Fanáticos, por la gracia de Dios

13 febrero 2016
Hooligans

Hooligans ingleses

Cuando el fanatismo ha gangrenado el cerebro, la enfermedad es casi incurable. (Voltaire)

El idealismo, por desgracia, no te protege de la ignorancia, ni del dogmatismo, ni de la estupidez. (Sidney Hook)

  1. ¡Ah, el formidable placer de no pensar! Se avanza por la vida como si fuera con piloto automático. De un modo u otro, siempre se llega al mismo sitio: un más que previsible desastre.
  2. El fanatismo se contagia, se desliza sin hallar dificultades, se recibe con el entusiasmo de quien lo esperaba sin decirlo, mientras la objetividad que tanto cuesta alcanzar es sospechada de todo tipo de iniquidades, y en el caso de haberla obtenido, no tarda en extraviarse, apenas uno se descuida.
  3. Poco le importan las repetidas evidencias de estar equivocado, ni hacer el ridículo al sostener el mismo error con tanto entusiasmo, porque lo peor que podría ocurrirle es verse obligado a retractarse. Entonces, el mundo que elaboró con tanto amor, se derrumbaría.
  4. No ve lo que a sabiendas no acepta ver. Malinterpreta sistemáticamente lo que oye, con tal justificar su enfrentamiento con los adversarios. Dedica tantas energías a perfeccionar su ignorancia, que no le queda tiempo para aprender de sus errores.
  5. Antes que reconocer una falla en el sistema inquebrantable de su fe, se dedica a destruir con ensañamiento a todo aquel que se haya atrevido a señalarla.
  6. Se designaron a sí mismos dueños de la verdad. ¿Cómo resignarse a que los cuestionen? Probablemente no saben defenderse, después de haberse acostumbrado a agredir a todo aquel que hubiera preferido un diálogo.
  7. Ser invitado a dialogar, es una humillación intolerable, para todo aquel que no puede imaginar otra posibilidad que la de ser escuchado.

    Flagelantes medievales

    Flagelantes medievales

  8. Voluntariamente el fanático se instala en una cumbre que resulta inaccesible para el resto de los seres humanos, por lo que cualquier paso que dé a continuación. se convierte en la humillación de una caída irreversible.
  9. El fanático da tanto por sabido, que no le queda nada por aprender, nada por corregir, nada por disculparse. Da la impresión de querer mostrarse ante el mundo como si ya estuviera muerto y libre de los ajustes inevitables que deben efectuar a cada rato los seres vivos.
  10. El fanático se aferra a un par de slogans, con la desesperación del anciano que se aferra al bastón. Si se lo privara de su punto de apoyo, se derrumbaría o (lo que es más probable) debería probar que puede prescindir de las ideas prestadas que no se cansa de reciclar, para generar las suyas.
  11. El disfraz es difundir una idea. La realidad es el deseo de agredir a no importa quién sea designado como adversario. Si las ideas no se proclaman con tanto énfasis, el comportamiento criminal quedaría al desnudo.

    Flagelantes filipinos

    Flagelantes filipinos

  12. Se encuentran tan convencidos de haber sido designados como portadores de la verdad, obligados a difundirla entre los imbéciles que todavía no la aceptan, que no conciben la menor posibilidad de vivir un espejismo.
  13. Pase lo que pase, no se desviará de la huella que fueron trazando sus pasos, mientras memorizaba el único trayecto que se autorizó a recorrer. El mundo que tal vez existe fuera de la ruta, solo puede ser una amenaza.
  14. Poco importa que vocifere sin asco ni piedad los mismos argumentos. Solo trata de evitar que alguien más utilice la oportunidad que le corresponde de hacerse oír.
  15. Corren los fanáticos, deslumbrados, hacia el futuro que solo existe en su delirio, como los perros que ladran a la luna. Hay más duelo que decisión en su enojo.
  16. Solos, deben esconder su fanatismo como una tara que los incapacita. Al reunirse, en cambio, se envalentonan: ellos tienen la razón por estar de acuerdo.
  17. Si pudiera sobrevivir en medio de las dudas que atormentan a cualquiera, y permiten superar los errores, no se entregaría con tanta desesperación y esperanza mezcladas al fanatismo.
  18. Si uno los deja hacer, para no estimular sus comportamientos más irritantes, de todos modos los fanáticos encuentran algo que les permite dar continuidad a su delirio, mediante el cual consiguen dar sentido a sus vidas.

    Representación de agresión a una mujer en Kabul

    Representación de agresión a una mujer en Kabul

  19. Experimenté la inconsistencia amenazante del fanatismo ajeno muy temprano. Fue un buen momento, porque me reveló la urgencia de no dejarlo instalarse, comenzando por mí.
  20. Adora la discusión, porque el enfrentamiento con otros puntos de vista le permite demostrar que, pase lo que pase, impondrá al mundo su sordera, dado que es, ha sido será el tranquilo dueño de la verdad.
  21. El fanático dirá lo mismo, dirá lo mismo, continuará diciendo lo mismo, porque de otro modo entraría en pánico. No tiene otro tema. El error flagrante que se empeña en sostener, es demasiado elemental y solo por eso logra dar sentido a su vida.
  22. Antes de que abra la boca, se sabe qué dirá el fanático. Antes de que mueva un dedo, se sabe qué hará. Lo más lamentable de su situación, no es el error del que está convencido, sino el aburrimiento de resultar demasiado previsible.

    Manifestación nazi en EEUU

    Manifestación nazi en EEUU

  23. Hay épocas en que los fanáticos proliferan, después de haber estado contenidos en sus delirios privados, porque alguna voz providencial los convoca para sumarse a la tarea de controlar el mundo.
  24. Aunque accedan al poder que los deslumbra, los fanáticos insisten en actuar como si todavía estuvieran luchando por alcanzarlo. Viven para imponerse a sus contrincantes reales o imaginarios. Desesperan por hallar alguna excusa que les permita agredir sin restricciones a quienes se atrevan a cruzárseles en el camino.

Lee el resto de esta entrada »

Anuncios

Provisorio sentido de las cosas

4 febrero 2016
Georg Lichtenberg

Georg Lichtenberg

Sin mi íntimo convencimiento, todo el honor, la dicha y el beneplácito del mundo no conseguirán ponerme contento, y cuando lo estoy por propia convicción, ni el juicio del mundo entero podrá arruinarme este placer. (Georg Lichtenberg)

  1. Después de tantos años, si algo permanece vigente de lo que pudiste ser, es la curiosidad. No fue suficiente para llegar a cosechar nada concreto, debes reconocerlo. Pero de no haber existido la curiosidad, ni siquiera la conciencia de tu fracaso hubiera sido posible.
  2. Reconcíliate con tus límites, después de haberlos descubierto. A continuación, vuelve a exigir de ti lo que otros consideraron imposible.
  3. La vida es un milagro (se crea o no en milagros). Si se lo acepta, no por ello resulta más controlable, ni tampoco más fácil de entender.
  4. ¿Acaso hay una derrota más humillante que la planteada por la propia muerte? En buena hora tienes alguna conciencia de ella, porque de otro modo no disfrutarías de lo poco que obtuviste en vida, con suficiente intensidad.
  5. ¡Puede resultar tan improbable la rutina de amanecer sin novedades un día tras otro! El resto de la jornada no es mucho más fácil de encarar, pero entre tanto uno se deja llevar por el optimismo (o la inercia) reinante sobre la convicción de que todo seguirá igual, sin preguntarse si eso es justo o no, si es posible o solo una sueño estúpido.
  6. No se vive por segunda o tercera vez las mismas oportunidades, pero si aprendemos la lección que brinda la memoria, aquello que nos resta no se vivirá del mismo modo.

    Danza macabra: grabado medieval

    Danza macabra: grabado medieval

  7. La vida tiende a ser un subproducto del azar, que probablemente no genera nada que valga la pena conservar. Aceptado eso, te dedicas a utilizar los desechos que te tocaron en suerte.
  8. Reciclas lo mejor y lo peor de las generaciones que te precedieron, gracias al olvido que te libra del horror de tener plena conciencia de no avanzar un paso.
  9. Si algo nuevo aportas a la sucesión anónima de aquellos que te precedieron, es la conciencia de no ser uno más, luchando contra parecidos obstáculos, desaprovechando quizás diferentes oportunidades. ¿Quién te asegura, sin embargo, que esta conciencia no llegó más de una vez antes y el pudor hizo que otros la callaran?
  10. Difícilmente la vida coincide con las expectativas que cada uno de nosotros hace, por lo que aprender a ser defraudado por las circunstancias, debería ser un tema de los programas escolares. Cuando las expectativas son sobrepasadas, en cambio, nada resulta más fácil de aceptar.
  11. Los viejos suelen callar lo que aprendieron, tal vez para esconder que una convicción como esa llega cuando es demasiado tarde para utilizarla en su propia vida y ningún joven está dispuesto a escucharlos.
  12. En líneas generales, sé bastante bien lo que me espera, y dado que a nadie más concierne, he decidido callar. No sé en cambio cómo he de responder, cuando me vea obligado a ponerlo en práctica.
  13. Hasta el dolor más intenso, un día se desvanece (en ocasiones, gracias a la muerte de quien lo sufría). Todo en el dolor se define como esperanza de la brevedad.abrazo
  14. Hay días felices, en los que todo se da sin esfuerzo, y días en los que tratas de hallar sentido al absurdo, que parece haberse apoderado del universo.
  15. No aceptas que por cansancio todo llegue a darte igual. En el peor de los casos, te dices, no has logrado aún encontrarle sentido a los contratiempos que te abruman. En el mejor, disfrutas la oportunidad de crecer a expensas de viejas convicciones que se revelaron erradas.
  16. Tarde o temprano uno pierde la última batalla y muere, como correspondía. Toda la diferencia entre ser un héroe y ser un cobarde proviene de cuánto demores en darte por vencido.
  17. La determinación del suicida es tan sólida, que te preguntas por qué tratarás de detenerlo. En ese momento piensas en tu dolor, no en el suyo.
  18. ¡Mueres tantas veces en el curso de la única vida que te concedieron! La convicción de lo anterior no quita que trates de no impacientarte por agotar la última alternativa.
  19. Cuando uno siente que vive plenamente, en realidad está olvidando algo fundamental: que la felicidad no puede ser eterna y habrá de morir un día, pero ¿qué importa, mientras tanto, si alguna vez la felicidad nos toca?apreton manos
  20. Por un momento, los planetas parecieron alinearse y todo se volvió coherente, para tu disfrute de un mecanismo que suele dar la impresión de haber estado esperando ese ordenamiento, que no tarda en desmoronarse, cuando continúas observando. Hasta ahí llegó el azar afortunado que disfrutabas. ¿Acaso esperas más? Reclámale a Dios cuando lo encuentres.
  21. Esta que ya pasó, mal que te pese, fue toda la armonía que esperabas disfrutar en el curso de tu vida. Más no hay, aunque la consideres poca y reclames que debiste recibir más. Si por casualidad se repite la ocasión, que no te tome distraído, porque te consta: la felicidad nunca dura demasiado.

Lee el resto de esta entrada »