Mortal canto de sirenas

25 noviembre 2016
  1. En algún lugar nos aguardan las sirenas, que tienen como único objetivo perdernos. Deseosos de oírlas cantar, dejamos de lado las advertencias de quienes probablemente saben más que nosotros, pero se han propuesto evitarnos el riesgo y el placer de perdernos. Desde ya les advertimos a nuestros protectores que no se saldrán con la suya.

    Herbert James Draper: Ulises y las sirenas

    Herbert James Draper: Ulises y las sirenas

  2. El afán de naufragar es difícil de reconocerlo en uno mismo. Para encontrar una explicación sencilla a ese oscuro deseo, inventamos a las sirenas que sin razón aparente se han propuesto perdernos.
  3. No me pierdo solo, gracias a mi estupidez inexcusable. Nos perdemos todos, por haber nacido humanos, por prestar oídos al canto seductor de las sirenas. Si eso no me libra de toda responsabilidad, cuando marcho alegremente hacia la perdición, ¿qué deberé inventar para que no me juzguen?
  4. Los demagogos han descubierto que más de uno espera de ellos que suministren esperanzas imposibles. Basta que no se avergüencen de hacerlo, para convertirse en líderes de una mayoría desubicada.
  5. El populismo florece en el terreno fértil de las frustraciones colectivas. Cuando no se ven salidas verdaderas, ni se esperaba hallar obstáculos, cualquier promesa irresponsable se da por solución infalible.

    Johan Ulrich Krauss: Proserpinas

    Johan Ulrich Krauss: Proserpinas

  6. Acepta promesas imposibles de cumplir, como disfruta cuentos de hadas. Cualquier cosa remotamente relacionada con la responsabilidad personal, le resulta intolerable.
  7. El trabajo de los embaucadores nunca fue más cómodo que hoy. Sus víctimas probables quieren ser embaucadas, pugnan entre ellas por el privilegio de experimentar antes que nadie un engaño consentido.
  8. El ansia de poder da sentido a la vida del demagogo. ¿Qué haría del universo vacío que lo acosa cuando se mira al espejo? Necesita compañía, siempre y cuando se le subordinen.
  9. Con tal de no estar solo, el demagogo se arriesga a mezclarse con la gente que desprecia y debe seducir. Sin su apoyo, no podría disfrutar el Poder que lo obsesiona. Pero ellos solo existen para que los manden.
  10. El Poder tiene mezquindades y prebendas que no suelen mencionarse y minimizan las improbables grandes ideas que deberían encubrirlas. No hay grandeza que logre desprenderse de manchas como esas.

    José Clemente Orozco: El Demagogo

    José Clemente Orozco: El Demagogo

  11. Nos gusta dejarnos arrastrar por los demagogos (para responsabilizarlos a ellos del desastre, en el caso de que tarde o temprano nuestros proyectos insensatos sean derrotados).
  12. Si los demagogos no hablaran por nosotros, diciendo en público aquello que pensamos y todavía no nos atrevemos a decir, seríamos la buena gente que al parecer no somos. Tal como suelen darse las cosas, nos hemos convertido en sus cómplices.
  13. Lo inaceptable necesita ser al menos tolerado y negociar acuerdos para sobrevivir, basados en la mentira. Mostrarse tal cual es, lo sabe, lo expondría a que lo desenmascararan.
  14. Disfrutar el canto de las sirenas permite olvidar que con toda seguridad ellas anuncian la muerte. ¿Puede haber mayor alivio que concentrarse en esas voces y dejar de lado lo que sabemos que viene después por un rato?
  15. Dime lo que pretendes hacerme creer sobre tus actos cuestionables y te diré qué me ocultas, porque las evidencias no sostienen el menor análisis. Mientes todo el tiempo.

    Jim Jones y niños de la comunidad de Guyana

    Jim Jones y niños de la comunidad de Guyana, antes del suicidio colectivo

  16. Dejarse arrullar por el discurso del demagogo, suspendiendo cualquier intento de incredulidad, puede ser un placer culpable, pero al menos al comienzo se lo disfruta.
  17. Si el demagogo no se cree su propia monserga, por estúpida que sea, ¿cómo podría convencer a sus seguidores de que lo apoyen? Una vez que pierde las dudas, reconozcamos que se vuelve invulnerable.
  18. ¿Engañarme? No tienes que ser demasiado hábil para que yo acepte el engaño. Solo debes oír mis demandas no dichas, que te indican con exactitud por dónde soy vulnerable.

    Manuscrito Siglo XIV: Ulises y las sirenas

    Manuscrito Siglo XIV: Ulises y las sirenas

  19. El embaucado quiere que lo engañen, necesita experimentar un castigo a su estupidez que pudo haber evitado, si tuviera un mínimo de afecto por sí mismo. Cabe sospechar que busca al embaucador para que cumpla el doble rol de juez y verdugo para el que lo ha convocado.
  20. Los creyentes se castigan por los pecados que reconocen haber cometido. Las víctimas de engaños atribuyen a los embaucadores la responsabilidad de su propia estupidez.
  21. ¿Por qué resultan mortales las sirenas? Porque las víctimas dejarían de encontrarle sentido a sus vidas, si no encontraran un castigo tan definitivo por su debilidad.

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Preguntas incómodas, respuestas pendientes

12 marzo 2016
  1. Quien aprende a callar, controla su discurso. ¿Seremos capaces de resignarnos a no decir nada, cuando descubrimos que no tenemos nada que decir?

    Edward Hopper: Sea Watchers

    Edward Hopper: Sea Watchers

  2. Necesita montarse en un pedestal. Quizás sea para ver qué pasa alrededor, pero una vez arriba ¿quién lo invita a espetarnos un discurso?
  3. En otras circunstancias callaría, pero al haber testigos se siente obligado a hablar más de lo necesario, para no desdibujar el rol decisivo que pretende ocupar. ¿Debería tener algo que decir?
  4. Agotó los temas de conversación que había preparado, como agotó la paciencia de los interlocutores al repetirlos. ¿Qué nuevas humillaciones le reserva el futuro, después de los bostezos que cosechó? Ya no le quedan fuerzas para otra cosa que permanecer donde está y recibirlas.
  5. Quiere dar cuenta al mundo de su desequilibrada pero inefable existencia. Solo eso le importa. ¿Por qué supone que habrá de conmover con apenas eso?
  6. Vive para exigir la protección de medio mundo, después de habernos convertido en testigos de su calvario. ¿Cómo puede alguien cargar en su conciencia con la responsabilidad de no sufrir tanto?
  7. Se arrellana en su dolor, lo mismo da si es cierto o falso, como quien disfruta un privilegio que nadie se atreverá a disputarle. ¿Conseguirá mantenerlo vigente, si prolonga la exhibición? Con el tiempo, hasta la piedad se desgasta, como sucede con el enojo.
  8. Tiene como proyecto único el endiosamiento de su persona. Debe sobrevivir mientras tanto, no importando gracias a qué precio pagado por el resto del mundo. ¿Cómo extrañarse de que más de uno piense en eliminarlo?

    Edward Hopper; Pintura

    Edward Hopper; Pintura

  9. ¿Quién llega al mundo con la certeza de tener un objetivo? Casi nadie. Si eso le ocurre, nada le asegura que sabe realmente hacia dónde se ha encaminado.
  10. ¿Alguien está obligado a concebir el universo más allá de su propio ombligo? Poco importa que no se pretenda más, con tal que no me obliguen a seguirlos en su miopía.
  11. Vive recibiendo mensajes vacíos, emitiendo mensajes vacíos. ¿Qué satisfacción encuentra en el intercambio de lo que no le confirma su soledad, sino la sumisión al sinsentido?
  12. Entérate ya. ¿Por qué deberíamos confiar en alguien que no parece tener dudas respecto de sí mismo?
  13. No todas las puertas se encuentran abiertas. ¿Por qué deberíamos aceptar a quienes no están dispuestos a aceptarnos?
  14. El horror de Babel es la imposibilidad de recuperar el silencio que alguna vez nos atemorizó. ¿Cómo se ha llegado a una situación tal, que la vecindad humana, por necesaria que sea para salir adelante, se haya vuelto odiosa?
  15. En este coro de sordos, ¿hay alguna voz que valga la pena oír? Si la hubiera, ¿cómo enterarse de lo que dice, en medio del ruido que se ha impuesto?
  16. No nos ve, no nos mira nunca, pero nos concedió la opción de existir fuera de su imaginación. ¿Acaso toma nuestra distancia como aprobación y espera que lo acompañemos en sus errores?
  17. Los amigos nunca pueden ser demasiados, probablemente ninguno para siempre, mientras los enemigos se multiplican en su imaginación. ¿Logrará diferenciar sus temores de la realidad, cuando está decidido a ofrecerse como víctima a sus fantasmas?
  18. No se conforma con sus limitaciones inocultables, pero exige que por ningún motivo nadie las iguales ni supere. ¿Cómo extrañarse de que viva agrediendo a quien se le acerque, tras haberse convencido de que debe defenderse?

    Edward Hopper: Room in New York

    Edward Hopper: Room in New York

  19. ¿Se conformarán con dejar un rastro de proyectos irrelevantes en este mundo? No, se dedicarán con entusiasmo a impedir que nadie más pueda hacer algo distinto.
  20. Experimentar de vez en cuando el vacío no está mal. Solo parece ser una etapa de recarga de sentido. ¿Realmente lo buscas o has desistido de hallarlo hace tiempo?
  21. Quizás no seamos tus adversarios, pero tampoco tus pacientes interlocutores. Si no nos tomas en cuenta, ¿deberíamos hablar contigo?
  22. No creo que sea exigir demasiado. ¿Por qué someterse a las decisiones de aquellos que no se toman el trabajo de considerar nuestras decisiones?
  23. Nada pasa. Realmente nada promete pasar. ¿Hasta cuándo? Te hundes en la esperanza de que tu entrega al sinsentido no tarde en devolverte a la luz, porque habitualmente se impone la inercia de permanecer vivo.
  24. Tienes que darle algún sentido a tu vida, y en lo posible no cualquier sentido. ¿Te conformarás con permanecer en este mundo por simple inercia, mientras alguien no decida barrerte de una vez por todas?

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Amigos y traidores

26 junio 2014
  1. Los amigos mejoran a la distancia. Al perderse los detalles de su comportamiento, el observador llena los huecos de la memoria con los mitos más adecuados para vaciar de conflictos y dudas la relación.

    Fernando Botero: Beso de Judas

    Fernando Botero: Beso de Judas

  2. Duele menos desconfiar de un amigo, que sufrir su traición. Al desconfiar, no te entregas de todo al amigo, ni al ser traicionado por él estás perdiéndolo del todo lo que apostaste al considerarlo tu amigo.
  3. No te conozco demasiado y me niego a investigar para conocerte mejor. Prefiero desconocerte, siempre y cuando la ignorancia me mantenga en mis convicciones, a reconocer que hay conflictos insalvables entre nosotros.
  4. Miras con disimulada pena a tus amigos más próximos. No es improbable que alguno de ellos esté pensando en traicionarte. La mayor prueba de afecto que puedes dispensarles, es no darles a entender lo que ya lo sabes.
  5. En el fondo no desconfías de un amigo. Solo recuerdas que toda relación de amistad es frágil y no cuesta mucho arruinarla. Por eso evitas esperar demasiado de ella, aunque sigas ejecutando los rituales que demuestran su firmeza.
  6. En medio de una crisis, uno busca amigos que lo apoyen y no cuestiona demasiado la calidad de aquellos que encuentra. Pasada la crisis, no es prudente mantener la misma falta de criterio.
  7. Rara vez los traidores demuestran ser capaces de pedir perdón, que entonces te ves obligado a conceder. Tienen tan mala opinión de sí mismos, que cualquier arrepentimiento se les vuelve carente de crédito. Ellos se han condenado sin atenuantes.
  8. Cuando te enfrento, sé que habrás de respetarme, siempre y cuando te convenga. Esperar lealtad de un adversario, solo porque uno es leal, no pasa de ser la manera más inepta de suicidarse.
  9. Cuando me enfrentas, no debes saber lo que pienso de ti, porque de destapar mi juego solo puedo perderlo.
  10. De algo (nunca demasiado) sirven los buenos modales. Tú y yo no nos agredimos innecesariamente, para evitar que cuando resulte imprescindible hacerlo, ninguna consideración se interponga entre nosotros.
  11. A lo largo de la vida, uno ve tal cúmulo de traiciones de aquellos en quienes más confiaba, que termina por adquirir un callo que se confunde con la resignación.
  12. Espantarse ante las traiciones que no sorprenden a nadie, jurar lealtades que nadie en su sano juicio se cree con derecho a exigir. Si no hubiera contrasentidos como estos, la vida resultaría horrible.
  13. Celebremos la lealtad tal como se merece, las pocas veces que se manifiesta. En cuanto a la traición, eso tiende a presentarse como lo inevitable, por lo que más prudente es no mencionarla.traidor
  14. Los capitanes de las derrotas no se conforman con menos que la victoria final. En el camino están dispuestos a sacrificar a todos los que crean necesarios, con tal de salvar su propio pellejo.
  15. Si uno quiere tener la compañía de amigos, debe aceptar la posibilidad de que tarde o temprano de que alguno lo traicione. Después de todo, ¿ellos esperan otra cosa de uno? Si eso se diera, se proclamaría como la buena noticia del siglo.
  16. Si te vas a enlodar con una traición, no te abandones después al arrepentimiento. El daño que has hecho, hecho está. Quizás otros justifiquen u olviden tus actos. En tu memoria, nada conseguirá borrarlo.
  17. Cuando traicionas, te enlodas. No quedan otras alternativas. ¿Quién puede emular a Saulo de Tarso, que convirtió su traición en epifanía?
  18. Cuando se sabe traicionado, no deja de sentirse satisfecho, porque las circunstancias lo han obligado a aceptar que el mundo es tan repugnante como siempre le había parecido, solo que antes hubiera sido prematuro declararlo.
  19. Solo un traidor satisface el ideal de interlocutor de un corrupto. Para que alguien se haga merecedor de confianza en ciertos ámbitos del poder, debe demostrar primero su habilidad para la traición. Solo entonces se le abren todas las puertas.
  20. Para bailar, hay que ser flexible. Para ascender en el disfrute del Poder, se requieren destrezas se requiere traicionar sin molestarse en mirar atrás, ni pensar en los juicios adversos.
  21. Las traiciones suelen ser mal vistas en casi todas partes, a pesar de que en el mercado existe una sostenida demanda.
  22. El placer de enlodar a otros, suele presentarse como el instante debilidad de aquel que lo disfruta, en lugar de revelarse como un crimen frustrado por su prudencia.
  23. Una traición a tiempo, se dicen los pragmáticos, ahorra más de un suicidio por lealtades mal entendidas.
  24. Quien no aprende a traicionar alegremente a quienes se le interponen en el camino, se condena a una vida solitaria por imbécil.
  25. Cuando se continúa desprecia tanto a Judas Iscariote, debe ser porque no atinó a negociar una recompensa acorde con la magnitud de su traición.
  26. Vender barato a un amigo es inaceptable. Después de todo, no hay tantos amigos para repetir el trato.
    Cuando alguien no puede menos que identificarse como traidor, prefiere no estar solo y se dedica a difundir la buena nueva entre sus conocidos: traicionar es tan plausible, como rentable y urgente. No es cosa de llegar tarde a la fila de quienes desean probar que ellos también comparten esa mancha, que por ser de todos deja de pesar. Duele menos no hacerse una imagen demasiado perfecta de sí mismo, para evitar las agresiones temibles autoinferidas por el desengaño.

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Detestables indolentes y parásitos

3 junio 2014
  1. No hacen nada que valga la pena tomar en cuenta. Se dejan estar, juntando mugre mientras tanto, como quien acumula intereses en su cuenta de ahorros. Pretenden ser los exponentes máximos de alguna vaga reivindicación que ni siquiera se toman el trabajo de plantear. A la larga, heredarán el universo.

    Edward Hopper; Pintura

    Edward Hopper; Pintura

  2. La misión en la vida de los indolentes es evitar el menor esfuerzo, mientras puedan despertar la piedad ajena, que obliga a unos cuantos imbéciles a rogarles que se dejen alimentar, porque de otro modo morirán de inanición, para el eterno remordimiento de quienes pudieron haberlos salvado. ¿Cómo consiguen controlar de tal modo las fantasías redentoras de sus víctimas?
  3. Están convencidos de que la Providencia Divina les debe algún favor por no haber hecho nada que altere la situación actual del universo. Como todo lo que se espera, puede llegar. Si no sucede, tampoco habrán invertido mucho.
  4. Han convertido la inacción en un deporte y quieren competir con otros, para comprobar quién hace menos.
  5. ¡Bienaventurados los parásitos, porque su sola existencia indigna más que mil denuncias de situaciones injustas!
  6. Aunque los seguidores de Buda sostengan que en este mundo pasajero, hasta el piojo tiene tanto derecho a vivir como un ser humano, debo haber evolucionado poco, porque me niego a que lo haga a mis expensas.
  7. Hay los indolentes del Poder, que acaparan los privilegios más odiosos y no dan nada a cambio, y los marginales, que solicitan la inmediata compasión de cualquiera, porque los recursos más elementales les habrían sido negados. ¿En qué se parecen? Todos reclaman que los mantengamos.

    James Ensor: Máscaras

    James Ensor: Máscaras

  8. Con tal de no hacer nada que altere su actual disfrute de una buena posición que no merecen, los indolentes prefieren exponerse a que sus críticos les corten la cabeza. Cualquier cosa, menos el esfuerzo que requiere un cambio.
  9. Aquí o allá, las instituciones demuestran su evidente incapacidad para reconocer el mérito de los que producen y premiar a quienes solo aparentan hacerlo. Si sucediera lo contrario, serían tan exitosas que los parásitos las dinamitarían.
  10. No se necesita demasiado estímulo para que un burócrata no haga nada, pero una vez que su situación queda al descubierto, disculpar la inactividad le requiere con frecuencia el gasto de mayores energías que las requeridas por hacer aquello que correspondía.
  11. Nada los alienta a creerse el centro del mundo, pero actúan convencidos de que no tampoco hay nadie capaz de contrariarlos. Si algo o alguien se opone a esta convicción que parece desprovista de importancia, lo más probable es que despierte una fiera descontrolada, capaz de destruir a todo aquel que se le cruce en el camino.
  12. Pase lo que pase, no planea moverse de donde está. Habrá que ver si alguien considera posible quitarlo de aquello que él ha designado como su territorio, porque lo defenderá con uñas y dientes, como si no pudiera estar más satisfecho de la evidente poquedad que retiene.
  13. Los incapaces revelan una habilidad suprema cuando se trata de perpetuarse en instituciones que miran para otro lado cuando gente como ellos se introduce, no importa cómo y prometen que no habrán de cuestionarlas.
  14. Descansaría mejor, se dice, si no divisara tantos intrusos merodeando su preciado territorio, una situación que basta para ponerlo en alerta y estimular su defensa, aunque no haya comenzado ninguna agresión.
  15. ¡Quizás no suela mover un dedo para detener las injusticias que al parecer otros sufren, demasiado lejos para que él se entere, pero lo verán desplegar todo su ingenio, sus contactos y una envidiable falta de escrúpulos si se atreven a cuestionarlo!

    Jan Lenica: Rinocerontes

    Jan Lenica: Rinocerontes

  16. No moverse del sitio que les pertenece, ni tomar decisiones que conlleven el menor esfuerzo, son privilegios que algunos pocos disfrutan. La inactividad proclama: yo soy el que soy y nadie más que un imprudente se atreve a desafiarme.
  17. El parásito nos advierte que es mejor pensar dos veces antes de acusarlo de no producir nada, porque pocos hay más rápidos que él, cuando se trata de defender alguno de sus privilegios mal habidos.
  18. Para que un parásito se mueva del territorio donde se atrinchera, con la intención de continuar allí hasta el final de los tiempos, se requieren al menos tres condiciones: 1) que pueda sacar algún provecho personal del esfuerzo empleado, 2) que al actuar logre impedir que alguien más se beneficie; 3) que sus superiores lo vigilen.
  19. No es fácil redimir a los indolentes de los hábitos que en mala hora adquirieron. No hay nada que justifique el intento. En lugar de agradecer a quienes pretenden auxiliarlos, no es improbable que se defiendan con uñas y dientes.
  20. Los indolentes no suelen ser aquello que está a la vista, porque la Naturaleza les haya impedido alcanzar un estado más digno. Se empeñaron en serlo y no renunciarán a un proyecto como ese, que tanto aman y ha llegado a convertirse en reflejo condicionado.

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La fiesta del saqueo

14 febrero 2014

Frans Masereel: grabado

Frans Masereel: grabado

  1. ¡Sálvese quien pueda! A partir de ahora, pierden vigencia todas las leyes que no se aplicaban desde que tenemos memoria.
  2. Imágenes del saqueo: todo el mundo corre, primero con las manos vacías, luego con las manos llenas de no importa qué, porque en cualquier momento puede derogarse la libertad para robar, y entonces habrá que rendir cuentas.
  3. Hay un orden en el saqueo: cada quien se apodera de lo que encuentra y huye con eso antes de que se lo quiten.
  4. Gracias al lumpen, cada uno descubre con excesiva nitidez aquello de lo que es capaz, cuando habitualmente se dedica a olvidarlo. Lee el resto de esta entrada »

Élites

31 agosto 2013

 

La minoría no está formada simplemente por los que tienen el máximo (…) si no fuera por sus posiciones en las grandes instituciones. Pues esas instituciones son las bases necesarias del poder, la riqueza y el prestigio, y al mismo tiempo los medios principales de ejercer el poder, de aquiririr y conservar riqueza y de sustentar las mayores pretensiones de prestigio. (Wright Mills: La élite del poder)

  1. Las élites se atrincheran en las instituciones, para que nadie les dispute el Poder que adquirieron quién sabe cómo y están dispuestas a defender, como si de Dios proviniera
  1. Frans Masereel: grabado

    Frans Masereel: grabado

  2. Nunca son tan pocos como ellos desean ser.  Si la suerte y sus intrigas los acompañan, llegarán a estar solos.
  3. Aparentan tolerarse y hasta respetarse entre ellos, pero al menor descuido se descubrirá que hay alguno menos, devorado por los que quedaron.
  4. Cambian los sistemas políticos, se renuevan los líderes, mientras las élites permanecen intactas, en la penumbra confortable que organizaron hace tiempo, capaces de adecuarse a cualquier novedad que surja en el horizonte, preservando el control de siempre. Lee el resto de esta entrada »

Tribunal de abusadores y abusados

20 abril 2013

Otto Dix: Pintura

Georg Grosz: Eclipse de Sol

  1. Predica, pero no practica el respeto por la diversidad, el reconocimiento de los méritos ajenos, la permanencia en el trabajo. Su discurso progresista no tiene otro objeto que encubrir la decisión de abusar de todo aquel que se lo permita.
  2. Dime qué virtud te resulta por completo desconocida, y te diré que exiges de aquellos a quienes abusas.
  3. ¿Acaso queda alguien que se vea en el espejo como un abusador? En el supuesto (negado) de que un abusador exista, lo acusarían de aprovecharse de las molestias que otros sufren, y en tal caso él se vería comprometido a mejorar la situación de quienes chillan… ¡No! Lo más prudente es comenzar negando que haya abusados. Lee el resto de esta entrada »