Amigos confiables (o no tanto)

30 noviembre 2011
  1. Keith Haring: pintura

    Damon y Pitias eran dos amigos de la Antigüedad, tan fieles el uno al otro, que cuando Pitias fue condenado a muerte por haber ofendido al rey de Siracusa, Damon aceptó esperar el cumplimiento de la sentencia en su lugar, mientras Pitias viajaba para despedirse de su familia. Uno no suele exigir tanto a un amigo, ni tampoco está dispuesto a arriesgar tanto.

  2. En las obras de Shakespeare, Falstaff y el príncipe Hal son amigos tan incompatibles como el agua y el aceite. Falstaff prefiere ignorar las repetidas bromas que organiza Hal, para su exclusiva diversión. Cada humillación es más lamentable que la anterior, como si el príncipe quisiera probar ese afecto incondicional que le prodigan y castigar a quien lo dispensa por su estupidez.
  3. Al despertar, se descubrió rodeado por aquellos que hasta entonces había considerado sus amigos y ahora no sabía cómo nombrar. ¿Simples conocidos? ¿Adversarios encubiertos? ¿Hubiera sido mejor seguir soñando con una realidad menos contradictoria, aunque de todos modos ficticia? Lee el resto de esta entrada »
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Autogoles y otras derrotas no buscadas

10 noviembre 2011
  1. Había llegado la hora de asaltar el cielo, pregonaba a cada rato, como si fuera una decisión no más difícil de concretar que cepillarse los dientes. Gracias al triunfalismo del diagnóstico, no tardaba en defraudar a los inocentes que en mala hora se habían dejado seducir por una propuesta inalcanzable como esa, mientras que hubieran rechazado cualquier otra más aterrizada.
  2. Reúne en su persona las condiciones del dirigente y el delirante. De él podría afirmarse que nunca se sabe cuál de los dos se encuentra al mando, nunca por mucho tiempo.
  3. Tenía una habilidad envidiable para organizar proyectos destinados al fracaso, reconocía en los momentos de amargura, que no eran pocos. Se había visto a sí mismo como un triunfador imbatible, como si fracaso no tuviera la menor posibilidad de tocarlo. Eso lo condenaba a sufrir miles de contratiempos habituales, como si cada uno de ellos fuera el Apocalipsis. Lee el resto de esta entrada »