Chaqueteos variopintos

Sabrina: zancadilla

El chaqueteo consiste en degradar por envidia, por celos y miedo, hipócritamente, incurriendo en veladas calumnias, a un rival de quien se supone que por su superioridad desplazaría hacia abajo al otro, personaje común en los mandos medios de los sectores privado y público. (Arturo Montes Larraín)

Empujón: Una de las dos cosas que llevan al éxito, especialmente en política. La otra es el tirón. (Ambrose Bierce)

  1. Chaqueteo es el homenaje que la envidia opone a una admiración jamás reconocida (si alguien descubre que lo anterior le debe algo a La Rochefoucauld, tenga presente que yo lo denuncié primero)
  2. Desde hace un tiempo, nadie me critica. Buen signo. No diré que tengo controlados a mis adversarios, porque tal vez conspiren a mis espaldas. ¡Eso es libertad! Que se callen delante de mí, que murmuren cuando no los veo. ¡Lástima que todavía no me aplaudan, si primero no los obligo.
  3. Yo sé cuándo el aplauso es sincero y sé también cuándo nace del compromiso. Muero de ganas de conocer el aplauso espontáneo, incondicional, desafiante, inagotable. ¿Será mucho pedir que algún día me lo brinden?
  4. ¿Qué le han visto? Puedo hacer esa pregunta sobre cualquier contemporáneo en el que se me ocurra pensar. ¿Cómo se les ocurre existir, sin pedirme permiso?
  5. No sabe dónde está parado. Quiere cambiar el mundo y todavía no aprendió a limpiarse el trasero. Francamente, por más que lo intento no consigo encontrarle nada bueno.
  6. No podía perdonarle a nadie que lo bajaran del pedestal donde con tanto esfuerzo y sin el menor derecho permanecía encaramado. Inútil era advertirse que su caída no pasaba de ser una alternativa más de su ascenso.
  7. Su inocencia (su ignorancia) me desarma. Este es el momento propicio para destruirlo.
  8. No hay nada peor que la tolerancia que algunos asumen como proyecto de vida. Eso y escribir una carta al Juez, indicando las razones del suicidio, son lo mismo.
  9. ¡Odio los grandes proyectos, que no me brindan beneficios inmediatos! ¡Detesto la colaboración desinteresada con espíritus superiores, que solo me recuerdan que no estaré nunca a su altura! ¡Nada me une más a la gente que sus limitaciones y mezquindades, que no tardo en detectar y aprovechar!
  10. Para que no se diga que soy incapaz de apreciar virtudes en los demás, disfruto homenajeando a los muertos. Ellos no están en condiciones de competir conmigo, ni pueden oponerse a que los utilice en mi exclusivo beneficio.
  11. Ni los placeres del sexo pueden compararse con el de destruir a alguien que hubiera podido hacerme daño, de haberlo intentado (cosa que no le permití). Cuando los ve fuera de este mundo, uno experimenta una sensación de libertad ilimitada, parecida a la felicidad; embriaguez que no es prudente confesar en público y de la cual no tarda en despertar, porque nuevos enemigos aparecen, como si hubieran estado aguardando su turno para enfrentarme.
  12. Los defectos ajenos son tan evidentes como si estuvieran bajo la luz del sol. Mis virtudes son tan indudables que hasta bajo la luz de la luna pueden intuirse.
  13. La gente se divide entre aquellos que están dispuestos a ser utilizados por mí (por el primero que pasa, en realidad) y aquellos que en mala hora decidieron ponerse en mi contra. Cada uno decide libremente cuál es el lugar que le corresponde y cómo habrá de prepararse para lo que venga.

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  14. ¿Cómo se atreve a cruzarse en mi camino? Aquel que me provoca, recuerde que me encuentra, y si lo pienso dos veces, aquel que por cualquier motivo (incluyendo las casualidades) me encuentra, queda incluido automáticamente en la categoría de provocador. Luego, que no se queje.
  15. Tú y yo sabemos que las cosas se hacen de otro modo, el nuestro, éste que yo he sostenido siempre, el mismo que planteo ahora por primera vez en público. Pretender que hay otras maneras, y sobre todo, otras personas más adecuadas para encargarse de la tarea y recibir una recompensa por hacer lo que debe hacerse, es un desafío que clama al cielo y no es de extrañar que tú y yo nos decidamos a iniciar una guerra santa contra quienes hoy nos desafían. ¿Estás de acuerdo?
  16. ¿Qué esperan para rendirme homenaje? No supongan que habré de alentarlos de manera tal que después me lo reprochen, ni tampoco lo hagan por simple compromiso. La decisión tiene que nacer de ustedes y ser tan espontánea que yo sienta la tentación de rechazarlo, aunque después me arrepienta, para no defraudarlos.

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  17. ¿Ultimadamente qué? Puedo no ser la maravilla que alguna vez pensé de mí mismo, pero eso no le da derecho a nadie para abrumarme con la demostración irrefutable de la verdad. ¿Es que se ha terminado la buena educación en este mundo y todo lo que se ofrece es la cruda verdad? No esperen que yo me sume a los pocos que la reclaman.
  18. Por un punto exterior a una recta, es posible trazar una paralela y solo una. Mi superioridad sobre el común de los mortales no es cierta ni falsa, como pretenden mis detractores, sino un postulado similar al de Euclides. Si alguien quiere infinitas paralelas o ninguna, solo tiene que elaborar la Geometría que corresponda.

Una respuesta a Chaqueteos variopintos

  1. giuseppe dice:

    la 18 me parece notable. aunque no pretende demostrar nada, su retórica es impecable y nos deja completamente desarmados.

    saludos del más acá.

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