Malos consejos

27 mayo 2017

Nicolás Maquiavelo

A los hombres hay que conquistarlos o eliminarlos, porque si se vengan de las ofensas leves, de las graves no pueden; así que la ofensa que se haga al hombre debe ser tal, que le resulte imposible vengarse. (Nicolás Maquiavelo: El Príncipe)

  1. Haz lo que decidiste hacer, sin escuchar las razones de quienes te han visto emprender lo que consideran un camino sin salida. ¿No es eso lo que tanto buscabas? Luego pagarás el precio del intento y no es improbable que durante el proceso algo hayas aprendido. En caso contrario, tu purgatorio habrá de reiniciarse.
  2. Si te enamoras, ¿por qué no cierras los ojos? Mantenerlos abiertos tiene sus riesgos que tal vez tu feliz entusiasmo inicial no supere. Después de todo, no mirar es un gesto de cortesía hacia la otra persona.
  3. Si vas a robar, como has decidido que es tu vocación indeclinable, roba mucho y sacrifica un alto porcentaje para asegurar tu impunidad. De otro modo, no será un buen negocio.
  4. Acepta la mediocridad y pronto descubrirás que se ha vuelto una norma colectiva que estás obligado a respetar.
  5. ¿Te parece estúpido hablar de principios, cuando solo quieres aprovechar las oportunidades? No seré yo quien trate de convencerte de lo contrario, porque evidentemente no eres tú quien está dispuesto a oírme.
  6. De acuerdo a la opinión dominante, nada tiene hoy mucho sentido. Por lo tanto, da lo mismo atenerse a los códigos de convivencia o usarlos como felpudo. ¿No es cómodo?
  7. Alternativas hay que te deslumbran. Las adoptas sin pensarlo dos veces y para siempre. Luego verás si pueden corresponder a lo que imaginaste o revelarse como una pesadilla que nadie más que tú alimentó.
  8. Busca el placer y nada más que el placer, si no ves mejor alternativa que dé sentido a tu vida. Prepárate para que tus expectativas sean defraudadas.
  9. Acepta como cosa irrelevante las injusticias que todavía no te ha tocado sufrir, y luego no podrás defenderte de las arbitrariedades a las que te sometan.
  10. Justifica la mediocridad y luego intenta limpiarte las evidencias de lo que solo puede ser identificado como tu innegable complicidad. No te será tan fácil.
  11. Disfruta la mediocridad que te seduce. ¿Quién te lo impedirá? Estás en tu derecho. No comiences a buscar excusas para agredir a quienes podrían juzgarte un día de estos.
  12. Si vas a traicionar a quienes en mala hora confiaron en ti, no mires para atrás después de lo que hagas. Deprime ver tantas víctimas de su popia estupidez. Para disfrutar a fondo la vida, conviene ser amnésico.
  13. Si vas a ignorar tus compromisos, no te demores demasiado. Causarás menos daño a los tontos que te creyeron. Ahora bien, si disfrutas el espectáculo de su estupidez, hazles creer que vas a cumplirlos.
  14. Reconoce tu maldad. En eso te destacas. No te recordarán de otro modo, más favorable, pero entre tanto más de uno, intimidado o asqueado te dejará el camino libre para que exhibas lo peor de ti.
  15. Cancela cualquier recuerdo de tus errores pasados. Imagina que nunca existieron y puedes encaminarte alegremente a cometerlos con la inocencia de la primera vez.

    Kevin Spacey: House of Cards

  16. Si algo maravilloso tiene la memoria es su capacidad para fallar. No hay recuerdos seguros, todo se disuelve en la imprecisión de justificaciones e interpretaciones de lo que resulta inaceptable.
  17. Despreocúpate de las injusticias que no te alcanzan. ¿No te sientes más liviano al liberarte de tontos escrúpulos? Ahora, sin embargo, estás hundiéndote en la complicidad.
  18. Abandónate a la mediocridad que solicita tu participación y no tardarás en ser responsable de mucho de lo que lamentablemente se hace y (todavía peor) de lo que lamentablemente se deja de hacer.
  19. No me prestes atención. ¿Quién soy yo para darte consejos? Un tonto que se imagina librándote de una multitud de obstáculos que para ti simplemente no existen.
  20. Encubre la injusticia y luego intenta mirarte en un espejo. Te has manchado, y aunque te limpies con el mayor cuidado, siempre habrá quienes sigan viendo la huella.

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El reino de los delirantes

12 enero 2017

Una adivinanza, envuelta en un misterio, en el interior de un enigma, pero tal vez existe una llave. (Winston Churchill)

Laberinto vegetal

Laberinto vegetal

  1. La realidad puede resultar intolerable. Cuando se lo advierte, no quedan muchos caminos: o bien se intenta cambiarla, una tarea fatigosa y no pocas veces condenada al fracaso; o bien se propone sustituirla de un día para el otro, mediante algún procedimiento demasiado sencillo para ser creíble, suponiendo que ningún obstáculo se opondrá nunca a la voluntad del delirante.
  2. Vencer o morir es la consigna de los delirantes. Si por casualidad vencieran, comenzarían sus problemas, porque no han pensado qué puede haber más allá. Morir, en cambio, contiene la promesa de convertirlos en modelo perpetuo de sus seguidores (y si eso no se diera, el alivio de no sufrir el desengaño).
  3. La fascinación de su propia muerte los deslumbra. Se ven a sí mismos como protagonistas de un solemne funeral, que al ponerlos fuera de cualquier cuestionamiento, los purgará del error de haber vivido.
  4. No hay delirio que programe el resto de una vida. Solo se trata de organizar la ceremonia de la propia muerte, sin reconocerlo, pero al mismo tiempo como si no hubiera otra salida.
  5. Buscan la perdición y por eso no es casual que la encuentren. Lo peor es que tarden en obtener el final que buscan, porque en tal caso comienzan a sentirse invencibles y cosechar prosélitos.

    René Magritte: Los amantes

    René Magritte: Los amantes

  6. No aceptan la soledad. Necesitan ser oídos en absoluto silencio por los incautos. Necesitan que los obedezcan, para confirmar que son los únicos padres, dueños y proxenetas de la verdad.
  7. Equivocarse no figura sus planes. Retractarse, menos aún. Viven en un eterno desafío final, que para su decepción no llega tan pronto como lo imaginaron y los obliga a afrontar la repetida humillación de sobrevivir.
  8. Se aferran al error inocultable, como el náufrago se aferra a cualquier objeto que flote en el vasto océano, aunque no lo conduzca a ninguna parte.
  9. Desde hace tiempo, tienen el mundo en sus manos. Llegaron a convencerse de que su fantasía es demasiado real para que valga la pena alimentar dudas, y si no lo proclaman a gritos, es para que nadie los contradiga.
  10. Siempre ha sido fácil corromperlos, siempre y cuando la negociación ocurra sin testigos, discretamente, para no comprometerlos en un acuerdo que no podrían justificar.
  11. Se juntan dos creyentes en una falacia y para ellos todo comienza a volverse tan real como lo confirma la fe del otro. Pueden continuar ciegos y sordos a las evidencias. Nada une más a la gente que el error.

    Salvador Dalí: Cines que reflejan como elefantes

    Salvador Dalí: Cisnes que reflejan como elefantes

  12. Uno tiene que ser capaz de engañarse a sí mismo, antes de dedicarse a engañar a los demás. Cuando el circuito se completa, y el delirante ha contagiado su error ¿cómo desandarlo?
  13. Si solo yo estuviera equivocado, no sería difícil reconocerlo. Cuando varios compartimos el error, comenzamos a consideraremos dueños de la verdad y tratamos de imponerla.
  14. La hermandad en el error evidente, suele ser más fuerte que compartir la verdad, porque la verdad solo se atisba, parcial, insatisfactoria, contaminada por la duda y enfrenta a los buscadores.
  15. No hay convicción más firme que la de quien concede una confianza ilimitada a sus propias intuiciones. Si alguien se atreve a cuestionarlas, tendrá que atenerse a la justa ira de quien no echa por la borda sus errores.
  16. El delirante siempre sabe quién es, sobre todo cuando no se encuentra en condiciones de demostrarlo. El sensato se pregunta quién es, incluso cuando las evidencias repetidamente se lo informan.
  17. Recalcitratante, vive para la reiteración de un discurso previsible que lo aísla y si ya no encuentra detractores, es porque tampoco lo toman en cuenta.
  18. Si se desprendiera de sus errores insostenibles, teme quedar expuesto a una verdad que considera peor que la muerte, porque lo obligaría a comenzar de nuevo y sobre otras bases, cada uno de sus proyectos.
  19. Hay quienes se desprenden del error que sostuvieron con alivio, como quien se libera de ropas que impedían moverse. Hay quienes lo sienten como una mutilación, que los priva de funciones sin las cuales la vida pierde sentido.
  20. Tienen aspecto humano, pero desde sus privilegiados sitiales ellos están convencidos de su naturaleza divina, que los pone por encima del común de los mortales y les otorga una invulnerabilidad que los salva de caer en pánico.

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Arando en el mar

30 octubre 2016

La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia. (Sócrates)

Laberinto vegetal

Laberinto vegetal

  1. Hemos arado en el mar, se lamenta Simón Bolívar cuando el final de su vida se acerca. ¿No es acaso una hazaña haberse atrevido a fracasar?
  2. El riesgo de fallar no le quita el sueño a quien nada intenta. Solo sufre la desazón de no haberse atrevido.
  3. Durante años me vi como alguien que avanzaba a tientas, hallándole sentido a la sinrazón que iba descubriendo. Solo por esa incapacidad para orientarme puedo darme el lujo de estar aquí, en lugar de haber muerto.
  4. ¿Hay algo más estúpido para el resto del mundo, que el optimismo que puede alentar uno? A pesar de lo anterior, ¿hay algo más necesario? No es cosa de ver demasiado en perspectiva, porque eso abruma.
  5. Suelo aprender por mi cuenta; lo hice durante la mayor parte de mi vida, en ocasiones gracias a mis maestros y en otras a pesar ellos.
  6. Aprender es una decisión que sin duda no facilita demasiado mi existencia, pero me confirma en la convicción de que lo aprendido es mío, aunque lo tome prestado.
  7. Arriesgarse a investigar tiene su precio. El solo mencionarlo disuade a más de uno, impidiéndole ver la recompensa y sobre todo el disfrute del proceso, cuando nadie sabe aún si se habrá de ganar o perder.

    Jean Michel Folon: ilustración

    Jean Michel Folon: ilustración

  8. Hay quienes disfrutan la seguridad de lo que saben, por insuficiente que sea. Hay quienes se sienten estimulados por aquello que todavía ignoran, apostando a que si se empeñan, puede ser que antes o después dejará de resultarles ajeno.
  9. Perder el tiempo buscando conocimientos, no puede compararse con el proyecto de vida de aquellos que solo esperan divertirse, como si la vida fuera un empleo burocrático que deben sobrellevar, por no hallar nada mejor.
  10. ¡Explora el mundo y también los libros! No es imposible que te pierdas mil veces, ¿pero acaso hubiera sido más satisfactorio limitarte al mezquino territorio de lo que conocías?
  11. No te conformes con lo que das por aprendido. Piensa en lo que te falta por aprender. Aquello que te pertenece hoy, no es suficiente.
  12. Das por descontado tu condición de ignorante, y a continuación te dedicas a buscar la manera de salir de ese estado, a sabiendas de que nunca llegarás a conseguirlo del todo.
  13. La investigación puede ser mal vista. Probablemente se demuestre que fue una pérdida de tiempo. La confusión que se intenta disipar exige internarse en ella sin temores. Eso basta para hacer retroceder a más de uno, que preferiría emplear su vida en algo finalmente más riesgoso: no hacer nada.
  14. Si te preguntan por qué investigas, lo más probable es que no tengas una respuesta satisfactoria. Si te preguntan por qué respiras, tampoco.

    Jan Lenica: Collage

    Jan Lenica: Collage

  15. Aquellos que desconocen los placeres del sexo, no pueden sustituirlos por las descripciones que suministran quienes los han experimentado. Los placeres de la investigación resultan inconcebibles para quienes no se arriesgan a emprenderla.
  16. Los poderosos conciben a la investigación como algo sin mayor sentido para su visión pragmática del mundo. Ellos se dan por satisfechos con lo poco que aprendieron hace tiempo y estiman sobre todo lo que ya olvidaron.
  17. Al investigar, no tratas de confirmar lo que ya sabías y no requiere ser cuestionado, sino explorar aquello que a todas luces todavía ignoras, en la confianza de que tarde o temprano algo habrás de aprender algo, que mal que te pese, tal vez no confirme tus expectativas.
  18. Irresistible placer de investigar un tema que te revela poco a poco su complejidad y tus errores de cálculo, pero que también entrega sus insospechadas conexiones y promete nuevos desarrollos, a medida que insistes en la búsqueda.
  19. Al estudiar, espera que su maestro le deje espacio para encontrar su propio camino, incluso a pesar de su autoridad, en el caso de que se la reconozca.
  20. Al enseñar, espera que su estudiante descubra por sí mismo su propio camino, incluso a pesar de la opinión del maestro, cuando por cualquier motivo no puede hacerlo con su ayuda.
  21. ¡Qué bueno es conquistar alguna certeza, después de haberse esforzado por obtenerla! Dicho lo anterior, ¡qué poco dura!
  22. Según Arquímedes, basta encontrar un punto de apoyo para mover el mundo. Solo se trata de una metáfora, pero quienes acaparan el poder lo han tomado en serio y niegan cualquier intento de alcanzar ese punto imaginario.

    Saul Steinberg: Dibujo

    Saul Steinberg: Dibujo

  23. Hay quienes disfrutan la reducción de aquello que ignoraban, como un estímulo para seguir buscando. Hay quienes defienden la continuidad de la ignorancia, como si su vida dependiera de ello. El conflicto entre las dos posturas es inevitable. El resultado, imprevisible.
  24. Odiaba investigar, tal como odiaba emprender cualquier tarea que lo obligue a trabajar efectivamente, equivocándose más de una vez y rectificando el rumbo, cuando se había acostumbrado a vivir como parásito o víctima, siguiendo la dirección que otros le imponían.
  25. Llega el día que tus energías se agotan y otro en el que estés muerto. Solo entonces dejas de buscarle sentido al caos del mundo. Mientras llega ese momento, no tienes por qué dar ese final como inevitable.

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Amistades y traiciones

20 octubre 2016
Renato Guttuso: Pintura

Renato Guttuso: Pintura

En el alma se forman / abscesos de rencores / tumores de impaciencia / hernias de desamparo. (Mario Benedetti: A ras del sueño)

  1. Los amigos mejoran cuando aumenta la distancia que nos separa de ellos. Al perderse los detalles odiosos de su comportamiento, el observador bien intencionado llena los huecos de la memoria, con los mitos más convenientes para vaciar de conflictos y dudas la relación que está olvidando.
  2. Duele menos desconfiar de un amigo, que sufrir su traición. Al desconfiar, no te entregas de todo al amigo, ni al ser traicionado por él estás perdiéndolo del todo lo que apostaste al considerarlo tu amigo.
  3. No te conozco demasiado y me niego a investigar para conocerte mejor. Prefiero desconocerte, siempre y cuando la ignorancia me mantenga en mis convicciones, a reconocer que hay conflictos insalvables entre nosotros.
  4. Miras con disimulada pena a tus amigos más próximos. No es improbable que alguno de ellos esté pensando en traicionarte. La mayor prueba de afecto que puedes dispensarles, es no darles a entender lo que ya lo sabes.

    Antonio Berni: Pintura

    Antonio Berni: Pintura

  5. En el fondo no desconfías de un amigo. Solo recuerdas que toda relación de amistad es frágil y no cuesta mucho arruinarla. Por eso evitas esperar demasiado de ella, aunque sigas ejecutando los rituales que demuestran su firmeza.
  6. En medio de una crisis, uno busca amigos que lo apoyen y no cuestiona demasiado la calidad de aquellos que encuentra. Pasada la crisis, no es prudente mantener la misma falta de criterio.
  7. Rara vez los traidores demuestran ser capaces de pedir perdón, que entonces te ves obligado a conceder. Tienen tan mala opinión de sí mismos, que cualquier arrepentimiento se les vuelve carente de crédito. Ellos se han condenado sin atenuantes.
  8. Cuando te enfrento, sé que habrás de respetarme, siempre y cuando te convenga. Esperar lealtad de un adversario, solo porque uno es leal, no pasa de ser la manera más inepta de suicidarse.
  9. Cuando me enfrentas, no debes saber lo que pienso de ti, porque de destapar mi juego solo puedo perderlo.
  10. De algo (nunca demasiado) sirven los buenos modales. Tú y yo no nos agredimos innecesariamente, para evitar que cuando resulte imprescindible hacerlo, ninguna consideración se interponga entre nosotros.
  11. A lo largo de la vida, uno ve tal cúmulo de traiciones de aquellos en quienes más confiaba, que termina por adquirir un callo que se confunde con la resignación.

    Otto Dix: Pintura

    Otto Dix: Pintura

  12. Espantarse ante las traiciones que no sorprenden a nadie, jurar lealtades que nadie en su sano juicio se cree con derecho a exigir. Si no hubiera contrasentidos como estos, la vida resultaría horrible.
  13. Celebremos la lealtad tal como se merece, las pocas veces que se manifiesta. En cuanto a la traición, eso tiende a presentarse como lo inevitable, por lo que más prudente es no mencionarla.
  14. Los capitanes de las derrotas no se conforman con menos que la victoria final. En el camino están dispuestos a sacrificar a todos los que crean necesarios, con tal de salvar su propio pellejo.
  15. Si uno quiere disfrutar la compañía de amigos, debe aceptar la posibilidad de que tarde o temprano alguno de ellos lo traicione. Después de todo, ¿esperan los amigos algo mejor de uno? Si eso ocurriera, se anunciaría como la buena noticia del siglo.
  16. Si te vas a enlodar con una traición, no te abandones después al arrepentimiento. El daño que has hecho, hecho está. Quizás otros justifiquen u olviden tus actos. En tu memoria, nada conseguirá borrarlo.
  17. Cuando traicionas, te enlodas. No quedan otras alternativas. ¿Quién puede emular a Saulo de Tarso, que convirtió su traición en epifanía?
  18. Cuando se sabe traicionado, no deja de sentirse satisfecho, porque las circunstancias lo han obligado a aceptar que el mundo es tan repugnante como siempre le había parecido, solo que antes hubiera sido prematuro declararlo.

    Raquel Forner

    Raquel Forner

  19. Solo un traidor satisface el ideal de interlocutor para un corrupto.  Cuando alguien se hace merecedor de confianza en ciertos ámbitos del poder, debe demostrar primero su destreza para la traición. Solo entonces le abren todas las puertas.
  20. Para bailar, hay que ser flexible. Para ascender en el disfrute del Poder, se requieren destrezas se requiere traicionar sin molestarse en mirar atrás, ni pensar en los juicios adversos.
  21. Los traidores suelen ser mal vistos en casi todos los ámbitos, a pesar de que en el mercado existe una sostenida demanda de sus servicios. Quizás no sean apreciados, porque la oferta suele ser excesiva.
  22. El placer de enlodar el buen nombre de otros, suele presentarse como un instante de debilidad de aquel que lo disfruta, en lugar de revelarse como un crimen atenuado por la prudencia.
  23. Una traición oportuna, se dicen los pragmáticos, ahorra más de un suicidio por lealtades mal entendidas.
  24. Quien no aprende a traicionar alegremente a todos aquellos que se le interpongan en el camino, se condena a una vida solitaria, por volverse conocido como un imbécil con principios.
  25. Cuando se continúa desprecia tanto a Judas Iscariote, debe ser porque no atinó a negociar una recompensa acorde con la magnitud de su traición.
  26. Vender barato a un amigo es inaceptable. Después de todo, no hay tantos amigos que permitan beneficiarse, al repetir el mismo trato.
  27. Cuando alguien no puede menos que identificarse como traidor, prefiere no estar solo y se dedica a difundir la buena nueva entre sus conocidos: traicionar es tan plausible, como rentable, necesario y urgente. No es cosa de llegar tarde a la fila de quienes desean probar que ellos también comparten esa mancha, que al ser de todos deja de avergonzar.

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Pésimos consejos

11 septiembre 2015
Quino: Mafalda

Quino: Mafalda

Lo preocupante no es la perversidad de los malos, sino la indiferencia de los buenos. (Martin Luther King)

  1. Si negocias, vas a salir perdiendo. Si dialogas, te comprometerás. Tal vez la soledad sea mala consejera, pero si te abres demasiado o tan solo un poco, ¿puedes imaginar qué quedará de lo que crees fundamental de tu vida?
  2. Olvida sin demasiada carga de conciencia los favores que recibiste. De todos modos, aunque los recuerdes a cada rato, lo más probable es que te los estén cobrando.
  3. No tomes demasiado en cuenta las enseñanzas del pasado, por respetables que pretendan ser, porque te sentirás atado de pies y manos a un cementerio de verdades, que como la ropa y la música, simplemente pasan de moda.
  4. Convéncete de que cuando tú llegaste al mundo, comenzó una nueva era, en la que reina tal confusión, que puedes hacer creer a casi todos, que no le debes nada a nadie.
  5. No hay nada más imbécil que arruinarse la vida preparándose para las grandes responsabilidades, mientras se dejan pasar las oportunidades de pasar un buen rato. La espontaneidad, en cambio, resulta más atractiva, aunque sus frutos pierdan vigencia de inmediato.
  6. Vales tanto como a ti te consta que vales. ¿Alguien puede conocerte mejor de lo que tú te conoces? Cuando los demás no se dan por enterados de lo que se pierden al no apreciarte, te dirás que peor para ellos. Tú les ofreciste la oportunidad y no vas a negociar con miopes.Edward Hopper: Sea Watchers
  7. Si envidias la buena suerte de alguien, no te sientas inferior, ni te acuses de no haberte esforzado lo suficiente, ni te preocupes de emularlo. Si no puedes evitar ese dolor, di que lo admiras y nadie puede merecer más que él, todo lo que ha obtenido no importa cómo. A veces, no hace falta mucho más, para sembrar sospechas.
  8. Aunque lo necesites, no pidas consejos. Nadie con dos dedos de frente revela cuáles son sus íntimas debilidades, ni tampoco sus fortalezas mejor probadas, porque al hacerlo convoca inevitablemente a sus peores enemigos.
  9. No pidas consejos. Tú sabes que por descuido o amor propio, no habrás de seguirlos.
  10. No pidas consejos. Si alguien te los ofrece, descubrirás inmediatamente que dejas de confiar en su ayuda, para preguntarte qué se oculta detrás de su aparente buena voluntad.
  11. No te esfuerces demasiado por ser feliz, si no quieres convertir cualquier actividad placentera en trabajos forzados que terminarán por hastiarte.René Magritte: Pintura
  12. No seas demasiado sincero con tus colegas. En lugar de aumentar su confianza en tu desempeño, los convertirás en tus enemigos, porque a partir de tus declaraciones, ellos estarán en condiciones de prever tus movimientos y lo más probable es que usen esos datos para perjudicarte.
  13. Anuncia detalladamente lo que harás. Luego, olvida los compromisos. Alguien que se cree atado a las promesas que se le escaparon por descuido, vive (no por mucho tiempo) en un cepo que armó con sus propias manos.
  14. Deslumbra a tus evaluadores para que te acepten. A continuación, despreocúpate. Lo más probable es que no te hayan prestado suficiente atención como para pedirte cuenta.
  15. Alimenta la ilusión de que todos viven en el mejor de los mundos posibles, pero en ningún caso te la creas, porque en ese caso estarás perdido.
  16. Ojala me sintiera capaz de aconsejarte respecto de aquellos que detentan el poder. Si te dijera que los halagues, solo aumentarías tu sometimiento. Si te pidiera que te vuelvas impenetrable a su mirada, alimentarás su habitual desconfianza. Si te alentara a que te rebeles, encontrarás que solo eso esperaban de ti para descabezarte. Nada bueno puede esperarse de ellos. No te distraigas.
  17. Olvida lo antes posible, todos los favores que recibiste o los compromisos de la gratitud impedirán que tomes ninguna decisión oportuna. Para volar, uno arroja cualquier cosa que considere un lastre.
  18. ¿Tienes principios? ¡No me digas! Déjalos de lado, mientras no te toque vanagloriarte de ellos delante de incautos. Los principios son el estorbo más absurdo que pueda imaginarse, para quienes pretenden asegurarse un lugar en este mundo.
  19. Respeta de manera ostensible las jerarquías que te observan. De ese modo te aseguras de que allí te presten la debida atención cuando te llegue el turno de solicitar sus favores.
  20. Olvida las afrentas que recibiste a lo largo de tu vida y con toda seguridad son muchas. Cuando te hagan sufrir injustamente, convéncete de que no hay tanto lugar en tu memoria para archivarlas demasiado tiempo. Más aún, que no te alcanzará la vida para responderlas.
  21. Revisa en detalle cada una de las afrentas grandes y pequeñas que acumula tu memoria. No hay mejor forma de atarse a lo que probablemente ya no existe y debería pudrirse en el olvido.

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Repliegues tácticos

19 junio 2015

Repliegue: Retirada o retroceso ordenado de las tropas de un ejército o de los jugadores de un equipo deportivo, de las posiciones ofensivas a las defensivas.

Cándido Portinario: Marginados

Cándido Portinario: Marginados

  1. Estaba preparado para atacar, una actitud en la que se había demostrado exitoso muchas veces. No obstante, lo derrotaron cuando fue incapaz de reconocer que había llegado el momento de defenderse.
  2. De vez en cuando, todo lo que uno intenta parece estar perdido. El entusiasmo desaparece, los grandes proyectos son traicionados uno tras otro, el impulso de los cambios se agota. No es momento de detenerse a llorar por nada. Hay que ponerse a buscar salidas.
  3. Eres capaz de negociar. Borra de tu cara el asco. Bórralo de nuevo, porque te queda el sabor y al verte se nota.
  4. Vender barato a un amigo es una acción inaceptable. Después de todo, no suele haber tantos amigos para repetir el trato.
  5. Quien no aprende a traicionar alegremente a todos aquellos que se le interpongan en el camino, se condena a una vida solitaria, por ser un imbécil con principios.
  6. ¡Espera! No lo acuses aún por no ser hoy el mismo que ayer tan solo aparentaba ser. ¿Acaso abandonó la lucha insobornable que prometía? Quizás dejó caer la máscara y al menos ahora no vas a confundirte. Ese es un auténtico progreso, que deberías agradecerle.
  7. Según dice, solo cambió de estrategia, pero continúa siendo el mismo. No lo evalúes demasiado mal. Se rindió ante presiones que fue incapaz de tolerar. Tampoco esperes nada de alguien que se vende por tan poco.
  8. Cuando lo veas pactando con aquellos que hasta no hace mucho designaba como sus mortales adversarios, entonces podrás denunciar la contradicción, si es que antes no te has puesto de su lado, o pretendes sustituirlo durante las negociaciones, con el objeto de sacar la mejor tajada.

    Otto Dix: Wild West

    Otto Dix: Wild West

  9. Las traiciones se contagian. A medida que se acumulan, dejan de ser tan repulsivas como inicialmente parecían, para transformarse en una de las leyes ineluctables de la vida.
  10. Los traidores suelen ser mal vistos en casi todos los ámbitos, a pesar de que en el mercado existe una sostenida demanda de sus servicios. Quizás sea porque la oferta es excesiva.
  11. No conviene demonizar demasiado al adversario, porque se le otorga un valor que probablemente no tiene. Tampoco es cosa de hacer borrón y cuenta nueva con él, porque en el olvido se incuba la traición más probable.
  12. Se había planteado por lo menos cambiar el mundo. Cuando consideró que había fallado, comenzó a desviar todas sus energías a una interminable justificación de su razonable inconsecuencia.
  13. Capitán de derrotas: no sabe muy bien adónde va y para colmo tiene a quienes lo siguen a sol y a sombra, pidiéndole que alguien extraviado los guíe, librándolos de tomar decisiones que los aterran.
  14. Carne de cañón: solo espera ser útil, que lo usen. Más aún, que llegado el momento lo descarten. De otro modo, sospecharía que su vida carece de sentido.
  15. ¡Ah, la rotunda estupidez de los kamikaze! Necesitan inmolarse para justificar retrospectivamente su existencia, con el único objeto de perderla.
  16. Te dices: fracasé. Hay quienes se avergüenzan tanto de aceptar esa idea, que prefieren morir antes de reconocerlo en público. Sin duda, el fracaso llega y es más frecuente que el triunfo. También es más confiable para construir lo que venga.
  17. Te dices: ¡qué alivio saber que hasta aquí llegaste y no vale la pena continuar luchando por lo que habías creído que era el centro de vida! Sin duda hay otras cosas en las que no reparaste. Ahora te costará menos verlas y es urgente que las descubras.
  18. Después de fracaso te convences de que hay algún futuro y todo vuelve a ubicarse en perspectiva. Puede ser un simple error de cálculo, pero tu vida adquiera sentido.
  19. Una vez que ha probado la embriaguez de saberse reconocido por unos cuantos seguidores que se dicen incondicionales, no es probable que renuncie a una felicidad como esa, que lo compensa por todas las frustraciones que sufrió en el pasado, cuando él debía seguir a otros, que no se preocupaban de su existencia.

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Animus jocandi: regreso a la vida absurda

18 abril 2015
Ludwig Wittgenstein

Ludwig Wittgenstein

Lo que se deja expresar, debe ser dicho en forma clara; sobre lo que no se puede hablar, es mejor callar. (Ludwig Wittgenstein)

  1. Dolorosa carencia de sentido que exhibe la realidad, en alguna de las tantas celebraciones colectivas. No hay que buscar demasiado para encontrar el generalizado dolor que encubre el acuerdo de divertirse en compañía.
  2. Divertirse, olvidar que la vida reclama algún sentido para que uno la tolere, abandonarse al vértigo de no pensar: tal es el proyecto que se ofrece como si no hubiera alternativas. ¿Quién se atreve a rechazar la oportunidad sin tener que dar detallas explicaciones?
  3. La gente seria estorba. ¿Quién no siente la tentación de cerrarle la puerta en las narices, antes de que contagien su afán de responsabilizarse de todo, a quienes se habían planteado ser felices, al menos mientras les esté permitido?
  4. Hay que aprender a jugar en las circunstancias adecuadas, como hay que aprender a responsabilizarse del juego todo el tiempo.
  5. Durante las celebraciones, gracias a un proyecto que inevitablemente se encuentra vacío, cada uno evita llegar a la conclusión de estar demasiado solo.
  6. En el caso (improbable) de que pudiera poner algún orden en mi vida, yo me conozco bien: dudo que me pusiera en condiciones de disfrutarlo.
  7. El irresponsable consigue causar la mejor impresión en quienes deseaban ser engañados, antes de dejar al descubierto su corrosión sistemática de cada una de sus improbables promesas.
  8. Mi desorden puede resultar molesto para los demás, que en ocasiones lo observan, pero al menos puedo reconocer que es mío y se lo atribuyo a nadie más.

    Grete Stern: Collage

    Grete Stern: Collage

  9. El orden que viene de afuera, suele serme impuesto sin consultarme. Aunque me ayude más de lo que reconozco, sigue pareciéndome ajeno y con cierta frecuencia odioso.
  10. ¡Tantas bofetadas recibes de la realidad! En buena hora llegan, lo reconoces, porque te obligan a despertar, cuando hubieras podido continuar (encantado) rumbo al desastre que gracias al desengaño tal vez evites.
  11. Estar en completo control de mi vida no pasa de ser un sueño, en ocasiones agradable, difícil de alcanzar y con mayor frecuencia irritante. ¿Qué harías después de verificar que triunfaste y nada se te resiste?
  12. Oponerse a un alud de sin sentido, exige una decisión que a veces resulta insuficiente. Cuesta menos abandonarse a la murga de los celebrantes, que ponerse al margen y recibir la rechifla.
  13. ¿Acaso el deslumbramiento inocultable del absurdo te impide reaccionar cuando estalla? No vas a tolerarlo, eso lo decidiste. Quizás no lo derrotes, pero al menos lo enfrentas. Eso le da sentido a tu vida.
  14. ¿No sería muy bueno entenderse con el adversario y dedicar todas las energías a conseguir lo que a todos nos beneficia? De acuerdo a las evidencias reiteradas, ese logro inicial es imposible.
  15. Algo no encaja. Cuando buscas un acuerdo, te responden con nuevos conflictos, y cada vez que planteas algo que desafía la opinión dominante, recibes la indiferencia. Aunque no se la haya declarado, reconoce que estás en guerra.Fuegos_articiales
  16. No te sumas a la mayoría que decidió atrincherarse en la fiesta del sin sentido. Las danzas macabras del Medioevo no eran menos funerarias en su resignación aparente.
  17. ¡Qué claro se vuelve todo, cuando sabes (tras un examen cuidadoso o un impulso que no te detienes a pensar por segunda vez) a qué te opones, pero solo se trata del primer paso que debes dar de inmediato, porque no puedes quedarte inmóvil!
  18. De la fiesta al duelo, no hay tantas diferencias. En ambas dejas de cuestionar quién eres, de dónde vienes, adónde vas, para concentrarte en nada más concreto que tus sentimientos de ahora.

    James Ensor: Autorretrato con máscaras

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  19. Alguien debe encargarse de las tareas que menos te agradan. Haz un esfuerzo y sonríe. Da la casualidad que esta vez ha sido tu turno y en vano esperas que te reemplacen.
  20. Animus jocandi: nada te importa demasiado, nada esperas de ti, archivas cualquier proyecto, mientras el vértigo del absurdo se proclama vencedor de ya no importa quién (puesto que quedaste en el camino) y para siempre.
  21. ¡Olvidarme de mí, entregarme a lo que se dé, siempre y cuando esté de moda, ser aceptado por la mayoría, no verme cuestionado en nada…! Las fronteras del paraíso que me ofrece el conformismo pueden revelarse pronto como los muros de una prisión. Una vez que los franqueas, no solo me protegen. ¿Acaso dejan abierta alguna salida?

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