo de la vida, uno ve tal cúmulo de traiciones de aquellos en quienes más confiaba, que termina por adquirir un callo que se confunde con la resignación.

    Otto Dix: Pintura

    Otto Dix: Pintura

  12. Espantarse ante las traiciones que no sorprenden a nadie, jurar lealtades que nadie en su sano juicio se cree con derecho a exigir. Si no hubiera contrasentidos como estos, la vida resultaría horrible.
  13. Celebremos la lealtad tal como se merece, las pocas veces que se manifiesta. En cuanto a la traición, eso tiende a presentarse como lo inevitable, por lo que más prudente es no mencionarla.
  14. Los capitanes de las derrotas no se conforman con menos que la victoria final. En el camino están dispuestos a sacrificar a todos los que crean necesarios, con tal de salvar su propio pellejo.
  15. Si uno quiere disfrutar la compañía de amigos, debe aceptar la posibilidad de que tarde o temprano alguno de ellos lo traicione. Después de todo, ¿esperan los amigos algo mejor de uno? Si eso ocurriera, se anunciaría como la buena noticia del siglo.
  16. Si te vas a enlodar con una traición, no te abandones después al arrepentimiento. El daño que has hecho, hecho está. Quizás otros justifiquen u olviden tus actos. En tu memoria, nada conseguirá borrarlo.
  17. Cuando traicionas, te enlodas. No quedan otras alternativas. ¿Quién puede emular a Saulo de Tarso, que convirtió su traición en epifanía?
  18. Cuando se sabe traicionado, no deja de sentirse satisfecho, porque las circunstancias lo han obligado a aceptar que el mundo es tan repugnante como siempre le había parecido, solo que antes hubiera sido prematuro declararlo.

    Raquel Forner

    Raquel Forner

  19. Solo un traidor satisface el ideal de interlocutor para un corrupto.  Cuando alguien se hace merecedor de confianza en ciertos ámbitos del poder, debe demostrar primero su destreza para la traición. Solo entonces le abren todas las puertas.
  20. Para bailar, hay que ser flexible. Para ascender en el disfrute del Poder, se requieren destrezas se requiere traicionar sin molestarse en mirar atrás, ni pensar en los juicios adversos.
  21. Los traidores suelen ser mal vistos en casi todos los ámbitos, a pesar de que en el mercado existe una sostenida demanda de sus servicios. Quizás no sean apreciados, porque la oferta suele ser excesiva.
  22. El placer de enlodar el buen nombre de otros, suele presentarse como un instante de debilidad de aquel que lo disfruta, en lugar de revelarse como un crimen atenuado por la prudencia.
  23. Una traición oportuna, se dicen los pragmáticos, ahorra más de un suicidio por lealtades mal entendidas.
  24. Quien no aprende a traicionar alegremente a todos aquellos que se le interpongan en el camino, se condena a una vida solitaria, por volverse conocido como un imbécil con principios.
  25. Cuando se continúa desprecia tanto a Judas Iscariote, debe ser porque no atinó a negociar una recompensa acorde con la magnitud de su traición.
  26. Vender barato a un amigo es inaceptable. Después de todo, no hay tantos amigos que permitan beneficiarse, al repetir el mismo trato.
  27. Cuando alguien no puede menos que identificarse como traidor, prefiere no estar solo y se dedica a difundir la buena nueva entre sus conocidos: traicionar es tan plausible, como rentable, necesario y urgente. No es cosa de llegar tarde a la fila de quienes desean probar que ellos también comparten esa mancha, que al ser de todos deja de avergonzar.

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Preguntas incómodas, respuestas pendientes

12 marzo 2016
  1. Quien aprende a callar, controla su discurso. ¿Seremos capaces de resignarnos a no decir nada, cuando descubrimos que no tenemos nada que decir?

    Edward Hopper: Sea Watchers

    Edward Hopper: Sea Watchers

  2. Necesita montarse en un pedestal. Quizás sea para ver qué pasa alrededor, pero una vez arriba ¿quién lo invita a espetarnos un discurso?
  3. En otras circunstancias callaría, pero al haber testigos se siente obligado a hablar más de lo necesario, para no desdibujar el rol decisivo que pretende ocupar. ¿Debería tener algo que decir?
  4. Agotó los temas de conversación que había preparado, como agotó la paciencia de los interlocutores al repetirlos. ¿Qué nuevas humillaciones le reserva el futuro, después de los bostezos que cosechó? Ya no le quedan fuerzas para otra cosa que permanecer donde está y recibirlas.
  5. Quiere dar cuenta al mundo de su desequilibrada pero inefable existencia. Solo eso le importa. ¿Por qué supone que habrá de conmover con apenas eso?
  6. Vive para exigir la protección de medio mundo, después de habernos convertido en testigos de su calvario. ¿Cómo puede alguien cargar en su conciencia con la responsabilidad de no sufrir tanto?
  7. Se arrellana en su dolor, lo mismo da si es cierto o falso, como quien disfruta un privilegio que nadie se atreverá a disputarle. ¿Conseguirá mantenerlo vigente, si prolonga la exhibición? Con el tiempo, hasta la piedad se desgasta, como sucede con el enojo.
  8. Tiene como proyecto único el endiosamiento de su persona. Debe sobrevivir mientras tanto, no importando gracias a qué precio pagado por el resto del mundo. ¿Cómo extrañarse de que más de uno piense en eliminarlo?

    Edward Hopper; Pintura

    Edward Hopper; Pintura

  9. ¿Quién llega al mundo con la certeza de tener un objetivo? Casi nadie. Si eso le ocurre, nada le asegura que sabe realmente hacia dónde se ha encaminado.
  10. ¿Alguien está obligado a concebir el universo más allá de su propio ombligo? Poco importa que no se pretenda más, con tal que no me obliguen a seguirlos en su miopía.
  11. Vive recibiendo mensajes vacíos, emitiendo mensajes vacíos. ¿Qué satisfacción encuentra en el intercambio de lo que no le confirma su soledad, sino la sumisión al sinsentido?
  12. Entérate ya. ¿Por qué deberíamos confiar en alguien que no parece tener dudas respecto de sí mismo?
  13. No todas las puertas se encuentran abiertas. ¿Por qué deberíamos aceptar a quienes no están dispuestos a aceptarnos?
  14. El horror de Babel es la imposibilidad de recuperar el silencio que alguna vez nos atemorizó. ¿Cómo se ha llegado a una situación tal, que la vecindad humana, por necesaria que sea para salir adelante, se haya vuelto odiosa?
  15. En este coro de sordos, ¿hay alguna voz que valga la pena oír? Si la hubiera, ¿cómo enterarse de lo que dice, en medio del ruido que se ha impuesto?
  16. No nos ve, no nos mira nunca, pero nos concedió la opción de existir fuera de su imaginación. ¿Acaso toma nuestra distancia como aprobación y espera que lo acompañemos en sus errores?
  17. Los amigos nunca pueden ser demasiados, probablemente ninguno para siempre, mientras los enemigos se multiplican en su imaginación. ¿Logrará diferenciar sus temores de la realidad, cuando está decidido a ofrecerse como víctima a sus fantasmas?
  18. No se conforma con sus limitaciones inocultables, pero exige que por ningún motivo nadie las iguales ni supere. ¿Cómo extrañarse de que viva agrediendo a quien se le acerque, tras haberse convencido de que debe defenderse?

    Edward Hopper: Room in New York

    Edward Hopper: Room in New York

  19. ¿Se conformarán con dejar un rastro de proyectos irrelevantes en este mundo? No, se dedicarán con entusiasmo a impedir que nadie más pueda hacer algo distinto.
  20. Experimentar de vez en cuando el vacío no está mal. Solo parece ser una etapa de recarga de sentido. ¿Realmente lo buscas o has desistido de hallarlo hace tiempo?
  21. Quizás no seamos tus adversarios, pero tampoco tus pacientes interlocutores. Si no nos tomas en cuenta, ¿deberíamos hablar contigo?
  22. No creo que sea exigir demasiado. ¿Por qué someterse a las decisiones de aquellos que no se toman el trabajo de considerar nuestras decisiones?
  23. Nada pasa. Realmente nada promete pasar. ¿Hasta cuándo? Te hundes en la esperanza de que tu entrega al sinsentido no tarde en devolverte a la luz, porque habitualmente se impone la inercia de permanecer vivo.
  24. Tienes que darle algún sentido a tu vida, y en lo posible no cualquier sentido. ¿Te conformarás con permanecer en este mundo por simple inercia, mientras alguien no decida barrerte de una vez por todas?

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Fanáticos, por la gracia de Dios

13 febrero 2016
Hooligans

Hooligans ingleses

Cuando el fanatismo ha gangrenado el cerebro, la enfermedad es casi incurable. (Voltaire)

El idealismo, por desgracia, no te protege de la ignorancia, ni del dogmatismo, ni de la estupidez. (Sidney Hook)

  1. ¡Ah, el formidable placer de no pensar! Se avanza por la vida como si fuera con piloto automático. De un modo u otro, siempre se llega al mismo sitio: un más que previsible desastre.
  2. El fanatismo se contagia, se desliza sin hallar dificultades, se recibe con el entusiasmo de quien lo esperaba sin decirlo, mientras la objetividad que tanto cuesta alcanzar es sospechada de todo tipo de iniquidades, y en el caso de haberla obtenido, no tarda en extraviarse, apenas uno se descuida.
  3. Poco le importan las repetidas evidencias de estar equivocado, ni hacer el ridículo al sostener el mismo error con tanto entusiasmo, porque lo peor que podría ocurrirle es verse obligado a retractarse. Entonces, el mundo que elaboró con tanto amor, se derrumbaría.
  4. No ve lo que a sabiendas no acepta ver. Malinterpreta sistemáticamente lo que oye, con tal justificar su enfrentamiento con los adversarios. Dedica tantas energías a perfeccionar su ignorancia, que no le queda tiempo para aprender de sus errores.
  5. Antes que reconocer una falla en el sistema inquebrantable de su fe, se dedica a destruir con ensañamiento a todo aquel que se haya atrevido a señalarla.
  6. Se designaron a sí mismos dueños de la verdad. ¿Cómo resignarse a que los cuestionen? Probablemente no saben defenderse, después de haberse acostumbrado a agredir a todo aquel que hubiera preferido un diálogo.
  7. Ser invitado a dialogar, es una humillación intolerable, para todo aquel que no puede imaginar otra posibilidad que la de ser escuchado.

    Flagelantes medievales

    Flagelantes medievales

  8. Voluntariamente el fanático se instala en una cumbre que resulta inaccesible para el resto de los seres humanos, por lo que cualquier paso que dé a continuación. se convierte en la humillación de una caída irreversible.
  9. El fanático da tanto por sabido, que no le queda nada por aprender, nada por corregir, nada por disculparse. Da la impresión de querer mostrarse ante el mundo como si ya estuviera muerto y libre de los ajustes inevitables que deben efectuar a cada rato los seres vivos.
  10. El fanático se aferra a un par de slogans, con la desesperación del anciano que se aferra al bastón. Si se lo privara de su punto de apoyo, se derrumbaría o (lo que es más probable) debería probar que puede prescindir de las ideas prestadas que no se cansa de reciclar, para generar las suyas.
  11. El disfraz es difundir una idea. La realidad es el deseo de agredir a no importa quién sea designado como adversario. Si las ideas no se proclaman con tanto énfasis, el comportamiento criminal quedaría al desnudo.

    Flagelantes filipinos

    Flagelantes filipinos

  12. Se encuentran tan convencidos de haber sido designados como portadores de la verdad, obligados a difundirla entre los imbéciles que todavía no la aceptan, que no conciben la menor posibilidad de vivir un espejismo.
  13. Pase lo que pase, no se desviará de la huella que fueron trazando sus pasos, mientras memorizaba el único trayecto que se autorizó a recorrer. El mundo que tal vez existe fuera de la ruta, solo puede ser una amenaza.
  14. Poco importa que vocifere sin asco ni piedad los mismos argumentos. Solo trata de evitar que alguien más utilice la oportunidad que le corresponde de hacerse oír.
  15. Corren los fanáticos, deslumbrados, hacia el futuro que solo existe en su delirio, como los perros que ladran a la luna. Hay más duelo que decisión en su enojo.
  16. Solos, deben esconder su fanatismo como una tara que los incapacita. Al reunirse, en cambio, se envalentonan: ellos tienen la razón por estar de acuerdo.
  17. Si pudiera sobrevivir en medio de las dudas que atormentan a cualquiera, y permiten superar los errores, no se entregaría con tanta desesperación y esperanza mezcladas al fanatismo.
  18. Si uno los deja hacer, para no estimular sus comportamientos más irritantes, de todos modos los fanáticos encuentran algo que les permite dar continuidad a su delirio, mediante el cual consiguen dar sentido a sus vidas.

    Representación de agresión a una mujer en Kabul

    Representación de agresión a una mujer en Kabul

  19. Experimenté la inconsistencia amenazante del fanatismo ajeno muy temprano. Fue un buen momento, porque me reveló la urgencia de no dejarlo instalarse, comenzando por mí.
  20. Adora la discusión, porque el enfrentamiento con otros puntos de vista le permite demostrar que, pase lo que pase, impondrá al mundo su sordera, dado que es, ha sido será el tranquilo dueño de la verdad.
  21. El fanático dirá lo mismo, dirá lo mismo, continuará diciendo lo mismo, porque de otro modo entraría en pánico. No tiene otro tema. El error flagrante que se empeña en sostener, es demasiado elemental y solo por eso logra dar sentido a su vida.
  22. Antes de que abra la boca, se sabe qué dirá el fanático. Antes de que mueva un dedo, se sabe qué hará. Lo más lamentable de su situación, no es el error del que está convencido, sino el aburrimiento de resultar demasiado previsible.

    Manifestación nazi en EEUU

    Manifestación nazi en EEUU

  23. Hay épocas en que los fanáticos proliferan, después de haber estado contenidos en sus delirios privados, porque alguna voz providencial los convoca para sumarse a la tarea de controlar el mundo.
  24. Aunque accedan al poder que los deslumbra, los fanáticos insisten en actuar como si todavía estuvieran luchando por alcanzarlo. Viven para imponerse a sus contrincantes reales o imaginarios. Desesperan por hallar alguna excusa que les permita agredir sin restricciones a quienes se atrevan a cruzárseles en el camino.

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Provisorio sentido de las cosas

4 febrero 2016
Georg Lichtenberg

Georg Lichtenberg

Sin mi íntimo convencimiento, todo el honor, la dicha y el beneplácito del mundo no conseguirán ponerme contento, y cuando lo estoy por propia convicción, ni el juicio del mundo entero podrá arruinarme este placer. (Georg Lichtenberg)

  1. Después de tantos años, si algo permanece vigente de lo que pudiste ser, es la curiosidad. No fue suficiente para llegar a cosechar nada concreto, debes reconocerlo. Pero de no haber existido la curiosidad, ni siquiera la conciencia de tu fracaso hubiera sido posible.
  2. Reconcíliate con tus límites, después de haberlos descubierto. A continuación, vuelve a exigir de ti lo que otros consideraron imposible.
  3. La vida es un milagro (se crea o no en milagros). Si se lo acepta, no por ello resulta más controlable, ni tampoco más fácil de entender.
  4. ¿Acaso hay una derrota más humillante que la planteada por la propia muerte? En buena hora tienes alguna conciencia de ella, porque de otro modo no disfrutarías de lo poco que obtuviste en vida, con suficiente intensidad.
  5. ¡Puede resultar tan improbable la rutina de amanecer sin novedades un día tras otro! El resto de la jornada no es mucho más fácil de encarar, pero entre tanto uno se deja llevar por el optimismo (o la inercia) reinante sobre la convicción de que todo seguirá igual, sin preguntarse si eso es justo o no, si es posible o solo una sueño estúpido.
  6. No se vive por segunda o tercera vez las mismas oportunidades, pero si aprendemos la lección que brinda la memoria, aquello que nos resta no se vivirá del mismo modo.

    Danza macabra: grabado medieval

    Danza macabra: grabado medieval

  7. La vida tiende a ser un subproducto del azar, que probablemente no genera nada que valga la pena conservar. Aceptado eso, te dedicas a utilizar los desechos que te tocaron en suerte.
  8. Reciclas lo mejor y lo peor de las generaciones que te precedieron, gracias al olvido que te libra del horror de tener plena conciencia de no avanzar un paso.
  9. Si algo nuevo aportas a la sucesión anónima de aquellos que te precedieron, es la conciencia de no ser uno más, luchando contra parecidos obstáculos, desaprovechando quizás diferentes oportunidades. ¿Quién te asegura, sin embargo, que esta conciencia no llegó más de una vez antes y el pudor hizo que otros la callaran?
  10. Difícilmente la vida coincide con las expectativas que cada uno de nosotros hace, por lo que aprender a ser defraudado por las circunstancias, debería ser un tema de los programas escolares. Cuando las expectativas son sobrepasadas, en cambio, nada resulta más fácil de aceptar.
  11. Los viejos suelen callar lo que aprendieron, tal vez para esconder que una convicción como esa llega cuando es demasiado tarde para utilizarla en su propia vida y ningún joven está dispuesto a escucharlos.
  12. En líneas generales, sé bastante bien lo que me espera, y dado que a nadie más concierne, he decidido callar. No sé en cambio cómo he de responder, cuando me vea obligado a ponerlo en práctica.
  13. Hasta el dolor más intenso, un día se desvanece (en ocasiones, gracias a la muerte de quien lo sufría). Todo en el dolor se define como esperanza de la brevedad.abrazo
  14. Hay días felices, en los que todo se da sin esfuerzo, y días en los que tratas de hallar sentido al absurdo, que parece haberse apoderado del universo.
  15. No aceptas que por cansancio todo llegue a darte igual. En el peor de los casos, te dices, no has logrado aún encontrarle sentido a los contratiempos que te abruman. En el mejor, disfrutas la oportunidad de crecer a expensas de viejas convicciones que se revelaron erradas.
  16. Tarde o temprano uno pierde la última batalla y muere, como correspondía. Toda la diferencia entre ser un héroe y ser un cobarde proviene de cuánto demores en darte por vencido.
  17. La determinación del suicida es tan sólida, que te preguntas por qué tratarás de detenerlo. En ese momento piensas en tu dolor, no en el suyo.
  18. ¡Mueres tantas veces en el curso de la única vida que te concedieron! La convicción de lo anterior no quita que trates de no impacientarte por agotar la última alternativa.
  19. Cuando uno siente que vive plenamente, en realidad está olvidando algo fundamental: que la felicidad no puede ser eterna y habrá de morir un día, pero ¿qué importa, mientras tanto, si alguna vez la felicidad nos toca?apreton manos
  20. Por un momento, los planetas parecieron alinearse y todo se volvió coherente, para tu disfrute de un mecanismo que suele dar la impresión de haber estado esperando ese ordenamiento, que no tarda en desmoronarse, cuando continúas observando. Hasta ahí llegó el azar afortunado que disfrutabas. ¿Acaso esperas más? Reclámale a Dios cuando lo encuentres.
  21. Esta que ya pasó, mal que te pese, fue toda la armonía que esperabas disfrutar en el curso de tu vida. Más no hay, aunque la consideres poca y reclames que debiste recibir más. Si por casualidad se repite la ocasión, que no te tome distraído, porque te consta: la felicidad nunca dura demasiado.

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Proyectos de vida

21 enero 2016
  1. Hace dos años tuve mis buenas razones para darme por muerto en poco tiempo más. Fue un cálculo apresurado. Hoy sigo con vida y me planteo nuevos proyectos, como si entonces nada hubiera pasado. Puede ser otro cálculo apresurado.

    Saul Steinberg: Dibujo

    Saul Steinberg: Dibujo

  2. Elaborar proyectos inútiles, como enamorarse de quienes tal vez no nos correspondan, demuestra que uno suele ser un tonto a veces, pero sabe para qué llegó al mundo.
  3. Aprende a renunciar. Puede costar al comienzo. Luego llegas a experimentar un placer que se vuelve adictivo. Después todo, ¿no es lo que tendrás que hacer, te guste o no, tarde o temprano?
  4. Hay un tiempo de construir, de acuerdo al Eclesiastés, como debería haber un tiempo de derrumbar, o al menos de dejar que los proyectos de vida revelen por sí mismos si resisten al deterioro o se caerán solos.
  5. ¡Cuántos proyectos fracasan! Por primera vez, me descubro (con sorpresa) como el espectador de un drama, que a pesar de ser el mismo, antes me involucraba.
  6. Al envejecer, lo que importa es aprender cuándo es útil ignorar tentaciones y marginarse, en lugar de volver a intentarlo y frustrarse, como si todavía hubiera tiempo de cambiar de rumbo y estar obligado a demostrarlo.
  7. El privilegio de ponerse a un lado de los grandes proyectos, para que otros (en mejores condiciones) se encarguen de ellos, se reserva para el final de la vida. Lamentable sería que los jóvenes eludieran los riesgos que pueden destruirlos, antes de haberlos encarado.

    Saul Steinberg: Dibujo

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  8. Se tiene la impresión de vivir más de una vez, hasta morir del todo, y entonces, con gran alivio, ya no hay tentación de regreso, sino el viaje incontrolable hacia el olvido.
  9. En tantas oportunidades tuvo la sensación de haber llegado al irreversible fin de su vida, que su memoria se ve obligada a reacomodar la conciencia de tantas crisis, para que no se derrumbe la ilusión de que sigue siendo el mismo.
  10. Cuando sufres un trauma, tienes la engañosa impresión de que el tiempo se detuvo. No sabes qué hacer y lo más probable es que no hagas nada, hasta que de algún modo vuelves a pensar con suficiente claridad y el tiempo se reordena. Hubo un pasado, pero también hay un presente. Si te recuperas del duelo, habrá un futuro.
  11. No esperaba morir viejo, como al parecer ha de sucederme. No deseaba envejecer, ni agotar mis desmedidos proyectos. ¿Qué vendría después? No lograba verlo. Hoy me aferro a lo poco que me fue quedando de aquello, como si fuera todo lo que importa.
  12. Los conformistas decían “peor es nada” para recomendar la pronta aceptación de situaciones que no hubieran debido ser aceptadas. Hacer nada, era con frecuencia la única alternativa disponible. No estaba mal pensar que al menos ese triste punto de llegada, no sería otro punto de partida.
  13. El aprendizaje de la renunciación parece interminable. Tengo la impresión de que apenas consigo aceptar una pérdida, la próxima que se me plantea duele tanto como la primera.

    Saul Steinberg: Dibujo

    Saul Steinberg: Dibujo

  14. No he llegado a ser un héroe, ni un artista genial, ni un padre respetado. Por no serlo, es que la humillación de la vejez no llega a dolerme tanto. Después de aprender a fracasar en tantos campos, uno acepta el final como un alivio.
  15. No he sido un traidor, ni un irresponsable, ni un holgazán. Si hubiera sido creyente, me quedaría el consuelo de esperar una recompensa en el más allá, puesto que no habré de recibirla aquí, pero temo que tampoco esa ilusión me haya sido concedida.
  16. Paladeas tus duelos, porque han llegado a ser tantos que te encuentras en condiciones de compararlos, evaluarlos como si fuera un desfile de belleza y derivarlos sin más trámite al archivo de las causas perdidas. No serán olvidados, ni te detendrán.
  17. ¿Al menos adviertes cuándo eres feliz? Crees que sí. No todas las veces, probablemente. Si los proyectos de vida no estuvieran presentes todo el tiempo, para invitarte a compararlos con la realidad, la felicidad sería más cómoda.
  18. ¡Qué bueno es olvidar (cuando se disfruta el privilegio de la memoria)! ¡Qué bueno es recordar, para no verse obligado a inventar todos los días el mundo desde cero!

    Saul Steinberg: Dibujo

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  19. Estar vivo (te guste o no) es enterrar uno tras otro los sueños. Estar vivo es darte cuenta de que tu misión (si acaso hay alguna) es enterrar sin demasiadas ceremonias tus propios sueños, evitando que sean ellos quienes te manden al cementerio.
  20. Entusiasmar a colaboradores, para que dejen de lado sus proyectos personales y adopten el mío, en atención a sus virtudes, que para mí resultan inocultables. Suena tan improbable como que yo me sume a sus proyectos y consiga hacerles creer que no advierto sus debilidades.
  21. No intento convencer a nadie. No pretendo servir de ejemplo de nadie. Puedo ser olvidado, sin demasiada resistencia de mi parte. Ahora, con el mayor cuidado, me dedicaré a borrar las huellas que dejé, para dejar el mundo que habité, creo que sin haber causado mucho daño.

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