Bienvenidas las desilusiones (I)

19 mayo 2018
  1. Bienvenida la esperanza, por estúpida que le parezca al resto del mundo, porque antes del inevitable desencanto, que no tarda en ponerle fin, otorga un breve atisbo de sentido a la vida. ¿Importa dejarse engañar más de una vez, declararse siempre disponible a ser engañado, aunque solo sea por un rato?

    Jan Svankmajer: Alice

  2. Bienvenida la discordia, que impedirá el olvido de los objetivos mezquinos. Mientras ella reine, nos enfrentaremos unos a otros, buscando sacar ventajas mutuas y demorar los acuerdos, que sensatamente deberíamos haber aceptado desde el primer momento.
  3. Bienvenida la desilusión, porque a pesar del dolor que causa, también nos alimenta con la evidencia de que probablemente no vamos a permanecer engañados todo el tiempo. Despertar no es lo peor que puede sucedernos, aunque la realidad no siempre resulte demasiado agradable.
  4. Bienvenido el silencio que nos deja a solas con fantasmas y proyectos, sin otros intermediarios que el tiempo y la resignación para dejar que se desvanezcan o concreten. Nada nos distrae. Solo nos queda por enfrentar la evidencia de nuestros límites.
  5. Nada humano debería serme del todo ajeno. ¿Quién soy yo, que pueda reclamar excepciones? ¿Por qué rechazo en otros, lo que sin pudor acepto en mí? La grandeza y la miseria me habitan por igual, pero no las reconozco ni las acepto con frecuencia. Debo estar atento, porque apenas he comenzado a descubrirme.
  6. Bienvenidas las patrañas de todo tipo que aceptaste a lo largo de tu vida, conviene recordar (para tu autoestima) que nunca por demasiado tiempo ninguna, y te demostraron que con bastante esfuerzo de tu parte podías librarte de ellas (quién sabe qué sucederá con la próxima).
  7. Bienvenida la ignorancia, que en tantas ocasiones se impone durante la búsqueda del conocimiento, y a la vez promete ser derrotada por aquel que se esfuerce en hallarlo. Podrá interferir, pero será vencida.

    Raquel Forner: Éxodo

  8. Bienvenida la verdad, que no es demasiado frecuente en este mundo y ni siquiera permite creer que uno se ha convertido en su dueño definitivo; la verdad se alcanza tras no poco esfuerzo y a continuación nos elude, se escurre, obligándonos a buscarla de nuevo.
  9. Bienvenida la orfandad, que te obliga a decidir si vas a dejarte morir ante la sorpresa del primer obstáculo que se te cruza en el camino, o si te las compondrás para superarlo de algún modo, aunque todavía no sepas cómo.
  10. Bienvenida la traición, porque me recuerda que no debo confiar demasiado en las primeras impresiones, demasiado favorables, comenzando por mí, que no termino de conocerme y no quisiera sorprenderme un día de estos, justificando aquello que en rigor carece de justificación.
  11. Bienvenida la oscuridad, que me obliga a suspender cualquier intento de abarcar el mundo con una sola mirada. No es posible. Todo resulta siempre más complejo (o tal vez más simple) de lo que alcancé a concebir. Debo seguir buscando el sentido, sin obtener suficiente certeza.
  12. Bienvenida la luz, siempre que no te ciegue, porque te evita andar a tientas y te obliga a recordar que te deja expuesto ante el juicio de los demás, tal como ellos se encuentran expuestos a los tuyos.
  13. Bienvenida la embriaguez que no sueles concederte con demasiada frecuencia, porque no la experimentas como un escape efectivo, sino como una alternativa inútil, que te devuelve al punto de donde partiste, pero sin fuerzas. Aunque solo sea por eso, prefieres postergarla.

    Pablo Picasso: La Alegría de Vivir

  14. Bienvenido aquello que habitualmente rechazabas, porque te obliga a revisar tus fronteras habituales, tal vez para ampliarlas, quizás para borrarlas definitivamente. ¿Qué podías perder en el proceso? No mucho más que una retractación. Eso no cuesta nada.
  15. Bienvenida la lucidez que soy capaz de tolerar, siempre que me convenza de la necesidad de no ceder a la tentación de echarme a dormir con lo que di por aprendido. Hay que afrontar el riesgo de continuar pensando y continuar equivocándose.
  16. Bienvenido el deseo, que pudo haberte sometido a su mandato, aunque luego se desvaneciera, dejándote humillado y satisfecho a la vez, cuando te ofrece la posibilidad de lamentar su poquedad, tras haber ocupado la totalidad del mundo que percibías.
  17. Bienvenida la humillación, porque me obligará a decidir si estoy dispuesto a tolerarla (esperando que se repita como un castigo que en el fondo merezco) o si aprenderé a evitar las circunstancias que la hicieron posible (porque nadie tiene el derecho de someterme a ese maltrato).
  18. Bienvenido el asco, porque no hace falta pensar mucho para reconocerlo, porque señala una frontera. En esa dirección, te advierte, es imposible avanzar o detenerse. Hay que retroceder, ya retrocediste antes de decidirlo. Eso evita males mayores.

    James Ensor: Esqueletos peleando

  19. Bienvenida la resignación que finalmente se impone ante las grandes pérdidas, porque te obliga a pisar terreno firme y tomar las decisiones inevitables que cualquier otro en tu lugar tomaría, siempre que no sean prematuras, ni opuestas a la opinión de la mayoría.
  20. Bienvenidos los adversarios, incluyendo los encubiertos, porque te hacen saber quién eres efectivamente, de qué lado te encuentras, la cuestionable coherencia de tus proyectos y la discutible justicia de tus convicciones. Gracias a ellos eres quien aprecias ser.
  21. No acepto que me uses, ni siquiera después de convencerme de que (por simple descuido, por estupidez) yo acepte ser usado. Respétame y seré tu aliado. Al usarme, te advierto que me obligarás a convertirme en tu enemigo.

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Despertares y resacas

24 marzo 2018

Albert Camus

Al principio de las catástrofes y cuando han terminado, se hace siempre algo de retórica. En el primer caso, aún no se ha perdido la costumbre; en el segundo, se la ha recuperado. Es en el mismo momento de la desgracia cuando uno se acostumbra a la verdad. (Albert Camus)

  1. La gente prefiere imaginarse víctima de designios superiores o al menos inexplicables, que por algún motivo indescifrable conspiran para lograr su desgracia, antes que confesar la simple incapacidad para controlar las pequeñeces de la vida cotidiana.
  2. Un amigo me dijo: “Tengo una reiterada capacidad para organizar fracasos”. No era después de todo un amigo: no había aprendido a perdonar las evidencias de no estar a la altura sus propios sueños. En tal caso, ¿cómo podría perdonárselo a otros?

    Joseph Conrad

  3. Conrad contó en Lord Jim la farsa y la tragedia de aquellos que deciden exhibirse como héroes de una epopeya que los hechos desmienten y solo existe en su imaginación. Son temibles en su delirio, que termina por devorarlos.
  4. He visto muy claros los caminos que en buena hora no estuve dispuesto a emprender. Sin embargo, me comprometí en decisiones que no sabía hacia dónde habrían de conducirme. ¿Para qué evaluar si estuve equivocado? Lo estuve, pero de haber optado por la dirección opuesta, ¿en qué hubiera acertado?
  5. Al envejecer, uno tiene la oportunidad de ir perdiendo el ego, al mismo tiempo que la lozanía de su cuerpo. Si cada vez descubre menos oportunidades para creerse omnipotente, ¿por qué enojarse por la certeza, en lugar de disfrutar que puede ser menos tonto?
  6. No deja de consolarnos, paradojalmente, cuando nos vemos víctimas de circunstancias insondables, que nos conducen hacia la perdición. Por fin estaríamos incluidos en algo realmente grande, imposible de desafiar, que nos convierte en héroes, aunque todo no pase de ser una simple casualidad.

    Voltaire

  7. No ha sido lo que pudo ser. ¿Acaso pudo sucederle lo contrario? No es cosa de resignarse al mejor de los mundo posibles, como aprendió el Cándido de Voltaire. Hay que afrontar las evidencias de la torpeza, la ignorancia y las frustraciones para continuar viviendo.
  8. En la idea de mala suerte implacable, hay después de todo el privilegio de ser víctima inocente de la adversidad, una circunstancia que no considera la simple torpeza, ni menos aún la falta de criterio de quien la sufre.
  9. Héroes de hazañas todavía no intentadas, los jóvenes deslumbran y a la vez aterran por la magnitud del impulso que los anima y el abismo que los aguarda. ¿Cómo reaccionarán cuando descubran la barrera que se interpone entre ellos y sus sueños?
  10. Nadie tiene derecho a decirle a un soñador que está equivocado, porque tal vez no lo esté. Nadie tiene derecho a informarle que su proyecto es imposible, porque tal vez consiga aquello que sus experimentados evaluadores no se atreven a imaginar.
  11. Sísifo es el prototipo del héroe moderno, según Albert Camus. Disfruta un dolor sin sentido y a la vez eterno. Le ha sido negada cualquier negociación, cualquier esperanza de un punto final a su condena. Él lo sabe desde siempre. Ni siquiera puede malinterpretar su situación, que lo vuelve admirable y absurdo.
  12. ¿Cuál es el mérito de sufrir? Si se lo piensa un poco, ninguno. El dolor cae sobre alguien, no pocas veces por azar, pero también por imprudencia, y allí se ve qué pasa. Dios no debiera enterarse, porque de otro modo se repetiría la horrible apuesta donde quedó atrapado el paciente Job.
  13. La buena suerte suele acompañar a los demás, sobre todo a los enemigos y competidores, nunca al observador, que en el mejor de los casos, no recibe mucho más que lo merecido.
  14. No todo está escrito (aunque haya tanto escrito, que nadie se toma el trabajo de leer). No todos los caminos posibles fueron explorados (a pesar de que muchos de ellos en el pasado resultaron inútiles, y no obstante vuelven a ser intentados con parecido entusiasmo, por los nuevos desafiantes).
  15. Hay veces en que uno palpa alrededor una adversidad tan sólida como un muro de piedra. La buena noticia es que, a diferencia de otras situaciones más fluidas, eso vuelve posible apoyarse en la adversidad, incluso treparla y también dejarla atrás, cuando no se retrocede ante las amenazas.
  16. Era afortunado o al menos lo parecía, comprendió, exclusivamente por decisión propia. No dejaba que otros vieran su dolor, cuando lo inundaba.
  17. Hubo momentos en que pudo ser otro, no por un rato, sino desde entonces y para siempre, sin vuelta atrás. Fueron tantos, que las decisiones que se vio obligado a tomar, ya no pueden ser abarcadas por aquel que definitivamente llegó a ser.
  18. Se había convertido en una presencia incómoda, porque dejaba que su dolor a la vista de todos y muchos volteaban la cara cuando se acercaba. Lo último que deseaban era darse por enterados de algo que bien podía sucederle a ellos, o que ya les había sucedido y preferían no recordar.
  19. ¿Todo va bien? Casi todo tendría que ir bien, para que la confianza en que uno habrá de sobrevivir en medio de un mundo caótico no se derrumbe, obligándolo a pensar como un ser responsable, que debe cuidar cada paso y de todos modos se perderá.
  20. ¿Cómo hacían para no sufrir nunca, ni siquiera contratiempos menores, aquellos amigos y colegas con quienes se cruzaba? Podía ser que la desgracia nunca se les hubiera cruzado en el camino. En tal caso, era como si a pesar de moverse, reír y repetir chistes viejos, ya estuvieran muertos.
  21. Dan la impresión de que las experiencias desdichadas no dejaran huella en su memoria.  Probablemente las derivan hacia un rincón oscuro que no frecuentan, donde después de un tiempo se degradan y ya no estorban. Son razonablemente felices o al menos viven un eterno presente, donde nada tiene demasiado sentido.
  22. André Gide enunció la convicción del desencanto: si todo está dicho y sin embargo no parece haber sido oído por nadie, habrá que volver a decirlo (tal vez, de otra manera, buscando nuevos destinatarios).  Mientras tanto, uno vive a la espera de alguna respuesta.
  23. Después de presenciar tal cúmulo de desastres, uno espera nuevos desastres (y lo más probable es que sus peores expectativas sean satisfechas). ¿Cómo seguir adelante con la convicción de que solo se avanza en círculos (mejor dicho, que desde hace tiempo se ha extraviado el rumbo)?

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Fallidos avatares

7 octubre 2017
  1. Pudo haber sido aquel (victorioso o derrotado) que otros fueron y él decidió no ser, todavía no entiende por qué, pero tampoco vale la pena averiguarlo. Solo cuenta lo que fue, por las razones (o sinrazones) que fueran.
  2. Cada vez que se descubre pensando en lo que pudo haber sido y por su estupidez inocultable no llegó a ser, se abofetea mentalmente y no tarda en recuperar (por un rato) la sensatez.

    René Magritte: Pintura mural

  3. El Cándido de Voltaire imagina este mundo como el mejor de los mundos posibles. Puede ser un criterio demasiado miope, pero ¿no es un progreso respecto de aquellos que lo ven como la antesala del más allá?
  4. Eres lo que llegaste a ser: una combinación de lo que te fue dado y no hubieras podido eludir, de las decisiones que tomaste a partir de lo que había y del Azar (la Providencia) que desafiaba cualquier intento de control.
  5. Miras tus viejos retratos con no poca extrañeza. ¿Quién era ese que alguna vez llegaste a ser? ¿Qué conciencia tenías entonces de ti mismo? Aunque las fotos no lleguen a mentir, y los demás las acepten como ciertas, al menos para ti resultas inverosímil.
  6. ¿Eres quien supones haber sido, quien tal vez pudieras llegar a ser, aunque no lo quieras, y entre ambas incertidumbres, un espejismo: quien eres ahora?
  7. Probablemente eres aquel que afirman aquellos que apenas te conocen. Demostrarles el error en que incurren, solo llevaría demasiada atención sobre sus dichos, que de otro modo pasarán desapercibidos.
  8. Lo previsible de tu vida te reserva sorpresas desagradables para las que no te descubres preparado, aunque estaban a la vista de cualquiera que te observara objetivamente un par de minutos. Ese tiempo no te lo concediste.
  9. Avatar de burócratas: ¿qué otra huella dejarían de su paso por el mundo, que el registro cotidiano de las entradas y salidas? Pedirles más, es un abuso.
  10. Te miras en el espejo como quien trata de descifrar el mapa de un territorio que sigue inexplorado. Aunque parezca sin obstáculos, ¿qué te oculta?

    Saul Steinberg: Dibujo

  11. Desde hace tiempo dejas de mirar el espejo. Sobrevivir no es imposible, siempre y cuando evites compararte con quien fuiste y postergues el cálculo de quien (a pesar de tus deseos) te queda por ser.
  12. Evitas recordar tu vida, con la destreza de quien se ha entrenado para efectuar esa tarea, porque los momentos de felicidad se confunden en la penumbra y solo quedan mejor iluminadas las frustraciones.
  13. Te mueves en la oscuridad como si supieras hacia dónde vas. Tomas decisiones meditadas, con la incertidumbre de quien dejó de confiar en su omnisapiencia juvenil.
  14. Desde hace tiempo dejaste de pensar en el futuro. Al comenzar a anotar esta idea, desconocías el final, pero si no la hubieras anotado, el final no existiría.
  15. De no haberte despedido por adelantado de casi todas las cosas que alguna vez te importaron, ¿dónde estarías hoy? Tal vez te sentirías más feliz, elaborando proyectos, aunque de todos modos carecieras de futuro.
  16. Apuestas a que sobrevivirás el próximo desengaño, porque lo has hecho tantas veces que ni llevas la cuenta, pero ¿qué no darías por evitarlo?

    René Magritte: Clarividencia

  17. Las decisiones comprometen. A veces, no puedes eludirlas. Con mayor frecuencia, las precipitas, porque quieres conocer, como en las novelas policiales, cuál puede ser el desenlace.
  18. Cada vez que tomaste decisiones, creíste hacer lo que debías, incluso cuando contrariabas tu enconada voluntad de hacer lo contrario.
  19. De no haberte negado a eternizar el duelo por cada uno de tus proyectos abortados, ¿qué sería hoy de ti? Dudo que estuvieras vivo.
  20. Avatar de enamorados: se imaginan eternos, aunque el desapego espere a la vuelta de la esquina. Van a engañarse cada vez, como si fuera la primera.
  21. Las desilusiones hubieran debido arruinar tu disfrute de la vida y de acuerdo a las evidencias, no lo consiguieron del todo. El error de cálculo que permitía el autoengaño, sobrevivió, aunque esté maltrecho.
  22. Puedes imaginar personajes en sus propias circunstancias, que no te cuesta describir, como si fueras testigo privilegiado de su vida imaginaria, pero no puedes imaginarte en otras circunstancias que no sean las tuyas.
  23. ¿Tienes pasta de héroe, de genio, de conductor? La experiencia te obliga a reconocer que no. ¿Tienes pasta de cruel, de cobarde, de infame? Tú decidiste que no lo aceptarías.
  24. Cuando te agreden, no te ofenden por mucho rato. Lo esperabas con impaciencia. Te hubieran defraudado más de lo aceptable, si te hubieran respetado.
  25. Si no te piden disculpas por haberte agredido, te darán la excusa perfecta para ser tan implacable con tus adversarios, como no sospechabas que te fuera posible.

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Malos consejos

27 mayo 2017

Nicolás Maquiavelo

A los hombres hay que conquistarlos o eliminarlos, porque si se vengan de las ofensas leves, de las graves no pueden; así que la ofensa que se haga al hombre debe ser tal, que le resulte imposible vengarse. (Nicolás Maquiavelo: El Príncipe)

  1. Haz lo que decidiste hacer, sin escuchar las razones de quienes te han visto emprender lo que consideran un camino sin salida. ¿No es eso lo que tanto buscabas? Luego pagarás el precio del intento y no es improbable que durante el proceso algo hayas aprendido. En caso contrario, tu purgatorio habrá de reiniciarse.
  2. Si te enamoras, ¿por qué no cierras los ojos? Mantenerlos abiertos tiene sus riesgos que tal vez tu feliz entusiasmo inicial no supere. Después de todo, no mirar es un gesto de cortesía hacia la otra persona.
  3. Si vas a robar, como has decidido que es tu vocación indeclinable, roba mucho y sacrifica un alto porcentaje para asegurar tu impunidad. De otro modo, no será un buen negocio.
  4. Acepta la mediocridad y pronto descubrirás que se ha vuelto una norma colectiva que estás obligado a respetar.
  5. ¿Te parece estúpido hablar de principios, cuando solo quieres aprovechar las oportunidades? No seré yo quien trate de convencerte de lo contrario, porque evidentemente no eres tú quien está dispuesto a oírme.
  6. De acuerdo a la opinión dominante, nada tiene hoy mucho sentido. Por lo tanto, da lo mismo atenerse a los códigos de convivencia o usarlos como felpudo. ¿No es cómodo?
  7. Alternativas hay que te deslumbran. Las adoptas sin pensarlo dos veces y para siempre. Luego verás si pueden corresponder a lo que imaginaste o revelarse como una pesadilla que nadie más que tú alimentó.
  8. Busca el placer y nada más que el placer, si no ves mejor alternativa que dé sentido a tu vida. Prepárate para que tus expectativas sean defraudadas.
  9. Acepta como cosa irrelevante las injusticias que todavía no te ha tocado sufrir, y luego no podrás defenderte de las arbitrariedades a las que te sometan.
  10. Justifica la mediocridad y luego intenta limpiarte las evidencias de lo que solo puede ser identificado como tu innegable complicidad. No te será tan fácil.
  11. Disfruta la mediocridad que te seduce. ¿Quién te lo impedirá? Estás en tu derecho. No comiences a buscar excusas para agredir a quienes podrían juzgarte un día de estos.
  12. Si vas a traicionar a quienes en mala hora confiaron en ti, no mires para atrás después de lo que hagas. Deprime ver tantas víctimas de su popia estupidez. Para disfrutar a fondo la vida, conviene ser amnésico.
  13. Si vas a ignorar tus compromisos, no te demores demasiado. Causarás menos daño a los tontos que te creyeron. Ahora bien, si disfrutas el espectáculo de su estupidez, hazles creer que vas a cumplirlos.
  14. Reconoce tu maldad. En eso te destacas. No te recordarán de otro modo, más favorable, pero entre tanto más de uno, intimidado o asqueado te dejará el camino libre para que exhibas lo peor de ti.
  15. Cancela cualquier recuerdo de tus errores pasados. Imagina que nunca existieron y puedes encaminarte alegremente a cometerlos con la inocencia de la primera vez.

    Kevin Spacey: House of Cards

  16. Si algo maravilloso tiene la memoria es su capacidad para fallar. No hay recuerdos seguros, todo se disuelve en la imprecisión de justificaciones e interpretaciones de lo que resulta inaceptable.
  17. Despreocúpate de las injusticias que no te alcanzan. ¿No te sientes más liviano al liberarte de tontos escrúpulos? Ahora, sin embargo, estás hundiéndote en la complicidad.
  18. Abandónate a la mediocridad que solicita tu participación y no tardarás en ser responsable de mucho de lo que lamentablemente se hace y (todavía peor) de lo que lamentablemente se deja de hacer.
  19. No me prestes atención. ¿Quién soy yo para darte consejos? Un tonto que se imagina librándote de una multitud de obstáculos que para ti simplemente no existen.
  20. Encubre la injusticia y luego intenta mirarte en un espejo. Te has manchado, y aunque te limpies con el mayor cuidado, siempre habrá quienes sigan viendo la huella.

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Death be no proud

15 abril 2017

John Donne

Death be no proud though some have called thee / Mighty and dreadfull for thou art not so / For those whom thou think´st thou dost overthrow / Die not poor Death nor yet canst thou kill me. (John Donne)

  1. Escuchas la respiración regular de quien duerme a tu lado. Nada te tranquiliza más cuando te sientes perdido. Nada puede prometerte menos sobre el futuro.
  2. Al despertar en medio de la noche, la presencia de alguien que duerme cerca y te demuestra sin saberlo que te necesita, puede ser todo lo que hace falta para olvidar la pesadilla tan vívida sobre el futuro y conciliar el sueño.
  3. No ves nada real, cuando intentas distinguir lo que todavía no ha llegado. Son solo tus temores, amplificados por el miedo, y no hace falta mucho más para impedir que encares el presente como lo has hecho tantas veces en el pasado.
  4. Imaginemos que no hay ningún futuro. No hace falta imaginarlo. Con frecuencia no queda ningún futuro. Puedo verlo. Antes lo hubo. Se agotó hace tiempo y no me quejo.
  5. Mientras me necesites, pensaré que dar tantas vueltas en el mismo sitio y fracasar de tantas maneras tiene algún sentido, que identifico contigo. Más allá no puedo ver nada, quizás porque no hace falta ver nada.
  6. La soledad nunca te asustó, porque nunca te considerabas del todo solo. Alguien vendría en tu auxilio, algo sucedería para darte el impulso que faltara. Hoy, al afrontar la eventualidad de no contar con nadie, te preguntas si lo anterior sirvió para acostumbrarte a las últimas batallas o solo para dejarte indefenso.
  7. Nostalgia de los días que parecen no haber dejado huellas en tu memoria. Eso que hoy no se recuerda, eso que en su momento no fue tomado en cuenta, debió ser la felicidad.
  8. La desnudez de la muerte no es la de los cuerpos, que finalmente consuela de ser mortal y mientras tanto disfrutar la permanencia en una forma transitoria. La muerte despoja de ilusiones, hasta dejar una evidencia que aterra. Vas a perder todo lo elaborado para olvidar lo que te espera.
  9. Si abrazaras a quien amas, te derrumbarías, porque sabes que estás por perder la endeble calma que obtuviste al precio de establecer una distancia que te cuesta mantener. ¿Cómo volverás a controlar después tus emociones?
  10. ¡Ríndete! La invitación es seductora, incluso razonable. Si pensaras en la relación costo-beneficio, probablemente lo hubieras hecho hace tiempo. Nada justifica que no lo hayas hecho aún, y sin embargo resistes.
  11. ¡Ríndete! Ya sea tarde o temprano, sucederá. Mientras tanto, no sabes muy bien por qué, tal vez por simple curiosidad, lo demoras. Debe ser que a pesar de los contratiempos y miserias que denuncias, lo disfrutas.
  12. ¡Resiste! Das un paso y luego otro. Miras por donde vas y no estás seguro del próximo. Te mueves. Tal vez salgas de esto o quizás no. Sigues adelante por las dudas.
  13. Sueles detener el abandonarte al dolor, cuando te acosa. No es tiempo aún, te dices. Te reservas para la rendición al dolor no importa cuándo, un día de estos.
  14. Alivio: sentir de nuevo que habito mi cuerpo, después de haber dormido siete horas sin interrupción. Una batalla quedó atrás, la guerra continúa.
  15. Tal vez sigues enfermo, pero experimentas un alivio. ¿Quién piensa entonces en la muerte? Basta una postergación, para que seas poco menos que inmortal.
  16. Tu cuerpo te acompaña, casi siempre es tú, pero a veces se independiza para mal y se convierte en tu adversario, al que te empeñas en derrotar antes de que él lo consiga.
  17. En medio de la fiebre, ves la normalidad de tu cuerpo como un puerto lejano, hacia el cual te enrumbas, ignorando si habrás de alcanzarlo.
  18. Sales de una enfermedad como de una cárcel que había logrado armar tu propio cuerpo. Lo recuperas y a continuación lo olvidas, mientras no vuelve a traicionarte.
  19. Vuelves a tomar control de tu cuerpo, sin forzarlo, ni encontrar demasiada resistencia de su parte. Eres de nuevo lo que habitualmente crees ser.
  20. Experiencia de luchar contra tu cuerpo para evitar que te tome bajo su control y ni siquiera te ofrezca algún minuto de placer como como compensación.

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¿Estás ahí?

4 marzo 2017
  1. Uno conoce tanta gente que parece estar ahí, a dos pasos, cuando en realidad se encuentra perdida en su propio mundo, inimaginable, después de haber cortado los puentes con el nuestro. ¿Cómo esperar una respuesta cuando se les interroga?

    Edward Hopper: Hotel junto a las vías

    Edward Hopper: Hotel junto a las vías

  2. ¡Despierta! Pasas la mayor parte del tiempo a la espera de que ocurra algo que de acuerdo a tu criterio merezca la pena ser tomado en cuenta. Si no estás alerta, eso y mucho más pasará de largo, sin que te enteres.
  3. Me ha costado tanto atreverme a hablar, me ha costado tanto hacerme oír, que renunciar a eso no solo es un sacrificio, sino también un muy deseado alivio.
  4. ¡Ahora, avanza! Dar el próximo paso te aterra. Quedarte detenido puede no ser un signo de firmeza, como planteas para no sentirte humillado, sino pura y simple indecisión.
  5. A veces (con frecuencia) uno lucha para comunicarse. Lucha contra su incapacidad para articular un discurso que tenga sentido, antes que contra los posibles interlocutores que lo dejaron pasar o malinterpretaron.
  6. ¡Detente! En este momento no vas por el mejor camino. Que alguien te lo diga, tal vez no te sirva de mucho, porque estás convencido de tus ilimitados poderes (para equivocarte, hasta que no puedas volver atrás, en este caso).

    René Magritte: Los amantes

    René Magritte: Los amantes

  7. El intento de comunicarnos, no siempre triunfa. Lo más probable es que falle por distintos motivos, y entonces uno se dice lo obvio: tomando en cuenta la experiencia, habrá que intentarlo de nuevo y con mayor cuidado.
  8. ¡Recuerda! O te dominarán las mismas debilidades del pasado.
  9. Si hay que encontrarle alguna ventaja a la humillación de verse traicionado por su propia incapacidad, es que al enterarse de lo sucedido, uno puede obtener la oportunidad de no seguir tan imbécil como hasta entonces.
  10. ¡Vigílate! No te conoces tanto como te hará falta un día de estos.
  11. ¡Apréndelo! Hay buenos tiempos, que no suelen ser eternos. Tampoco los malos duran tanto como prometen, aunque al pasar te hayan destruido.
  12. ¡Desmiéntelo! Te has alimentado de ilusiones infundadas. Ahora, no sabes cómo afrontar el desengaño. Mientras lo aceptes, quedan esperanzas de que algo hayas aprendido.
  13. ¡Alégrate! Tienes mucho que aprender, porque es bastante más lo que ignoras.

    James Ensor: Autorretrato con máscaras

    James Ensor: Autorretrato con máscaras

  14. ¡Retírate! Es mejor darse por vencido a tiempo, que sufrir una derrota irreparable.
  15. ¡Inténtalo de nuevo! Fracasaste una vez, pero no des por sentado que vas a fracasar siempre. Hasta por casualidad, uno puede acertar.
  16. ¡Alégrate! Cometiste muchos errores, que en otros hubieran sido imperdonables, y te dan la oportunidad de enmendar algunos.
  17. ¡Escúchate! Si pretendes hacerte notar, pero no tienes nada que decir, ¿por qué hablas? A veces, callarse un rato es lo mejor.
  18. ¡Relaciona! Si te conformas con los datos aislados que te alimentaron, será como si no existieras.
  19. ¡Piénsalo! Tal vez no valga la pena la mayor parte de lo que hasta hoy te entusiasma. Cuesta menos modificarte, que adelantar el duelo por tu muerte.
  20. ¡Conecta lo que sabes! Por poco que sea, es más de lo que creías, aunque no por ello puedes considerarlo inmune a la duda.
  21. ¡Contrólate! Estás a tiempo de no hacer algo de lo que tarde o temprano te arrepentirás. Por un instante, mírate como si ya lo hubieras hecho y considera las consecuencias. ¿Valdrá la pena?
  22. ¡Detente! La próxima vez que no pienses lo que haces, puede ser la última. Date más oportunidades de equivocarte y aprender del error, hasta que el acierto resulte tan fácil como respirar. Lleva su tiempo.
  23. ¡No compres afecto, ni lo vendas! Siempre cuesta más de lo que vale y no pasa de ser una insuficiente imitación de lo auténtico.
  24. ¡Escúchalo! Tal vez tenga algo que decir, y si después de oírlo demuestra que no lo tiene, ¡qué pena! pero siempre es mejor saberlo que darlo por supuesto.
  25. ¡Obsérvate! No des por sentado que ya te conoces. A nadie le cuesta más que a uno, verse con suficiente distancia.

    Raquel Forner

    Raquel Forner

  26. ¡Olvida lo que soñaste! Uno apuesta y algunas veces pierde y otras gana. Probablemente uno pierde más veces de las que gana. Esta puede ser una de esas en la que se fracasa, pero no por eso la definitiva.
  27. ¡Resígnate! Lo que has perdido, no vas a recuperarlo. Si por milagro ocurre lo contrario, celébralo. ¡Si no, basta de acumular duelos que te dificultan las decisiones!
  28. ¡Oye! ¿Qué estás diciendo todo el tiempo, sin pensarlo, ni darte la oportunidad de oírte?
  29. ¡Atiende! No me imagino ser el centro del universo, pero tampoco estoy aquí para que me ignores. ¿Quién te crees? Cuando halles la respuesta, avísame, para decidir si vale la pena intentar el diálogo.
  30. ¡Mírame! Tal vez yo no sea la visión más grata que puedas imaginar, pero mis errores te avisan cuál puede ser tu futuro. ¡Elude mis opciones!
  31. ¿Estás ahí? ¿Sabes qué estás haciendo? Cuando te observo, parece que te movieras en sueños, yendo hacia ninguna parte o (lo que resulta más probable) hacia tu perdición.

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¡Oye, tú!

3 marzo 2017

La capacidad de atención del hombre es limitada y debe ser constantemente espoleada por la provocación. (Albert Camus)

  1. ¿Puedo hablar contigo? Solo es cosa de decírmelo y tal vez nos ahorremos la pena de constatar que es un trámite inútil. Uno dialoga sobre todo con quien le oye y se calla cuando comprueba que está hablando al vacío.

    Hooligans

    Hooligans

  2. ¡Oye! ¿Quién soy yo para llamarte la atención? No me cuesta confesar que nadie. Lo intento, sin embargo, aunque solo sea para que después recuerdes mis buenas intenciones, junto con mi más que previsible fracaso.
  3. ¿Puedo hablar? Solo es cosa de decírmelo y tal vez nos ahorremos la molestia de constatar que aún es inútil. Uno dialoga, antes que nada, con quien le oye.
  4. Convencer, no es lo que intento. La verdad se impone sola, incluso a pesar de las convicciones de quienes jamás reconocerían sus errores.
  5. ¡Despierta! La sumisión se ha puesto de moda. Si te descuidas, te sumarás al rebaño de aquellos que ayer y hoy han marchado felices hacia el matadero.
  6. Si algo debo agradecerle a mi adversario, es que me obliga a permanecer atento, para evitar que me tomen por sorpresa las torcidas iniciativas que pergeña en su soledad poblada de fantasmas. Gracias a la incertidumbre de nuestra incómoda convivencia, al menos yo sé dónde estoy parado.
  7. ¡Atrévete! Hoy el miedo te detiene. ¿Qué puedes perder si das el primer paso? Algo, quizás mucho, pero no la posibilidad de intentarlo de nuevo.
  8. Tendremos que sacrificar más de alguna expectativa, en beneficio del diálogo, para comprobar si la transacción valía la pena, o si era mejor que cada uno siguiera por su lado.ciegos
  9. ¡Organízate! Hasta el dolor intolerable exige estar preparado. Cuando llegue, tal vez puedas afrontarlo mejor que si te cayera de la nada.
  10. La certeza de ser apenas el eco distante de alguien más, que no sospechabas, no es la última humillación que te espera, después de haberte imaginado único. Muchos otros se encuentran en la misma situación y ni siquiera conciben que algo así pueda estarles pasando.
  11. ¡Ábrete a las oportunidades que encuentras! Si las investigas, podrás rechazarlas, no por simple temor a lo desconocido, sino con algún conocimiento de causa.
  12. Debo darte la oportunidad de rectificarte, sin obligarte a reconocer tus errores, como debes darme la oportunidad de mantener mi opinión, sin subrayar por ello mis aciertos.
  13. ¡Mírate con atención! ¿Quién eres? Probablemente nunca fuiste el personaje que llegaste a imaginar cuando la realidad no te confrontaba. Le pasa a todo el mundo: nadie está a la altura de sus ilusiones.
  14. ¡Espérame! Si nos hemos encontrado hace tiempo, si hemos compartido proyectos, podríamos colaborar, en lugar de competir para eliminar uno al otro.
  15. ¡Escucha! Después de callarte por un rato, sin que nadie te lo sople en el oído, lo más probable es que encuentres algo digno de ser dicho.

    Saul Steinberg: Dibujo

    Saul Steinberg: Dibujo

  16. ¡Oye, tú! No te disperses. Te estoy hablando (me estoy hablando). No te agrada la insistencia, ¿pero acaso tienes otra alternativa mejor que nos relacione? Si me ignoras, no desapareceré por eso.
  17. No es imposible que estés en el mundo y no te necesitan. Con que no te conviertas en un parásito más, puedes considerar justificada tu existencia, pero no confíes en que no te aplasten.
  18. ¡Espabílate! Puede ser que todo lo que tenga que decirte sea esto, que es probablemente nada. No te dejes morir, viviendo como si tu paso por el mundo careciera de sentido.
  19. ¡Concéntrate! Hay más ideas en ti, de las que te crees capaz de inventar. Por lucirte, apresurarte o desesperar, no las abortes.
  20. Nadie pone en duda tu derecho a sobrevivir, pero si no te esfuerzas por ser de alguna utilidad, ¿cómo lo justificarás ante tu conciencia?
  21. ¡Documéntate! La ignorancia resulta simpática, solo cuando uno es muy joven y no la convierte en dogma.
  22. Existes en ocasiones por simple inercia. ¿Quién te autoriza a pensar que el mundo se encuentra a tu servicio?
  23. ¡Defiéndete! No dejes que te agredan sin responderles o darás la impresión de que no solo te lo merecías, sino que también que te lo buscabas.
  24. ¡Escríbelo! Ponerlo por escrito, ordena las ideas y revela que en muchas ocasiones lo mejor es callarse.
  25. ¡Deja de buscar excusas! Estás en dificultades y es hoy, no mañana, ni todavía más tarde, cuando tienes que afrontarlas.

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