El reino de los delirantes

12 enero 2017

Una adivinanza, envuelta en un misterio, en el interior de un enigma, pero tal vez existe una llave. (Winston Churchill)

Laberinto vegetal

Laberinto vegetal

  1. La realidad puede resultar intolerable. Cuando se lo advierte, no quedan muchos caminos: o bien se intenta cambiarla, una tarea fatigosa y no pocas veces condenada al fracaso; o bien se propone sustituirla de un día para el otro, mediante algún procedimiento demasiado sencillo para ser creíble, suponiendo que ningún obstáculo se opondrá nunca a la voluntad del delirante.
  2. Vencer o morir es la consigna de los delirantes. Si por casualidad vencieran, comenzarían sus problemas, porque no han pensado qué puede haber más allá. Morir, en cambio, contiene la promesa de convertirlos en modelo perpetuo de sus seguidores (y si eso no se diera, el alivio de no sufrir el desengaño).
  3. La fascinación de su propia muerte los deslumbra. Se ven a sí mismos como protagonistas de un solemne funeral, que al ponerlos fuera de cualquier cuestionamiento, los purgará del error de haber vivido.
  4. No hay delirio que programe el resto de una vida. Solo se trata de organizar la ceremonia de la propia muerte, sin reconocerlo, pero al mismo tiempo como si no hubiera otra salida.
  5. Buscan la perdición y por eso no es casual que la encuentren. Lo peor es que tarden en obtener el final que buscan, porque en tal caso comienzan a sentirse invencibles y cosechar prosélitos.

    René Magritte: Los amantes

    René Magritte: Los amantes

  6. No aceptan la soledad. Necesitan ser oídos en absoluto silencio por los incautos. Necesitan que los obedezcan, para confirmar que son los únicos padres, dueños y proxenetas de la verdad.
  7. Equivocarse no figura sus planes. Retractarse, menos aún. Viven en un eterno desafío final, que para su decepción no llega tan pronto como lo imaginaron y los obliga a afrontar la repetida humillación de sobrevivir.
  8. Se aferran al error inocultable, como el náufrago se aferra a cualquier objeto que flote en el vasto océano, aunque no lo conduzca a ninguna parte.
  9. Desde hace tiempo, tienen el mundo en sus manos. Llegaron a convencerse de que su fantasía es demasiado real para que valga la pena alimentar dudas, y si no lo proclaman a gritos, es para que nadie los contradiga.
  10. Siempre ha sido fácil corromperlos, siempre y cuando la negociación ocurra sin testigos, discretamente, para no comprometerlos en un acuerdo que no podrían justificar.
  11. Se juntan dos creyentes en una falacia y para ellos todo comienza a volverse tan real como lo confirma la fe del otro. Pueden continuar ciegos y sordos a las evidencias. Nada une más a la gente que el error.

    Salvador Dalí: Cines que reflejan como elefantes

    Salvador Dalí: Cisnes que reflejan como elefantes

  12. Uno tiene que ser capaz de engañarse a sí mismo, antes de dedicarse a engañar a los demás. Cuando el circuito se completa, y el delirante ha contagiado su error ¿cómo desandarlo?
  13. Si solo yo estuviera equivocado, no sería difícil reconocerlo. Cuando varios compartimos el error, comenzamos a consideraremos dueños de la verdad y tratamos de imponerla.
  14. La hermandad en el error evidente, suele ser más fuerte que compartir la verdad, porque la verdad solo se atisba, parcial, insatisfactoria, contaminada por la duda y enfrenta a los buscadores.
  15. No hay convicción más firme que la de quien concede una confianza ilimitada a sus propias intuiciones. Si alguien se atreve a cuestionarlas, tendrá que atenerse a la justa ira de quien no echa por la borda sus errores.
  16. El delirante siempre sabe quién es, sobre todo cuando no se encuentra en condiciones de demostrarlo. El sensato se pregunta quién es, incluso cuando las evidencias repetidamente se lo informan.
  17. Recalcitratante, vive para la reiteración de un discurso previsible que lo aísla y si ya no encuentra detractores, es porque tampoco lo toman en cuenta.
  18. Si se desprendiera de sus errores insostenibles, teme quedar expuesto a una verdad que considera peor que la muerte, porque lo obligaría a comenzar de nuevo y sobre otras bases, cada uno de sus proyectos.
  19. Hay quienes se desprenden del error que sostuvieron con alivio, como quien se libera de ropas que impedían moverse. Hay quienes lo sienten como una mutilación, que los priva de funciones sin las cuales la vida pierde sentido.
  20. Tienen aspecto humano, pero desde sus privilegiados sitiales ellos están convencidos de su naturaleza divina, que los pone por encima del común de los mortales y les otorga una invulnerabilidad que los salva de caer en pánico.

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Acomodos y otras infamias cotidianas

12 abril 2014
  1. Cuando el fuego de la ideología se extingue, el acomodo ocupa el territorio dejado libre, sin renunciar a su antiguo vocabulario de combate. Donde hubo gestos que comprometían, quedan la caricatura y el travestismo, no sea que el vacío se note.

    Franz Masereel: La ciudad

    Franz Masereel: La ciudad

  2. Vociferantes, los demagogos confían aplastar cualquier disidencia con sus voces amplificadas, antes que con razones. Si no logran acallar a todos, temen, ellos comenzarán a pensar por su cuenta, y en ese caso estarán perdidos.
  3. A la sombra de los grandes discursos, el silencioso acomodo prospera. Solo hay grandes discursos para distraer de las incesantes negociaciones del acomodo.
  4. Pónganme donde haiga, decía el viejo aspirante a burócrata. Quizás el idioma haya sufrido, pero la expresión de una voluntad irrenunciable no pudo ser más certera.
  5. La indiferencia de los acomodados al mundo que debe alimentarlos, es una evidencia imposible de negar. Sus raros simulacros de solidaridad solo tienen como función confundir a los espectadores con escaso criterio que pudieran objetar su comportamiento.
  6. Desde el punto de apoyo que le brinda el Poder, el acomodador distribuye y cobra favores entre los postulantes, como si el mismo Dios lo hubiera traído al mundo con esa misión irrenunciable.
  7. Si el Estado se reduce ostensiblemente, de todos modos continúa siendo una agencia de empleos, que quizás ofrezca menos oportunidades que antes, pero les concede cada vez mejores retribuciones.
  8. Todo se compra en la actualidad, quizás por la razón de que todo se encuentra en venta. Cuando aquellos que se proclaman honestos compran impunidad, la pagan cada vez más cara, pero deben reconocer que por haber tanta demanda, no pueden esperar que haya descuentos.

    Adolf Hiler con jóvenes hitleristas

    Adolf Hiler con jóvenes hitleristas

  9. Si el servicio público fuera algo más que un eslogan, para ornamentar el discurso de los burócratas, solo incautos que pronto van a ser desplazados lo tomarían en serio.
  10. Tomaron por asalto el Estado, mientras prometían regenerarlo. Utilizaron esa prédica distractiva para reacomodar a los suyos.
  11. Allí donde se manifiesta el Poder, se establecen mafias que no dejan pasar la oportunidad de sacar provecho de aquellos que pretenden acceder a él y aquellos que pretenden burlarlo.
  12. Proteger y amenazar pueden llegar a parecerse demasiado. A veces uno pasa de una actitud a la otra sin darse cuenta. No está mal que esto pase. Esto permite a los beneficiados/damnificados apreciar con objetividad qué frágil es su situación y cómo necesitan a quienes los protegen y amenazan.
  13. La experiencia le dice que suele estar libre de dudas que ensombrecen la vida de los tontos. Cuando enfrenta un conflicto, solo tiene que atender a su conveniencia para resolverlo.

    Jan Lenica: Rinocerontes

    Jan Lenica: Rinocerontes

  14. ¿Quién se atreve a denunciar el acomodo? Secretamente, uno espera que le llegue el turno de disfrutarlo. Detrás de esa esperanza, progresa la impunidad.
  15. Los más fuertes deben aceptar la necesidad de defenderse unos a otros. No se trata de solidaridad con el más débil, sino de complicidad para no perder los privilegios que desde hace tiempo reservaron para su exclusivo disfrute.
  16. Uno se acostumbra a la buena vida y dejar de lado los escrúpulos, mientras cuestan demasiado el sacrificio y la coherencia ética. No es difícil darse cuenta de quienes tienen todas las posibilidades de prevalecer.
  17. Alguien tiene que ensuciarse las manos, para que otros (a pesar de los beneficios indudables que sacan de la situación) puedan mostrar las suyas, impolutas.
  18. Resplandece la obscenidad del acomodo: aquellos que lo disfrutan, no tardan en convencerse de que pueden exhibirlo sin que nadie los señale con un dedo, porque de hacerlo se arriesgan a que el dedo los señale.
  19. El mundo es así, te dices. Debería ser mejorado, pero no eres tú quien recibió el mandato de emprender esa causa. Mientras tanto, los acomodados prosperan.

    Georg Grosz: Pintura

    Georg Grosz: Pintura

  20. Dan risa y pena mezcladas, aquellos que después de ensuciarse las manos por primera vez, pasan el resto de su vida tratando de librarse de las huellas que nadie más que ellos pueden ver.
  21. En medio de aquellos que no se atreven a burlar las leyes para conseguir lo que desean, los pragmáticos demuestran que una tonta restricción no los detendrá y lo estúpido que sería para el mundo prescindir de su ejemplo.
  22. El acomodador disfruta de un respeto nacido del temor. De su capricho depende la suerte de muchos, y no desaprovechará la oportunidad de hacérselo sentir. Si no le rinden pleitesía, pueden ganarse su eterno encono.
  23. Hace favores que a su debido tiempo cobra, con los intereses acumulados. En realidad, solo hace aquellos favores que los beneficiados no pueden evitar pagarle.
  24. Los méritos personales serán tomados en cuenta, siempre y cuando los favorecidos por el acomodo los ostentan como adorno, después de haberse acomodado.
  25. Si no quieres que te exploten, no busques ayuda cuando esperas que alguien resuelva no importa cómo, aquellos problemas que no te atreves a encarar por tu cuenta y riesgo.
  26. Si recurres a alguien en busca de acomodo, debe ser porque prefieres que al favorecerte se aproveche de tus debilidades, antes que correr el riesgo de demostrar que no estás en condiciones de obtenerlo con tus méritos.
  27. Una vez que vendes el alma al Diablo, ¿qué esperas, aparte de obtener los inmediatos beneficios que te deslumbraron? ¿Acaso pierdes el sueño? No puedes postergar indefinidamente el momento el entregarla. ¿Por qué no lo disfrutas mientras tanto?
  28. La hermandad en el crimen tal vez no sea una virtud de la cual uno pueda sentirse orgulloso, pero su solidez fue demostrada tantas veces, que la sombra de una posible traición no te quitará el sueño.
  29. Si denuncias mis fallas, ten por seguro que no descansaré hasta localizar las tuyas y exponerlas, porque nuestra inoperancia es difícil de ocultar, y si nadie lo ha denunciado hasta la fecha, será porque todos nos atenemos al mismo código de silencio.

    Saul Steinberg: dibujo

    Saul Steinberg: dibujo

  30. Somos adversarios que jugamos limpio mientras no nos ataquen. Si eso deja de ocurrir, prepárese quien sea para una lucha que solo terminará cuando lo hayamos liquidado.
  31. ¿Quién de nosotros se encuentra libre de objeciones? Con toda seguridad, ninguno. ¿Quién se arriesgará a denunciar las evidentes deficiencias del otro? Ninguno, mientras respetemos el acuerdo tácito de callar, cada vez que pretendan enfrentarnos, con el objeto de que unos y otros nos destruyamos.

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Definitivamente: no se hable más de esto

3 mayo 2012
  1. ¡Cállate y no hagas caras para demostrar al mundo que te callas contra tu voluntad! Al callar, lo pasarás bien o al menos lo pasarás mejor que si te empeñas en manifestar tu opinión que nadie te ha pedido.
  2. Hablará mañana. O pasado mañana. Tal vez nunca. Al dejar pasar la oportunidad de hacerlo cuando su intervención tiene algún sentido ¿por qué molestarse en recuperarla?
  3. Donde calla uno, deja espacio para que otro hable. Donde callan dos, prácticamente prohiben que nadie más lo intente. Lee el resto de esta entrada »

Marcha triunfal de los zombis

21 abril 2012

We are the hollow men / We are the stuffed men / Leaning together / Headpiece filled with straw. Alas! / Our dried voices, when / We whisper together / Are quiet and meaningless / As wind in dry grass. (T.S. Eliot: The Hollow Men)

  1. Se mueven torpemente, reciben homenajes con sonrisas vacías, cobran jugosos cheques por no hacer nada, toman las decisiones que afectan al resto del mundo… pero conviene recordar que están muertos desde hace bastante tiempo, hieden como muertos y solo se preocupan de continuar ocupando el sitio que les corresponde en el territorio que dejó de pertenecer a quienes permanecen con vida.
  2. Aceptaron privilegios del todo injustos, inmunidad ante cualquier crítica, sobornos, aplausos… y entonces les llegó la muerte por el atracón, como era de suponer. Ellos aspiraban a continuar disfrutando más de lo mismo y no estaban dispuestos a desandar el camino que habían errado. Lee el resto de esta entrada »

Graffitti

15 septiembre 2010
  1. Hechos, no graffitti.
  2. Mucha rabia y pocas nueces.
  3. ¡Créanme: tuve que rayar este muro para asegurarme que alguna vez pasé por aquí! Cuando decidan quitarlo, recuerden que mi identidad se encuentra en juego.
  4. ¡Necesito ensuciar! ¡Ya! Lo están viendo. Si no lo hago, reviento.
  5. La ciudad que hoy enfrento con un pote de aerosol, es un gran muro indenfenso.
  6. Ensuciar la ciudad es más fácil que limpiarla. Hasta sin mi ayuda, la mugre se instala en estos muros, para recordarnos que terminará por apoderarse de todo. Lee el resto de esta entrada »

Guerra de los Sexos

16 noviembre 2009
 

Tamara de Lempicka: Adán y Eva

Tamara de Lempicka: Adán y Eva

El amor es ciego, pero el matrimonio le restaura la vista. (Georg Lichtenberg)

 Bigamia: Mal gusto que la sabiduría del futuro castigará con la trigamia. (Ambrose Bierce)  

  1. El amor no suele ser recompensado. Aún así, el amor no busca recompensa. Lo contrario es cálculo, negociación, conveniencia, retribución, nada despreciable cuando lo más frecuente es la crueldad estéril de quienes no reconocen la existencia del amor, ni dejan de considerarlo un insulto imperdonable.
  2. El hombre y la mujer se acomodan (bien o mal) para estar juntos y eso no significa demasiado, porque a continuación deben renegociar cada nuevo encuentro como si fuera el primero. Lee el resto de esta entrada »