Resacas

9 noviembre 2010

Michelangelo Buonarotti: Embriaguez de Noé

Las noches benditas, las mañanas muy malditas. (Refrán)

  1. Probablemente mañana me arrepentiré de lo que hoy me causa tanto placer. Mientras tanto, no dejaré que el cálculo empañe el disfrute que de acuerdo a las evidencias se encuentra a mi alcance.
  2. El despertar del disfrute superado puede ser horrible. Desde ya, los pensamientos más oscuros se abaten sobre uno, que solo atina a permitirles que desfilen y regresen, cuando tendrían que alejarse hasta sumirse en el olvido. Luego las perspectivas cambian. La luz cruda hiere menos que antes. Los sonidos intensos amortiguan su reverberación. Las ideas atroces permanecen reducidas a su lugar, a la espera del próximo descontrol. Uno ha regresado a la normalidad. No por mucho tiempo.
  3. Se desliza por la resaca sin esfuerzo aparente, sin quejas ni desaliento, como el surfista que espera la cresta de una ola (adecuada, inevitable, que tarda en llegar). Tal vez se hunda en un segundo más, pero trata de no pensar en eso.
  4. Haber sobrevivido al exceso no es más que una alternativa y sufrir una resaca es otra, que me parece cada vez más distante. ¿Por qué debo atarme a la prudencia, como si un Evaluador supremo estuviera decidiendo el futuro que merezco? Lee el resto de esta entrada »
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