¿Estás ahí?

4 marzo 2017
  1. Uno conoce tanta gente que parece estar ahí, a dos pasos, cuando en realidad se encuentra perdida en su propio mundo, inimaginable, después de haber cortado los puentes con el nuestro. ¿Cómo esperar una respuesta cuando se les interroga?

    Edward Hopper: Hotel junto a las vías

    Edward Hopper: Hotel junto a las vías

  2. ¡Despierta! Pasas la mayor parte del tiempo a la espera de que ocurra algo que de acuerdo a tu criterio merezca la pena ser tomado en cuenta. Si no estás alerta, eso y mucho más pasará de largo, sin que te enteres.
  3. Me ha costado tanto atreverme a hablar, me ha costado tanto hacerme oír, que renunciar a eso no solo es un sacrificio, sino también un muy deseado alivio.
  4. ¡Ahora, avanza! Dar el próximo paso te aterra. Quedarte detenido puede no ser un signo de firmeza, como planteas para no sentirte humillado, sino pura y simple indecisión.
  5. A veces (con frecuencia) uno lucha para comunicarse. Lucha contra su incapacidad para articular un discurso que tenga sentido, antes que contra los posibles interlocutores que lo dejaron pasar o malinterpretaron.
  6. ¡Detente! En este momento no vas por el mejor camino. Que alguien te lo diga, tal vez no te sirva de mucho, porque estás convencido de tus ilimitados poderes (para equivocarte, hasta que no puedas volver atrás, en este caso).

    René Magritte: Los amantes

    René Magritte: Los amantes

  7. El intento de comunicarnos, no siempre triunfa. Lo más probable es que falle por distintos motivos, y entonces uno se dice lo obvio: tomando en cuenta la experiencia, habrá que intentarlo de nuevo y con mayor cuidado.
  8. ¡Recuerda! O te dominarán las mismas debilidades del pasado.
  9. Si hay que encontrarle alguna ventaja a la humillación de verse traicionado por su propia incapacidad, es que al enterarse de lo sucedido, uno puede obtener la oportunidad de no seguir tan imbécil como hasta entonces.
  10. ¡Vigílate! No te conoces tanto como te hará falta un día de estos.
  11. ¡Apréndelo! Hay buenos tiempos, que no suelen ser eternos. Tampoco los malos duran tanto como prometen, aunque al pasar te hayan destruido.
  12. ¡Desmiéntelo! Te has alimentado de ilusiones infundadas. Ahora, no sabes cómo afrontar el desengaño. Mientras lo aceptes, quedan esperanzas de que algo hayas aprendido.
  13. ¡Alégrate! Tienes mucho que aprender, porque es bastante más lo que ignoras.

    James Ensor: Autorretrato con máscaras

    James Ensor: Autorretrato con máscaras

  14. ¡Retírate! Es mejor darse por vencido a tiempo, que sufrir una derrota irreparable.
  15. ¡Inténtalo de nuevo! Fracasaste una vez, pero no des por sentado que vas a fracasar siempre. Hasta por casualidad, uno puede acertar.
  16. ¡Alégrate! Cometiste muchos errores, que en otros hubieran sido imperdonables, y te dan la oportunidad de enmendar algunos.
  17. ¡Escúchate! Si pretendes hacerte notar, pero no tienes nada que decir, ¿por qué hablas? A veces, callarse un rato es lo mejor.
  18. ¡Relaciona! Si te conformas con los datos aislados que te alimentaron, será como si no existieras.
  19. ¡Piénsalo! Tal vez no valga la pena la mayor parte de lo que hasta hoy te entusiasma. Cuesta menos modificarte, que adelantar el duelo por tu muerte.
  20. ¡Conecta lo que sabes! Por poco que sea, es más de lo que creías, aunque no por ello puedes considerarlo inmune a la duda.
  21. ¡Contrólate! Estás a tiempo de no hacer algo de lo que tarde o temprano te arrepentirás. Por un instante, mírate como si ya lo hubieras hecho y considera las consecuencias. ¿Valdrá la pena?
  22. ¡Detente! La próxima vez que no pienses lo que haces, puede ser la última. Date más oportunidades de equivocarte y aprender del error, hasta que el acierto resulte tan fácil como respirar. Lleva su tiempo.
  23. ¡No compres afecto, ni lo vendas! Siempre cuesta más de lo que vale y no pasa de ser una insuficiente imitación de lo auténtico.
  24. ¡Escúchalo! Tal vez tenga algo que decir, y si después de oírlo demuestra que no lo tiene, ¡qué pena! pero siempre es mejor saberlo que darlo por supuesto.
  25. ¡Obsérvate! No des por sentado que ya te conoces. A nadie le cuesta más que a uno, verse con suficiente distancia.

    Raquel Forner

    Raquel Forner

  26. ¡Olvida lo que soñaste! Uno apuesta y algunas veces pierde y otras gana. Probablemente uno pierde más veces de las que gana. Esta puede ser una de esas en la que se fracasa, pero no por eso la definitiva.
  27. ¡Resígnate! Lo que has perdido, no vas a recuperarlo. Si por milagro ocurre lo contrario, celébralo. ¡Si no, basta de acumular duelos que te dificultan las decisiones!
  28. ¡Oye! ¿Qué estás diciendo todo el tiempo, sin pensarlo, ni darte la oportunidad de oírte?
  29. ¡Atiende! No me imagino ser el centro del universo, pero tampoco estoy aquí para que me ignores. ¿Quién te crees? Cuando halles la respuesta, avísame, para decidir si vale la pena intentar el diálogo.
  30. ¡Mírame! Tal vez yo no sea la visión más grata que puedas imaginar, pero mis errores te avisan cuál puede ser tu futuro. ¡Elude mis opciones!
  31. ¿Estás ahí? ¿Sabes qué estás haciendo? Cuando te observo, parece que te movieras en sueños, yendo hacia ninguna parte o (lo que resulta más probable) hacia tu perdición.

Lee el resto de esta entrada »


Preguntas incómodas, respuestas pendientes

12 marzo 2016
  1. Quien aprende a callar, controla su discurso. ¿Seremos capaces de resignarnos a no decir nada, cuando descubrimos que no tenemos nada que decir?

    Edward Hopper: Sea Watchers

    Edward Hopper: Sea Watchers

  2. Necesita montarse en un pedestal. Quizás sea para ver qué pasa alrededor, pero una vez arriba ¿quién lo invita a espetarnos un discurso?
  3. En otras circunstancias callaría, pero al haber testigos se siente obligado a hablar más de lo necesario, para no desdibujar el rol decisivo que pretende ocupar. ¿Debería tener algo que decir?
  4. Agotó los temas de conversación que había preparado, como agotó la paciencia de los interlocutores al repetirlos. ¿Qué nuevas humillaciones le reserva el futuro, después de los bostezos que cosechó? Ya no le quedan fuerzas para otra cosa que permanecer donde está y recibirlas.
  5. Quiere dar cuenta al mundo de su desequilibrada pero inefable existencia. Solo eso le importa. ¿Por qué supone que habrá de conmover con apenas eso?
  6. Vive para exigir la protección de medio mundo, después de habernos convertido en testigos de su calvario. ¿Cómo puede alguien cargar en su conciencia con la responsabilidad de no sufrir tanto?
  7. Se arrellana en su dolor, lo mismo da si es cierto o falso, como quien disfruta un privilegio que nadie se atreverá a disputarle. ¿Conseguirá mantenerlo vigente, si prolonga la exhibición? Con el tiempo, hasta la piedad se desgasta, como sucede con el enojo.
  8. Tiene como proyecto único el endiosamiento de su persona. Debe sobrevivir mientras tanto, no importando gracias a qué precio pagado por el resto del mundo. ¿Cómo extrañarse de que más de uno piense en eliminarlo?

    Edward Hopper; Pintura

    Edward Hopper; Pintura

  9. ¿Quién llega al mundo con la certeza de tener un objetivo? Casi nadie. Si eso le ocurre, nada le asegura que sabe realmente hacia dónde se ha encaminado.
  10. ¿Alguien está obligado a concebir el universo más allá de su propio ombligo? Poco importa que no se pretenda más, con tal que no me obliguen a seguirlos en su miopía.
  11. Vive recibiendo mensajes vacíos, emitiendo mensajes vacíos. ¿Qué satisfacción encuentra en el intercambio de lo que no le confirma su soledad, sino la sumisión al sinsentido?
  12. Entérate ya. ¿Por qué deberíamos confiar en alguien que no parece tener dudas respecto de sí mismo?
  13. No todas las puertas se encuentran abiertas. ¿Por qué deberíamos aceptar a quienes no están dispuestos a aceptarnos?
  14. El horror de Babel es la imposibilidad de recuperar el silencio que alguna vez nos atemorizó. ¿Cómo se ha llegado a una situación tal, que la vecindad humana, por necesaria que sea para salir adelante, se haya vuelto odiosa?
  15. En este coro de sordos, ¿hay alguna voz que valga la pena oír? Si la hubiera, ¿cómo enterarse de lo que dice, en medio del ruido que se ha impuesto?
  16. No nos ve, no nos mira nunca, pero nos concedió la opción de existir fuera de su imaginación. ¿Acaso toma nuestra distancia como aprobación y espera que lo acompañemos en sus errores?
  17. Los amigos nunca pueden ser demasiados, probablemente ninguno para siempre, mientras los enemigos se multiplican en su imaginación. ¿Logrará diferenciar sus temores de la realidad, cuando está decidido a ofrecerse como víctima a sus fantasmas?
  18. No se conforma con sus limitaciones inocultables, pero exige que por ningún motivo nadie las iguales ni supere. ¿Cómo extrañarse de que viva agrediendo a quien se le acerque, tras haberse convencido de que debe defenderse?

    Edward Hopper: Room in New York

    Edward Hopper: Room in New York

  19. ¿Se conformarán con dejar un rastro de proyectos irrelevantes en este mundo? No, se dedicarán con entusiasmo a impedir que nadie más pueda hacer algo distinto.
  20. Experimentar de vez en cuando el vacío no está mal. Solo parece ser una etapa de recarga de sentido. ¿Realmente lo buscas o has desistido de hallarlo hace tiempo?
  21. Quizás no seamos tus adversarios, pero tampoco tus pacientes interlocutores. Si no nos tomas en cuenta, ¿deberíamos hablar contigo?
  22. No creo que sea exigir demasiado. ¿Por qué someterse a las decisiones de aquellos que no se toman el trabajo de considerar nuestras decisiones?
  23. Nada pasa. Realmente nada promete pasar. ¿Hasta cuándo? Te hundes en la esperanza de que tu entrega al sinsentido no tarde en devolverte a la luz, porque habitualmente se impone la inercia de permanecer vivo.
  24. Tienes que darle algún sentido a tu vida, y en lo posible no cualquier sentido. ¿Te conformarás con permanecer en este mundo por simple inercia, mientras alguien no decida barrerte de una vez por todas?

Lee el resto de esta entrada »


Fanáticos, por la gracia de Dios

13 febrero 2016
Hooligans

Hooligans ingleses

Cuando el fanatismo ha gangrenado el cerebro, la enfermedad es casi incurable. (Voltaire)

El idealismo, por desgracia, no te protege de la ignorancia, ni del dogmatismo, ni de la estupidez. (Sidney Hook)

  1. ¡Ah, el formidable placer de no pensar! Se avanza por la vida como si fuera con piloto automático. De un modo u otro, siempre se llega al mismo sitio: un más que previsible desastre.
  2. El fanatismo se contagia, se desliza sin hallar dificultades, se recibe con el entusiasmo de quien lo esperaba sin decirlo, mientras la objetividad que tanto cuesta alcanzar es sospechada de todo tipo de iniquidades, y en el caso de haberla obtenido, no tarda en extraviarse, apenas uno se descuida.
  3. Poco le importan las repetidas evidencias de estar equivocado, ni hacer el ridículo al sostener el mismo error con tanto entusiasmo, porque lo peor que podría ocurrirle es verse obligado a retractarse. Entonces, el mundo que elaboró con tanto amor, se derrumbaría.
  4. No ve lo que a sabiendas no acepta ver. Malinterpreta sistemáticamente lo que oye, con tal justificar su enfrentamiento con los adversarios. Dedica tantas energías a perfeccionar su ignorancia, que no le queda tiempo para aprender de sus errores.
  5. Antes que reconocer una falla en el sistema inquebrantable de su fe, se dedica a destruir con ensañamiento a todo aquel que se haya atrevido a señalarla.
  6. Se designaron a sí mismos dueños de la verdad. ¿Cómo resignarse a que los cuestionen? Probablemente no saben defenderse, después de haberse acostumbrado a agredir a todo aquel que hubiera preferido un diálogo.
  7. Ser invitado a dialogar, es una humillación intolerable, para todo aquel que no puede imaginar otra posibilidad que la de ser escuchado.

    Flagelantes medievales

    Flagelantes medievales

  8. Voluntariamente el fanático se instala en una cumbre que resulta inaccesible para el resto de los seres humanos, por lo que cualquier paso que dé a continuación. se convierte en la humillación de una caída irreversible.
  9. El fanático da tanto por sabido, que no le queda nada por aprender, nada por corregir, nada por disculparse. Da la impresión de querer mostrarse ante el mundo como si ya estuviera muerto y libre de los ajustes inevitables que deben efectuar a cada rato los seres vivos.
  10. El fanático se aferra a un par de slogans, con la desesperación del anciano que se aferra al bastón. Si se lo privara de su punto de apoyo, se derrumbaría o (lo que es más probable) debería probar que puede prescindir de las ideas prestadas que no se cansa de reciclar, para generar las suyas.
  11. El disfraz es difundir una idea. La realidad es el deseo de agredir a no importa quién sea designado como adversario. Si las ideas no se proclaman con tanto énfasis, el comportamiento criminal quedaría al desnudo.

    Flagelantes filipinos

    Flagelantes filipinos

  12. Se encuentran tan convencidos de haber sido designados como portadores de la verdad, obligados a difundirla entre los imbéciles que todavía no la aceptan, que no conciben la menor posibilidad de vivir un espejismo.
  13. Pase lo que pase, no se desviará de la huella que fueron trazando sus pasos, mientras memorizaba el único trayecto que se autorizó a recorrer. El mundo que tal vez existe fuera de la ruta, solo puede ser una amenaza.
  14. Poco importa que vocifere sin asco ni piedad los mismos argumentos. Solo trata de evitar que alguien más utilice la oportunidad que le corresponde de hacerse oír.
  15. Corren los fanáticos, deslumbrados, hacia el futuro que solo existe en su delirio, como los perros que ladran a la luna. Hay más duelo que decisión en su enojo.
  16. Solos, deben esconder su fanatismo como una tara que los incapacita. Al reunirse, en cambio, se envalentonan: ellos tienen la razón por estar de acuerdo.
  17. Si pudiera sobrevivir en medio de las dudas que atormentan a cualquiera, y permiten superar los errores, no se entregaría con tanta desesperación y esperanza mezcladas al fanatismo.
  18. Si uno los deja hacer, para no estimular sus comportamientos más irritantes, de todos modos los fanáticos encuentran algo que les permite dar continuidad a su delirio, mediante el cual consiguen dar sentido a sus vidas.

    Representación de agresión a una mujer en Kabul

    Representación de agresión a una mujer en Kabul

  19. Experimenté la inconsistencia amenazante del fanatismo ajeno muy temprano. Fue un buen momento, porque me reveló la urgencia de no dejarlo instalarse, comenzando por mí.
  20. Adora la discusión, porque el enfrentamiento con otros puntos de vista le permite demostrar que, pase lo que pase, impondrá al mundo su sordera, dado que es, ha sido será el tranquilo dueño de la verdad.
  21. El fanático dirá lo mismo, dirá lo mismo, continuará diciendo lo mismo, porque de otro modo entraría en pánico. No tiene otro tema. El error flagrante que se empeña en sostener, es demasiado elemental y solo por eso logra dar sentido a su vida.
  22. Antes de que abra la boca, se sabe qué dirá el fanático. Antes de que mueva un dedo, se sabe qué hará. Lo más lamentable de su situación, no es el error del que está convencido, sino el aburrimiento de resultar demasiado previsible.

    Manifestación nazi en EEUU

    Manifestación nazi en EEUU

  23. Hay épocas en que los fanáticos proliferan, después de haber estado contenidos en sus delirios privados, porque alguna voz providencial los convoca para sumarse a la tarea de controlar el mundo.
  24. Aunque accedan al poder que los deslumbra, los fanáticos insisten en actuar como si todavía estuvieran luchando por alcanzarlo. Viven para imponerse a sus contrincantes reales o imaginarios. Desesperan por hallar alguna excusa que les permita agredir sin restricciones a quienes se atrevan a cruzárseles en el camino.

Lee el resto de esta entrada »


Proyectos de vida

21 enero 2016
  1. Hace dos años tuve mis buenas razones para darme por muerto en poco tiempo más. Fue un cálculo apresurado. Hoy sigo con vida y me planteo nuevos proyectos, como si entonces nada hubiera pasado. Puede ser otro cálculo apresurado.

    Saul Steinberg: Dibujo

    Saul Steinberg: Dibujo

  2. Elaborar proyectos inútiles, como enamorarse de quienes tal vez no nos correspondan, demuestra que uno suele ser un tonto a veces, pero sabe para qué llegó al mundo.
  3. Aprende a renunciar. Puede costar al comienzo. Luego llegas a experimentar un placer que se vuelve adictivo. Después todo, ¿no es lo que tendrás que hacer, te guste o no, tarde o temprano?
  4. Hay un tiempo de construir, de acuerdo al Eclesiastés, como debería haber un tiempo de derrumbar, o al menos de dejar que los proyectos de vida revelen por sí mismos si resisten al deterioro o se caerán solos.
  5. ¡Cuántos proyectos fracasan! Por primera vez, me descubro (con sorpresa) como el espectador de un drama, que a pesar de ser el mismo, antes me involucraba.
  6. Al envejecer, lo que importa es aprender cuándo es útil ignorar tentaciones y marginarse, en lugar de volver a intentarlo y frustrarse, como si todavía hubiera tiempo de cambiar de rumbo y estar obligado a demostrarlo.
  7. El privilegio de ponerse a un lado de los grandes proyectos, para que otros (en mejores condiciones) se encarguen de ellos, se reserva para el final de la vida. Lamentable sería que los jóvenes eludieran los riesgos que pueden destruirlos, antes de haberlos encarado.

    Saul Steinberg: Dibujo

    Saul Steinberg: Dibujo

  8. Se tiene la impresión de vivir más de una vez, hasta morir del todo, y entonces, con gran alivio, ya no hay tentación de regreso, sino el viaje incontrolable hacia el olvido.
  9. En tantas oportunidades tuvo la sensación de haber llegado al irreversible fin de su vida, que su memoria se ve obligada a reacomodar la conciencia de tantas crisis, para que no se derrumbe la ilusión de que sigue siendo el mismo.
  10. Cuando sufres un trauma, tienes la engañosa impresión de que el tiempo se detuvo. No sabes qué hacer y lo más probable es que no hagas nada, hasta que de algún modo vuelves a pensar con suficiente claridad y el tiempo se reordena. Hubo un pasado, pero también hay un presente. Si te recuperas del duelo, habrá un futuro.
  11. No esperaba morir viejo, como al parecer ha de sucederme. No deseaba envejecer, ni agotar mis desmedidos proyectos. ¿Qué vendría después? No lograba verlo. Hoy me aferro a lo poco que me fue quedando de aquello, como si fuera todo lo que importa.
  12. Los conformistas decían “peor es nada” para recomendar la pronta aceptación de situaciones que no hubieran debido ser aceptadas. Hacer nada, era con frecuencia la única alternativa disponible. No estaba mal pensar que al menos ese triste punto de llegada, no sería otro punto de partida.
  13. El aprendizaje de la renunciación parece interminable. Tengo la impresión de que apenas consigo aceptar una pérdida, la próxima que se me plantea duele tanto como la primera.

    Saul Steinberg: Dibujo

    Saul Steinberg: Dibujo

  14. No he llegado a ser un héroe, ni un artista genial, ni un padre respetado. Por no serlo, es que la humillación de la vejez no llega a dolerme tanto. Después de aprender a fracasar en tantos campos, uno acepta el final como un alivio.
  15. No he sido un traidor, ni un irresponsable, ni un holgazán. Si hubiera sido creyente, me quedaría el consuelo de esperar una recompensa en el más allá, puesto que no habré de recibirla aquí, pero temo que tampoco esa ilusión me haya sido concedida.
  16. Paladeas tus duelos, porque han llegado a ser tantos que te encuentras en condiciones de compararlos, evaluarlos como si fuera un desfile de belleza y derivarlos sin más trámite al archivo de las causas perdidas. No serán olvidados, ni te detendrán.
  17. ¿Al menos adviertes cuándo eres feliz? Crees que sí. No todas las veces, probablemente. Si los proyectos de vida no estuvieran presentes todo el tiempo, para invitarte a compararlos con la realidad, la felicidad sería más cómoda.
  18. ¡Qué bueno es olvidar (cuando se disfruta el privilegio de la memoria)! ¡Qué bueno es recordar, para no verse obligado a inventar todos los días el mundo desde cero!

    Saul Steinberg: Dibujo

    Saul Steinberg: Dibujo

  19. Estar vivo (te guste o no) es enterrar uno tras otro los sueños. Estar vivo es darte cuenta de que tu misión (si acaso hay alguna) es enterrar sin demasiadas ceremonias tus propios sueños, evitando que sean ellos quienes te manden al cementerio.
  20. Entusiasmar a colaboradores, para que dejen de lado sus proyectos personales y adopten el mío, en atención a sus virtudes, que para mí resultan inocultables. Suena tan improbable como que yo me sume a sus proyectos y consiga hacerles creer que no advierto sus debilidades.
  21. No intento convencer a nadie. No pretendo servir de ejemplo de nadie. Puedo ser olvidado, sin demasiada resistencia de mi parte. Ahora, con el mayor cuidado, me dedicaré a borrar las huellas que dejé, para dejar el mundo que habité, creo que sin haber causado mucho daño.

Lee el resto de esta entrada »


¡Feliz Día de los Muertos!

24 octubre 2015
  1. ¡Feliz Día de los Muertos! Aquellos que estamos vivos, tenemos la oportunidad de celebrarlo o apartar la vista del ominoso recordatorio. Tarde o temprano dejaremos de angustiarnos por eso que todavía no llegó y tampoco estaremos en condiciones de suspirar por esto que habremos perdido.

    Cementerio de Staglieno (Genova)

    Cementerio de Staglieno (Genova)

  2. ¡Qué alivio quedar definitivamente fuera de los asuntos de este mundo, lejos de cualquier proyecto humano, sin temores ni compromisos de ningún tipo, viendo que el puente de la memoria que te une a quienes te conocieron se debilita hasta desaparecer! ¡Qué libertad inigualable esa que adquieren (no para su disfrute) los muertos!
  3. Dejar de ser es casi un premio, difícilmente una condena. ¿Quién no se aburre de permanecer demasiado tiempo en el mismo molde, más por no manifestar arrepentimiento, que por continuar convencido de que eso es lo mejor?
  4. Llegué a este mundo sin pedirlo a quienes me trajeron, y tendré que irme un día de estos, que no se encuentra demasiado lejos, aunque me resista. No es mucho lo que un torpe ser humano pueda construir y sea capaz de perdurar entre esos dos límites.
  5. Cuando estás muerto, puedes convertirte en un acreedor que reclama el pago de todos los compromisos que quedaron pendientes y los vivos no saben cómo asumir. Desde esa distancia infranqueable, te vuelves temible.
  6. ¡Ah, piadosa muerte que nos libras del eterno retorno de lo mismo, tanto si es placentero (y termina convirtiéndose en rutina detestable) como si el doloroso (y desafía la paciencia de cualquiera)! Puesto que hay un fin, todo toma sentido.
  7. Morir no es lo peor que puede pasarle a uno. Vivir, en cambio, no siempre llega a justificarse en tantas ocasiones y la vida entera suele quedar bajo sospecha.
  8. A pesar de las películas de vampiros y zombis, los muertos no regresan para perseguir a los vivos. ¿Por qué habrían de abandonar las indudables ventajas de su nuevo estado, tras haber conocido la maraña de incertidumbre que arruina el disfrute de la vida?
  9. Demostramos temer a la muerte, para no dejar en evidencia que envidiamos la libertad que han adquirido los que se fueron. ¿Acaso alguien puede reclamarles nada, acusarlos de ningún acto impropio, obligarlos a cumplir con sus compromisos?

    Cementerio de Génova

    Cementerio de Génova

  10. Flores para los muertos: algo que huela bien, que a pesar de la pena pueda observarse con placer, para atenuar la conciencia de la inevitable podredumbre que permanece apenas oculta y nunca demasiado lejos.
  11. Es un inmenso alivio pensar que en el peor de los casos lo más probable es que uno será olvidado apenas muera. Bastante más puede doler que los contemporáneos demuestren que lo ignoran en vida.
  12. Dado que inevitablemente uno debe morir, lo mejor de una situación como esa es no dejar demasiadas huellas que puedan alentar ningún tipo de reclamaciones y reproches, justo cuando resulta imposible defenderse.
  13. Peregrinaciones del Día de Difuntos: los vivos se acercan a los restos de los que se fueron, con la excusa de homenajearlos, para acostumbrarse a transitar un territorio que los aguarda y asusta, pero todavía no los reclama.
  14. Querido muerto: sé que estás ahí, reduciéndote a nada y sin la menor conciencia de quien te habla desde aquí, sin esperar que le respondas. Solo tengo una petición: no aproveches mi sueño para recuperar por un instante algo parecido a la vida. Continúa disfrutando el olvido.
  15. Hay quienes se pasan la vida dialogando con sus muertos. Los míos son bastante más corteses o tal vez tienen menos que reclamarme. Solo regresan cuando los invito, y lo cierto es que algo así no sucede nunca.
  16. La sonrisa creciente de los muertos causa escalofrío. Si ellos muestran con tal desparpajo que nada los preocupa, ¿dónde quedan mis afanes por mantenerme con vida?

    José Guadalupe Posadas: Calavería

    José Guadalupe Posadas: Calavería

  17. Basta que alguien muera, para que las contradicciones en las que estaba involucrado se atenúen hasta desaparecer y las virtudes poco evidentes se resalten hasta eclipsar el conjunto. El muerto se vuelve aceptable, aunque solo sea porque dejó de estorbar a quienes viven.
  18. Adversarios dados por muertos, que no terminan de morir, demuestran en su ferocidad renovada, que hubiéramos debido tomarnos el trabajo de darles el tiro de gracia.
  19. Hay quienes recuerdan a sus muertos solo cuando el calendario los obliga. El resto del tiempo, viven como amnésicos que no le deben su vida a nadie.
  20. Si la vida es fatiga con frecuencia inútil, se justifica que a los muertos les deseemos que descansen en paz. Pudrirse no exige ningún esfuerzo.

    Día de los Muertos en México

    Día de los Muertos en México

  21. Nunca he llevado flores a mis muertos, ni he rezado por su eterno descanso. ¿Cómo puedo mirarme en un espejo y reconocer en mí a un ser humano? Probablemente porque no son la memoria ni la devoción las que me definen.
  22. La necesidad de una resurrección no parece importarle tanto a los muertos, que podrían ganar algo, de ser cierta la alternativa, como a quienes ven como una amenaza, los límites mezquinos de sus propias vidas.
  23. ¿Para qué reencarnar, me pregunto, si la evidencia demuestra que nadie aprende nada de sus errores? Menos inútil parece ser que se viva una sola vez, nunca del todo sabiendo lo que se hace, y quedarse con ganas de haberlo hecho mejor.

Lee el resto de esta entrada »


Baile de máscaras

27 junio 2015
James Ensor: Autorretrato con máscaras

James Ensor: Autorretrato con máscaras

No bajes tu máscara, hasta que tengas otra máscara preparada debajo. (Katherine Mansfield)

  1. Miente y sabe que la otra parte le está mintiendo también, a sabiendas de que le han mentido antes y no planean mostrarle nunca la verdad. ¿En ese momento en el que ya no hay sitio para el disimulo, no están todos a un paso de la sinceridad? Puede ser, pero no habrán de darlo.
  2. ¿Quién es realmente aquel (aquello) que afirma ser? Comenzar por creer que el otro es sincero, es aceptar un juego basado en la mentira de una de las partes, bajo la hipótesis de que ambas deberían ser sinceras.
  3. Detrás de esa máscara, si tratas de quitarla, encontrarás otra máscara, que debería disuadirte de continuar investigando, porque lo más probable es que solo encuentres nuevas máscaras donde esperabas hallar un rostro.
  4. No es malo descubrir que lo palpable, lo que se exhibe con desparpajo, no pasa de ser una máscara, detrás de cual hay algo menos fácil de mostrar. A partir de allí puedo decidir si los desenmascaro o solo tomo distancia para que no me engañen.
  5. No me pidas que sea demasiado sincero contigo, porque a pesar del afecto que siento por ti, la verdad podría lastimarte. Si mi contención no revela que me preocupa tu respuesta, habré perdido el tiempo. No será la primera vez.

    Franz Maxereel: La Idea

    Franz Maxereel: La Idea

  6. No esperes que me comprometa a no mentirte nunca, porque a pesar de mi buena voluntad, más temprano que tarde voy a desengañarte, y entonces solo será tu responsabilidad, por esperar demasiado de mí.
  7. Puede ser que alguien no sepa que está mintiendo. Engañarse a sí mismo, parece ser la primera condición para adquirir la confianza, que luego permitirá engañar con éxito a otros.
  8. ¿Por qué llegamos a sentirnos tan confiados ante una máscara? Porque damos por sentado que es falsa y nos permitimos suponer que detrás de ella hay un rostro que se oculta. Después de todo, son dos certezas que no anuncian desengaño.
  9. Como estableció George Orwell en 1984, con que dos o más crean en una falacia, basta para que ésta alcance la tentadora consistencia de una verdad irrefutable. Ese acuerdo cuesta menos que eludir el engaño.
  10. Cuando mientas a otros y te mientas a ti, busca al menos un testigo que te garantice el compromiso de no volver atrás cuando te arrepientas.
  11. Síndrome de Estocolmo: aquellos que actúan primero, sin pensar en las consecuencias, son quienes ponen las reglas que los otros creen necesario aceptar.
  12. No hay reglas que nadie respete. Los adversarios lo están advirtiendo, no necesariamente con palabras. Parte fundamental del juego es elaborar una mascarada verbal, que distraiga de las evidencias mudas.
  13. Desde hace un tiempo, nadie es lo que aparenta. Lo menos probable es ser precisamente lo que uno cree ser. La sinceridad es hoy tan rara como la ausencia de contradicciones.

    James Ensor: Máscaras

    James Ensor: Máscaras

  14. Agradezco el gesto de buena crianza de quienes me presentan una máscara convencional, en lugar de la desnudez intolerable de un rostro vacío.
  15. Ser y parecer: cuando la autoimagen es demasiado bella, conviene sospechar que algo falla. Probablemente nos estemos cayendo a mentiras.
  16. Ser y parecer: cuando la autoimagen es tan horrible que apartas la vista, desconfía. Te has convertido en tu peor enemigo, y si no te detienes a tiempo, te derrotarás. Eso no te costaría demasiado.
  17. No existe la inmunidad definitiva contra la falsa conciencia. Cuando afloja el autocontrol, no tardan en consolidarse mitos que luego cuesta desarraigar.
  18. Marginados, resentidos, huérfanos, ingenuos: todos los que hubieran rumiado solos su frustración, fueron convocados a la gran hermandad de los que no importa cómo, mientras siguen a un líder providencial, van a conseguir de inmediato lo que desean.
  19. ¡Ay, los salvadores del mundo! Poco importan si están realmente convencidos de su misión sagrada o solo intentan convencer a quienes podrían seguirlos: gracias a la máscara que elaboraron, pavimentan el camino del infierno.
  20. Los confundidos hallan siempre la oportunidad de aferrarse a una certeza, por imposible que sea. Los agresivos encuentran un objeto al que se dedican a destruir. Los huérfanos reclaman interminablemente que reparen en ellos. Juntos, imaginan que tienen algo en común: están perdidos.

Lee el resto de esta entrada »


Estar aquí

23 mayo 2015
  1. Sé que estar aquí no es una ilusión, pero al mismo tiempo no puedo evitar la sospecha de que nunca entenderé muy bien dónde estoy parado: si en el pasado que no termina de morir, o en el futuro que no se atreve a llegar (Gramsci mediante).

    Antonio Gramsci

    Antonio Gramsci

  2. Cuando me pongo a escribir, las sensaciones más imprecisas pugnan por tomar forma. Por eso estoy aquí. La claridad que indica el final del trabajo, es una meta que apenas atisbo.
  3. Estar aquí, despierto, disponible. Eso es todo lo que importa hoy. Ser parte de algo que viene ocurriendo desde antes de que yo tuviera la menor conciencia de quien soy y continuará ocurriendo después de que deje de existir. Mientras tanto, sigo aquí.
  4. Cuando era joven, vivía pensando en el futuro, armando castillos en el aire, que como era de esperar debían desinflarse. Hoy no espero menos: aguantar un rato más, cumplir con unos cuantos compromisos. ¿Después qué?
  5. Si fuéramos capaces de oírnos, poco importa si apenas por un rato, con la atención necesaria para entender lo que el otro intenta decir, supongo que varias cosas cambiarían en esta ruidosa coexistencia de sordos.
  6. Nadie fue especialmente convocado para estar aquí. Las circunstancias se dieron. Carece de sentido buscar una explicación para la coincidencia. Ahora debemos hacer lo que corresponde.

    Edward Hopper: Sea Watchers

    Edward Hopper: Sea Watchers

  7. Te oigo. La oportunidad que me brindas de dialogar contigo, puede que no se repita. Por eso estoy aquí, dispuesto a no dejarla pasar.
  8. Los privilegios que pude haber obtenido de mis antepasados, sin el menor esfuerzo, no me corresponde reclamarlos. Estoy aquí, librado a lo que consigan producir mis manos.
  9. Apenas me descuido, comienzo a imaginarme otras situaciones donde soy mejor de lo que soy y disfruto de oportunidades que sé improbables. Debo recordar, para no perderme en ensoñaciones idiotas, que estoy aquí, que soy quien soy.
  10. El fantaseo te solicita, para que te internes en un laberinto donde habrás de disfrutar opíparos banquetes, aunque termines con el estómago vacío.
  11. Las promesas de inmortalidad no te seducen demasiado. Estás aquí, atento a lo que tus manos producen, para evitar que al menor descuido te vuelvas indigno incluso de esto que has llegado a ser.
  12. ¿Cuál es tu ventaja de sobrellevar un desengaño? No es haber acumulado otra cicatriz, ayer penosa, luego casi olvidada, sino la conciencia de estar aquí, tal vez con menores posibilidades de extraviarte.
  13. Las obras (grandes o pequeñas, por igual) no se elaboran para perdurar, sino para cargar de sentido al pánico de estar aquí.

    Prometeo

    Prometeo

  14. Mientras estoy aquí, concentrado en mi tarea, el absurdo cotidiano adquiere sentido. Se trata de una evidencia frágil, me reitera la experiencia, pero entre tanto el pánico de estar vivo queda fuera.
  15. Enciende el fuego. Iluminarás la noche, aunque solo sea brevemente, despreocupándote del castigo que sobrevenga. El desafío de Prometeo se reinicia cada vez, para dar sentido a la existencia.
  16. Aprende la lección de Prometeo: la previsible represalia de Zeus no te impedirá salirte con la tuya. ¡Comienza por robar el fuego!

Lee el resto de esta entrada »