Death be no proud

15 abril 2017

John Donne

Death be no proud though some have called thee / Mighty and dreadfull for thou art not so / For those whom thou think´st thou dost overthrow / Die not poor Death nor yet canst thou kill me. (John Donne)

  1. Escuchas la respiración regular de quien duerme a tu lado. Nada te tranquiliza más cuando te sientes perdido. Nada puede prometerte menos sobre el futuro.
  2. Al despertar en medio de la noche, la presencia de alguien que duerme cerca y te demuestra sin saberlo que te necesita, puede ser todo lo que hace falta para olvidar la pesadilla tan vívida sobre el futuro y conciliar el sueño.
  3. No ves nada real, cuando intentas distinguir lo que todavía no ha llegado. Son solo tus temores, amplificados por el miedo, y no hace falta mucho más para impedir que encares el presente como lo has hecho tantas veces en el pasado.
  4. Imaginemos que no hay ningún futuro. No hace falta imaginarlo. Con frecuencia no queda ningún futuro. Puedo verlo. Antes lo hubo. Se agotó hace tiempo y no me quejo.
  5. Mientras me necesites, pensaré que dar tantas vueltas en el mismo sitio y fracasar de tantas maneras tiene algún sentido, que identifico contigo. Más allá no puedo ver nada, quizás porque no hace falta ver nada.
  6. La soledad nunca te asustó, porque nunca te considerabas del todo solo. Alguien vendría en tu auxilio, algo sucedería para darte el impulso que faltara. Hoy, al afrontar la eventualidad de no contar con nadie, te preguntas si lo anterior sirvió para acostumbrarte a las últimas batallas o solo para dejarte indefenso.
  7. Nostalgia de los días que parecen no haber dejado huellas en tu memoria. Eso que hoy no se recuerda, eso que en su momento no fue tomado en cuenta, debió ser la felicidad.
  8. La desnudez de la muerte no es la de los cuerpos, que finalmente consuela de ser mortal y mientras tanto disfrutar la permanencia en una forma transitoria. La muerte despoja de ilusiones, hasta dejar una evidencia que aterra. Vas a perder todo lo elaborado para olvidar lo que te espera.
  9. Si abrazaras a quien amas, te derrumbarías, porque sabes que estás por perder la endeble calma que obtuviste al precio de establecer una distancia que te cuesta mantener. ¿Cómo volverás a controlar después tus emociones?
  10. ¡Ríndete! La invitación es seductora, incluso razonable. Si pensaras en la relación costo-beneficio, probablemente lo hubieras hecho hace tiempo. Nada justifica que no lo hayas hecho aún, y sin embargo resistes.
  11. ¡Ríndete! Ya sea tarde o temprano, sucederá. Mientras tanto, no sabes muy bien por qué, tal vez por simple curiosidad, lo demoras. Debe ser que a pesar de los contratiempos y miserias que denuncias, lo disfrutas.
  12. ¡Resiste! Das un paso y luego otro. Miras por donde vas y no estás seguro del próximo. Te mueves. Tal vez salgas de esto o quizás no. Sigues adelante por las dudas.
  13. Sueles detener el abandonarte al dolor, cuando te acosa. No es tiempo aún, te dices. Te reservas para la rendición al dolor no importa cuándo, un día de estos.
  14. Alivio: sentir de nuevo que habito mi cuerpo, después de haber dormido siete horas sin interrupción. Una batalla quedó atrás, la guerra continúa.
  15. Tal vez sigues enfermo, pero experimentas un alivio. ¿Quién piensa entonces en la muerte? Basta una postergación, para que seas poco menos que inmortal.
  16. Tu cuerpo te acompaña, casi siempre es tú, pero a veces se independiza para mal y se convierte en tu adversario, al que te empeñas en derrotar antes de que él lo consiga.
  17. En medio de la fiebre, ves la normalidad de tu cuerpo como un puerto lejano, hacia el cual te enrumbas, ignorando si habrás de alcanzarlo.
  18. Sales de una enfermedad como de una cárcel que había logrado armar tu propio cuerpo. Lo recuperas y a continuación lo olvidas, mientras no vuelve a traicionarte.
  19. Vuelves a tomar control de tu cuerpo, sin forzarlo, ni encontrar demasiada resistencia de su parte. Eres de nuevo lo que habitualmente crees ser.
  20. Experiencia de luchar contra tu cuerpo para evitar que te tome bajo su control y ni siquiera te ofrezca algún minuto de placer como como compensación.

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Preguntas incómodas, respuestas pendientes

12 marzo 2016
  1. Quien aprende a callar, controla su discurso. ¿Seremos capaces de resignarnos a no decir nada, cuando descubrimos que no tenemos nada que decir?

    Edward Hopper: Sea Watchers

    Edward Hopper: Sea Watchers

  2. Necesita montarse en un pedestal. Quizás sea para ver qué pasa alrededor, pero una vez arriba ¿quién lo invita a espetarnos un discurso?
  3. En otras circunstancias callaría, pero al haber testigos se siente obligado a hablar más de lo necesario, para no desdibujar el rol decisivo que pretende ocupar. ¿Debería tener algo que decir?
  4. Agotó los temas de conversación que había preparado, como agotó la paciencia de los interlocutores al repetirlos. ¿Qué nuevas humillaciones le reserva el futuro, después de los bostezos que cosechó? Ya no le quedan fuerzas para otra cosa que permanecer donde está y recibirlas.
  5. Quiere dar cuenta al mundo de su desequilibrada pero inefable existencia. Solo eso le importa. ¿Por qué supone que habrá de conmover con apenas eso?
  6. Vive para exigir la protección de medio mundo, después de habernos convertido en testigos de su calvario. ¿Cómo puede alguien cargar en su conciencia con la responsabilidad de no sufrir tanto?
  7. Se arrellana en su dolor, lo mismo da si es cierto o falso, como quien disfruta un privilegio que nadie se atreverá a disputarle. ¿Conseguirá mantenerlo vigente, si prolonga la exhibición? Con el tiempo, hasta la piedad se desgasta, como sucede con el enojo.
  8. Tiene como proyecto único el endiosamiento de su persona. Debe sobrevivir mientras tanto, no importando gracias a qué precio pagado por el resto del mundo. ¿Cómo extrañarse de que más de uno piense en eliminarlo?

    Edward Hopper; Pintura

    Edward Hopper; Pintura

  9. ¿Quién llega al mundo con la certeza de tener un objetivo? Casi nadie. Si eso le ocurre, nada le asegura que sabe realmente hacia dónde se ha encaminado.
  10. ¿Alguien está obligado a concebir el universo más allá de su propio ombligo? Poco importa que no se pretenda más, con tal que no me obliguen a seguirlos en su miopía.
  11. Vive recibiendo mensajes vacíos, emitiendo mensajes vacíos. ¿Qué satisfacción encuentra en el intercambio de lo que no le confirma su soledad, sino la sumisión al sinsentido?
  12. Entérate ya. ¿Por qué deberíamos confiar en alguien que no parece tener dudas respecto de sí mismo?
  13. No todas las puertas se encuentran abiertas. ¿Por qué deberíamos aceptar a quienes no están dispuestos a aceptarnos?
  14. El horror de Babel es la imposibilidad de recuperar el silencio que alguna vez nos atemorizó. ¿Cómo se ha llegado a una situación tal, que la vecindad humana, por necesaria que sea para salir adelante, se haya vuelto odiosa?
  15. En este coro de sordos, ¿hay alguna voz que valga la pena oír? Si la hubiera, ¿cómo enterarse de lo que dice, en medio del ruido que se ha impuesto?
  16. No nos ve, no nos mira nunca, pero nos concedió la opción de existir fuera de su imaginación. ¿Acaso toma nuestra distancia como aprobación y espera que lo acompañemos en sus errores?
  17. Los amigos nunca pueden ser demasiados, probablemente ninguno para siempre, mientras los enemigos se multiplican en su imaginación. ¿Logrará diferenciar sus temores de la realidad, cuando está decidido a ofrecerse como víctima a sus fantasmas?
  18. No se conforma con sus limitaciones inocultables, pero exige que por ningún motivo nadie las iguales ni supere. ¿Cómo extrañarse de que viva agrediendo a quien se le acerque, tras haberse convencido de que debe defenderse?

    Edward Hopper: Room in New York

    Edward Hopper: Room in New York

  19. ¿Se conformarán con dejar un rastro de proyectos irrelevantes en este mundo? No, se dedicarán con entusiasmo a impedir que nadie más pueda hacer algo distinto.
  20. Experimentar de vez en cuando el vacío no está mal. Solo parece ser una etapa de recarga de sentido. ¿Realmente lo buscas o has desistido de hallarlo hace tiempo?
  21. Quizás no seamos tus adversarios, pero tampoco tus pacientes interlocutores. Si no nos tomas en cuenta, ¿deberíamos hablar contigo?
  22. No creo que sea exigir demasiado. ¿Por qué someterse a las decisiones de aquellos que no se toman el trabajo de considerar nuestras decisiones?
  23. Nada pasa. Realmente nada promete pasar. ¿Hasta cuándo? Te hundes en la esperanza de que tu entrega al sinsentido no tarde en devolverte a la luz, porque habitualmente se impone la inercia de permanecer vivo.
  24. Tienes que darle algún sentido a tu vida, y en lo posible no cualquier sentido. ¿Te conformarás con permanecer en este mundo por simple inercia, mientras alguien no decida barrerte de una vez por todas?

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¡Feliz Día de los Muertos!

24 octubre 2015
  1. ¡Feliz Día de los Muertos! Aquellos que estamos vivos, tenemos la oportunidad de celebrarlo o apartar la vista del ominoso recordatorio. Tarde o temprano dejaremos de angustiarnos por eso que todavía no llegó y tampoco estaremos en condiciones de suspirar por esto que habremos perdido.

    Cementerio de Staglieno (Genova)

    Cementerio de Staglieno (Genova)

  2. ¡Qué alivio quedar definitivamente fuera de los asuntos de este mundo, lejos de cualquier proyecto humano, sin temores ni compromisos de ningún tipo, viendo que el puente de la memoria que te une a quienes te conocieron se debilita hasta desaparecer! ¡Qué libertad inigualable esa que adquieren (no para su disfrute) los muertos!
  3. Dejar de ser es casi un premio, difícilmente una condena. ¿Quién no se aburre de permanecer demasiado tiempo en el mismo molde, más por no manifestar arrepentimiento, que por continuar convencido de que eso es lo mejor?
  4. Llegué a este mundo sin pedirlo a quienes me trajeron, y tendré que irme un día de estos, que no se encuentra demasiado lejos, aunque me resista. No es mucho lo que un torpe ser humano pueda construir y sea capaz de perdurar entre esos dos límites.
  5. Cuando estás muerto, puedes convertirte en un acreedor que reclama el pago de todos los compromisos que quedaron pendientes y los vivos no saben cómo asumir. Desde esa distancia infranqueable, te vuelves temible.
  6. ¡Ah, piadosa muerte que nos libras del eterno retorno de lo mismo, tanto si es placentero (y termina convirtiéndose en rutina detestable) como si el doloroso (y desafía la paciencia de cualquiera)! Puesto que hay un fin, todo toma sentido.
  7. Morir no es lo peor que puede pasarle a uno. Vivir, en cambio, no siempre llega a justificarse en tantas ocasiones y la vida entera suele quedar bajo sospecha.
  8. A pesar de las películas de vampiros y zombis, los muertos no regresan para perseguir a los vivos. ¿Por qué habrían de abandonar las indudables ventajas de su nuevo estado, tras haber conocido la maraña de incertidumbre que arruina el disfrute de la vida?
  9. Demostramos temer a la muerte, para no dejar en evidencia que envidiamos la libertad que han adquirido los que se fueron. ¿Acaso alguien puede reclamarles nada, acusarlos de ningún acto impropio, obligarlos a cumplir con sus compromisos?

    Cementerio de Génova

    Cementerio de Génova

  10. Flores para los muertos: algo que huela bien, que a pesar de la pena pueda observarse con placer, para atenuar la conciencia de la inevitable podredumbre que permanece apenas oculta y nunca demasiado lejos.
  11. Es un inmenso alivio pensar que en el peor de los casos lo más probable es que uno será olvidado apenas muera. Bastante más puede doler que los contemporáneos demuestren que lo ignoran en vida.
  12. Dado que inevitablemente uno debe morir, lo mejor de una situación como esa es no dejar demasiadas huellas que puedan alentar ningún tipo de reclamaciones y reproches, justo cuando resulta imposible defenderse.
  13. Peregrinaciones del Día de Difuntos: los vivos se acercan a los restos de los que se fueron, con la excusa de homenajearlos, para acostumbrarse a transitar un territorio que los aguarda y asusta, pero todavía no los reclama.
  14. Querido muerto: sé que estás ahí, reduciéndote a nada y sin la menor conciencia de quien te habla desde aquí, sin esperar que le respondas. Solo tengo una petición: no aproveches mi sueño para recuperar por un instante algo parecido a la vida. Continúa disfrutando el olvido.
  15. Hay quienes se pasan la vida dialogando con sus muertos. Los míos son bastante más corteses o tal vez tienen menos que reclamarme. Solo regresan cuando los invito, y lo cierto es que algo así no sucede nunca.
  16. La sonrisa creciente de los muertos causa escalofrío. Si ellos muestran con tal desparpajo que nada los preocupa, ¿dónde quedan mis afanes por mantenerme con vida?

    José Guadalupe Posadas: Calavería

    José Guadalupe Posadas: Calavería

  17. Basta que alguien muera, para que las contradicciones en las que estaba involucrado se atenúen hasta desaparecer y las virtudes poco evidentes se resalten hasta eclipsar el conjunto. El muerto se vuelve aceptable, aunque solo sea porque dejó de estorbar a quienes viven.
  18. Adversarios dados por muertos, que no terminan de morir, demuestran en su ferocidad renovada, que hubiéramos debido tomarnos el trabajo de darles el tiro de gracia.
  19. Hay quienes recuerdan a sus muertos solo cuando el calendario los obliga. El resto del tiempo, viven como amnésicos que no le deben su vida a nadie.
  20. Si la vida es fatiga con frecuencia inútil, se justifica que a los muertos les deseemos que descansen en paz. Pudrirse no exige ningún esfuerzo.

    Día de los Muertos en México

    Día de los Muertos en México

  21. Nunca he llevado flores a mis muertos, ni he rezado por su eterno descanso. ¿Cómo puedo mirarme en un espejo y reconocer en mí a un ser humano? Probablemente porque no son la memoria ni la devoción las que me definen.
  22. La necesidad de una resurrección no parece importarle tanto a los muertos, que podrían ganar algo, de ser cierta la alternativa, como a quienes ven como una amenaza, los límites mezquinos de sus propias vidas.
  23. ¿Para qué reencarnar, me pregunto, si la evidencia demuestra que nadie aprende nada de sus errores? Menos inútil parece ser que se viva una sola vez, nunca del todo sabiendo lo que se hace, y quedarse con ganas de haberlo hecho mejor.

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Echarse a la bartola

14 octubre 2015
  1. Los héroes que resistieron la tentación de entregarse a la corriente de la mediocridad, suelen estar reconocidos en monumentos. Cuando los miras, como parte del paisaje urbano, te convences de que no significan demasiado para nadie, ya son demasiados en tan poco espacio y por lo tanto no queda ningún lugar disponible para ti.bandera blanca
  2. ¿Experimentaste alguna vez el vértigo de no saber quién eras, ni menos aún qué estabas haciendo en este mundo? Lo más probable fue que estuvieras desorientado, pero la convicción que pronto se impuso, fue que no habías perdido el control de tus actos. Gracias a un engaño tan fácil de advertir como ese, continúas con vida.
  3. Botarse a disfrutar lo que ya tienes, mientras lo tengas, sin pensar demasiado en el pasado o el futuro, es un programa que desborda cualquier visión razonable del mundo, para suministrarte asco y nostalgia combinados.
  4. La torpeza y la falta de análisis, establecen una alianza mortal. Si de acuerdo a las evidencia uno es torpe, mantenerse atento puede salvarlo de cometer errores más graves. Si se convence de que por cualquier motivo dejó de serlo, está perdido.
  5. Paso a paso, dejándose estar, cada uno llega a la perdición que le está reservada. No es un desenlace inevitable, pero si el proceso es visto en retrospectiva, no cuesta advertir que tenazmente se la buscó.

    Negociación

    Negociación

  6. Cuando alguien apenas inicia la vida, rendirse ante el primer obstáculo que encuentra no es una decisión prematura, sino un gesto suicida.
  7. Hay una felicidad difícil de explicar cuando uno fracasa y no por eso se rinde, a pesar de que no sabe muy bien qué hará a continuación. En esos momentos, que no son tantos, sin duda está vivo.
  8. Trabajaste con empecinamiento, aunque no siempre con eficacia, durante una larga vida. Te preguntas: ¿no habrá llegado la hora de descansar? Debería ser un proyecto prometedor y sin embargo suena amenazante. Por eso te resistes.
  9. Apartarse de lo que fue el objetivo dominante de tu vida, cambiar de rumbo, o al menos detenerte, quedar a la espera de lo que todavía no sabes. Apenas lo piensas, esas opciones que hasta ayer hubieran sido vistas como un despropósito, hoy adviertes que no te cuesta aceptarlas.
  10. Inmolarse puede ser una buena idea para un poema, o una ópera que nadie se tomará nunca demasiado en serio. Pretender ponerla en práctica, suele ser un despropósito.
  11. Sobrevivir no necesita justificación. Suele ser una tarea difícil y requiere demasiadas habilidades para que no se arruine. Por eso, de vez en cuando llega la duda: ¿valdrá siempre la pena?
  12. Hay momentos en los que todo te da lo mismo. Como después te arrepentirás y lo estás viendo, tratas de demorar la entrega hasta que sea realmente el final.

    John SIngle Sargent: John Singer Sargent: Group with Parasols

    John Singer Sargent: Group with Parasols

  13. Llegó la hora de descansar. ¿Por qué no vas a rendirte? Lo estás decidiendo tú, en todo caso. Nadie te obliga, fuera de tu reserva de energías, que se agotaron hace tiempo y no aceptan ser desatendidas.
  14. Desde hace tiempo tu cuerpo te viene diciendo que es hora de descansar. Lo has ido postergado con diferentes excusas o sin ellas. Ignoraste los únicos reclamos que debían ser tomados en cuenta, no sabes si a la espera de alguna condecoración que no habrá de llegarte, ni dejaría de parecerte una burla cruel, si por un error inexplicable te fuera entregada.
  15. Rendirte no es una decisión demasiado libre en tu caso. No das para mucho más, tienes que reconocerlo. Con toda seguridad, no has completado todo lo que planeaste hacer, pero en todo caso pudo ser porque esperaste demasiado de ti. Aunque la decepción duela, era inevitable.
  16. Todavía no te ha llegado el turno de salir de la escena, pero si lo piensas mejor, quedar fuera para siempre es el definitivo descanso. Conviene prepararse para la salida, porque después resultará tarde.

    Fernando Botero: La siesta

    Fernando Botero: La siesta

  17. Después de una larga vida, la muerte debería ser tan esperada y placentera como entregarse a una siesta. ¿Qué no habrá retorno? Si dejas tus asuntos en orden, o si al menos te resignas al despelote, más te importará que no se demore demasiado.
  18. ¡Por Dios! No te preocupes tanto por el futuro, que descuides justamente lo que está pasando ahora. Hagas lo que hagas, en el futuro todo dará lo mismo.
  19. Tus denodados esfuerzos por dejar una marca que no te humille en el futuro, no pasan de ser una misión absurda que te planteaste sin que nadie te lo pidiera.
  20. ¿Acaso en el futuro te recordarán con afecto o desprecio? ¿A quién le importa? Si te acusan de algo, no estarás presente para defenderte. Si te elogian, tampoco. Y si por una eventualidad más que improbable te enteras desde el otro mundo, considerarás que todo lo que se dice de ti es irrelevante. ¿Qué apuestas?

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Baile de máscaras

27 junio 2015
James Ensor: Autorretrato con máscaras

James Ensor: Autorretrato con máscaras

No bajes tu máscara, hasta que tengas otra máscara preparada debajo. (Katherine Mansfield)

  1. Miente y sabe que la otra parte le está mintiendo también, a sabiendas de que le han mentido antes y no planean mostrarle nunca la verdad. ¿En ese momento en el que ya no hay sitio para el disimulo, no están todos a un paso de la sinceridad? Puede ser, pero no habrán de darlo.
  2. ¿Quién es realmente aquel (aquello) que afirma ser? Comenzar por creer que el otro es sincero, es aceptar un juego basado en la mentira de una de las partes, bajo la hipótesis de que ambas deberían ser sinceras.
  3. Detrás de esa máscara, si tratas de quitarla, encontrarás otra máscara, que debería disuadirte de continuar investigando, porque lo más probable es que solo encuentres nuevas máscaras donde esperabas hallar un rostro.
  4. No es malo descubrir que lo palpable, lo que se exhibe con desparpajo, no pasa de ser una máscara, detrás de cual hay algo menos fácil de mostrar. A partir de allí puedo decidir si los desenmascaro o solo tomo distancia para que no me engañen.
  5. No me pidas que sea demasiado sincero contigo, porque a pesar del afecto que siento por ti, la verdad podría lastimarte. Si mi contención no revela que me preocupa tu respuesta, habré perdido el tiempo. No será la primera vez.

    Franz Maxereel: La Idea

    Franz Maxereel: La Idea

  6. No esperes que me comprometa a no mentirte nunca, porque a pesar de mi buena voluntad, más temprano que tarde voy a desengañarte, y entonces solo será tu responsabilidad, por esperar demasiado de mí.
  7. Puede ser que alguien no sepa que está mintiendo. Engañarse a sí mismo, parece ser la primera condición para adquirir la confianza, que luego permitirá engañar con éxito a otros.
  8. ¿Por qué llegamos a sentirnos tan confiados ante una máscara? Porque damos por sentado que es falsa y nos permitimos suponer que detrás de ella hay un rostro que se oculta. Después de todo, son dos certezas que no anuncian desengaño.
  9. Como estableció George Orwell en 1984, con que dos o más crean en una falacia, basta para que ésta alcance la tentadora consistencia de una verdad irrefutable. Ese acuerdo cuesta menos que eludir el engaño.
  10. Cuando mientas a otros y te mientas a ti, busca al menos un testigo que te garantice el compromiso de no volver atrás cuando te arrepientas.
  11. Síndrome de Estocolmo: aquellos que actúan primero, sin pensar en las consecuencias, son quienes ponen las reglas que los otros creen necesario aceptar.
  12. No hay reglas que nadie respete. Los adversarios lo están advirtiendo, no necesariamente con palabras. Parte fundamental del juego es elaborar una mascarada verbal, que distraiga de las evidencias mudas.
  13. Desde hace un tiempo, nadie es lo que aparenta. Lo menos probable es ser precisamente lo que uno cree ser. La sinceridad es hoy tan rara como la ausencia de contradicciones.

    James Ensor: Máscaras

    James Ensor: Máscaras

  14. Agradezco el gesto de buena crianza de quienes me presentan una máscara convencional, en lugar de la desnudez intolerable de un rostro vacío.
  15. Ser y parecer: cuando la autoimagen es demasiado bella, conviene sospechar que algo falla. Probablemente nos estemos cayendo a mentiras.
  16. Ser y parecer: cuando la autoimagen es tan horrible que apartas la vista, desconfía. Te has convertido en tu peor enemigo, y si no te detienes a tiempo, te derrotarás. Eso no te costaría demasiado.
  17. No existe la inmunidad definitiva contra la falsa conciencia. Cuando afloja el autocontrol, no tardan en consolidarse mitos que luego cuesta desarraigar.
  18. Marginados, resentidos, huérfanos, ingenuos: todos los que hubieran rumiado solos su frustración, fueron convocados a la gran hermandad de los que no importa cómo, mientras siguen a un líder providencial, van a conseguir de inmediato lo que desean.
  19. ¡Ay, los salvadores del mundo! Poco importan si están realmente convencidos de su misión sagrada o solo intentan convencer a quienes podrían seguirlos: gracias a la máscara que elaboraron, pavimentan el camino del infierno.
  20. Los confundidos hallan siempre la oportunidad de aferrarse a una certeza, por imposible que sea. Los agresivos encuentran un objeto al que se dedican a destruir. Los huérfanos reclaman interminablemente que reparen en ellos. Juntos, imaginan que tienen algo en común: están perdidos.

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La vida absurda

1 noviembre 2014
  1. La realidad te demuestra que sin duda no es lo que esperabas. En lugar de quejarte porque te defraudan, resígnate a las evidencias de un error de cálculo cuya responsabilidad es tuya. ¡Si tienes la oportunidad de rectificarlo, no pierdas el tiempo y aprende!

    René Magritte: Pintura

    René Magritte: Pintura

  2. ¡Tantas cosas habituales, revelan al cabo de un tiempo no tener mucho sentido! Cuando las observas con atención, algo demasiado comprometedor queda al descubierto: son y fueron siempre inaceptables. Eras tú quien no se había dado cuenta. En lugar de lamentarte, recházalas.
  3. El sentido ilumina. A veces desespera, cuando se lo advierte tan lejano y frágil. Repugna también, cuando desbarata de un plumazo las convicciones más firmes de aquel que lo busca.
  4. Descubrir el sentido que se oculta en lo que aparenta ser absurdo, es un acontecimiento que resarce de la pena que provoca ver que el absurdo se ha impuesto desde hace tiempo, allí donde miras.
  5. No hay absurdo sin la repetición que le permite adquirir respetabilidad y poderes que intimidan. ¿Acaso nadie se atreve a cuestionarlo? ¿Cuánto tiempo prolongará sin obstáculos su mortal reinado?
  6. ¿Por qué? ¿Por qué? La falta de sentido te obliga a preguntar constantemente, allí donde se supone que deberías aceptar la falta de sentido como lo más normal del mundo.
  7. ¡Deja de preguntar, te ordenan! Sabes que hay absurdo por todas partes, y sin embargo deberías conformarte con percibirlo. ¡Deja de señalarlo y será como si el absurdo no existiera!
  8. Buscar el sentido de la realidad contradictoria es lo que importa. Cuando uno se acostumbra a eso, deja de preocuparle si habrá de conseguirlo o no. Más aún, apenas comprueba que lo atrapó, comienza a desconfiar de que efectivamente lo haya conquistado.
  9. ¿Qué ganarás con encontrarle sentido al absurdo, si a continuación descubres que te ves obligado a aceptarlo?
  10. Cuando denuncias el absurdo, no esperas que retroceda o desvanezca, por fin desnudado, sino que los testigos de tu acto adviertan que el enfrentamiento es posible y de algún modo lo disfrutas, bastante más de lo que ellos disfrutarán nunca tolerándolo.
  11. No hay absurdo sin la injusticia que lo funda y mantiene vigente. Aunque no lo adviertas inicialmente, la búsqueda de sentido te compromete a la lucha por un trato mejor.
  12. La intolerancia que demuestra la estupidez con sus adversarios es bien conocida. Permitir que haya otros puntos de vista no figura en sus planes, porque desbarata la inconmovible decisión de contemplar hasta el fin su propio ombligo.
  13. Van a continuar por su camino, sin importar un ápice de no importa cuál meta se hayan propuesto. Quieren fracasar, no discreta sino ostentosamente, para conmover a quienes todavía los compadecen y se arriesgarían a intentar el inútil salvataje.
  14. Lo peor del desatino de los conformistas no es su obstinación, que tarde o temprano los condena al fracaso, sino que sean tan previsibles, que aburren a morir a quienes los ven marchar alegres rumbo al matadero y terminan por aceptar lo inevitable de su suerte.

    Jan Svankmajer: filme

    Jan Svankmajer: filme

  15. Hay estupideces perdedoras, que sin embargo permanecen incólumes, en medio de la aprobación generalizada de los contemporáneos. No son pocas. Al sentirse mayoría, se envalentonan y pretenden liquidar cualquier oposición a su dictadura.
  16. Hay estupideces ganadoras, que no tardan en imponer su dictadura, en medio del aplauso de quienes calculan utilizarlas pronto en su beneficio.
  17. Hasta las cosas más simples pueden tener sentido. No resignes, porque siempre puedes vaciar tu existencia de sentido, para que te resulte más cómodo no responsabilizarte de nada.
  18. Hay quienes luchan por no hacer nada, con un denuedo que suele admirarse en aquellos tienen alguna misión trascendente y se encuentran dispuestos a cumplirla. Éstos quieren tan solo seguir adelante, despreocupándose del costo.
  19. Parásitos: su vida tiene un sentido, alimentarse no importa cómo, ni a costa de quién, para seguir en condiciones de seguir buscando alimento.
  20. Tienen que no hacer nada útil para nadie que no sean ellos mismos. Exigen que otros los mantengan con vida y se preocupan exclusivamente de su suerte, como si inacción fuera en verdad una dedicación sagrada, que exige el mayor respeto.
  21. Parásitos: debiéramos preocuparnos de mantenerlos con vida, aunque se alimenten de nuestra sangre. Nuestro deber es humanitario. Su apetito desenfrenado no llega a tanto.

    Saul Steinberg: Dibujo

    Saul Steinberg: Dibujo

  22. El esfuerzo de pensar debe generarles un asco incontenible a los parásitos. ¿Cómo puede alguien en su sano juicio desdeñar la certeza de ser dueños de la verdad por derecho divino?
  23. En medio del absurdo, nada le importa demasiado y como consecuencia, ¿qué le impide salirse con la suya? El desapego lo vuelve temible, comenzando para sí mismo.
  24. Hay quienes toleran el absurdo, como si no les molestara, como si fuera imposible de desafiar. En tal caso, ¿vas a perturbar su confiada marcha hacia el matadero?
  25. Después de perder un enfrentamiento con el absurdo, te preguntas ¿qué hacer? Intentarlo de nuevo, te respondes, aunque el resultado del próximo enfrentamiento pueda no ser distinto. Si eres alguien, es preferible ser aquel que no dejará de cuestionar el mundo.

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Amigos y traidores

26 junio 2014
  1. Los amigos mejoran a la distancia. Al perderse los detalles de su comportamiento, el observador llena los huecos de la memoria con los mitos más adecuados para vaciar de conflictos y dudas la relación.

    Fernando Botero: Beso de Judas

    Fernando Botero: Beso de Judas

  2. Duele menos desconfiar de un amigo, que sufrir su traición. Al desconfiar, no te entregas de todo al amigo, ni al ser traicionado por él estás perdiéndolo del todo lo que apostaste al considerarlo tu amigo.
  3. No te conozco demasiado y me niego a investigar para conocerte mejor. Prefiero desconocerte, siempre y cuando la ignorancia me mantenga en mis convicciones, a reconocer que hay conflictos insalvables entre nosotros.
  4. Miras con disimulada pena a tus amigos más próximos. No es improbable que alguno de ellos esté pensando en traicionarte. La mayor prueba de afecto que puedes dispensarles, es no darles a entender lo que ya lo sabes.
  5. En el fondo no desconfías de un amigo. Solo recuerdas que toda relación de amistad es frágil y no cuesta mucho arruinarla. Por eso evitas esperar demasiado de ella, aunque sigas ejecutando los rituales que demuestran su firmeza.
  6. En medio de una crisis, uno busca amigos que lo apoyen y no cuestiona demasiado la calidad de aquellos que encuentra. Pasada la crisis, no es prudente mantener la misma falta de criterio.
  7. Rara vez los traidores demuestran ser capaces de pedir perdón, que entonces te ves obligado a conceder. Tienen tan mala opinión de sí mismos, que cualquier arrepentimiento se les vuelve carente de crédito. Ellos se han condenado sin atenuantes.
  8. Cuando te enfrento, sé que habrás de respetarme, siempre y cuando te convenga. Esperar lealtad de un adversario, solo porque uno es leal, no pasa de ser la manera más inepta de suicidarse.
  9. Cuando me enfrentas, no debes saber lo que pienso de ti, porque de destapar mi juego solo puedo perderlo.
  10. De algo (nunca demasiado) sirven los buenos modales. Tú y yo no nos agredimos innecesariamente, para evitar que cuando resulte imprescindible hacerlo, ninguna consideración se interponga entre nosotros.
  11. A lo largo de la vida, uno ve tal cúmulo de traiciones de aquellos en quienes más confiaba, que termina por adquirir un callo que se confunde con la resignación.
  12. Espantarse ante las traiciones que no sorprenden a nadie, jurar lealtades que nadie en su sano juicio se cree con derecho a exigir. Si no hubiera contrasentidos como estos, la vida resultaría horrible.
  13. Celebremos la lealtad tal como se merece, las pocas veces que se manifiesta. En cuanto a la traición, eso tiende a presentarse como lo inevitable, por lo que más prudente es no mencionarla.traidor
  14. Los capitanes de las derrotas no se conforman con menos que la victoria final. En el camino están dispuestos a sacrificar a todos los que crean necesarios, con tal de salvar su propio pellejo.
  15. Si uno quiere tener la compañía de amigos, debe aceptar la posibilidad de que tarde o temprano de que alguno lo traicione. Después de todo, ¿ellos esperan otra cosa de uno? Si eso se diera, se proclamaría como la buena noticia del siglo.
  16. Si te vas a enlodar con una traición, no te abandones después al arrepentimiento. El daño que has hecho, hecho está. Quizás otros justifiquen u olviden tus actos. En tu memoria, nada conseguirá borrarlo.
  17. Cuando traicionas, te enlodas. No quedan otras alternativas. ¿Quién puede emular a Saulo de Tarso, que convirtió su traición en epifanía?
  18. Cuando se sabe traicionado, no deja de sentirse satisfecho, porque las circunstancias lo han obligado a aceptar que el mundo es tan repugnante como siempre le había parecido, solo que antes hubiera sido prematuro declararlo.
  19. Solo un traidor satisface el ideal de interlocutor de un corrupto. Para que alguien se haga merecedor de confianza en ciertos ámbitos del poder, debe demostrar primero su habilidad para la traición. Solo entonces se le abren todas las puertas.
  20. Para bailar, hay que ser flexible. Para ascender en el disfrute del Poder, se requieren destrezas se requiere traicionar sin molestarse en mirar atrás, ni pensar en los juicios adversos.
  21. Las traiciones suelen ser mal vistas en casi todas partes, a pesar de que en el mercado existe una sostenida demanda.
  22. El placer de enlodar a otros, suele presentarse como el instante debilidad de aquel que lo disfruta, en lugar de revelarse como un crimen frustrado por su prudencia.
  23. Una traición a tiempo, se dicen los pragmáticos, ahorra más de un suicidio por lealtades mal entendidas.
  24. Quien no aprende a traicionar alegremente a quienes se le interponen en el camino, se condena a una vida solitaria por imbécil.
  25. Cuando se continúa desprecia tanto a Judas Iscariote, debe ser porque no atinó a negociar una recompensa acorde con la magnitud de su traición.
  26. Vender barato a un amigo es inaceptable. Después de todo, no hay tantos amigos para repetir el trato.
    Cuando alguien no puede menos que identificarse como traidor, prefiere no estar solo y se dedica a difundir la buena nueva entre sus conocidos: traicionar es tan plausible, como rentable y urgente. No es cosa de llegar tarde a la fila de quienes desean probar que ellos también comparten esa mancha, que por ser de todos deja de pesar. Duele menos no hacerse una imagen demasiado perfecta de sí mismo, para evitar las agresiones temibles autoinferidas por el desengaño.

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