Death be no proud

15 abril 2017

John Donne

Death be no proud though some have called thee / Mighty and dreadfull for thou art not so / For those whom thou think´st thou dost overthrow / Die not poor Death nor yet canst thou kill me. (John Donne)

  1. Escuchas la respiración regular de quien duerme a tu lado. Nada te tranquiliza más cuando te sientes perdido. Nada puede prometerte menos sobre el futuro.
  2. Al despertar en medio de la noche, la presencia de alguien que duerme cerca y te demuestra sin saberlo que te necesita, puede ser todo lo que hace falta para olvidar la pesadilla tan vívida sobre el futuro y conciliar el sueño.
  3. No ves nada real, cuando intentas distinguir lo que todavía no ha llegado. Son solo tus temores, amplificados por el miedo, y no hace falta mucho más para impedir que encares el presente como lo has hecho tantas veces en el pasado.
  4. Imaginemos que no hay ningún futuro. No hace falta imaginarlo. Con frecuencia no queda ningún futuro. Puedo verlo. Antes lo hubo. Se agotó hace tiempo y no me quejo.
  5. Mientras me necesites, pensaré que dar tantas vueltas en el mismo sitio y fracasar de tantas maneras tiene algún sentido, que identifico contigo. Más allá no puedo ver nada, quizás porque no hace falta ver nada.
  6. La soledad nunca te asustó, porque nunca te considerabas del todo solo. Alguien vendría en tu auxilio, algo sucedería para darte el impulso que faltara. Hoy, al afrontar la eventualidad de no contar con nadie, te preguntas si lo anterior sirvió para acostumbrarte a las últimas batallas o solo para dejarte indefenso.
  7. Nostalgia de los días que parecen no haber dejado huellas en tu memoria. Eso que hoy no se recuerda, eso que en su momento no fue tomado en cuenta, debió ser la felicidad.
  8. La desnudez de la muerte no es la de los cuerpos, que finalmente consuela de ser mortal y mientras tanto disfrutar la permanencia en una forma transitoria. La muerte despoja de ilusiones, hasta dejar una evidencia que aterra. Vas a perder todo lo elaborado para olvidar lo que te espera.
  9. Si abrazaras a quien amas, te derrumbarías, porque sabes que estás por perder la endeble calma que obtuviste al precio de establecer una distancia que te cuesta mantener. ¿Cómo volverás a controlar después tus emociones?
  10. ¡Ríndete! La invitación es seductora, incluso razonable. Si pensaras en la relación costo-beneficio, probablemente lo hubieras hecho hace tiempo. Nada justifica que no lo hayas hecho aún, y sin embargo resistes.
  11. ¡Ríndete! Ya sea tarde o temprano, sucederá. Mientras tanto, no sabes muy bien por qué, tal vez por simple curiosidad, lo demoras. Debe ser que a pesar de los contratiempos y miserias que denuncias, lo disfrutas.
  12. ¡Resiste! Das un paso y luego otro. Miras por donde vas y no estás seguro del próximo. Te mueves. Tal vez salgas de esto o quizás no. Sigues adelante por las dudas.
  13. Sueles detener el abandonarte al dolor, cuando te acosa. No es tiempo aún, te dices. Te reservas para la rendición al dolor no importa cuándo, un día de estos.
  14. Alivio: sentir de nuevo que habito mi cuerpo, después de haber dormido siete horas sin interrupción. Una batalla quedó atrás, la guerra continúa.
  15. Tal vez sigues enfermo, pero experimentas un alivio. ¿Quién piensa entonces en la muerte? Basta una postergación, para que seas poco menos que inmortal.
  16. Tu cuerpo te acompaña, casi siempre es tú, pero a veces se independiza para mal y se convierte en tu adversario, al que te empeñas en derrotar antes de que él lo consiga.
  17. En medio de la fiebre, ves la normalidad de tu cuerpo como un puerto lejano, hacia el cual te enrumbas, ignorando si habrás de alcanzarlo.
  18. Sales de una enfermedad como de una cárcel que había logrado armar tu propio cuerpo. Lo recuperas y a continuación lo olvidas, mientras no vuelve a traicionarte.
  19. Vuelves a tomar control de tu cuerpo, sin forzarlo, ni encontrar demasiada resistencia de su parte. Eres de nuevo lo que habitualmente crees ser.
  20. Experiencia de luchar contra tu cuerpo para evitar que te tome bajo su control y ni siquiera te ofrezca algún minuto de placer como como compensación.

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Arando en el mar

30 octubre 2016

La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia. (Sócrates)

Laberinto vegetal

Laberinto vegetal

  1. Hemos arado en el mar, se lamenta Simón Bolívar cuando el final de su vida se acerca. ¿No es acaso una hazaña haberse atrevido a fracasar?
  2. El riesgo de fallar no le quita el sueño a quien nada intenta. Solo sufre la desazón de no haberse atrevido.
  3. Durante años me vi como alguien que avanzaba a tientas, hallándole sentido a la sinrazón que iba descubriendo. Solo por esa incapacidad para orientarme puedo darme el lujo de estar aquí, en lugar de haber muerto.
  4. ¿Hay algo más estúpido para el resto del mundo, que el optimismo que puede alentar uno? A pesar de lo anterior, ¿hay algo más necesario? No es cosa de ver demasiado en perspectiva, porque eso abruma.
  5. Suelo aprender por mi cuenta; lo hice durante la mayor parte de mi vida, en ocasiones gracias a mis maestros y en otras a pesar ellos.
  6. Aprender es una decisión que sin duda no facilita demasiado mi existencia, pero me confirma en la convicción de que lo aprendido es mío, aunque lo tome prestado.
  7. Arriesgarse a investigar tiene su precio. El solo mencionarlo disuade a más de uno, impidiéndole ver la recompensa y sobre todo el disfrute del proceso, cuando nadie sabe aún si se habrá de ganar o perder.

    Jean Michel Folon: ilustración

    Jean Michel Folon: ilustración

  8. Hay quienes disfrutan la seguridad de lo que saben, por insuficiente que sea. Hay quienes se sienten estimulados por aquello que todavía ignoran, apostando a que si se empeñan, puede ser que antes o después dejará de resultarles ajeno.
  9. Perder el tiempo buscando conocimientos, no puede compararse con el proyecto de vida de aquellos que solo esperan divertirse, como si la vida fuera un empleo burocrático que deben sobrellevar, por no hallar nada mejor.
  10. ¡Explora el mundo y también los libros! No es imposible que te pierdas mil veces, ¿pero acaso hubiera sido más satisfactorio limitarte al mezquino territorio de lo que conocías?
  11. No te conformes con lo que das por aprendido. Piensa en lo que te falta por aprender. Aquello que te pertenece hoy, no es suficiente.
  12. Das por descontado tu condición de ignorante, y a continuación te dedicas a buscar la manera de salir de ese estado, a sabiendas de que nunca llegarás a conseguirlo del todo.
  13. La investigación puede ser mal vista. Probablemente se demuestre que fue una pérdida de tiempo. La confusión que se intenta disipar exige internarse en ella sin temores. Eso basta para hacer retroceder a más de uno, que preferiría emplear su vida en algo finalmente más riesgoso: no hacer nada.
  14. Si te preguntan por qué investigas, lo más probable es que no tengas una respuesta satisfactoria. Si te preguntan por qué respiras, tampoco.

    Jan Lenica: Collage

    Jan Lenica: Collage

  15. Aquellos que desconocen los placeres del sexo, no pueden sustituirlos por las descripciones que suministran quienes los han experimentado. Los placeres de la investigación resultan inconcebibles para quienes no se arriesgan a emprenderla.
  16. Los poderosos conciben a la investigación como algo sin mayor sentido para su visión pragmática del mundo. Ellos se dan por satisfechos con lo poco que aprendieron hace tiempo y estiman sobre todo lo que ya olvidaron.
  17. Al investigar, no tratas de confirmar lo que ya sabías y no requiere ser cuestionado, sino explorar aquello que a todas luces todavía ignoras, en la confianza de que tarde o temprano algo habrás de aprender algo, que mal que te pese, tal vez no confirme tus expectativas.
  18. Irresistible placer de investigar un tema que te revela poco a poco su complejidad y tus errores de cálculo, pero que también entrega sus insospechadas conexiones y promete nuevos desarrollos, a medida que insistes en la búsqueda.
  19. Al estudiar, espera que su maestro le deje espacio para encontrar su propio camino, incluso a pesar de su autoridad, en el caso de que se la reconozca.
  20. Al enseñar, espera que su estudiante descubra por sí mismo su propio camino, incluso a pesar de la opinión del maestro, cuando por cualquier motivo no puede hacerlo con su ayuda.
  21. ¡Qué bueno es conquistar alguna certeza, después de haberse esforzado por obtenerla! Dicho lo anterior, ¡qué poco dura!
  22. Según Arquímedes, basta encontrar un punto de apoyo para mover el mundo. Solo se trata de una metáfora, pero quienes acaparan el poder lo han tomado en serio y niegan cualquier intento de alcanzar ese punto imaginario.

    Saul Steinberg: Dibujo

    Saul Steinberg: Dibujo

  23. Hay quienes disfrutan la reducción de aquello que ignoraban, como un estímulo para seguir buscando. Hay quienes defienden la continuidad de la ignorancia, como si su vida dependiera de ello. El conflicto entre las dos posturas es inevitable. El resultado, imprevisible.
  24. Odiaba investigar, tal como odiaba emprender cualquier tarea que lo obligue a trabajar efectivamente, equivocándose más de una vez y rectificando el rumbo, cuando se había acostumbrado a vivir como parásito o víctima, siguiendo la dirección que otros le imponían.
  25. Llega el día que tus energías se agotan y otro en el que estés muerto. Solo entonces dejas de buscarle sentido al caos del mundo. Mientras llega ese momento, no tienes por qué dar ese final como inevitable.

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Fanáticos, por la gracia de Dios

13 febrero 2016
Hooligans

Hooligans ingleses

Cuando el fanatismo ha gangrenado el cerebro, la enfermedad es casi incurable. (Voltaire)

El idealismo, por desgracia, no te protege de la ignorancia, ni del dogmatismo, ni de la estupidez. (Sidney Hook)

  1. ¡Ah, el formidable placer de no pensar! Se avanza por la vida como si fuera con piloto automático. De un modo u otro, siempre se llega al mismo sitio: un más que previsible desastre.
  2. El fanatismo se contagia, se desliza sin hallar dificultades, se recibe con el entusiasmo de quien lo esperaba sin decirlo, mientras la objetividad que tanto cuesta alcanzar es sospechada de todo tipo de iniquidades, y en el caso de haberla obtenido, no tarda en extraviarse, apenas uno se descuida.
  3. Poco le importan las repetidas evidencias de estar equivocado, ni hacer el ridículo al sostener el mismo error con tanto entusiasmo, porque lo peor que podría ocurrirle es verse obligado a retractarse. Entonces, el mundo que elaboró con tanto amor, se derrumbaría.
  4. No ve lo que a sabiendas no acepta ver. Malinterpreta sistemáticamente lo que oye, con tal justificar su enfrentamiento con los adversarios. Dedica tantas energías a perfeccionar su ignorancia, que no le queda tiempo para aprender de sus errores.
  5. Antes que reconocer una falla en el sistema inquebrantable de su fe, se dedica a destruir con ensañamiento a todo aquel que se haya atrevido a señalarla.
  6. Se designaron a sí mismos dueños de la verdad. ¿Cómo resignarse a que los cuestionen? Probablemente no saben defenderse, después de haberse acostumbrado a agredir a todo aquel que hubiera preferido un diálogo.
  7. Ser invitado a dialogar, es una humillación intolerable, para todo aquel que no puede imaginar otra posibilidad que la de ser escuchado.

    Flagelantes medievales

    Flagelantes medievales

  8. Voluntariamente el fanático se instala en una cumbre que resulta inaccesible para el resto de los seres humanos, por lo que cualquier paso que dé a continuación. se convierte en la humillación de una caída irreversible.
  9. El fanático da tanto por sabido, que no le queda nada por aprender, nada por corregir, nada por disculparse. Da la impresión de querer mostrarse ante el mundo como si ya estuviera muerto y libre de los ajustes inevitables que deben efectuar a cada rato los seres vivos.
  10. El fanático se aferra a un par de slogans, con la desesperación del anciano que se aferra al bastón. Si se lo privara de su punto de apoyo, se derrumbaría o (lo que es más probable) debería probar que puede prescindir de las ideas prestadas que no se cansa de reciclar, para generar las suyas.
  11. El disfraz es difundir una idea. La realidad es el deseo de agredir a no importa quién sea designado como adversario. Si las ideas no se proclaman con tanto énfasis, el comportamiento criminal quedaría al desnudo.

    Flagelantes filipinos

    Flagelantes filipinos

  12. Se encuentran tan convencidos de haber sido designados como portadores de la verdad, obligados a difundirla entre los imbéciles que todavía no la aceptan, que no conciben la menor posibilidad de vivir un espejismo.
  13. Pase lo que pase, no se desviará de la huella que fueron trazando sus pasos, mientras memorizaba el único trayecto que se autorizó a recorrer. El mundo que tal vez existe fuera de la ruta, solo puede ser una amenaza.
  14. Poco importa que vocifere sin asco ni piedad los mismos argumentos. Solo trata de evitar que alguien más utilice la oportunidad que le corresponde de hacerse oír.
  15. Corren los fanáticos, deslumbrados, hacia el futuro que solo existe en su delirio, como los perros que ladran a la luna. Hay más duelo que decisión en su enojo.
  16. Solos, deben esconder su fanatismo como una tara que los incapacita. Al reunirse, en cambio, se envalentonan: ellos tienen la razón por estar de acuerdo.
  17. Si pudiera sobrevivir en medio de las dudas que atormentan a cualquiera, y permiten superar los errores, no se entregaría con tanta desesperación y esperanza mezcladas al fanatismo.
  18. Si uno los deja hacer, para no estimular sus comportamientos más irritantes, de todos modos los fanáticos encuentran algo que les permite dar continuidad a su delirio, mediante el cual consiguen dar sentido a sus vidas.

    Representación de agresión a una mujer en Kabul

    Representación de agresión a una mujer en Kabul

  19. Experimenté la inconsistencia amenazante del fanatismo ajeno muy temprano. Fue un buen momento, porque me reveló la urgencia de no dejarlo instalarse, comenzando por mí.
  20. Adora la discusión, porque el enfrentamiento con otros puntos de vista le permite demostrar que, pase lo que pase, impondrá al mundo su sordera, dado que es, ha sido será el tranquilo dueño de la verdad.
  21. El fanático dirá lo mismo, dirá lo mismo, continuará diciendo lo mismo, porque de otro modo entraría en pánico. No tiene otro tema. El error flagrante que se empeña en sostener, es demasiado elemental y solo por eso logra dar sentido a su vida.
  22. Antes de que abra la boca, se sabe qué dirá el fanático. Antes de que mueva un dedo, se sabe qué hará. Lo más lamentable de su situación, no es el error del que está convencido, sino el aburrimiento de resultar demasiado previsible.

    Manifestación nazi en EEUU

    Manifestación nazi en EEUU

  23. Hay épocas en que los fanáticos proliferan, después de haber estado contenidos en sus delirios privados, porque alguna voz providencial los convoca para sumarse a la tarea de controlar el mundo.
  24. Aunque accedan al poder que los deslumbra, los fanáticos insisten en actuar como si todavía estuvieran luchando por alcanzarlo. Viven para imponerse a sus contrincantes reales o imaginarios. Desesperan por hallar alguna excusa que les permita agredir sin restricciones a quienes se atrevan a cruzárseles en el camino.

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No soy, no he sido, ni seré

17 noviembre 2015
  1. No soy, no he sido, ni seré, para mi desgracia, éste que aún hoy pretende ser yo. A pesar del tiempo que ha pasado, me cuesta demasiado reconocerme en él.

    Francis Bacon: Bajando la escalera

    Francis Bacon: Bajando la escalera

  2. No soy el que estaba destinado a ser. Me ha costado no poco esfuerzo desviarme del camino que sin consultarme trazaron para mí los dioses, se dice Edipo, mientras se acerca al cruce de caminos, donde habrá de encontrar a su padre, que no quiso engendrarlo y recibirá la muerte de manos del hijo, que desconoce quiénes son ambos.
  3. No acepto ser eterno, debo aceptarlo. Lo fui cuando era más joven y también más imbécil de lo que me está permitido ser ahora.
  4. No soy de los que tardan en reconocer sus propios errores, para salvar el amor propio. ¿Digo con esto que carezco de principios? Lo dudo. ¿Si no me respetara lo suficiente, podría darme el lujo de revelar que me arrepiento?
  5. No te entregarás aún, te has dicho. Planteado de ese modo, tu resolución de continuar parece tan absurda como decidir de antemano que no habrás de resistir. Lo único cierto es que no sabes aún cuál será tu respuesta. Ya te irás enterando, cuando llegue la ocasión y probablemente lo descubras, para tu sorpresa.
  6. No seré alguien que deje pasar la oportunidad de aprender de mis errores. Por eso tal vez los recuerdo como si fueran oportunidades que conviene revisar.
  7. No llego a ser todo lo que esperaba de mí. De haber sospechado que me defraudaría de tal modo, no hubiera compartido con nadie mis desvaríos.
  8. No he sido nunca dueño de la verdad. A veces la he visto desde lejos, deslumbrante, seductora, por lo general ajena, pero de allí a alcanzarla… En buena hora he fracasado.

    Francis Bacon: Pintura

    Francis Bacon: Pintura

  9. No he sido alguien que intente verse mejor de lo que efectivamente es, porque de mí aprecio, más que nada, el escaso apego a los mitos y la voluntad de adaptarme a las malas noticias que a cada rato me brinda la realidad.
  10. No seré un traidor. Tampoco un cómplice.
  11. No he sido tan tolerante como debía ser, en atención a las ideas que sostengo. Si no voy a traicionar mis principios, debería golpearme el pecho por las debilidades en las que incurrí y estar más atento a mis reacciones.
  12. No he sido ni seré inmune a contradicciones. Podría negarlas o encontrarles conmovedora justificación, pero allí están, no es que me alegre reconocerlas, pero forman parte de mí. Trataré de que no me definan.
  13. No soy de esforzarme en perdonar ofensas. Prefiero el olvido, que extingue toda huella de quien me ofendió. Si ven que le sonrío, es porque para mí no existe.
  14. No he sido muy sagaz en el pasado, cuando se trataba de considerar mis propios límites. Los desestimé tantas veces, como en otras les otorgué un poder que no se justificaba.
  15. No seré quien se entrega al primer obstáculo. Tampoco seré el último en confesar que se equivocó.
  16. No he sido habitualmente alguien que no pueda mirarse en el espejo sin ver algo que lo satisfaga, aunque nadie más lo aprecie. Más creíbles me resultan las huellas del descontento.

    Francis Bacon: Cabeza rodeada por costillares.

    Francis Bacon: Cabeza rodeada por costillares.

  17. No seré tan ingenuo de creer que nadie me debe nada, porque en ese caso moriré esperando una retribución que no habrá de llegar. Prefiero pensar que todas las deudas quedaron saldadas, si no por los deudores, al menos por el olvido.
  18. A lo largo de mi vida, no he sido tan infeliz, me digo, pero en los momentos en que disfruté lo que me tocaba en suerte, nunca hubo distracción ni anestesia.
  19. No soy infalible. Pude haberlo sido cuando era todavía más tonto de lo que me permito ser en la actualidad.
  20. De acuerdo a las evidencias, no alcanzo a ser nadie. Aunque al comienzo me ofenda, no deja de ser una ventaja. Nadie me reclamará que cumpla con ninguna misión que se encuentre reservada para quienes pretenden ser alguien (y lo más probable, fallan en el intento).
  21. Nunca he sido alguien que se aferre a lo que podría suponer que le pertenece. Todo lo he de perder, y lo más probable, habrá de ocurrir pronto. ¿Para qué resistirme, cuando a pesar de mis esfuerzos ocurrirá?

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Echarse a la bartola

14 octubre 2015
  1. Los héroes que resistieron la tentación de entregarse a la corriente de la mediocridad, suelen estar reconocidos en monumentos. Cuando los miras, como parte del paisaje urbano, te convences de que no significan demasiado para nadie, ya son demasiados en tan poco espacio y por lo tanto no queda ningún lugar disponible para ti.bandera blanca
  2. ¿Experimentaste alguna vez el vértigo de no saber quién eras, ni menos aún qué estabas haciendo en este mundo? Lo más probable fue que estuvieras desorientado, pero la convicción que pronto se impuso, fue que no habías perdido el control de tus actos. Gracias a un engaño tan fácil de advertir como ese, continúas con vida.
  3. Botarse a disfrutar lo que ya tienes, mientras lo tengas, sin pensar demasiado en el pasado o el futuro, es un programa que desborda cualquier visión razonable del mundo, para suministrarte asco y nostalgia combinados.
  4. La torpeza y la falta de análisis, establecen una alianza mortal. Si de acuerdo a las evidencia uno es torpe, mantenerse atento puede salvarlo de cometer errores más graves. Si se convence de que por cualquier motivo dejó de serlo, está perdido.
  5. Paso a paso, dejándose estar, cada uno llega a la perdición que le está reservada. No es un desenlace inevitable, pero si el proceso es visto en retrospectiva, no cuesta advertir que tenazmente se la buscó.

    Negociación

    Negociación

  6. Cuando alguien apenas inicia la vida, rendirse ante el primer obstáculo que encuentra no es una decisión prematura, sino un gesto suicida.
  7. Hay una felicidad difícil de explicar cuando uno fracasa y no por eso se rinde, a pesar de que no sabe muy bien qué hará a continuación. En esos momentos, que no son tantos, sin duda está vivo.
  8. Trabajaste con empecinamiento, aunque no siempre con eficacia, durante una larga vida. Te preguntas: ¿no habrá llegado la hora de descansar? Debería ser un proyecto prometedor y sin embargo suena amenazante. Por eso te resistes.
  9. Apartarse de lo que fue el objetivo dominante de tu vida, cambiar de rumbo, o al menos detenerte, quedar a la espera de lo que todavía no sabes. Apenas lo piensas, esas opciones que hasta ayer hubieran sido vistas como un despropósito, hoy adviertes que no te cuesta aceptarlas.
  10. Inmolarse puede ser una buena idea para un poema, o una ópera que nadie se tomará nunca demasiado en serio. Pretender ponerla en práctica, suele ser un despropósito.
  11. Sobrevivir no necesita justificación. Suele ser una tarea difícil y requiere demasiadas habilidades para que no se arruine. Por eso, de vez en cuando llega la duda: ¿valdrá siempre la pena?
  12. Hay momentos en los que todo te da lo mismo. Como después te arrepentirás y lo estás viendo, tratas de demorar la entrega hasta que sea realmente el final.

    John SIngle Sargent: John Singer Sargent: Group with Parasols

    John Singer Sargent: Group with Parasols

  13. Llegó la hora de descansar. ¿Por qué no vas a rendirte? Lo estás decidiendo tú, en todo caso. Nadie te obliga, fuera de tu reserva de energías, que se agotaron hace tiempo y no aceptan ser desatendidas.
  14. Desde hace tiempo tu cuerpo te viene diciendo que es hora de descansar. Lo has ido postergado con diferentes excusas o sin ellas. Ignoraste los únicos reclamos que debían ser tomados en cuenta, no sabes si a la espera de alguna condecoración que no habrá de llegarte, ni dejaría de parecerte una burla cruel, si por un error inexplicable te fuera entregada.
  15. Rendirte no es una decisión demasiado libre en tu caso. No das para mucho más, tienes que reconocerlo. Con toda seguridad, no has completado todo lo que planeaste hacer, pero en todo caso pudo ser porque esperaste demasiado de ti. Aunque la decepción duela, era inevitable.
  16. Todavía no te ha llegado el turno de salir de la escena, pero si lo piensas mejor, quedar fuera para siempre es el definitivo descanso. Conviene prepararse para la salida, porque después resultará tarde.

    Fernando Botero: La siesta

    Fernando Botero: La siesta

  17. Después de una larga vida, la muerte debería ser tan esperada y placentera como entregarse a una siesta. ¿Qué no habrá retorno? Si dejas tus asuntos en orden, o si al menos te resignas al despelote, más te importará que no se demore demasiado.
  18. ¡Por Dios! No te preocupes tanto por el futuro, que descuides justamente lo que está pasando ahora. Hagas lo que hagas, en el futuro todo dará lo mismo.
  19. Tus denodados esfuerzos por dejar una marca que no te humille en el futuro, no pasan de ser una misión absurda que te planteaste sin que nadie te lo pidiera.
  20. ¿Acaso en el futuro te recordarán con afecto o desprecio? ¿A quién le importa? Si te acusan de algo, no estarás presente para defenderte. Si te elogian, tampoco. Y si por una eventualidad más que improbable te enteras desde el otro mundo, considerarás que todo lo que se dice de ti es irrelevante. ¿Qué apuestas?

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O tempora, o mores

9 mayo 2015
Rodin: El Pensador

Rodin: El Pensador

Todo fluye, todo cambia. Todo nace y muere, nada permanece. Todo se diluye; lo que tiene principio tiene fin, lo nacido muere, y lo compuesto se descompone. (Gautama el Buda)

Cambia lo superficial / cambia también lo profundo / cambia el modo de pensar / cambia todo en este mundo. / Cambia el clima con los años / cambia el pastor su rebaño / y así como todo cambia / que yo cambie no es extraño. (Julio Numhauser: Todo cambia)

  1. Todo cambia, dejaron dicho, cada cual por su lado, Gautama el Buda y Heráclito de Efeso. Yo también, cada vez más lejos de las promesas que planteó mi llegada al mundo. Eso que pude ser y casi nunca he sido, finalmente se reconciliará con el designio que me trajo a la existencia, cuando haya muerto.
  2. Celebro algunos cambios que me serían favorables, mientras observo alarmado otros que interpreto como amenazas, cuando ninguno de ellos puede darse por ocurrido y todavía no he movido un solo músculo para alterar el curso de los acontecimientos.
  3. Allí donde el joven que fui veía frustración, ahora diviso la resignación. Pueden parecer situaciones gemelas, pero la primera destaca mis límites y la segunda mis poderes para controlar lo que resultaba inaceptable.
  4. Ahora que soy viejo, contemplo la vejez por primera vez instalado en su interior. ¡Cuántas novedades ingratas me aguardaban! De haberlas advertido antes de que llegaran, hubiera evitado caer a esta situación, pero al mismo tiempo me hubieran arruinado más de una esperanza que me mantuvo en pie. En buena hora no fui tan lúcido.
  5. En el pasado me convencí más de una vez que por algún motivo inexplicable estaba destinado a producir obras formidables, no inferiores en dimensiones y méritos a las que admiraba. Hoy trato de concluir sin desvíos un aforismo. Lo que perdí en ilusiones, confío haberlo ganado en objetividad.sisifo
  6. Alguna vez, yo mismo fui tan importante para mí, que en ningún caso hubiera sido capaz de tomarme en broma o negociar con los desengaños inevitables que surgen en el camino. Desde entonces, no si he progresado al invertir mis prioridades, pero estoy mejor preparado para enfrentar la realidad, concediéndole su verdadero peso cuando entramos en conflicto.
  7. ¡Ah, el todo o nada de la juventud! Tanto el de aquella que compartí, como el de ésta que hoy observo, contemporánea y a la vez lejana. Siempre es posible ver todo tan nítido que se cree tocarlo, como de permanecer ciego a lo que ocupa todo el horizonte.
  8. Cuando teníamos veinte años, la imagen del éxito en cualquier aspecto de la vida, era considerada por nuestro grupo como una esperanza reaccionaria que nos resistíamos a seguir, como si por alguna razón poco evidente para el resto del mundo, nosotros fuéramos los adelantados de un nuevo orden, opuesto al existente, en lugar de simples fracasados que buscábamos una justificación para lo que nos deparaba el futuro y no nos detendríamos hasta convertirla en realidad.
  9. La inseguridad que el cuerpo impone en los años de la vejez, no difiere mucho de la que se tenía a los catorce años, pero ahora ya no suele ir acompañada por la esperanza de que, pase lo que pase, uno prevalecerá, porque está destinado a disfrutarlo siempre.

    José Guadalupe Posadas: Grabado (detalle)

    José Guadalupe Posadas: Grabado (detalle)

  10. Uno de mis amigos de juventud afirmaba que después de los treinta años, todo hombre es un traidor a sus ideales, si no ha decidido morir antes. No sé cómo toleró vivir veinte años más, antes de demostrar que se estaba refiriendo a sí mismo.
  11. ¿Para qué busca la novedad, aquel que no llega a disfrutarla? Cuando se encuentra en condiciones de disfrutarla, poco le importa que sea nueva.
  12. Lo más desalentador es que a pesar de todo el esfuerzo que le dediques, en el fondo nada cambia demasiado en este mundo. Lo que te despierta mayor esperanza, es que tampoco permanecen en pie los proyectos más amados por tus enemigos.

    Caravaggio: Cristo de la columna

    Caravaggio: Cristo de la columna

  13. Ibas a cambiar el mundo, quién sabe gracias a cuál conjunción de circunstancias improbables, más que por tu esfuerzo continuado. Hoy te felicitas de ser capaz de entender al menos cómo fue que el mundo te cambió, sin retroceder ante la imagen nada favorecedora, inquieto por las novedades que no esperabas.
  14. Debo haber buscado el fracaso con la misma obstinación que otros dedican a la conquista del placer, como si el fracaso fuera el signo de un heroísmo que solo podía culminar de ese modo poco viable: en el clímax de una cruz.
  15. Morir por una gran causa, fue en algún momento la imagen suprema de quienes carecían de fe en el más allá y pretendían construir un mundo mejor en este mundo. Cuando se lo piensa mejor ¿cuál era la diferencia?
  16. La imagen del vía crucis que más me conmovía, era la del Cristo de la columna, encaminado hacia la muerte, pero todavía muy lejos de la culminación de su historia, como si todavía le quedaran otras alternativas; también como si no fuera necesario mostrar nada más, porque el resto de lo que habrá de sucederle es conocido de antemano por todos los observadores.

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Despedidas

22 febrero 2015
Alfred Tennyson

Alfred Tennyson

Con todo, la vejez tiene su honor y sus esfuerzos / la muerte todo lo acaba, pero algo antes del fin / ha de hacerse todavía, cierto trabajo noble / no indigno de hombres que pugnaron con dioses. (Alfred Tennyson: Ulises)

  1. Cuando apenas se inicia el disfrute de la vida, la alternativa de dejarla suena demasiado temible. Cuando todo eso quedó atrás (y en caso de necesidad lo recuerdas) ¿qué más da?
  2. No te preguntas quién te quita lo bailado, porque la distancia de aquella experiencia te permite advertir que el baile mismo no era todo lo que te importaba.
  3. No siempre se permanece joven, ni siempre se goza de perfecta salud, porque en tal caso la juventud y la salud resultarían estúpidas. Hay que envejecer, hay que morir, para que lo otro deslumbre.
  4. Hay quienes viven por simple inercia. La recibieron sin pedirla y eso es todo. Aunque solo sea por elemental respeto al azar de tu existencia, tú quieres tomar la iniciativa.
  5. La tarea encomendada, la misión que debe ser cumplida para justificar tu paso por este mundo: siempre hay formas de complicarte la vida, que se encargan a la vez de darle sentido y aumentar la certeza de que intentes lo que intentes, vas a perder.
  6. Solo tienes por delante la certeza de que en poco tiempo más tendrás que despedirte de todo lo que alguna vez vislumbraste como tuyo. A partir de ese momento penoso ¡qué fáciles resultan las decisiones que lo preceden!
  7. ¡Bienvenidas las despedidas! Cuanto menos duren las ceremonias, tanto mejor el desempeño de aquellos que se ven obligados a participar en ellas. Son etapas de tránsito donde nadie sabe muy bien qué debe hacer. No conviene estacionarse demasiado en ninguna de ellas.
  8. Periódicamente uno se despide de gente, proyectos y paisajes. Entierra o deja atrás (elegir la metáfora que se prefiera) aquello que en el pasado acaparó toda su atención, para dedicarse a otra cosa; para mantenerse a la espera de algo nuevo cuya función será darle sentido a la vida.
  9. No es malo despedirse. Conviene no demorar el trámite, no darse demasiado espacio para el arrepentimiento, porque de ese modo, aprovechando el impulso inicial, tal vez todo cambie.
  10. ¡Adiós ilusiones, adiós engaños! ¡Qué bueno es despedirse de nuestros errores inaceptables, imposibles de ignorar, en la confianza de haber ganado algo en conocimiento!

    José Guadalupe Posadas: Calavería

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  11. ¿Por qué no despedirse por adelantado? Cuando llegue el momento de hacerlo, tal vez no me encuentre en las mejores condiciones y no quiero dejar la impresión de que fui tan tonto que no esperaba irme.
  12. Ensayo de diversas maneras el adiós al mundo que me recibió cuando yo no esperaba, ni deseaba el desafío de habitarlo. ¿Llegaré a sentirme satisfecho de los preparativos, para hacerlo efectivo?
  13. Después de haberme ido de este mundo, en buena hora no tendré la oportunidad de extrañarlo, porque no me encantó demasiado lo que descubrí de él. Eso no quiere decir que no me aferre a su mezquindad, porque todavía no veo otro mundo disponible por ninguna parte.

    Henri Matisse: La Danse

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  14. Tanto me aferré a la vida, que debo haberla arruinado más de lo que sospeché y probablemente más de lo que merecía. No es cosa de arrepentirse, sin embargo, porque no se agrega nada a la estupidez anterior.
  15. Adiós amigos, adiós enemigos. Para todos, la alternativa de que me vaya puede ser un alivio, pero lo más probable es que alguien no menos incómodo llegue para ocupar el sitio que dejo vacío.
  16. Una despedida apresurada, tal vez decepcione, pero una despedida que se demora, simplemente aburre. Si te vas, no te demores, como si estuvieras negociando para quedarte.
  17. Había deseado morir. ¿Por qué suena tan falsa una confesión como esa? Lo más probable es que al deshojar la margarita con un tema demasiado serio, su coqueteo con la muerte se revele como una frivolidad que termina quitándole todo crédito.
  18. Despedirse de tramposos y traidores es un alivio. Hasta la indignación y el reclamo de Justicia pesan menos que la alegría de dejarlos atrás, con la victoria en sus manos. ¡Que la disfruten!

    Pablo Picasso: La danza

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  19. Muy atrás quedó el primer amor. Probablemente haya otros y no quiere quitarles la oportunidad de atormentarlo y hacerlo feliz, aunque ya no le correspondan las primicias.
  20. Dejó atrás la primera traición. Según comprueba, las siguientes resultan cada vez más fáciles de sobrellevar. Si no se detiene a tiempo, pronto cualquier atisbo de lealtad le parecerá estúpido.
  21. Al envejecer, comprobó que las urgencias del sexo dejaban de ser tormentos que prometían disfrutes incomparables. ¡Cómo le complicaron la vida! ¡Cuántos momentos deliciosos le permitieron experimentar! La despedida, descubrió, no era definitiva, ni de un día para el otro. El tema dejaba de ser actual, como la juventud, que era posible recuperar por un rato en la memoria, para devolverlo pronto y sin mayor pena a la realidad.
  22. Duele como pocas cosas la muerte de los jóvenes, porque es el fin de aquellos que no lograron poner a prueba su potencial. Aquellos que tuvieron una vida productiva, que vieron el fruto de sus proyectos y sufrieron los inevitables desengaños, suelen aguardar la muerte como un premio.

Ni la juventud sabe lo que puede, ni la vejez puede lo que sabe. (José Saramago)

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