Desnudas verdades

27 mayo 2010

Diane Arbus: Jubilado y su esposa en un campo nudista, una mañana.

Hay un punto entre aquello que tú quieres que la gente sepa sobre ti y aquello que tú no quieres que la gente sepa. (Diane Arbus)

  1. Su desnudez insulta a la mayoría de los testigos, porque demuestra que a diferencia de todos ellos, efectivamente es quien afirma ser.
  2. En algún momento uno intenta despojarse de las convenciones que resulta más prudente obedecer. Aliviarse de cargas que otros no llegan a percibir como tales. Suprimir ataduras. Acceder a una libertad que siempre estuvo allí, disponible, que no depende de nadie más que quien la experimenta y suele ser dejada de lado. Ese despojamiento suele quedar reservado para cuando no hay testigos, como si se tratara de una debilidad que permitiría destruir a quien la confiesa. Lee el resto de esta entrada »

Mall

13 mayo 2010

Mall de Yakarta

Mientras consumes, te consumes. (Graffito anónimo)

El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. (Eduardo Galeano)

El consumo se incorpora a las prácticas amorosas, con la ayuda de los medios masivos, cuando se difunde la idea de que la “seducción” se logra y conserva mediante la compra de productos que exalten el yo. (Eva Illouz)

  1. Hubiéramos debido reunirnos con los amigos, con los parientes, con aquellos que comparten la misma fe, pero solo aceptamos la posibilidad de consumir a crédito, junto a no importa quién, mientras dure la oferta, Lee el resto de esta entrada »

Últimas palabras (por ahora)

6 mayo 2010
André Gide

Todas las cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo. (André Gide)

  1. Todo parece haber sido dicho antes de ahora y sin embargo debo reiterarlo, hasta con vergüenza de resultar tedioso, porque no todos los que debieron enterarse estaban atentos, ni tampoco era el momento más oportuno para intentar la comunicación, ni uno fue capaz de expresarlo de la manera más adecuada. Las últimas palabras que nos quitan el sueño y justifican tantos ensayos, probablemente nunca sean las definitivas.
  2. Habrá un día en el que no me quede nada por decir (no es que nunca haya tenido tanto). Confío darme cuenta de la situación por mí mismo. Si por cualquier motivo no sucede así, lo más probable es que alguien me lo dé a entender sin demasiadas contemplaciones. Me preparo para ese momento, escribiendo y releyendo. Rara vez hablando. Lee el resto de esta entrada »