¿Estás ahí?

4 marzo 2017
  1. Uno conoce tanta gente que parece estar ahí, a dos pasos, cuando en realidad se encuentra perdida en su propio mundo, inimaginable, después de haber cortado los puentes con el nuestro. ¿Cómo esperar una respuesta cuando se les interroga?

    Edward Hopper: Hotel junto a las vías

    Edward Hopper: Hotel junto a las vías

  2. ¡Despierta! Pasas la mayor parte del tiempo a la espera de que ocurra algo que de acuerdo a tu criterio merezca la pena ser tomado en cuenta. Si no estás alerta, eso y mucho más pasará de largo, sin que te enteres.
  3. Me ha costado tanto atreverme a hablar, me ha costado tanto hacerme oír, que renunciar a eso no solo es un sacrificio, sino también un muy deseado alivio.
  4. ¡Ahora, avanza! Dar el próximo paso te aterra. Quedarte detenido puede no ser un signo de firmeza, como planteas para no sentirte humillado, sino pura y simple indecisión.
  5. A veces (con frecuencia) uno lucha para comunicarse. Lucha contra su incapacidad para articular un discurso que tenga sentido, antes que contra los posibles interlocutores que lo dejaron pasar o malinterpretaron.
  6. ¡Detente! En este momento no vas por el mejor camino. Que alguien te lo diga, tal vez no te sirva de mucho, porque estás convencido de tus ilimitados poderes (para equivocarte, hasta que no puedas volver atrás, en este caso).

    René Magritte: Los amantes

    René Magritte: Los amantes

  7. El intento de comunicarnos, no siempre triunfa. Lo más probable es que falle por distintos motivos, y entonces uno se dice lo obvio: tomando en cuenta la experiencia, habrá que intentarlo de nuevo y con mayor cuidado.
  8. ¡Recuerda! O te dominarán las mismas debilidades del pasado.
  9. Si hay que encontrarle alguna ventaja a la humillación de verse traicionado por su propia incapacidad, es que al enterarse de lo sucedido, uno puede obtener la oportunidad de no seguir tan imbécil como hasta entonces.
  10. ¡Vigílate! No te conoces tanto como te hará falta un día de estos.
  11. ¡Apréndelo! Hay buenos tiempos, que no suelen ser eternos. Tampoco los malos duran tanto como prometen, aunque al pasar te hayan destruido.
  12. ¡Desmiéntelo! Te has alimentado de ilusiones infundadas. Ahora, no sabes cómo afrontar el desengaño. Mientras lo aceptes, quedan esperanzas de que algo hayas aprendido.
  13. ¡Alégrate! Tienes mucho que aprender, porque es bastante más lo que ignoras.

    James Ensor: Autorretrato con máscaras

    James Ensor: Autorretrato con máscaras

  14. ¡Retírate! Es mejor darse por vencido a tiempo, que sufrir una derrota irreparable.
  15. ¡Inténtalo de nuevo! Fracasaste una vez, pero no des por sentado que vas a fracasar siempre. Hasta por casualidad, uno puede acertar.
  16. ¡Alégrate! Cometiste muchos errores, que en otros hubieran sido imperdonables, y te dan la oportunidad de enmendar algunos.
  17. ¡Escúchate! Si pretendes hacerte notar, pero no tienes nada que decir, ¿por qué hablas? A veces, callarse un rato es lo mejor.
  18. ¡Relaciona! Si te conformas con los datos aislados que te alimentaron, será como si no existieras.
  19. ¡Piénsalo! Tal vez no valga la pena la mayor parte de lo que hasta hoy te entusiasma. Cuesta menos modificarte, que adelantar el duelo por tu muerte.
  20. ¡Conecta lo que sabes! Por poco que sea, es más de lo que creías, aunque no por ello puedes considerarlo inmune a la duda.
  21. ¡Contrólate! Estás a tiempo de no hacer algo de lo que tarde o temprano te arrepentirás. Por un instante, mírate como si ya lo hubieras hecho y considera las consecuencias. ¿Valdrá la pena?
  22. ¡Detente! La próxima vez que no pienses lo que haces, puede ser la última. Date más oportunidades de equivocarte y aprender del error, hasta que el acierto resulte tan fácil como respirar. Lleva su tiempo.
  23. ¡No compres afecto, ni lo vendas! Siempre cuesta más de lo que vale y no pasa de ser una insuficiente imitación de lo auténtico.
  24. ¡Escúchalo! Tal vez tenga algo que decir, y si después de oírlo demuestra que no lo tiene, ¡qué pena! pero siempre es mejor saberlo que darlo por supuesto.
  25. ¡Obsérvate! No des por sentado que ya te conoces. A nadie le cuesta más que a uno, verse con suficiente distancia.

    Raquel Forner

    Raquel Forner

  26. ¡Olvida lo que soñaste! Uno apuesta y algunas veces pierde y otras gana. Probablemente uno pierde más veces de las que gana. Esta puede ser una de esas en la que se fracasa, pero no por eso la definitiva.
  27. ¡Resígnate! Lo que has perdido, no vas a recuperarlo. Si por milagro ocurre lo contrario, celébralo. ¡Si no, basta de acumular duelos que te dificultan las decisiones!
  28. ¡Oye! ¿Qué estás diciendo todo el tiempo, sin pensarlo, ni darte la oportunidad de oírte?
  29. ¡Atiende! No me imagino ser el centro del universo, pero tampoco estoy aquí para que me ignores. ¿Quién te crees? Cuando halles la respuesta, avísame, para decidir si vale la pena intentar el diálogo.
  30. ¡Mírame! Tal vez yo no sea la visión más grata que puedas imaginar, pero mis errores te avisan cuál puede ser tu futuro. ¡Elude mis opciones!
  31. ¿Estás ahí? ¿Sabes qué estás haciendo? Cuando te observo, parece que te movieras en sueños, yendo hacia ninguna parte o (lo que resulta más probable) hacia tu perdición.

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¡Oye, tú!

3 marzo 2017

La capacidad de atención del hombre es limitada y debe ser constantemente espoleada por la provocación. (Albert Camus)

  1. ¿Puedo hablar contigo? Solo es cosa de decírmelo y tal vez nos ahorremos la pena de constatar que es un trámite inútil. Uno dialoga sobre todo con quien le oye y se calla cuando comprueba que está hablando al vacío.

    Hooligans

    Hooligans

  2. ¡Oye! ¿Quién soy yo para llamarte la atención? No me cuesta confesar que nadie. Lo intento, sin embargo, aunque solo sea para que después recuerdes mis buenas intenciones, junto con mi más que previsible fracaso.
  3. ¿Puedo hablar? Solo es cosa de decírmelo y tal vez nos ahorremos la molestia de constatar que aún es inútil. Uno dialoga, antes que nada, con quien le oye.
  4. Convencer, no es lo que intento. La verdad se impone sola, incluso a pesar de las convicciones de quienes jamás reconocerían sus errores.
  5. ¡Despierta! La sumisión se ha puesto de moda. Si te descuidas, te sumarás al rebaño de aquellos que ayer y hoy han marchado felices hacia el matadero.
  6. Si algo debo agradecerle a mi adversario, es que me obliga a permanecer atento, para evitar que me tomen por sorpresa las torcidas iniciativas que pergeña en su soledad poblada de fantasmas. Gracias a la incertidumbre de nuestra incómoda convivencia, al menos yo sé dónde estoy parado.
  7. ¡Atrévete! Hoy el miedo te detiene. ¿Qué puedes perder si das el primer paso? Algo, quizás mucho, pero no la posibilidad de intentarlo de nuevo.
  8. Tendremos que sacrificar más de alguna expectativa, en beneficio del diálogo, para comprobar si la transacción valía la pena, o si era mejor que cada uno siguiera por su lado.ciegos
  9. ¡Organízate! Hasta el dolor intolerable exige estar preparado. Cuando llegue, tal vez puedas afrontarlo mejor que si te cayera de la nada.
  10. La certeza de ser apenas el eco distante de alguien más, que no sospechabas, no es la última humillación que te espera, después de haberte imaginado único. Muchos otros se encuentran en la misma situación y ni siquiera conciben que algo así pueda estarles pasando.
  11. ¡Ábrete a las oportunidades que encuentras! Si las investigas, podrás rechazarlas, no por simple temor a lo desconocido, sino con algún conocimiento de causa.
  12. Debo darte la oportunidad de rectificarte, sin obligarte a reconocer tus errores, como debes darme la oportunidad de mantener mi opinión, sin subrayar por ello mis aciertos.
  13. ¡Mírate con atención! ¿Quién eres? Probablemente nunca fuiste el personaje que llegaste a imaginar cuando la realidad no te confrontaba. Le pasa a todo el mundo: nadie está a la altura de sus ilusiones.
  14. ¡Espérame! Si nos hemos encontrado hace tiempo, si hemos compartido proyectos, podríamos colaborar, en lugar de competir para eliminar uno al otro.
  15. ¡Escucha! Después de callarte por un rato, sin que nadie te lo sople en el oído, lo más probable es que encuentres algo digno de ser dicho.

    Saul Steinberg: Dibujo

    Saul Steinberg: Dibujo

  16. ¡Oye, tú! No te disperses. Te estoy hablando (me estoy hablando). No te agrada la insistencia, ¿pero acaso tienes otra alternativa mejor que nos relacione? Si me ignoras, no desapareceré por eso.
  17. No es imposible que estés en el mundo y no te necesitan. Con que no te conviertas en un parásito más, puedes considerar justificada tu existencia, pero no confíes en que no te aplasten.
  18. ¡Espabílate! Puede ser que todo lo que tenga que decirte sea esto, que es probablemente nada. No te dejes morir, viviendo como si tu paso por el mundo careciera de sentido.
  19. ¡Concéntrate! Hay más ideas en ti, de las que te crees capaz de inventar. Por lucirte, apresurarte o desesperar, no las abortes.
  20. Nadie pone en duda tu derecho a sobrevivir, pero si no te esfuerzas por ser de alguna utilidad, ¿cómo lo justificarás ante tu conciencia?
  21. ¡Documéntate! La ignorancia resulta simpática, solo cuando uno es muy joven y no la convierte en dogma.
  22. Existes en ocasiones por simple inercia. ¿Quién te autoriza a pensar que el mundo se encuentra a tu servicio?
  23. ¡Defiéndete! No dejes que te agredan sin responderles o darás la impresión de que no solo te lo merecías, sino que también que te lo buscabas.
  24. ¡Escríbelo! Ponerlo por escrito, ordena las ideas y revela que en muchas ocasiones lo mejor es callarse.
  25. ¡Deja de buscar excusas! Estás en dificultades y es hoy, no mañana, ni todavía más tarde, cuando tienes que afrontarlas.

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Provisorio sentido de las cosas

4 febrero 2016
Georg Lichtenberg

Georg Lichtenberg

Sin mi íntimo convencimiento, todo el honor, la dicha y el beneplácito del mundo no conseguirán ponerme contento, y cuando lo estoy por propia convicción, ni el juicio del mundo entero podrá arruinarme este placer. (Georg Lichtenberg)

  1. Después de tantos años, si algo permanece vigente de lo que pudiste ser, es la curiosidad. No fue suficiente para llegar a cosechar nada concreto, debes reconocerlo. Pero de no haber existido la curiosidad, ni siquiera la conciencia de tu fracaso hubiera sido posible.
  2. Reconcíliate con tus límites, después de haberlos descubierto. A continuación, vuelve a exigir de ti lo que otros consideraron imposible.
  3. La vida es un milagro (se crea o no en milagros). Si se lo acepta, no por ello resulta más controlable, ni tampoco más fácil de entender.
  4. ¿Acaso hay una derrota más humillante que la planteada por la propia muerte? En buena hora tienes alguna conciencia de ella, porque de otro modo no disfrutarías de lo poco que obtuviste en vida, con suficiente intensidad.
  5. ¡Puede resultar tan improbable la rutina de amanecer sin novedades un día tras otro! El resto de la jornada no es mucho más fácil de encarar, pero entre tanto uno se deja llevar por el optimismo (o la inercia) reinante sobre la convicción de que todo seguirá igual, sin preguntarse si eso es justo o no, si es posible o solo una sueño estúpido.
  6. No se vive por segunda o tercera vez las mismas oportunidades, pero si aprendemos la lección que brinda la memoria, aquello que nos resta no se vivirá del mismo modo.

    Danza macabra: grabado medieval

    Danza macabra: grabado medieval

  7. La vida tiende a ser un subproducto del azar, que probablemente no genera nada que valga la pena conservar. Aceptado eso, te dedicas a utilizar los desechos que te tocaron en suerte.
  8. Reciclas lo mejor y lo peor de las generaciones que te precedieron, gracias al olvido que te libra del horror de tener plena conciencia de no avanzar un paso.
  9. Si algo nuevo aportas a la sucesión anónima de aquellos que te precedieron, es la conciencia de no ser uno más, luchando contra parecidos obstáculos, desaprovechando quizás diferentes oportunidades. ¿Quién te asegura, sin embargo, que esta conciencia no llegó más de una vez antes y el pudor hizo que otros la callaran?
  10. Difícilmente la vida coincide con las expectativas que cada uno de nosotros hace, por lo que aprender a ser defraudado por las circunstancias, debería ser un tema de los programas escolares. Cuando las expectativas son sobrepasadas, en cambio, nada resulta más fácil de aceptar.
  11. Los viejos suelen callar lo que aprendieron, tal vez para esconder que una convicción como esa llega cuando es demasiado tarde para utilizarla en su propia vida y ningún joven está dispuesto a escucharlos.
  12. En líneas generales, sé bastante bien lo que me espera, y dado que a nadie más concierne, he decidido callar. No sé en cambio cómo he de responder, cuando me vea obligado a ponerlo en práctica.
  13. Hasta el dolor más intenso, un día se desvanece (en ocasiones, gracias a la muerte de quien lo sufría). Todo en el dolor se define como esperanza de la brevedad.abrazo
  14. Hay días felices, en los que todo se da sin esfuerzo, y días en los que tratas de hallar sentido al absurdo, que parece haberse apoderado del universo.
  15. No aceptas que por cansancio todo llegue a darte igual. En el peor de los casos, te dices, no has logrado aún encontrarle sentido a los contratiempos que te abruman. En el mejor, disfrutas la oportunidad de crecer a expensas de viejas convicciones que se revelaron erradas.
  16. Tarde o temprano uno pierde la última batalla y muere, como correspondía. Toda la diferencia entre ser un héroe y ser un cobarde proviene de cuánto demores en darte por vencido.
  17. La determinación del suicida es tan sólida, que te preguntas por qué tratarás de detenerlo. En ese momento piensas en tu dolor, no en el suyo.
  18. ¡Mueres tantas veces en el curso de la única vida que te concedieron! La convicción de lo anterior no quita que trates de no impacientarte por agotar la última alternativa.
  19. Cuando uno siente que vive plenamente, en realidad está olvidando algo fundamental: que la felicidad no puede ser eterna y habrá de morir un día, pero ¿qué importa, mientras tanto, si alguna vez la felicidad nos toca?apreton manos
  20. Por un momento, los planetas parecieron alinearse y todo se volvió coherente, para tu disfrute de un mecanismo que suele dar la impresión de haber estado esperando ese ordenamiento, que no tarda en desmoronarse, cuando continúas observando. Hasta ahí llegó el azar afortunado que disfrutabas. ¿Acaso esperas más? Reclámale a Dios cuando lo encuentres.
  21. Esta que ya pasó, mal que te pese, fue toda la armonía que esperabas disfrutar en el curso de tu vida. Más no hay, aunque la consideres poca y reclames que debiste recibir más. Si por casualidad se repite la ocasión, que no te tome distraído, porque te consta: la felicidad nunca dura demasiado.

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Insatisfactoria búsqueda de sentido

25 diciembre 2015
  1. Algunos creen haber conseguido un acceso vitalicio a la verdad. Otros la buscan (pero muy rara vez la encuentran). Decide con quién te identificas y no seré yo quien demuestre que te engañas.

    Cubo de Louis Albert Necker

    Cubo de Louis Albert Necker

  2. Si no aprendiste a sufrir, ¿puedo preguntar qué aprendiste? Nada, en realidad, porque el disfrute puede ser maravilloso y en buena hora lo experimeutaste, pero más allá de ese momento, rara vez cuenta.
  3. Los rastros de la infelicidad quedan marcados. Ojala no hubieran llegado a instalarse donde están, pero son tu patrimonio y tu freno, el fundamento de tus nuevos proyectos.
  4. Comenzar de nuevo. A lo largo de su vida, esa decisión es lo que finalmente cuenta. Cada vez que recuerda, se ve a sí mismo, iniciando algo que debería durar y sin embargo no es probable que dure. La idea de la eternidad lo aterra.
  5. ¿Qué tienes por delante? Una tarea, dos o tres. No siempre vas a disfrutarlas, ni tampoco serán un tormento repetido. Paso a paso las encaras y entre tanto la vida se te va o toma sentido.
  6. Fin de temporada. Solo depende de ti, prolongar el intento de imponerle tu presencia al universo en el que sabes muy bien que no importas. Todo lo que dio sentido a tu vida, ya fue, se agotó hace tiempo. Es una causa que te conviene dar por cerrada. ¿Habrá una próxima oportunidad? No es demasiado probable, pero después de todo lo que has visto, quién sabe.

    M.C.Escher: Bound of union

    Maurits Cornelis Escher: Bound of union

  7. No trates de acumular demasiado, porque tarde o temprano se derrumbará. Cuando suceda eso, ya lo sabes: el desastre tampoco tiene por qué ser definitivo, porque no sabes por qué, ni te detienes a pensarlo, pero vas a intentarlo de nuevo.
  8. Te pasaste la vida convencido de haberte planteado las mejores opciones, cuando lo más probable era que estuvieras equivocado, pero haber aprendido eso, da sentido a tu confusión de entonces.
  9. ¿Qué aguarda al final de tanto esfuerzo como requiere la vida cotidiana? No el aplauso, ni los monumentos que conmemoren alguna hazaña. Tan solo tu memoria de que en más de una ocasión lo disfrutaste.
  10. Siempre hubo algo que de acuerdo a la opinión generalizada podía considerarse deseable, inalcanzable, costoso, muy superior a lo que estaba a tu alcance y te dejaba insatisfecho. Ese más allá, sospechas hoy, se encontraba aquí mismo.
  11. El azar nos pone ante alternativas que no aceptamos o incluso rechazamos, de acuerdo a lo que suponemos que nos corresponde hacer, no pocas veces en contra de nuestras más firmes convicciones. Entonces, hay que afrontar lo que nos corresponde hacer, como si no tuviéramos ninguna duda.

    M.C.Escher: grabado

    Maurits Cornelis Escher: Relativity

  12. Ya es tarde para buscar nuevas oportunidades que le permitan continuar su vida de siempre. Con hallarle sentido a lo que pasó, le basta y sobra, pero aún eso puede ser inalcanzable.
  13. A veces, debes ser así o asá, de inmediato. Puede llevarte el resto de la vida comprender por qué tomaste una decisión que se presentó como impostergable.
  14. La certeza de haber encontrado alguna solución a tus problemas, se te impone, llegada de donde no sospechabas, cuando los conflictos la requieren. A pesar de las dudas, no tardará en seducirte, llevándote a cometer graves errores. Peor sería cerrarle la puerta.
  15. Todo lo que creo respecto de mí, entra periódicamente en crisis. Me convendría estar preparado y sin embargo casi nunca lo estoy, porque no termino de conocerme o tal vez me doy la espalda y pronto olvido lo que acabo de averiguar.
  16. Hay respuestas que no tengo. Más aún, hay preguntas que no intento hacerme. No se trata de dar la espalda a los problemas efectivos, sino de arriesgarme a vivir de una manera que puedo imaginar como la mejor o me será cobrada si acaso decidí mal.
  17. Si te dejaras guiar simplemente por la búsqueda del placer, ¿quién serías? Un irresponsable. Por algún motivo, que no debe atribuirse tan solo a tu voluntad, ese Paraíso te fue negado.
  18. Bienvenido el olvido, que despeja la memoria de proyectos fallidos y promete renovar tus compromisos en lo que te queda por vivir. No todo está hecho, ni por suerte vas a disponer de tanta cuerda para intentar los mayores desafíos.confusion
  19. Despedirse una vez más. A lo largo de su vida, es lo que repetidamente se ha visto obligado a hacer. Puede verse despidiéndose tantas veces de lo que ama y llega a su fin, que decide no apegarse demasiado a nada, porque recuerda que en algún momento no llegado aún, lo perderá.
  20. Lo mejor de la muerte es que te libra definitivamente de la obligación de reiniciar lo mismo, incluso cuando nada justifica el esfuerzo, como parece ser la norma implacable de la vida.
  21. Cada vez que se siente seguro de haberlo perdido todo, comprueba, sin habérselo propuesto siquiera, incluso en contra de sus más firmes convicciones, que la inercia lo lleva a renovar los apegos. Quiere continuar buscando.
  22. El sentido se abre paso, maltratado por el absurdo, todavía reconocible. No es un regalo puesto allí por una deidad juguetona, para consolarnos después de habernos sometido a sus experimentos crueles, sino la huella de algo que no llega a ser del todo y sin embargo puede ser tomado en cuenta, el Norte de una brújula que no solemos consultar, gracias a la cual no estamos nunca del todo perdidos.

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Estar aquí

23 mayo 2015
  1. Sé que estar aquí no es una ilusión, pero al mismo tiempo no puedo evitar la sospecha de que nunca entenderé muy bien dónde estoy parado: si en el pasado que no termina de morir, o en el futuro que no se atreve a llegar (Gramsci mediante).

    Antonio Gramsci

    Antonio Gramsci

  2. Cuando me pongo a escribir, las sensaciones más imprecisas pugnan por tomar forma. Por eso estoy aquí. La claridad que indica el final del trabajo, es una meta que apenas atisbo.
  3. Estar aquí, despierto, disponible. Eso es todo lo que importa hoy. Ser parte de algo que viene ocurriendo desde antes de que yo tuviera la menor conciencia de quien soy y continuará ocurriendo después de que deje de existir. Mientras tanto, sigo aquí.
  4. Cuando era joven, vivía pensando en el futuro, armando castillos en el aire, que como era de esperar debían desinflarse. Hoy no espero menos: aguantar un rato más, cumplir con unos cuantos compromisos. ¿Después qué?
  5. Si fuéramos capaces de oírnos, poco importa si apenas por un rato, con la atención necesaria para entender lo que el otro intenta decir, supongo que varias cosas cambiarían en esta ruidosa coexistencia de sordos.
  6. Nadie fue especialmente convocado para estar aquí. Las circunstancias se dieron. Carece de sentido buscar una explicación para la coincidencia. Ahora debemos hacer lo que corresponde.

    Edward Hopper: Sea Watchers

    Edward Hopper: Sea Watchers

  7. Te oigo. La oportunidad que me brindas de dialogar contigo, puede que no se repita. Por eso estoy aquí, dispuesto a no dejarla pasar.
  8. Los privilegios que pude haber obtenido de mis antepasados, sin el menor esfuerzo, no me corresponde reclamarlos. Estoy aquí, librado a lo que consigan producir mis manos.
  9. Apenas me descuido, comienzo a imaginarme otras situaciones donde soy mejor de lo que soy y disfruto de oportunidades que sé improbables. Debo recordar, para no perderme en ensoñaciones idiotas, que estoy aquí, que soy quien soy.
  10. El fantaseo te solicita, para que te internes en un laberinto donde habrás de disfrutar opíparos banquetes, aunque termines con el estómago vacío.
  11. Las promesas de inmortalidad no te seducen demasiado. Estás aquí, atento a lo que tus manos producen, para evitar que al menor descuido te vuelvas indigno incluso de esto que has llegado a ser.
  12. ¿Cuál es tu ventaja de sobrellevar un desengaño? No es haber acumulado otra cicatriz, ayer penosa, luego casi olvidada, sino la conciencia de estar aquí, tal vez con menores posibilidades de extraviarte.
  13. Las obras (grandes o pequeñas, por igual) no se elaboran para perdurar, sino para cargar de sentido al pánico de estar aquí.

    Prometeo

    Prometeo

  14. Mientras estoy aquí, concentrado en mi tarea, el absurdo cotidiano adquiere sentido. Se trata de una evidencia frágil, me reitera la experiencia, pero entre tanto el pánico de estar vivo queda fuera.
  15. Enciende el fuego. Iluminarás la noche, aunque solo sea brevemente, despreocupándote del castigo que sobrevenga. El desafío de Prometeo se reinicia cada vez, para dar sentido a la existencia.
  16. Aprende la lección de Prometeo: la previsible represalia de Zeus no te impedirá salirte con la tuya. ¡Comienza por robar el fuego!

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En retirada

11 abril 2015

BradburyEntre tantos quehaceres / y tan urgentes / me olvidé / de que también es preciso morir. / Irresponsablemente / desatendía esa obligación / o la asumí de un modo superficial. / a partir de mañana / todo cambiará. / empezaré a morir cuidadosamente / con inteligencia y optimismo / sin perder un solo instante. (Tadeusz Rosewicz)

  1. Cuando eras más joven y desubicado, confiabas por lo menos en cambiar la faz del mundo. Al envejecer, menos tonto de lo que fuiste, adviertes que te conformas con no ser dado por muerto antes de que efectivamente haya ocurrido.
  2. Comenzaste renunciando a un proyecto que te parecía irrenunciable, y luego a otro y otro. Te ibas desprendiendo poco a poco de lo que más habías amado, como quien se libera de una carga. La deseada libertad, no obstante, se encuentra siempre lejos.
  3. Nunca terminas de soltar los proyectos que te atan a la vida. Nunca terminas de aceptar el fin, aunque te digas que nada te sujeta.
  4. Prepararse para el fin no apresura su llegada. Solo tratas de organizar de nuevo (quizás por última vez) el desorden que te acecha, como demostración de que pasaste por el mundo y no fuiste un simple espectador. Si fallas, como sucederá ¿qué importa?
  5. Los gladiadores del mundo antiguo conocían bien la muerte. Matar o morir era su rutinaria opción laboral. Aunque no tuvieran otra ¿por qué debería alguien resignarse a una suerte como esa?
  6. La muerte puede tomarnos por sorpresa o encontrar la casa preparada. No creo que me alegre recibirla, pero me gustaría tener algo no demasiado tonto para decirle, cuando me derrote.
  7. Tienes que innovar, si te propones hacer lo mismo, porque (mal que te pese) ya no eres el de antes y hasta las cosas más simples, con la edad se vuelven inalcanzables o prescindibles.
  8. Negociar con las expectativas frustradas era una habilidad que no sospechabas necesitar cuando eras joven. Ahora es urgente aprenderlas, porque de otro modo te darás de cabeza contra los muros, todo por nada.
  9. Hay quienes se dejan estar, como si les diera lo mismo que todo lo que depende de sus decisiones, sea de un modo u otro. Con tal de no arriesgarse a perder, finalmente se resignan a lo peor.
  10. Malas decisiones nacen del apresuramiento. Luego, volver atrás se revela imposible. Entonces hay que tomarse el trabajo de buscar excusas que permitan no responsabilizarse de nada.
  11. Hasta no hace mucho, consideraba que mi cuerpo me pertenecía. Hoy, he debido actualizarme, porque los diagnósticos médicos y el cáncer se lo disputan.
  12. Pase lo que pase, quiero sobrevivir a mis penas. No me queda otro proyecto que salir adelante. Cuando me detengo a pensarlo, nunca le encontré más sentido a lo que denomino mi vida.
  13. Hubo momentos en los que el absurdo parecía a punto de devorar todo lo que tocaba. Hoy, bajo la posibilidad cada vez más concreta de morir, nada me parece más distante.

    Condena de Sísifo

    Condena de Sísifo

  14. Puedo estar cansado, me consta que envejecí, estoy enfermo, sufrí desengaños innumerables, y no entiendo que la decisión de vivir no se agote.
  15. Al envejecer, las actividades más frecuentes requieren cada vez mayor cuidado al emplear tus facultades, que para tu sorpresa ya no suelen ser tantas como dabas por sentado. ¡Al fin te conoces, después haberte eludido tanto tiempo!
  16. Tu cuerpo suele plantearte reclamos que en el pasado no tomabas en cuenta, porque apenas lo considerabas un instrumento de tu voluntad. Ahora sabes que lo opuesto se encuentra más cerca de la realidad.
  17. No está mal callar por ahora o incluso callar para siempre. Eso te espera, tarde o temprano, te guste o no. ¿Acaso encuentras razones válidas para resistirse?
  18. Cuando siente la sed de silencio, comprueba que nada la sacia. Callar, desaparecer, confundirse con aquello que no es, ahogarse en la negación hasta que resulte imposible volver atrás. ¡Un alivio!
  19. El silencio es adictivo. Lo paladeas una vez y a partir de entonces quieres más. De pronto, las oportunidades para callarte se te revelan cada vez más atractivas. Para tu sorpresa, el silencio se ha vuelto la respuesta que mejor se acomoda a tu apetito.
  20. La noche que pasaste en vela quedó atrás. Ahora, la luz del sol te cobija. Eso no es mucho, pero de todos modos cuenta.
  21. Aprendes a vivir con el temor y no obstante deseas no haber tenido nunca la oportunidad de tolerarlo.
  22. En medio de la noche, incapaz de dormir, ¡qué claro se ve el futuro! No por eso resulta más fácil de encarar.
  23. Te aferras a la esperanza más endeble, como si fuera capaz de mantenerte a flote. Ahora entiendes por qué dicen que es mejor algo que nada.
  24. Al escribir te expones en una desnudez que solo tiene como excusa la sinceridad, cuando invitas a los demás a que aparten los ojos de tu ejemplo.
  25. El dolor suele esconderse por pudor, delante de testigos a los que su exposición perturbaría, porque les advierte que si bien ellos no lo sufren hoy, están en las mejores condiciones de experimentarlo mañana.
  26. ¡Tanta puede ser la oscuridad que te rodea, pero si lo piensas mejor, es la misma que te acompaña, incluso desde antes de que nacieras! ¿Vas a rechazarla, cuando se encuentra impresa en tus genes?

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Al menos lo intenté

14 febrero 2015
  1. En muchas ocasiones me di de cabeza contra molinos de viento que pretendían verse como gigantes. No siempre tuve éxito, pero al menos lo intenté.

    Don Quijote contra los molinos de viento

    Don Quijote contra los molinos de viento

  2. Haber fracasado, no justifica negar mi experiencia. Me digo que al menos lo intenté. Si debo arrepentirme de algo, es de no haber insistido.
  3. Buscó el diálogo. Le dieron la espalda. Probablemente no era nada personal, porque le daban la espalda a cualquiera, por temor a enfrentar un diálogo que dejara al descubierto su incompetencia de triunfadores.
  4. Traté de construir un edificio resistente en terrenos inadecuados, utilizando herramientas insuficientes, sin hallarme totalmente convencido de mi destreza. Cuando veo el producto que no me satisface, alcanzo a decirme: al menos lo intenté.
  5. Cada uno hace generalmente lo que puede, en ocasiones recurriendo a trampas o dilaciones imperdonables, y con cierta frecuencia asumiendo los riesgos de sus opciones. Aunque trate de evitarlo, tarde o temprano rinde cuentas.sisifo
  6. ¡Ah, la tentadora conformidad con lo existente! Eso fue, no quedan dudas, pero no fue necesariamente lo que debía ser, ni dejó cerrado el camino para que en el futuro nunca vuelva a plantearse algo distinto.
  7. He buscado aquello que tal vez no me encontraba en condiciones de obtener, y tal como resultaba previsible para todo el mundo (menos para mí) fracasé. No me quejo. Solo me digo: aprendí que era posible intentarlo.
  8. Cuando se habla de ganadores morales, se omite decir algo más simple: son los perdedores. En buena hora lo intentaron y de acuerdo a los riesgos que se corren en esos casos, no pudieron ganar. Haber desistido antes o durante la competencia (cosa que no hicieron) es lo que hubiera debido avergonzarlos.

    Engranajes

    Engranajes

  9. Intentó sumarse a la mayoría. Cuando le cerraron la puerta, le hacían un favor, porque estaban alentándolo a derribar el muro.
  10. A veces apuesto casi todo lo que tengo y también mi futuro a una sola carta. No es que no vea otras opciones: las dejo de lado sin demasiada pena. Pienso que en el caso de equivocarme y perder, al menos lo intenté.
  11. Puedo ser más prudente en mis decisiones. En realidad, suelo serlo cuando enfrento la rutina, pero en los momentos críticos me inclino por el riesgo, sin distraerme buscando alternativas menos costosas.
  12. Feliz me doy de cabeza contra las paredes, en la confianza de que si no las derribo, como es tan probable, al menos lo habré intentado.
  13. ¡Ah, la libertad no explorada, las fronteras no violadas, las decisiones postergadas! Cuando las rumias desde la actualidad, no llegan a convertirse en nada real, pero de todos modos permanecen en el horizonte, como alternativas que no se desvanecen. Al desecharlas, pretendías utilizar la razón. De los fantasmas, no es tan fácil librarse.

    Charles Chaplin: Modern Times

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  14. Pudiste haberte abandonado a opciones que en buena hora y por elemental prudencia dejaste de lado. Puesto que tantas debilidades no llegaron a ser, y resultaba más difícil contener el impulso que dejarse llevar, cualquier queja de hoy está de más.
  15. No intentes ver con demasiada objetividad el futuro, porque lo más probable es que las dudas o el entusiasmo de hoy te cieguen por igual a su llegada.
  16. No intentes dar por superada la experiencia, porque lo más probable es que apenas te encuentres en situación de comenzar su análisis, bastante más libre de las pasiones que te obnubilaban.
  17. No intentes archivar el pasado, porque lo más probable es que el futuro vuelva a presentarte los mismos conflictos (incluso con los mismos personajes) y no los reconozcas.
  18. No te vanaglories de estar atento y no perder nada del presente. Lo has intentado muchas veces. y luego llegas a la conclusión de que pasaste por alto lo fundamental.
  19. ¿Cómo tener hoy la certeza de estar haciendo lo correcto, o al menos lo que te conviene, si la experiencia te dice que rara vez son lo mismo? No vas a torturarte con preguntas sin respuesta, hoy y después. Con afrontar la responsabilidad de tus actos, basta.
  20. Un intento falló, inútil sería no reconocerlo, y tampoco es cosa de disfrutar eternamente el duelo. Uno debe resignarse a intentarlo de nuevo.

    Saul Steinberg: Esquemas de vida

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  21. No reconozcas con demasiada certeza tus límites más que evidentes, porque tarde o temprano cierta oscuridad en la que no has reparado aún habrá de deslumbrarte, y en tal caso quedan esperanzas de alguna sorpresa.
  22. ¿Hasta dónde puedes llegar? No lo sabes. No te consta si muy lejos o demasiado cerca. No has querido averiguarlo, porque luego cualquier intento de retroceso te parecerá imposible y de esa convicción mortal quieres librarte.
  23. ¿Vas a darte por vencido, antes de haberlo intentado? ¿Te ahorrarás la incertidumbre y también la gloria de imaginar que habrás de derrotar los pronósticos agoreros?
  24. Negocias la satisfacción de tus deseos, considerando las limitaciones más probables que plantea el mundo real. Sabes que no puedes ganar demasiado en esa lucha, fuera de la convicción de que al menos lo intentaste.

    Laberinto

    Laberinto

  25. No esperas convencer a todo el mundo de que no hay nadie más digno de ser amado que tú. Con que te amen aquellos a quienes amas, eso será bastante más de lo que esperas.
  26. No esperas convencer a todo el mundo de que eres confiable, si ellos dan por sentado que no cumplirás tus compromisos. En realidad, nadie puede estar demasiado seguro del juicio definitivo sobre tus actos, pero al menos lo habrás intentado.

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