¿Estás ahí?

4 marzo 2017
  1. Uno conoce tanta gente que parece estar ahí, a dos pasos, cuando en realidad se encuentra perdida en su propio mundo, inimaginable, después de haber cortado los puentes con el nuestro. ¿Cómo esperar una respuesta cuando se les interroga?

    Edward Hopper: Hotel junto a las vías

    Edward Hopper: Hotel junto a las vías

  2. ¡Despierta! Pasas la mayor parte del tiempo a la espera de que ocurra algo que de acuerdo a tu criterio merezca la pena ser tomado en cuenta. Si no estás alerta, eso y mucho más pasará de largo, sin que te enteres.
  3. Me ha costado tanto atreverme a hablar, me ha costado tanto hacerme oír, que renunciar a eso no solo es un sacrificio, sino también un muy deseado alivio.
  4. ¡Ahora, avanza! Dar el próximo paso te aterra. Quedarte detenido puede no ser un signo de firmeza, como planteas para no sentirte humillado, sino pura y simple indecisión.
  5. A veces (con frecuencia) uno lucha para comunicarse. Lucha contra su incapacidad para articular un discurso que tenga sentido, antes que contra los posibles interlocutores que lo dejaron pasar o malinterpretaron.
  6. ¡Detente! En este momento no vas por el mejor camino. Que alguien te lo diga, tal vez no te sirva de mucho, porque estás convencido de tus ilimitados poderes (para equivocarte, hasta que no puedas volver atrás, en este caso).

    René Magritte: Los amantes

    René Magritte: Los amantes

  7. El intento de comunicarnos, no siempre triunfa. Lo más probable es que falle por distintos motivos, y entonces uno se dice lo obvio: tomando en cuenta la experiencia, habrá que intentarlo de nuevo y con mayor cuidado.
  8. ¡Recuerda! O te dominarán las mismas debilidades del pasado.
  9. Si hay que encontrarle alguna ventaja a la humillación de verse traicionado por su propia incapacidad, es que al enterarse de lo sucedido, uno puede obtener la oportunidad de no seguir tan imbécil como hasta entonces.
  10. ¡Vigílate! No te conoces tanto como te hará falta un día de estos.
  11. ¡Apréndelo! Hay buenos tiempos, que no suelen ser eternos. Tampoco los malos duran tanto como prometen, aunque al pasar te hayan destruido.
  12. ¡Desmiéntelo! Te has alimentado de ilusiones infundadas. Ahora, no sabes cómo afrontar el desengaño. Mientras lo aceptes, quedan esperanzas de que algo hayas aprendido.
  13. ¡Alégrate! Tienes mucho que aprender, porque es bastante más lo que ignoras.

    James Ensor: Autorretrato con máscaras

    James Ensor: Autorretrato con máscaras

  14. ¡Retírate! Es mejor darse por vencido a tiempo, que sufrir una derrota irreparable.
  15. ¡Inténtalo de nuevo! Fracasaste una vez, pero no des por sentado que vas a fracasar siempre. Hasta por casualidad, uno puede acertar.
  16. ¡Alégrate! Cometiste muchos errores, que en otros hubieran sido imperdonables, y te dan la oportunidad de enmendar algunos.
  17. ¡Escúchate! Si pretendes hacerte notar, pero no tienes nada que decir, ¿por qué hablas? A veces, callarse un rato es lo mejor.
  18. ¡Relaciona! Si te conformas con los datos aislados que te alimentaron, será como si no existieras.
  19. ¡Piénsalo! Tal vez no valga la pena la mayor parte de lo que hasta hoy te entusiasma. Cuesta menos modificarte, que adelantar el duelo por tu muerte.
  20. ¡Conecta lo que sabes! Por poco que sea, es más de lo que creías, aunque no por ello puedes considerarlo inmune a la duda.
  21. ¡Contrólate! Estás a tiempo de no hacer algo de lo que tarde o temprano te arrepentirás. Por un instante, mírate como si ya lo hubieras hecho y considera las consecuencias. ¿Valdrá la pena?
  22. ¡Detente! La próxima vez que no pienses lo que haces, puede ser la última. Date más oportunidades de equivocarte y aprender del error, hasta que el acierto resulte tan fácil como respirar. Lleva su tiempo.
  23. ¡No compres afecto, ni lo vendas! Siempre cuesta más de lo que vale y no pasa de ser una insuficiente imitación de lo auténtico.
  24. ¡Escúchalo! Tal vez tenga algo que decir, y si después de oírlo demuestra que no lo tiene, ¡qué pena! pero siempre es mejor saberlo que darlo por supuesto.
  25. ¡Obsérvate! No des por sentado que ya te conoces. A nadie le cuesta más que a uno, verse con suficiente distancia.

    Raquel Forner

    Raquel Forner

  26. ¡Olvida lo que soñaste! Uno apuesta y algunas veces pierde y otras gana. Probablemente uno pierde más veces de las que gana. Esta puede ser una de esas en la que se fracasa, pero no por eso la definitiva.
  27. ¡Resígnate! Lo que has perdido, no vas a recuperarlo. Si por milagro ocurre lo contrario, celébralo. ¡Si no, basta de acumular duelos que te dificultan las decisiones!
  28. ¡Oye! ¿Qué estás diciendo todo el tiempo, sin pensarlo, ni darte la oportunidad de oírte?
  29. ¡Atiende! No me imagino ser el centro del universo, pero tampoco estoy aquí para que me ignores. ¿Quién te crees? Cuando halles la respuesta, avísame, para decidir si vale la pena intentar el diálogo.
  30. ¡Mírame! Tal vez yo no sea la visión más grata que puedas imaginar, pero mis errores te avisan cuál puede ser tu futuro. ¡Elude mis opciones!
  31. ¿Estás ahí? ¿Sabes qué estás haciendo? Cuando te observo, parece que te movieras en sueños, yendo hacia ninguna parte o (lo que resulta más probable) hacia tu perdición.

Lee el resto de esta entrada »

Anuncios

El reino de los delirantes

12 enero 2017

Una adivinanza, envuelta en un misterio, en el interior de un enigma, pero tal vez existe una llave. (Winston Churchill)

Laberinto vegetal

Laberinto vegetal

  1. La realidad puede resultar intolerable. Cuando se lo advierte, no quedan muchos caminos: o bien se intenta cambiarla, una tarea fatigosa y no pocas veces condenada al fracaso; o bien se propone sustituirla de un día para el otro, mediante algún procedimiento demasiado sencillo para ser creíble, suponiendo que ningún obstáculo se opondrá nunca a la voluntad del delirante.
  2. Vencer o morir es la consigna de los delirantes. Si por casualidad vencieran, comenzarían sus problemas, porque no han pensado qué puede haber más allá. Morir, en cambio, contiene la promesa de convertirlos en modelo perpetuo de sus seguidores (y si eso no se diera, el alivio de no sufrir el desengaño).
  3. La fascinación de su propia muerte los deslumbra. Se ven a sí mismos como protagonistas de un solemne funeral, que al ponerlos fuera de cualquier cuestionamiento, los purgará del error de haber vivido.
  4. No hay delirio que programe el resto de una vida. Solo se trata de organizar la ceremonia de la propia muerte, sin reconocerlo, pero al mismo tiempo como si no hubiera otra salida.
  5. Buscan la perdición y por eso no es casual que la encuentren. Lo peor es que tarden en obtener el final que buscan, porque en tal caso comienzan a sentirse invencibles y cosechar prosélitos.

    René Magritte: Los amantes

    René Magritte: Los amantes

  6. No aceptan la soledad. Necesitan ser oídos en absoluto silencio por los incautos. Necesitan que los obedezcan, para confirmar que son los únicos padres, dueños y proxenetas de la verdad.
  7. Equivocarse no figura sus planes. Retractarse, menos aún. Viven en un eterno desafío final, que para su decepción no llega tan pronto como lo imaginaron y los obliga a afrontar la repetida humillación de sobrevivir.
  8. Se aferran al error inocultable, como el náufrago se aferra a cualquier objeto que flote en el vasto océano, aunque no lo conduzca a ninguna parte.
  9. Desde hace tiempo, tienen el mundo en sus manos. Llegaron a convencerse de que su fantasía es demasiado real para que valga la pena alimentar dudas, y si no lo proclaman a gritos, es para que nadie los contradiga.
  10. Siempre ha sido fácil corromperlos, siempre y cuando la negociación ocurra sin testigos, discretamente, para no comprometerlos en un acuerdo que no podrían justificar.
  11. Se juntan dos creyentes en una falacia y para ellos todo comienza a volverse tan real como lo confirma la fe del otro. Pueden continuar ciegos y sordos a las evidencias. Nada une más a la gente que el error.

    Salvador Dalí: Cines que reflejan como elefantes

    Salvador Dalí: Cisnes que reflejan como elefantes

  12. Uno tiene que ser capaz de engañarse a sí mismo, antes de dedicarse a engañar a los demás. Cuando el circuito se completa, y el delirante ha contagiado su error ¿cómo desandarlo?
  13. Si solo yo estuviera equivocado, no sería difícil reconocerlo. Cuando varios compartimos el error, comenzamos a consideraremos dueños de la verdad y tratamos de imponerla.
  14. La hermandad en el error evidente, suele ser más fuerte que compartir la verdad, porque la verdad solo se atisba, parcial, insatisfactoria, contaminada por la duda y enfrenta a los buscadores.
  15. No hay convicción más firme que la de quien concede una confianza ilimitada a sus propias intuiciones. Si alguien se atreve a cuestionarlas, tendrá que atenerse a la justa ira de quien no echa por la borda sus errores.
  16. El delirante siempre sabe quién es, sobre todo cuando no se encuentra en condiciones de demostrarlo. El sensato se pregunta quién es, incluso cuando las evidencias repetidamente se lo informan.
  17. Recalcitratante, vive para la reiteración de un discurso previsible que lo aísla y si ya no encuentra detractores, es porque tampoco lo toman en cuenta.
  18. Si se desprendiera de sus errores insostenibles, teme quedar expuesto a una verdad que considera peor que la muerte, porque lo obligaría a comenzar de nuevo y sobre otras bases, cada uno de sus proyectos.
  19. Hay quienes se desprenden del error que sostuvieron con alivio, como quien se libera de ropas que impedían moverse. Hay quienes lo sienten como una mutilación, que los priva de funciones sin las cuales la vida pierde sentido.
  20. Tienen aspecto humano, pero desde sus privilegiados sitiales ellos están convencidos de su naturaleza divina, que los pone por encima del común de los mortales y les otorga una invulnerabilidad que los salva de caer en pánico.

Lee el resto de esta entrada »


Pésimos consejos

11 septiembre 2015
Quino: Mafalda

Quino: Mafalda

Lo preocupante no es la perversidad de los malos, sino la indiferencia de los buenos. (Martin Luther King)

  1. Si negocias, vas a salir perdiendo. Si dialogas, te comprometerás. Tal vez la soledad sea mala consejera, pero si te abres demasiado o tan solo un poco, ¿puedes imaginar qué quedará de lo que crees fundamental de tu vida?
  2. Olvida sin demasiada carga de conciencia los favores que recibiste. De todos modos, aunque los recuerdes a cada rato, lo más probable es que te los estén cobrando.
  3. No tomes demasiado en cuenta las enseñanzas del pasado, por respetables que pretendan ser, porque te sentirás atado de pies y manos a un cementerio de verdades, que como la ropa y la música, simplemente pasan de moda.
  4. Convéncete de que cuando tú llegaste al mundo, comenzó una nueva era, en la que reina tal confusión, que puedes hacer creer a casi todos, que no le debes nada a nadie.
  5. No hay nada más imbécil que arruinarse la vida preparándose para las grandes responsabilidades, mientras se dejan pasar las oportunidades de pasar un buen rato. La espontaneidad, en cambio, resulta más atractiva, aunque sus frutos pierdan vigencia de inmediato.
  6. Vales tanto como a ti te consta que vales. ¿Alguien puede conocerte mejor de lo que tú te conoces? Cuando los demás no se dan por enterados de lo que se pierden al no apreciarte, te dirás que peor para ellos. Tú les ofreciste la oportunidad y no vas a negociar con miopes.Edward Hopper: Sea Watchers
  7. Si envidias la buena suerte de alguien, no te sientas inferior, ni te acuses de no haberte esforzado lo suficiente, ni te preocupes de emularlo. Si no puedes evitar ese dolor, di que lo admiras y nadie puede merecer más que él, todo lo que ha obtenido no importa cómo. A veces, no hace falta mucho más, para sembrar sospechas.
  8. Aunque lo necesites, no pidas consejos. Nadie con dos dedos de frente revela cuáles son sus íntimas debilidades, ni tampoco sus fortalezas mejor probadas, porque al hacerlo convoca inevitablemente a sus peores enemigos.
  9. No pidas consejos. Tú sabes que por descuido o amor propio, no habrás de seguirlos.
  10. No pidas consejos. Si alguien te los ofrece, descubrirás inmediatamente que dejas de confiar en su ayuda, para preguntarte qué se oculta detrás de su aparente buena voluntad.
  11. No te esfuerces demasiado por ser feliz, si no quieres convertir cualquier actividad placentera en trabajos forzados que terminarán por hastiarte.René Magritte: Pintura
  12. No seas demasiado sincero con tus colegas. En lugar de aumentar su confianza en tu desempeño, los convertirás en tus enemigos, porque a partir de tus declaraciones, ellos estarán en condiciones de prever tus movimientos y lo más probable es que usen esos datos para perjudicarte.
  13. Anuncia detalladamente lo que harás. Luego, olvida los compromisos. Alguien que se cree atado a las promesas que se le escaparon por descuido, vive (no por mucho tiempo) en un cepo que armó con sus propias manos.
  14. Deslumbra a tus evaluadores para que te acepten. A continuación, despreocúpate. Lo más probable es que no te hayan prestado suficiente atención como para pedirte cuenta.
  15. Alimenta la ilusión de que todos viven en el mejor de los mundos posibles, pero en ningún caso te la creas, porque en ese caso estarás perdido.
  16. Ojala me sintiera capaz de aconsejarte respecto de aquellos que detentan el poder. Si te dijera que los halagues, solo aumentarías tu sometimiento. Si te pidiera que te vuelvas impenetrable a su mirada, alimentarás su habitual desconfianza. Si te alentara a que te rebeles, encontrarás que solo eso esperaban de ti para descabezarte. Nada bueno puede esperarse de ellos. No te distraigas.
  17. Olvida lo antes posible, todos los favores que recibiste o los compromisos de la gratitud impedirán que tomes ninguna decisión oportuna. Para volar, uno arroja cualquier cosa que considere un lastre.
  18. ¿Tienes principios? ¡No me digas! Déjalos de lado, mientras no te toque vanagloriarte de ellos delante de incautos. Los principios son el estorbo más absurdo que pueda imaginarse, para quienes pretenden asegurarse un lugar en este mundo.
  19. Respeta de manera ostensible las jerarquías que te observan. De ese modo te aseguras de que allí te presten la debida atención cuando te llegue el turno de solicitar sus favores.
  20. Olvida las afrentas que recibiste a lo largo de tu vida y con toda seguridad son muchas. Cuando te hagan sufrir injustamente, convéncete de que no hay tanto lugar en tu memoria para archivarlas demasiado tiempo. Más aún, que no te alcanzará la vida para responderlas.
  21. Revisa en detalle cada una de las afrentas grandes y pequeñas que acumula tu memoria. No hay mejor forma de atarse a lo que probablemente ya no existe y debería pudrirse en el olvido.

Lee el resto de esta entrada »


Del ser y el parecer

8 febrero 2015

 

René Magritte: Los amantes

René Magritte: Los amantes

Todo el que ama una áurea medianía / carece, libre de temor, de la miseria / de un techo vulgar, carece también / sobrio, de un palacio envidiable. (…) Muéstrate fuerte y animoso / en los aprietos y estrecheces, / y de igual modo, cuando un viento / demasiado propicio hincha tus velas / recógelas prudentemente. (Horacio: Odas)

  1. Unos a otros se controlan, para evitar que ninguno se destaque demasiado del resto. Nadie debe quebrar la mortal monotonía que les permite dormir tranquilos mientras detentan el poder. A pesar de lo anterior, temen perderlo.
  2. Uniformar es la obsesión de aquellos que tomaron el poder. Nadie debe apartarse del único modelo que impusieron, con el objeto de dormir después una siesta interminable.
  3. La vida en sociedad te obliga a sonreír a todos, te guste o no, para denotar que recibiste buena crianza, pero no a confiar en aquellos que se presentan como tus amigos y dejarán de serlo apenas les des la espalda.
  4. Parecer (sin demasiado esfuerzo durante la representación) es la clave de la vida en sociedad. Aquellos que por cualquier motivo no aprendieron a representar un rol que tenga esas características, quedan marginados en buena hora, como castigo a su intolerable sinceridad.
  5. Aparentar, vale decir ocultar lo que a tu pesar llegaste a ser, en beneficio del trato civilizado, que se opone a cualquier tentación de dejar de lado verdades incómodas. La desnudez es inaceptable.

    Eené Magritte: Liasons dangereuses

    Eené Magritte: Liasons dangereuses

  6. Un buen actor no se entrega por completo al personaje, descubrió Diderot. Solo aparenta, delante de testigos, para impresionarlos con el trabajo de simulación que todos aprecian como tal. ¿Hay algo diferente en la vida cotidiana de la gente que se considera civilizada?
  7. Si por casualidad fueras el imbécil que decidiste aparentar, ¿serías mejor tratado? Probablemente no. Solo te explotarían con menos escrúpulos que hoy, calculando que no vas a reaccionar.
  8. Cuando la opinión dominante entra en conflicto con la realidad, quedan alternativas como dejarse llevar por la corriente, en la confianza de que tarde o temprano se imponga la razón o afrontar el riesgo de la disidencia, arriesgando ser barrido por todos y ninguno.
  9. Vivir en el borde tiene sus desventajas, como no tarda en averiguar cualquiera que se aparte de la opinión dominante y descubre que lo marginan o persiguen como si fuera un perro sarnoso. ¿Acaso la situación de quien se deja llevar por la corriente está libre del maltrato?
  10. ¡Disparen sin preguntar contra quienes se destacaron del montón por su cuenta y riesgo! Ellos dejan al descubierto un sistema que privilegia la sumisión por encima del mérito. Si no los destruyen pronto, conseguirán seguidores.
  11. Cualquier desafío a la dictadura de los mediocres, puede ser castigada por aquellos que desearían gozar de manera vitalicia, los privilegios que por su cuenta y riesgo no conquistaron.
  12. Eluden la consideración de problemas que se encuentran a la vista de cualquiera, en la confianza de que habrán de resolverse por sí mismos o no tardarán en ser considerados imposibles de encarar por un buen tiempo, hasta que lleguen otros que decidan aventurarse en un territorio donde ellos no se atrevieron.
  13. Posterga toda decisión que podría ser pensada y a la vez improvisa cualquier decisión que requiere ser pensada. Gracias a una doble irresponsabilidad, se encuentra al mando de proyectos condenados al aborto.

    René Magritte: Alter ego

    René Magritte: Alter ego

  14. Saben que pueden equivocarse no haciendo lo que pudieron hacer, y haciendo lo que hubieran debido omitir. Por eso viven sumidos en el pánico de las postergaciones culpables.
  15. Tal vez nadie sancione su inactividad, tal vez mucho de lo que no hicieron pase desapercibido, y en ese caso será como si los premiaran por su ausencia.
  16. Se dicen que no les conviene esperar demasiado. Tampoco se consideran en condiciones de exigir nada que no pueda obtenerse. La mezquindad de sus proyectos los condena a no fracasar nunca y al mismo tiempo les promete ninguna victoria.
  17. ¡Son tantos los que suelen desalentar al resto, no por motivos contundentes, sino por el simple número de aquellos que sostienen lo mismo! A veces, pretenden ser todos, y entonces no dejan que nadie más que ellos tenga derecho a existir.
  18. Circunstancialmente se han definido como la mayoría. Nada justifica que a través de esa constatación fugaz acaparen el poder y no estén dispuestos a soltarlo. Eso basta para anunciar el fracaso de sus planes.
  19. El primer acuerdo que negociaron los poderosos es controlarse unos a otros, con el objeto de no alimentar proyectos que arriesguen los intereses del resto, sus verdaderos adversarios. El segundo acuerdo es contentarse con lo que ya obtuvieron, porque están convencidos de que pase lo que pase, por intervención de terceros o por su propia voracidad, van a perderlo en cualquier momento.
  20. Vas a morir. No es anuncio ni amenaza, sino la dirección confiable de una brújula que te acompaña, estés donde estés, desde que naciste. Por eso no necesitas pensar demasiado en ella.

Lee el resto de esta entrada »


Después de todo, yo

24 julio 2010
  1. Cuando era joven, confiaba disfrutar en el futuro la gloria de ser yo. Ahora que envejecí viendo mis límites, me resigno con esfuerzo a la miseria de ser yo.

    René Magritte: El Falso Espejo

  2. El duelo de ser yo se ha prolongado tantos años, que se ha vuelto una costumbre, como el caminar o lavarse los dientes. Definitivamente, nunca seré otro, a pesar de mis esfuerzos, y en buena hora no me ilusiono acerca de la posibilidad de ser otro.
  3. Yo seré algún día nadie, pero lo más probable es que no me encuentre disponible para disfrutarlo. Me queda el consuelo de imaginar ese alivio. Lee el resto de esta entrada »