¿Estás ahí?

4 marzo 2017
  1. Uno conoce tanta gente que parece estar ahí, a dos pasos, cuando en realidad se encuentra perdida en su propio mundo, inimaginable, después de haber cortado los puentes con el nuestro. ¿Cómo esperar una respuesta cuando se les interroga?

    Edward Hopper: Hotel junto a las vías

    Edward Hopper: Hotel junto a las vías

  2. ¡Despierta! Pasas la mayor parte del tiempo a la espera de que ocurra algo que de acuerdo a tu criterio merezca la pena ser tomado en cuenta. Si no estás alerta, eso y mucho más pasará de largo, sin que te enteres.
  3. Me ha costado tanto atreverme a hablar, me ha costado tanto hacerme oír, que renunciar a eso no solo es un sacrificio, sino también un muy deseado alivio.
  4. ¡Ahora, avanza! Dar el próximo paso te aterra. Quedarte detenido puede no ser un signo de firmeza, como planteas para no sentirte humillado, sino pura y simple indecisión.
  5. A veces (con frecuencia) uno lucha para comunicarse. Lucha contra su incapacidad para articular un discurso que tenga sentido, antes que contra los posibles interlocutores que lo dejaron pasar o malinterpretaron.
  6. ¡Detente! En este momento no vas por el mejor camino. Que alguien te lo diga, tal vez no te sirva de mucho, porque estás convencido de tus ilimitados poderes (para equivocarte, hasta que no puedas volver atrás, en este caso).

    René Magritte: Los amantes

    René Magritte: Los amantes

  7. El intento de comunicarnos, no siempre triunfa. Lo más probable es que falle por distintos motivos, y entonces uno se dice lo obvio: tomando en cuenta la experiencia, habrá que intentarlo de nuevo y con mayor cuidado.
  8. ¡Recuerda! O te dominarán las mismas debilidades del pasado.
  9. Si hay que encontrarle alguna ventaja a la humillación de verse traicionado por su propia incapacidad, es que al enterarse de lo sucedido, uno puede obtener la oportunidad de no seguir tan imbécil como hasta entonces.
  10. ¡Vigílate! No te conoces tanto como te hará falta un día de estos.
  11. ¡Apréndelo! Hay buenos tiempos, que no suelen ser eternos. Tampoco los malos duran tanto como prometen, aunque al pasar te hayan destruido.
  12. ¡Desmiéntelo! Te has alimentado de ilusiones infundadas. Ahora, no sabes cómo afrontar el desengaño. Mientras lo aceptes, quedan esperanzas de que algo hayas aprendido.
  13. ¡Alégrate! Tienes mucho que aprender, porque es bastante más lo que ignoras.

    James Ensor: Autorretrato con máscaras

    James Ensor: Autorretrato con máscaras

  14. ¡Retírate! Es mejor darse por vencido a tiempo, que sufrir una derrota irreparable.
  15. ¡Inténtalo de nuevo! Fracasaste una vez, pero no des por sentado que vas a fracasar siempre. Hasta por casualidad, uno puede acertar.
  16. ¡Alégrate! Cometiste muchos errores, que en otros hubieran sido imperdonables, y te dan la oportunidad de enmendar algunos.
  17. ¡Escúchate! Si pretendes hacerte notar, pero no tienes nada que decir, ¿por qué hablas? A veces, callarse un rato es lo mejor.
  18. ¡Relaciona! Si te conformas con los datos aislados que te alimentaron, será como si no existieras.
  19. ¡Piénsalo! Tal vez no valga la pena la mayor parte de lo que hasta hoy te entusiasma. Cuesta menos modificarte, que adelantar el duelo por tu muerte.
  20. ¡Conecta lo que sabes! Por poco que sea, es más de lo que creías, aunque no por ello puedes considerarlo inmune a la duda.
  21. ¡Contrólate! Estás a tiempo de no hacer algo de lo que tarde o temprano te arrepentirás. Por un instante, mírate como si ya lo hubieras hecho y considera las consecuencias. ¿Valdrá la pena?
  22. ¡Detente! La próxima vez que no pienses lo que haces, puede ser la última. Date más oportunidades de equivocarte y aprender del error, hasta que el acierto resulte tan fácil como respirar. Lleva su tiempo.
  23. ¡No compres afecto, ni lo vendas! Siempre cuesta más de lo que vale y no pasa de ser una insuficiente imitación de lo auténtico.
  24. ¡Escúchalo! Tal vez tenga algo que decir, y si después de oírlo demuestra que no lo tiene, ¡qué pena! pero siempre es mejor saberlo que darlo por supuesto.
  25. ¡Obsérvate! No des por sentado que ya te conoces. A nadie le cuesta más que a uno, verse con suficiente distancia.

    Raquel Forner

    Raquel Forner

  26. ¡Olvida lo que soñaste! Uno apuesta y algunas veces pierde y otras gana. Probablemente uno pierde más veces de las que gana. Esta puede ser una de esas en la que se fracasa, pero no por eso la definitiva.
  27. ¡Resígnate! Lo que has perdido, no vas a recuperarlo. Si por milagro ocurre lo contrario, celébralo. ¡Si no, basta de acumular duelos que te dificultan las decisiones!
  28. ¡Oye! ¿Qué estás diciendo todo el tiempo, sin pensarlo, ni darte la oportunidad de oírte?
  29. ¡Atiende! No me imagino ser el centro del universo, pero tampoco estoy aquí para que me ignores. ¿Quién te crees? Cuando halles la respuesta, avísame, para decidir si vale la pena intentar el diálogo.
  30. ¡Mírame! Tal vez yo no sea la visión más grata que puedas imaginar, pero mis errores te avisan cuál puede ser tu futuro. ¡Elude mis opciones!
  31. ¿Estás ahí? ¿Sabes qué estás haciendo? Cuando te observo, parece que te movieras en sueños, yendo hacia ninguna parte o (lo que resulta más probable) hacia tu perdición.

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¡Oye, tú!

3 marzo 2017

La capacidad de atención del hombre es limitada y debe ser constantemente espoleada por la provocación. (Albert Camus)

  1. ¿Puedo hablar contigo? Solo es cosa de decírmelo y tal vez nos ahorremos la pena de constatar que es un trámite inútil. Uno dialoga sobre todo con quien le oye y se calla cuando comprueba que está hablando al vacío.

    Hooligans

    Hooligans

  2. ¡Oye! ¿Quién soy yo para llamarte la atención? No me cuesta confesar que nadie. Lo intento, sin embargo, aunque solo sea para que después recuerdes mis buenas intenciones, junto con mi más que previsible fracaso.
  3. ¿Puedo hablar? Solo es cosa de decírmelo y tal vez nos ahorremos la molestia de constatar que aún es inútil. Uno dialoga, antes que nada, con quien le oye.
  4. Convencer, no es lo que intento. La verdad se impone sola, incluso a pesar de las convicciones de quienes jamás reconocerían sus errores.
  5. ¡Despierta! La sumisión se ha puesto de moda. Si te descuidas, te sumarás al rebaño de aquellos que ayer y hoy han marchado felices hacia el matadero.
  6. Si algo debo agradecerle a mi adversario, es que me obliga a permanecer atento, para evitar que me tomen por sorpresa las torcidas iniciativas que pergeña en su soledad poblada de fantasmas. Gracias a la incertidumbre de nuestra incómoda convivencia, al menos yo sé dónde estoy parado.
  7. ¡Atrévete! Hoy el miedo te detiene. ¿Qué puedes perder si das el primer paso? Algo, quizás mucho, pero no la posibilidad de intentarlo de nuevo.
  8. Tendremos que sacrificar más de alguna expectativa, en beneficio del diálogo, para comprobar si la transacción valía la pena, o si era mejor que cada uno siguiera por su lado.ciegos
  9. ¡Organízate! Hasta el dolor intolerable exige estar preparado. Cuando llegue, tal vez puedas afrontarlo mejor que si te cayera de la nada.
  10. La certeza de ser apenas el eco distante de alguien más, que no sospechabas, no es la última humillación que te espera, después de haberte imaginado único. Muchos otros se encuentran en la misma situación y ni siquiera conciben que algo así pueda estarles pasando.
  11. ¡Ábrete a las oportunidades que encuentras! Si las investigas, podrás rechazarlas, no por simple temor a lo desconocido, sino con algún conocimiento de causa.
  12. Debo darte la oportunidad de rectificarte, sin obligarte a reconocer tus errores, como debes darme la oportunidad de mantener mi opinión, sin subrayar por ello mis aciertos.
  13. ¡Mírate con atención! ¿Quién eres? Probablemente nunca fuiste el personaje que llegaste a imaginar cuando la realidad no te confrontaba. Le pasa a todo el mundo: nadie está a la altura de sus ilusiones.
  14. ¡Espérame! Si nos hemos encontrado hace tiempo, si hemos compartido proyectos, podríamos colaborar, en lugar de competir para eliminar uno al otro.
  15. ¡Escucha! Después de callarte por un rato, sin que nadie te lo sople en el oído, lo más probable es que encuentres algo digno de ser dicho.

    Saul Steinberg: Dibujo

    Saul Steinberg: Dibujo

  16. ¡Oye, tú! No te disperses. Te estoy hablando (me estoy hablando). No te agrada la insistencia, ¿pero acaso tienes otra alternativa mejor que nos relacione? Si me ignoras, no desapareceré por eso.
  17. No es imposible que estés en el mundo y no te necesitan. Con que no te conviertas en un parásito más, puedes considerar justificada tu existencia, pero no confíes en que no te aplasten.
  18. ¡Espabílate! Puede ser que todo lo que tenga que decirte sea esto, que es probablemente nada. No te dejes morir, viviendo como si tu paso por el mundo careciera de sentido.
  19. ¡Concéntrate! Hay más ideas en ti, de las que te crees capaz de inventar. Por lucirte, apresurarte o desesperar, no las abortes.
  20. Nadie pone en duda tu derecho a sobrevivir, pero si no te esfuerzas por ser de alguna utilidad, ¿cómo lo justificarás ante tu conciencia?
  21. ¡Documéntate! La ignorancia resulta simpática, solo cuando uno es muy joven y no la convierte en dogma.
  22. Existes en ocasiones por simple inercia. ¿Quién te autoriza a pensar que el mundo se encuentra a tu servicio?
  23. ¡Defiéndete! No dejes que te agredan sin responderles o darás la impresión de que no solo te lo merecías, sino que también que te lo buscabas.
  24. ¡Escríbelo! Ponerlo por escrito, ordena las ideas y revela que en muchas ocasiones lo mejor es callarse.
  25. ¡Deja de buscar excusas! Estás en dificultades y es hoy, no mañana, ni todavía más tarde, cuando tienes que afrontarlas.

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El reino de los delirantes

12 enero 2017

Una adivinanza, envuelta en un misterio, en el interior de un enigma, pero tal vez existe una llave. (Winston Churchill)

Laberinto vegetal

Laberinto vegetal

  1. La realidad puede resultar intolerable. Cuando se lo advierte, no quedan muchos caminos: o bien se intenta cambiarla, una tarea fatigosa y no pocas veces condenada al fracaso; o bien se propone sustituirla de un día para el otro, mediante algún procedimiento demasiado sencillo para ser creíble, suponiendo que ningún obstáculo se opondrá nunca a la voluntad del delirante.
  2. Vencer o morir es la consigna de los delirantes. Si por casualidad vencieran, comenzarían sus problemas, porque no han pensado qué puede haber más allá. Morir, en cambio, contiene la promesa de convertirlos en modelo perpetuo de sus seguidores (y si eso no se diera, el alivio de no sufrir el desengaño).
  3. La fascinación de su propia muerte los deslumbra. Se ven a sí mismos como protagonistas de un solemne funeral, que al ponerlos fuera de cualquier cuestionamiento, los purgará del error de haber vivido.
  4. No hay delirio que programe el resto de una vida. Solo se trata de organizar la ceremonia de la propia muerte, sin reconocerlo, pero al mismo tiempo como si no hubiera otra salida.
  5. Buscan la perdición y por eso no es casual que la encuentren. Lo peor es que tarden en obtener el final que buscan, porque en tal caso comienzan a sentirse invencibles y cosechar prosélitos.

    René Magritte: Los amantes

    René Magritte: Los amantes

  6. No aceptan la soledad. Necesitan ser oídos en absoluto silencio por los incautos. Necesitan que los obedezcan, para confirmar que son los únicos padres, dueños y proxenetas de la verdad.
  7. Equivocarse no figura sus planes. Retractarse, menos aún. Viven en un eterno desafío final, que para su decepción no llega tan pronto como lo imaginaron y los obliga a afrontar la repetida humillación de sobrevivir.
  8. Se aferran al error inocultable, como el náufrago se aferra a cualquier objeto que flote en el vasto océano, aunque no lo conduzca a ninguna parte.
  9. Desde hace tiempo, tienen el mundo en sus manos. Llegaron a convencerse de que su fantasía es demasiado real para que valga la pena alimentar dudas, y si no lo proclaman a gritos, es para que nadie los contradiga.
  10. Siempre ha sido fácil corromperlos, siempre y cuando la negociación ocurra sin testigos, discretamente, para no comprometerlos en un acuerdo que no podrían justificar.
  11. Se juntan dos creyentes en una falacia y para ellos todo comienza a volverse tan real como lo confirma la fe del otro. Pueden continuar ciegos y sordos a las evidencias. Nada une más a la gente que el error.

    Salvador Dalí: Cines que reflejan como elefantes

    Salvador Dalí: Cisnes que reflejan como elefantes

  12. Uno tiene que ser capaz de engañarse a sí mismo, antes de dedicarse a engañar a los demás. Cuando el circuito se completa, y el delirante ha contagiado su error ¿cómo desandarlo?
  13. Si solo yo estuviera equivocado, no sería difícil reconocerlo. Cuando varios compartimos el error, comenzamos a consideraremos dueños de la verdad y tratamos de imponerla.
  14. La hermandad en el error evidente, suele ser más fuerte que compartir la verdad, porque la verdad solo se atisba, parcial, insatisfactoria, contaminada por la duda y enfrenta a los buscadores.
  15. No hay convicción más firme que la de quien concede una confianza ilimitada a sus propias intuiciones. Si alguien se atreve a cuestionarlas, tendrá que atenerse a la justa ira de quien no echa por la borda sus errores.
  16. El delirante siempre sabe quién es, sobre todo cuando no se encuentra en condiciones de demostrarlo. El sensato se pregunta quién es, incluso cuando las evidencias repetidamente se lo informan.
  17. Recalcitratante, vive para la reiteración de un discurso previsible que lo aísla y si ya no encuentra detractores, es porque tampoco lo toman en cuenta.
  18. Si se desprendiera de sus errores insostenibles, teme quedar expuesto a una verdad que considera peor que la muerte, porque lo obligaría a comenzar de nuevo y sobre otras bases, cada uno de sus proyectos.
  19. Hay quienes se desprenden del error que sostuvieron con alivio, como quien se libera de ropas que impedían moverse. Hay quienes lo sienten como una mutilación, que los priva de funciones sin las cuales la vida pierde sentido.
  20. Tienen aspecto humano, pero desde sus privilegiados sitiales ellos están convencidos de su naturaleza divina, que los pone por encima del común de los mortales y les otorga una invulnerabilidad que los salva de caer en pánico.

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Arando en el mar

30 octubre 2016

La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia. (Sócrates)

Laberinto vegetal

Laberinto vegetal

  1. Hemos arado en el mar, se lamenta Simón Bolívar cuando el final de su vida se acerca. ¿No es acaso una hazaña haberse atrevido a fracasar?
  2. El riesgo de fallar no le quita el sueño a quien nada intenta. Solo sufre la desazón de no haberse atrevido.
  3. Durante años me vi como alguien que avanzaba a tientas, hallándole sentido a la sinrazón que iba descubriendo. Solo por esa incapacidad para orientarme puedo darme el lujo de estar aquí, en lugar de haber muerto.
  4. ¿Hay algo más estúpido para el resto del mundo, que el optimismo que puede alentar uno? A pesar de lo anterior, ¿hay algo más necesario? No es cosa de ver demasiado en perspectiva, porque eso abruma.
  5. Suelo aprender por mi cuenta; lo hice durante la mayor parte de mi vida, en ocasiones gracias a mis maestros y en otras a pesar ellos.
  6. Aprender es una decisión que sin duda no facilita demasiado mi existencia, pero me confirma en la convicción de que lo aprendido es mío, aunque lo tome prestado.
  7. Arriesgarse a investigar tiene su precio. El solo mencionarlo disuade a más de uno, impidiéndole ver la recompensa y sobre todo el disfrute del proceso, cuando nadie sabe aún si se habrá de ganar o perder.

    Jean Michel Folon: ilustración

    Jean Michel Folon: ilustración

  8. Hay quienes disfrutan la seguridad de lo que saben, por insuficiente que sea. Hay quienes se sienten estimulados por aquello que todavía ignoran, apostando a que si se empeñan, puede ser que antes o después dejará de resultarles ajeno.
  9. Perder el tiempo buscando conocimientos, no puede compararse con el proyecto de vida de aquellos que solo esperan divertirse, como si la vida fuera un empleo burocrático que deben sobrellevar, por no hallar nada mejor.
  10. ¡Explora el mundo y también los libros! No es imposible que te pierdas mil veces, ¿pero acaso hubiera sido más satisfactorio limitarte al mezquino territorio de lo que conocías?
  11. No te conformes con lo que das por aprendido. Piensa en lo que te falta por aprender. Aquello que te pertenece hoy, no es suficiente.
  12. Das por descontado tu condición de ignorante, y a continuación te dedicas a buscar la manera de salir de ese estado, a sabiendas de que nunca llegarás a conseguirlo del todo.
  13. La investigación puede ser mal vista. Probablemente se demuestre que fue una pérdida de tiempo. La confusión que se intenta disipar exige internarse en ella sin temores. Eso basta para hacer retroceder a más de uno, que preferiría emplear su vida en algo finalmente más riesgoso: no hacer nada.
  14. Si te preguntan por qué investigas, lo más probable es que no tengas una respuesta satisfactoria. Si te preguntan por qué respiras, tampoco.

    Jan Lenica: Collage

    Jan Lenica: Collage

  15. Aquellos que desconocen los placeres del sexo, no pueden sustituirlos por las descripciones que suministran quienes los han experimentado. Los placeres de la investigación resultan inconcebibles para quienes no se arriesgan a emprenderla.
  16. Los poderosos conciben a la investigación como algo sin mayor sentido para su visión pragmática del mundo. Ellos se dan por satisfechos con lo poco que aprendieron hace tiempo y estiman sobre todo lo que ya olvidaron.
  17. Al investigar, no tratas de confirmar lo que ya sabías y no requiere ser cuestionado, sino explorar aquello que a todas luces todavía ignoras, en la confianza de que tarde o temprano algo habrás de aprender algo, que mal que te pese, tal vez no confirme tus expectativas.
  18. Irresistible placer de investigar un tema que te revela poco a poco su complejidad y tus errores de cálculo, pero que también entrega sus insospechadas conexiones y promete nuevos desarrollos, a medida que insistes en la búsqueda.
  19. Al estudiar, espera que su maestro le deje espacio para encontrar su propio camino, incluso a pesar de su autoridad, en el caso de que se la reconozca.
  20. Al enseñar, espera que su estudiante descubra por sí mismo su propio camino, incluso a pesar de la opinión del maestro, cuando por cualquier motivo no puede hacerlo con su ayuda.
  21. ¡Qué bueno es conquistar alguna certeza, después de haberse esforzado por obtenerla! Dicho lo anterior, ¡qué poco dura!
  22. Según Arquímedes, basta encontrar un punto de apoyo para mover el mundo. Solo se trata de una metáfora, pero quienes acaparan el poder lo han tomado en serio y niegan cualquier intento de alcanzar ese punto imaginario.

    Saul Steinberg: Dibujo

    Saul Steinberg: Dibujo

  23. Hay quienes disfrutan la reducción de aquello que ignoraban, como un estímulo para seguir buscando. Hay quienes defienden la continuidad de la ignorancia, como si su vida dependiera de ello. El conflicto entre las dos posturas es inevitable. El resultado, imprevisible.
  24. Odiaba investigar, tal como odiaba emprender cualquier tarea que lo obligue a trabajar efectivamente, equivocándose más de una vez y rectificando el rumbo, cuando se había acostumbrado a vivir como parásito o víctima, siguiendo la dirección que otros le imponían.
  25. Llega el día que tus energías se agotan y otro en el que estés muerto. Solo entonces dejas de buscarle sentido al caos del mundo. Mientras llega ese momento, no tienes por qué dar ese final como inevitable.

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Provisorio sentido de las cosas

4 febrero 2016
Georg Lichtenberg

Georg Lichtenberg

Sin mi íntimo convencimiento, todo el honor, la dicha y el beneplácito del mundo no conseguirán ponerme contento, y cuando lo estoy por propia convicción, ni el juicio del mundo entero podrá arruinarme este placer. (Georg Lichtenberg)

  1. Después de tantos años, si algo permanece vigente de lo que pudiste ser, es la curiosidad. No fue suficiente para llegar a cosechar nada concreto, debes reconocerlo. Pero de no haber existido la curiosidad, ni siquiera la conciencia de tu fracaso hubiera sido posible.
  2. Reconcíliate con tus límites, después de haberlos descubierto. A continuación, vuelve a exigir de ti lo que otros consideraron imposible.
  3. La vida es un milagro (se crea o no en milagros). Si se lo acepta, no por ello resulta más controlable, ni tampoco más fácil de entender.
  4. ¿Acaso hay una derrota más humillante que la planteada por la propia muerte? En buena hora tienes alguna conciencia de ella, porque de otro modo no disfrutarías de lo poco que obtuviste en vida, con suficiente intensidad.
  5. ¡Puede resultar tan improbable la rutina de amanecer sin novedades un día tras otro! El resto de la jornada no es mucho más fácil de encarar, pero entre tanto uno se deja llevar por el optimismo (o la inercia) reinante sobre la convicción de que todo seguirá igual, sin preguntarse si eso es justo o no, si es posible o solo una sueño estúpido.
  6. No se vive por segunda o tercera vez las mismas oportunidades, pero si aprendemos la lección que brinda la memoria, aquello que nos resta no se vivirá del mismo modo.

    Danza macabra: grabado medieval

    Danza macabra: grabado medieval

  7. La vida tiende a ser un subproducto del azar, que probablemente no genera nada que valga la pena conservar. Aceptado eso, te dedicas a utilizar los desechos que te tocaron en suerte.
  8. Reciclas lo mejor y lo peor de las generaciones que te precedieron, gracias al olvido que te libra del horror de tener plena conciencia de no avanzar un paso.
  9. Si algo nuevo aportas a la sucesión anónima de aquellos que te precedieron, es la conciencia de no ser uno más, luchando contra parecidos obstáculos, desaprovechando quizás diferentes oportunidades. ¿Quién te asegura, sin embargo, que esta conciencia no llegó más de una vez antes y el pudor hizo que otros la callaran?
  10. Difícilmente la vida coincide con las expectativas que cada uno de nosotros hace, por lo que aprender a ser defraudado por las circunstancias, debería ser un tema de los programas escolares. Cuando las expectativas son sobrepasadas, en cambio, nada resulta más fácil de aceptar.
  11. Los viejos suelen callar lo que aprendieron, tal vez para esconder que una convicción como esa llega cuando es demasiado tarde para utilizarla en su propia vida y ningún joven está dispuesto a escucharlos.
  12. En líneas generales, sé bastante bien lo que me espera, y dado que a nadie más concierne, he decidido callar. No sé en cambio cómo he de responder, cuando me vea obligado a ponerlo en práctica.
  13. Hasta el dolor más intenso, un día se desvanece (en ocasiones, gracias a la muerte de quien lo sufría). Todo en el dolor se define como esperanza de la brevedad.abrazo
  14. Hay días felices, en los que todo se da sin esfuerzo, y días en los que tratas de hallar sentido al absurdo, que parece haberse apoderado del universo.
  15. No aceptas que por cansancio todo llegue a darte igual. En el peor de los casos, te dices, no has logrado aún encontrarle sentido a los contratiempos que te abruman. En el mejor, disfrutas la oportunidad de crecer a expensas de viejas convicciones que se revelaron erradas.
  16. Tarde o temprano uno pierde la última batalla y muere, como correspondía. Toda la diferencia entre ser un héroe y ser un cobarde proviene de cuánto demores en darte por vencido.
  17. La determinación del suicida es tan sólida, que te preguntas por qué tratarás de detenerlo. En ese momento piensas en tu dolor, no en el suyo.
  18. ¡Mueres tantas veces en el curso de la única vida que te concedieron! La convicción de lo anterior no quita que trates de no impacientarte por agotar la última alternativa.
  19. Cuando uno siente que vive plenamente, en realidad está olvidando algo fundamental: que la felicidad no puede ser eterna y habrá de morir un día, pero ¿qué importa, mientras tanto, si alguna vez la felicidad nos toca?apreton manos
  20. Por un momento, los planetas parecieron alinearse y todo se volvió coherente, para tu disfrute de un mecanismo que suele dar la impresión de haber estado esperando ese ordenamiento, que no tarda en desmoronarse, cuando continúas observando. Hasta ahí llegó el azar afortunado que disfrutabas. ¿Acaso esperas más? Reclámale a Dios cuando lo encuentres.
  21. Esta que ya pasó, mal que te pese, fue toda la armonía que esperabas disfrutar en el curso de tu vida. Más no hay, aunque la consideres poca y reclames que debiste recibir más. Si por casualidad se repite la ocasión, que no te tome distraído, porque te consta: la felicidad nunca dura demasiado.

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Insatisfactoria búsqueda de sentido

25 diciembre 2015
  1. Algunos creen haber conseguido un acceso vitalicio a la verdad. Otros la buscan (pero muy rara vez la encuentran). Decide con quién te identificas y no seré yo quien demuestre que te engañas.

    Cubo de Louis Albert Necker

    Cubo de Louis Albert Necker

  2. Si no aprendiste a sufrir, ¿puedo preguntar qué aprendiste? Nada, en realidad, porque el disfrute puede ser maravilloso y en buena hora lo experimeutaste, pero más allá de ese momento, rara vez cuenta.
  3. Los rastros de la infelicidad quedan marcados. Ojala no hubieran llegado a instalarse donde están, pero son tu patrimonio y tu freno, el fundamento de tus nuevos proyectos.
  4. Comenzar de nuevo. A lo largo de su vida, esa decisión es lo que finalmente cuenta. Cada vez que recuerda, se ve a sí mismo, iniciando algo que debería durar y sin embargo no es probable que dure. La idea de la eternidad lo aterra.
  5. ¿Qué tienes por delante? Una tarea, dos o tres. No siempre vas a disfrutarlas, ni tampoco serán un tormento repetido. Paso a paso las encaras y entre tanto la vida se te va o toma sentido.
  6. Fin de temporada. Solo depende de ti, prolongar el intento de imponerle tu presencia al universo en el que sabes muy bien que no importas. Todo lo que dio sentido a tu vida, ya fue, se agotó hace tiempo. Es una causa que te conviene dar por cerrada. ¿Habrá una próxima oportunidad? No es demasiado probable, pero después de todo lo que has visto, quién sabe.

    M.C.Escher: Bound of union

    Maurits Cornelis Escher: Bound of union

  7. No trates de acumular demasiado, porque tarde o temprano se derrumbará. Cuando suceda eso, ya lo sabes: el desastre tampoco tiene por qué ser definitivo, porque no sabes por qué, ni te detienes a pensarlo, pero vas a intentarlo de nuevo.
  8. Te pasaste la vida convencido de haberte planteado las mejores opciones, cuando lo más probable era que estuvieras equivocado, pero haber aprendido eso, da sentido a tu confusión de entonces.
  9. ¿Qué aguarda al final de tanto esfuerzo como requiere la vida cotidiana? No el aplauso, ni los monumentos que conmemoren alguna hazaña. Tan solo tu memoria de que en más de una ocasión lo disfrutaste.
  10. Siempre hubo algo que de acuerdo a la opinión generalizada podía considerarse deseable, inalcanzable, costoso, muy superior a lo que estaba a tu alcance y te dejaba insatisfecho. Ese más allá, sospechas hoy, se encontraba aquí mismo.
  11. El azar nos pone ante alternativas que no aceptamos o incluso rechazamos, de acuerdo a lo que suponemos que nos corresponde hacer, no pocas veces en contra de nuestras más firmes convicciones. Entonces, hay que afrontar lo que nos corresponde hacer, como si no tuviéramos ninguna duda.

    M.C.Escher: grabado

    Maurits Cornelis Escher: Relativity

  12. Ya es tarde para buscar nuevas oportunidades que le permitan continuar su vida de siempre. Con hallarle sentido a lo que pasó, le basta y sobra, pero aún eso puede ser inalcanzable.
  13. A veces, debes ser así o asá, de inmediato. Puede llevarte el resto de la vida comprender por qué tomaste una decisión que se presentó como impostergable.
  14. La certeza de haber encontrado alguna solución a tus problemas, se te impone, llegada de donde no sospechabas, cuando los conflictos la requieren. A pesar de las dudas, no tardará en seducirte, llevándote a cometer graves errores. Peor sería cerrarle la puerta.
  15. Todo lo que creo respecto de mí, entra periódicamente en crisis. Me convendría estar preparado y sin embargo casi nunca lo estoy, porque no termino de conocerme o tal vez me doy la espalda y pronto olvido lo que acabo de averiguar.
  16. Hay respuestas que no tengo. Más aún, hay preguntas que no intento hacerme. No se trata de dar la espalda a los problemas efectivos, sino de arriesgarme a vivir de una manera que puedo imaginar como la mejor o me será cobrada si acaso decidí mal.
  17. Si te dejaras guiar simplemente por la búsqueda del placer, ¿quién serías? Un irresponsable. Por algún motivo, que no debe atribuirse tan solo a tu voluntad, ese Paraíso te fue negado.
  18. Bienvenido el olvido, que despeja la memoria de proyectos fallidos y promete renovar tus compromisos en lo que te queda por vivir. No todo está hecho, ni por suerte vas a disponer de tanta cuerda para intentar los mayores desafíos.confusion
  19. Despedirse una vez más. A lo largo de su vida, es lo que repetidamente se ha visto obligado a hacer. Puede verse despidiéndose tantas veces de lo que ama y llega a su fin, que decide no apegarse demasiado a nada, porque recuerda que en algún momento no llegado aún, lo perderá.
  20. Lo mejor de la muerte es que te libra definitivamente de la obligación de reiniciar lo mismo, incluso cuando nada justifica el esfuerzo, como parece ser la norma implacable de la vida.
  21. Cada vez que se siente seguro de haberlo perdido todo, comprueba, sin habérselo propuesto siquiera, incluso en contra de sus más firmes convicciones, que la inercia lo lleva a renovar los apegos. Quiere continuar buscando.
  22. El sentido se abre paso, maltratado por el absurdo, todavía reconocible. No es un regalo puesto allí por una deidad juguetona, para consolarnos después de habernos sometido a sus experimentos crueles, sino la huella de algo que no llega a ser del todo y sin embargo puede ser tomado en cuenta, el Norte de una brújula que no solemos consultar, gracias a la cual no estamos nunca del todo perdidos.

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Echarse a la bartola

14 octubre 2015
  1. Los héroes que resistieron la tentación de entregarse a la corriente de la mediocridad, suelen estar reconocidos en monumentos. Cuando los miras, como parte del paisaje urbano, te convences de que no significan demasiado para nadie, ya son demasiados en tan poco espacio y por lo tanto no queda ningún lugar disponible para ti.bandera blanca
  2. ¿Experimentaste alguna vez el vértigo de no saber quién eras, ni menos aún qué estabas haciendo en este mundo? Lo más probable fue que estuvieras desorientado, pero la convicción que pronto se impuso, fue que no habías perdido el control de tus actos. Gracias a un engaño tan fácil de advertir como ese, continúas con vida.
  3. Botarse a disfrutar lo que ya tienes, mientras lo tengas, sin pensar demasiado en el pasado o el futuro, es un programa que desborda cualquier visión razonable del mundo, para suministrarte asco y nostalgia combinados.
  4. La torpeza y la falta de análisis, establecen una alianza mortal. Si de acuerdo a las evidencia uno es torpe, mantenerse atento puede salvarlo de cometer errores más graves. Si se convence de que por cualquier motivo dejó de serlo, está perdido.
  5. Paso a paso, dejándose estar, cada uno llega a la perdición que le está reservada. No es un desenlace inevitable, pero si el proceso es visto en retrospectiva, no cuesta advertir que tenazmente se la buscó.

    Negociación

    Negociación

  6. Cuando alguien apenas inicia la vida, rendirse ante el primer obstáculo que encuentra no es una decisión prematura, sino un gesto suicida.
  7. Hay una felicidad difícil de explicar cuando uno fracasa y no por eso se rinde, a pesar de que no sabe muy bien qué hará a continuación. En esos momentos, que no son tantos, sin duda está vivo.
  8. Trabajaste con empecinamiento, aunque no siempre con eficacia, durante una larga vida. Te preguntas: ¿no habrá llegado la hora de descansar? Debería ser un proyecto prometedor y sin embargo suena amenazante. Por eso te resistes.
  9. Apartarse de lo que fue el objetivo dominante de tu vida, cambiar de rumbo, o al menos detenerte, quedar a la espera de lo que todavía no sabes. Apenas lo piensas, esas opciones que hasta ayer hubieran sido vistas como un despropósito, hoy adviertes que no te cuesta aceptarlas.
  10. Inmolarse puede ser una buena idea para un poema, o una ópera que nadie se tomará nunca demasiado en serio. Pretender ponerla en práctica, suele ser un despropósito.
  11. Sobrevivir no necesita justificación. Suele ser una tarea difícil y requiere demasiadas habilidades para que no se arruine. Por eso, de vez en cuando llega la duda: ¿valdrá siempre la pena?
  12. Hay momentos en los que todo te da lo mismo. Como después te arrepentirás y lo estás viendo, tratas de demorar la entrega hasta que sea realmente el final.

    John SIngle Sargent: John Singer Sargent: Group with Parasols

    John Singer Sargent: Group with Parasols

  13. Llegó la hora de descansar. ¿Por qué no vas a rendirte? Lo estás decidiendo tú, en todo caso. Nadie te obliga, fuera de tu reserva de energías, que se agotaron hace tiempo y no aceptan ser desatendidas.
  14. Desde hace tiempo tu cuerpo te viene diciendo que es hora de descansar. Lo has ido postergado con diferentes excusas o sin ellas. Ignoraste los únicos reclamos que debían ser tomados en cuenta, no sabes si a la espera de alguna condecoración que no habrá de llegarte, ni dejaría de parecerte una burla cruel, si por un error inexplicable te fuera entregada.
  15. Rendirte no es una decisión demasiado libre en tu caso. No das para mucho más, tienes que reconocerlo. Con toda seguridad, no has completado todo lo que planeaste hacer, pero en todo caso pudo ser porque esperaste demasiado de ti. Aunque la decepción duela, era inevitable.
  16. Todavía no te ha llegado el turno de salir de la escena, pero si lo piensas mejor, quedar fuera para siempre es el definitivo descanso. Conviene prepararse para la salida, porque después resultará tarde.

    Fernando Botero: La siesta

    Fernando Botero: La siesta

  17. Después de una larga vida, la muerte debería ser tan esperada y placentera como entregarse a una siesta. ¿Qué no habrá retorno? Si dejas tus asuntos en orden, o si al menos te resignas al despelote, más te importará que no se demore demasiado.
  18. ¡Por Dios! No te preocupes tanto por el futuro, que descuides justamente lo que está pasando ahora. Hagas lo que hagas, en el futuro todo dará lo mismo.
  19. Tus denodados esfuerzos por dejar una marca que no te humille en el futuro, no pasan de ser una misión absurda que te planteaste sin que nadie te lo pidiera.
  20. ¿Acaso en el futuro te recordarán con afecto o desprecio? ¿A quién le importa? Si te acusan de algo, no estarás presente para defenderte. Si te elogian, tampoco. Y si por una eventualidad más que improbable te enteras desde el otro mundo, considerarás que todo lo que se dice de ti es irrelevante. ¿Qué apuestas?

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