Época de desaliento y fortaleza

23 octubre 2012

Prometeo encadenado

  1. Despertar en medio de la noche, acosado por las ideas más oscuras, las mismas que luego no tienen demasiada importancia, cuando se las mira  a la luz del día, es desagradable, pero termina por revelarse como una rutina más, de la que aprendí a librarme sin demasiado esfuerzo. Se trata de pensamientos horribles que andan por ahí, que tal vez nunca se quiten del todo, pero pueden ser marginados por un rato, y entonces duermo.
  2. Cada día me digo: intentaré cumplir con los compromisos que adquirí. A veces lo consigo, no sin sorpresa de mi parte, pero lo más probable es que deba recomenzar la misma tarea el día siguiente o en un futuro todavía más lejano. Sin duda, no es una empresa divertida, ni variada. Solo me quejaría si la tarea inacabable desapareciera de pronto. ¡Qué alivio paradojal! Mi vida carecería de sentido.
  3. En ocasiones la desazón más completa llega, se apodera de todo lo que veo, deja constancia de mis límites inocultables, mientras yo espero que pase y me permita evaluar con mayor objetividad lo que permanece en pie después de su visita. Lee el resto de esta entrada »
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