Chaqueteos variopintos

28 febrero 2010

Sabrina: zancadilla

El chaqueteo consiste en degradar por envidia, por celos y miedo, hipócritamente, incurriendo en veladas calumnias, a un rival de quien se supone que por su superioridad desplazaría hacia abajo al otro, personaje común en los mandos medios de los sectores privado y público. (Arturo Montes Larraín)

Empujón: Una de las dos cosas que llevan al éxito, especialmente en política. La otra es el tirón. (Ambrose Bierce)

  1. Chaqueteo es el homenaje que la envidia opone a una admiración jamás reconocida (si alguien descubre que lo anterior le debe algo a La Rochefoucauld, tenga presente que yo lo denuncié primero)
  2. Desde hace un tiempo, nadie me critica. Buen signo. No diré que tengo controlados a mis adversarios, porque tal vez conspiren a mis espaldas. ¡Eso es libertad! Que se callen delante de mí, que murmuren cuando no los veo. ¡Lástima que todavía no me aplaudan, si primero no los obligo.
  3. Yo sé cuándo el aplauso es sincero y sé también cuándo nace del compromiso. Muero de ganas de conocer el aplauso espontáneo, incondicional, desafiante, inagotable. ¿Será mucho pedir que algún día me lo brinden? Lee el resto de esta entrada »
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Vejez y otros aterrizajes

20 febrero 2010

Albert Einstein

  1. Aprender a despedirse, es el programa razonable para ocupar esta etapa de la vida. No te preocupes de completarlo, porque lo más probable es que no tardes en olvidar buena parte de lo que en un momento dado consideres aprendido, por lo que te será necesario intentarlo de nuevo, como si fuera la primera vez.
  2. Estás convencido de que no te queda nada por aferrarte a la vida, y sin embargo, ten paciencia, vuelve a mirar, porque lo más es probable que algo permanezca, allí donde no esperabas, allí donde menos aprecias. Algo continúa invitándote a continuar, aunque solo sea tu convicción (errada) de que todo ha concluido, contra las porfiadas evidencias de que no eres capaz de ver con tanta claridad el mundo. Lee el resto de esta entrada »

Navegaciones al garete

10 febrero 2010

Ir o irse al garete: estar un buque a merced del viento o de las corrientes. (José María de Pereda: Sutileza)

  1. Cambio sin darme cuenta de lo que me pasa, por lo tanto existo, de una manera elemental que suele humillarme cuando la evidencia logra imponerse a mi habitual distracción.
  2. Poner en evidencia lo peor de los demás, no es motivo para que nadie se alegre demasiado, pero al mismo constituye cualquier cosa menos una sorpresa.
  3. Creo que muchos de mis conocidos son mejor de lo que razonablemente pueden ser. Esta es una fe laica más exigente que la religiosa, porque ni siquiera incluye amenazas contra los infractores, solo mi alejamiento prudente de aquellos que me decepcionan. Lee el resto de esta entrada »