Death be no proud

15 abril 2017

John Donne

Death be no proud though some have called thee / Mighty and dreadfull for thou art not so / For those whom thou think´st thou dost overthrow / Die not poor Death nor yet canst thou kill me. (John Donne)

  1. Escuchas la respiración regular de quien duerme a tu lado. Nada te tranquiliza más cuando te sientes perdido. Nada puede prometerte menos sobre el futuro.
  2. Al despertar en medio de la noche, la presencia de alguien que duerme cerca y te demuestra sin saberlo que te necesita, puede ser todo lo que hace falta para olvidar la pesadilla tan vívida sobre el futuro y conciliar el sueño.
  3. No ves nada real, cuando intentas distinguir lo que todavía no ha llegado. Son solo tus temores, amplificados por el miedo, y no hace falta mucho más para impedir que encares el presente como lo has hecho tantas veces en el pasado.
  4. Imaginemos que no hay ningún futuro. No hace falta imaginarlo. Con frecuencia no queda ningún futuro. Puedo verlo. Antes lo hubo. Se agotó hace tiempo y no me quejo.
  5. Mientras me necesites, pensaré que dar tantas vueltas en el mismo sitio y fracasar de tantas maneras tiene algún sentido, que identifico contigo. Más allá no puedo ver nada, quizás porque no hace falta ver nada.
  6. La soledad nunca te asustó, porque nunca te considerabas del todo solo. Alguien vendría en tu auxilio, algo sucedería para darte el impulso que faltara. Hoy, al afrontar la eventualidad de no contar con nadie, te preguntas si lo anterior sirvió para acostumbrarte a las últimas batallas o solo para dejarte indefenso.
  7. Nostalgia de los días que parecen no haber dejado huellas en tu memoria. Eso que hoy no se recuerda, eso que en su momento no fue tomado en cuenta, debió ser la felicidad.
  8. La desnudez de la muerte no es la de los cuerpos, que finalmente consuela de ser mortal y mientras tanto disfrutar la permanencia en una forma transitoria. La muerte despoja de ilusiones, hasta dejar una evidencia que aterra. Vas a perder todo lo elaborado para olvidar lo que te espera.
  9. Si abrazaras a quien amas, te derrumbarías, porque sabes que estás por perder la endeble calma que obtuviste al precio de establecer una distancia que te cuesta mantener. ¿Cómo volverás a controlar después tus emociones?
  10. ¡Ríndete! La invitación es seductora, incluso razonable. Si pensaras en la relación costo-beneficio, probablemente lo hubieras hecho hace tiempo. Nada justifica que no lo hayas hecho aún, y sin embargo resistes.
  11. ¡Ríndete! Ya sea tarde o temprano, sucederá. Mientras tanto, no sabes muy bien por qué, tal vez por simple curiosidad, lo demoras. Debe ser que a pesar de los contratiempos y miserias que denuncias, lo disfrutas.
  12. ¡Resiste! Das un paso y luego otro. Miras por donde vas y no estás seguro del próximo. Te mueves. Tal vez salgas de esto o quizás no. Sigues adelante por las dudas.
  13. Sueles detener el abandonarte al dolor, cuando te acosa. No es tiempo aún, te dices. Te reservas para la rendición al dolor no importa cuándo, un día de estos.
  14. Alivio: sentir de nuevo que habito mi cuerpo, después de haber dormido siete horas sin interrupción. Una batalla quedó atrás, la guerra continúa.
  15. Tal vez sigues enfermo, pero experimentas un alivio. ¿Quién piensa entonces en la muerte? Basta una postergación, para que seas poco menos que inmortal.
  16. Tu cuerpo te acompaña, casi siempre es tú, pero a veces se independiza para mal y se convierte en tu adversario, al que te empeñas en derrotar antes de que él lo consiga.
  17. En medio de la fiebre, ves la normalidad de tu cuerpo como un puerto lejano, hacia el cual te enrumbas, ignorando si habrás de alcanzarlo.
  18. Sales de una enfermedad como de una cárcel que había logrado armar tu propio cuerpo. Lo recuperas y a continuación lo olvidas, mientras no vuelve a traicionarte.
  19. Vuelves a tomar control de tu cuerpo, sin forzarlo, ni encontrar demasiada resistencia de su parte. Eres de nuevo lo que habitualmente crees ser.
  20. Experiencia de luchar contra tu cuerpo para evitar que te tome bajo su control y ni siquiera te ofrezca algún minuto de placer como como compensación.

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Mortal canto de sirenas

25 noviembre 2016
  1. En algún lugar nos aguardan las sirenas, que tienen como único objetivo perdernos. Deseosos de oírlas cantar, dejamos de lado las advertencias de quienes probablemente saben más que nosotros, pero se han propuesto evitarnos el riesgo y el placer de perdernos. Desde ya les advertimos a nuestros protectores que no se saldrán con la suya.

    Herbert James Draper: Ulises y las sirenas

    Herbert James Draper: Ulises y las sirenas

  2. El afán de naufragar es difícil de reconocerlo en uno mismo. Para encontrar una explicación sencilla a ese oscuro deseo, inventamos a las sirenas que sin razón aparente se han propuesto perdernos.
  3. No me pierdo solo, gracias a mi estupidez inexcusable. Nos perdemos todos, por haber nacido humanos, por prestar oídos al canto seductor de las sirenas. Si eso no me libra de toda responsabilidad, cuando marcho alegremente hacia la perdición, ¿qué deberé inventar para que no me juzguen?
  4. Los demagogos han descubierto que más de uno espera de ellos que suministren esperanzas imposibles. Basta que no se avergüencen de hacerlo, para convertirse en líderes de una mayoría desubicada.
  5. El populismo florece en el terreno fértil de las frustraciones colectivas. Cuando no se ven salidas verdaderas, ni se esperaba hallar obstáculos, cualquier promesa irresponsable se da por solución infalible.

    Johan Ulrich Krauss: Proserpinas

    Johan Ulrich Krauss: Proserpinas

  6. Acepta promesas imposibles de cumplir, como disfruta cuentos de hadas. Cualquier cosa remotamente relacionada con la responsabilidad personal, le resulta intolerable.
  7. El trabajo de los embaucadores nunca fue más cómodo que hoy. Sus víctimas probables quieren ser embaucadas, pugnan entre ellas por el privilegio de experimentar antes que nadie un engaño consentido.
  8. El ansia de poder da sentido a la vida del demagogo. ¿Qué haría del universo vacío que lo acosa cuando se mira al espejo? Necesita compañía, siempre y cuando se le subordinen.
  9. Con tal de no estar solo, el demagogo se arriesga a mezclarse con la gente que desprecia y debe seducir. Sin su apoyo, no podría disfrutar el Poder que lo obsesiona. Pero ellos solo existen para que los manden.
  10. El Poder tiene mezquindades y prebendas que no suelen mencionarse y minimizan las improbables grandes ideas que deberían encubrirlas. No hay grandeza que logre desprenderse de manchas como esas.

    José Clemente Orozco: El Demagogo

    José Clemente Orozco: El Demagogo

  11. Nos gusta dejarnos arrastrar por los demagogos (para responsabilizarlos a ellos del desastre, en el caso de que tarde o temprano nuestros proyectos insensatos sean derrotados).
  12. Si los demagogos no hablaran por nosotros, diciendo en público aquello que pensamos y todavía no nos atrevemos a decir, seríamos la buena gente que al parecer no somos. Tal como suelen darse las cosas, nos hemos convertido en sus cómplices.
  13. Lo inaceptable necesita ser al menos tolerado y negociar acuerdos para sobrevivir, basados en la mentira. Mostrarse tal cual es, lo sabe, lo expondría a que lo desenmascararan.
  14. Disfrutar el canto de las sirenas permite olvidar que con toda seguridad ellas anuncian la muerte. ¿Puede haber mayor alivio que concentrarse en esas voces y dejar de lado lo que sabemos que viene después por un rato?
  15. Dime lo que pretendes hacerme creer sobre tus actos cuestionables y te diré qué me ocultas, porque las evidencias no sostienen el menor análisis. Mientes todo el tiempo.

    Jim Jones y niños de la comunidad de Guyana

    Jim Jones y niños de la comunidad de Guyana, antes del suicidio colectivo

  16. Dejarse arrullar por el discurso del demagogo, suspendiendo cualquier intento de incredulidad, puede ser un placer culpable, pero al menos al comienzo se lo disfruta.
  17. Si el demagogo no se cree su propia monserga, por estúpida que sea, ¿cómo podría convencer a sus seguidores de que lo apoyen? Una vez que pierde las dudas, reconozcamos que se vuelve invulnerable.
  18. ¿Engañarme? No tienes que ser demasiado hábil para que yo acepte el engaño. Solo debes oír mis demandas no dichas, que te indican con exactitud por dónde soy vulnerable.

    Manuscrito Siglo XIV: Ulises y las sirenas

    Manuscrito Siglo XIV: Ulises y las sirenas

  19. El embaucado quiere que lo engañen, necesita experimentar un castigo a su estupidez que pudo haber evitado, si tuviera un mínimo de afecto por sí mismo. Cabe sospechar que busca al embaucador para que cumpla el doble rol de juez y verdugo para el que lo ha convocado.
  20. Los creyentes se castigan por los pecados que reconocen haber cometido. Las víctimas de engaños atribuyen a los embaucadores la responsabilidad de su propia estupidez.
  21. ¿Por qué resultan mortales las sirenas? Porque las víctimas dejarían de encontrarle sentido a sus vidas, si no encontraran un castigo tan definitivo por su debilidad.

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Proyectos de vida

21 enero 2016
  1. Hace dos años tuve mis buenas razones para darme por muerto en poco tiempo más. Fue un cálculo apresurado. Hoy sigo con vida y me planteo nuevos proyectos, como si entonces nada hubiera pasado. Puede ser otro cálculo apresurado.

    Saul Steinberg: Dibujo

    Saul Steinberg: Dibujo

  2. Elaborar proyectos inútiles, como enamorarse de quienes tal vez no nos correspondan, demuestra que uno suele ser un tonto a veces, pero sabe para qué llegó al mundo.
  3. Aprende a renunciar. Puede costar al comienzo. Luego llegas a experimentar un placer que se vuelve adictivo. Después todo, ¿no es lo que tendrás que hacer, te guste o no, tarde o temprano?
  4. Hay un tiempo de construir, de acuerdo al Eclesiastés, como debería haber un tiempo de derrumbar, o al menos de dejar que los proyectos de vida revelen por sí mismos si resisten al deterioro o se caerán solos.
  5. ¡Cuántos proyectos fracasan! Por primera vez, me descubro (con sorpresa) como el espectador de un drama, que a pesar de ser el mismo, antes me involucraba.
  6. Al envejecer, lo que importa es aprender cuándo es útil ignorar tentaciones y marginarse, en lugar de volver a intentarlo y frustrarse, como si todavía hubiera tiempo de cambiar de rumbo y estar obligado a demostrarlo.
  7. El privilegio de ponerse a un lado de los grandes proyectos, para que otros (en mejores condiciones) se encarguen de ellos, se reserva para el final de la vida. Lamentable sería que los jóvenes eludieran los riesgos que pueden destruirlos, antes de haberlos encarado.

    Saul Steinberg: Dibujo

    Saul Steinberg: Dibujo

  8. Se tiene la impresión de vivir más de una vez, hasta morir del todo, y entonces, con gran alivio, ya no hay tentación de regreso, sino el viaje incontrolable hacia el olvido.
  9. En tantas oportunidades tuvo la sensación de haber llegado al irreversible fin de su vida, que su memoria se ve obligada a reacomodar la conciencia de tantas crisis, para que no se derrumbe la ilusión de que sigue siendo el mismo.
  10. Cuando sufres un trauma, tienes la engañosa impresión de que el tiempo se detuvo. No sabes qué hacer y lo más probable es que no hagas nada, hasta que de algún modo vuelves a pensar con suficiente claridad y el tiempo se reordena. Hubo un pasado, pero también hay un presente. Si te recuperas del duelo, habrá un futuro.
  11. No esperaba morir viejo, como al parecer ha de sucederme. No deseaba envejecer, ni agotar mis desmedidos proyectos. ¿Qué vendría después? No lograba verlo. Hoy me aferro a lo poco que me fue quedando de aquello, como si fuera todo lo que importa.
  12. Los conformistas decían “peor es nada” para recomendar la pronta aceptación de situaciones que no hubieran debido ser aceptadas. Hacer nada, era con frecuencia la única alternativa disponible. No estaba mal pensar que al menos ese triste punto de llegada, no sería otro punto de partida.
  13. El aprendizaje de la renunciación parece interminable. Tengo la impresión de que apenas consigo aceptar una pérdida, la próxima que se me plantea duele tanto como la primera.

    Saul Steinberg: Dibujo

    Saul Steinberg: Dibujo

  14. No he llegado a ser un héroe, ni un artista genial, ni un padre respetado. Por no serlo, es que la humillación de la vejez no llega a dolerme tanto. Después de aprender a fracasar en tantos campos, uno acepta el final como un alivio.
  15. No he sido un traidor, ni un irresponsable, ni un holgazán. Si hubiera sido creyente, me quedaría el consuelo de esperar una recompensa en el más allá, puesto que no habré de recibirla aquí, pero temo que tampoco esa ilusión me haya sido concedida.
  16. Paladeas tus duelos, porque han llegado a ser tantos que te encuentras en condiciones de compararlos, evaluarlos como si fuera un desfile de belleza y derivarlos sin más trámite al archivo de las causas perdidas. No serán olvidados, ni te detendrán.
  17. ¿Al menos adviertes cuándo eres feliz? Crees que sí. No todas las veces, probablemente. Si los proyectos de vida no estuvieran presentes todo el tiempo, para invitarte a compararlos con la realidad, la felicidad sería más cómoda.
  18. ¡Qué bueno es olvidar (cuando se disfruta el privilegio de la memoria)! ¡Qué bueno es recordar, para no verse obligado a inventar todos los días el mundo desde cero!

    Saul Steinberg: Dibujo

    Saul Steinberg: Dibujo

  19. Estar vivo (te guste o no) es enterrar uno tras otro los sueños. Estar vivo es darte cuenta de que tu misión (si acaso hay alguna) es enterrar sin demasiadas ceremonias tus propios sueños, evitando que sean ellos quienes te manden al cementerio.
  20. Entusiasmar a colaboradores, para que dejen de lado sus proyectos personales y adopten el mío, en atención a sus virtudes, que para mí resultan inocultables. Suena tan improbable como que yo me sume a sus proyectos y consiga hacerles creer que no advierto sus debilidades.
  21. No intento convencer a nadie. No pretendo servir de ejemplo de nadie. Puedo ser olvidado, sin demasiada resistencia de mi parte. Ahora, con el mayor cuidado, me dedicaré a borrar las huellas que dejé, para dejar el mundo que habité, creo que sin haber causado mucho daño.

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No soy, no he sido, ni seré

17 noviembre 2015
  1. No soy, no he sido, ni seré, para mi desgracia, éste que aún hoy pretende ser yo. A pesar del tiempo que ha pasado, me cuesta demasiado reconocerme en él.

    Francis Bacon: Bajando la escalera

    Francis Bacon: Bajando la escalera

  2. No soy el que estaba destinado a ser. Me ha costado no poco esfuerzo desviarme del camino que sin consultarme trazaron para mí los dioses, se dice Edipo, mientras se acerca al cruce de caminos, donde habrá de encontrar a su padre, que no quiso engendrarlo y recibirá la muerte de manos del hijo, que desconoce quiénes son ambos.
  3. No acepto ser eterno, debo aceptarlo. Lo fui cuando era más joven y también más imbécil de lo que me está permitido ser ahora.
  4. No soy de los que tardan en reconocer sus propios errores, para salvar el amor propio. ¿Digo con esto que carezco de principios? Lo dudo. ¿Si no me respetara lo suficiente, podría darme el lujo de revelar que me arrepiento?
  5. No te entregarás aún, te has dicho. Planteado de ese modo, tu resolución de continuar parece tan absurda como decidir de antemano que no habrás de resistir. Lo único cierto es que no sabes aún cuál será tu respuesta. Ya te irás enterando, cuando llegue la ocasión y probablemente lo descubras, para tu sorpresa.
  6. No seré alguien que deje pasar la oportunidad de aprender de mis errores. Por eso tal vez los recuerdo como si fueran oportunidades que conviene revisar.
  7. No llego a ser todo lo que esperaba de mí. De haber sospechado que me defraudaría de tal modo, no hubiera compartido con nadie mis desvaríos.
  8. No he sido nunca dueño de la verdad. A veces la he visto desde lejos, deslumbrante, seductora, por lo general ajena, pero de allí a alcanzarla… En buena hora he fracasado.

    Francis Bacon: Pintura

    Francis Bacon: Pintura

  9. No he sido alguien que intente verse mejor de lo que efectivamente es, porque de mí aprecio, más que nada, el escaso apego a los mitos y la voluntad de adaptarme a las malas noticias que a cada rato me brinda la realidad.
  10. No seré un traidor. Tampoco un cómplice.
  11. No he sido tan tolerante como debía ser, en atención a las ideas que sostengo. Si no voy a traicionar mis principios, debería golpearme el pecho por las debilidades en las que incurrí y estar más atento a mis reacciones.
  12. No he sido ni seré inmune a contradicciones. Podría negarlas o encontrarles conmovedora justificación, pero allí están, no es que me alegre reconocerlas, pero forman parte de mí. Trataré de que no me definan.
  13. No soy de esforzarme en perdonar ofensas. Prefiero el olvido, que extingue toda huella de quien me ofendió. Si ven que le sonrío, es porque para mí no existe.
  14. No he sido muy sagaz en el pasado, cuando se trataba de considerar mis propios límites. Los desestimé tantas veces, como en otras les otorgué un poder que no se justificaba.
  15. No seré quien se entrega al primer obstáculo. Tampoco seré el último en confesar que se equivocó.
  16. No he sido habitualmente alguien que no pueda mirarse en el espejo sin ver algo que lo satisfaga, aunque nadie más lo aprecie. Más creíbles me resultan las huellas del descontento.

    Francis Bacon: Cabeza rodeada por costillares.

    Francis Bacon: Cabeza rodeada por costillares.

  17. No seré tan ingenuo de creer que nadie me debe nada, porque en ese caso moriré esperando una retribución que no habrá de llegar. Prefiero pensar que todas las deudas quedaron saldadas, si no por los deudores, al menos por el olvido.
  18. A lo largo de mi vida, no he sido tan infeliz, me digo, pero en los momentos en que disfruté lo que me tocaba en suerte, nunca hubo distracción ni anestesia.
  19. No soy infalible. Pude haberlo sido cuando era todavía más tonto de lo que me permito ser en la actualidad.
  20. De acuerdo a las evidencias, no alcanzo a ser nadie. Aunque al comienzo me ofenda, no deja de ser una ventaja. Nadie me reclamará que cumpla con ninguna misión que se encuentre reservada para quienes pretenden ser alguien (y lo más probable, fallan en el intento).
  21. Nunca he sido alguien que se aferre a lo que podría suponer que le pertenece. Todo lo he de perder, y lo más probable, habrá de ocurrir pronto. ¿Para qué resistirme, cuando a pesar de mis esfuerzos ocurrirá?

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Dejarse llevar

18 julio 2015
Pieterr Brueghel: Parábola de los ciegos

Pieterr Brueghel: Parábola de los ciegos

Do not go gentle into that good night, / Old age should burn and rave at close of day; / Rage, rage against the dying of the light. / Though wise men at their end know dark is right, / Because their words had forked no lightning they / Do not go gente into that good night. (Dylan Thomas)

  1. Dejarte llevar hacia la muerte, tal como son conducidas las ovejas al redil: es una imagen armoniosa para las ovejas, odiosa para un ser humano. ¿No deberías reclamar algo mejor, aunque a la larga no tengas mayor chance de conseguirlo y a la corta solo sufras más que si optaras por entregarte.
  2. El recuerdo de haberse dejado llevar, puede ser en ciertos casos placentero y en otros repulsivo. En realidad, no es cosa de abandonarse a no importa qué, sin pensar primero en mejores alternativas.
  3. Dejarte llevar, miserable y no obstante satisfecho de que al menos no sufres más que el resto de aquellos, que desde hace mucho se resignaron a sufrir.
  4. Lejano parece el tiempo en que te indignaba saber de que a pesar de su dormido potencial, tantos oprimidos no se rebelaban. Hoy entiendes su inacción, porque eres uno más de ellos.
  5. Dejarse llevar puede ser visto como un deporte: después de todo ¿qué pasará si algo le sale mal a quien se abandona?
  6. Al dejarte llevar, la vida no tarda en revelarse como un juego con reglas, pero sin sentido. Cuando algo falla, simplemente se reinicia, sin duelo ni aprendizaje. Ahí no ha pasado nada.
  7. ¡Entrégate! En lo posible, sin pensarlo dos veces, porque si lo advierten, te cobrarán la falta de convicción.

    Orson Welles: Yhe Lady from Shanghay

    Orson Welles: Yhe Lady from Shanghay

  8. Dejarse llevar es una decisión mil veces más firme que hacerse responsable de sus propios actos. Cualquier cosa parece preferible, antes que el inhumano esfuerzo de tomar decisiones y responsabilizarse.
  9. Dejarse llevar suele ser una orden. ¡Ay de aquel que deje ver su intención de analizar la experiencia! No se necesita más para designarlo como un peligro para el disfrute del resto, aquellos que dócilmente se dejan llevar hacia donde no saben, ni por qué, con tal de no hacerse problemas.
  10. Renuncia a cualquier intento de controlar su vida. Quiere que alguien (poco importa quién, ni con qué intenciones) lo sustituya en esa tarea que se le ha vuelto insoportable. Dadas sus expectativas, no tardará en hallar a quien lo crucifique.
  11. Dejarse llevar es hoy una moda Tratar de controlar lo que se pueda de la propia existencia, es algo que hace tiempo dejó de usarse. Te expones a verte ridículo, si te empeñas en ir contra la corriente.
  12. Dejarse llevar puede convertirse en una religión. Si abandonas cualquier rebeldía para entregarte a impulsos que vienen de no importa dónde y te conducen a no importa qué, tienes el eterno bienestar asegurado, por atroz que le parezca al resto del mundo.
  13. Créase o no, dejarse llevar es una visión del mundo. En el pasado te diste de cabeza contra los muros, tantas veces que hoy das por descontado el inevitable fracaso. Para llegar a ese punto que no atinas a evitar, te dejas llevar.ciegos
  14. Dejarse llevar por un estilo de vida plausible, aunque mezquino, que puedes verlo alrededor, allí donde miras. Nada funciona demasiado bien de ese modo, pero tampoco se plantea otra idea mejor. En tal caso, ¿vas a resistirte? La soledad puede aterrarte demasiado.
  15. Dejarte llevar por las ideas que hasta hace mucho condenabas. En tu camino a Damasco, viste la luz o te resignaste a la oscuridad, como si no te quedaran otras alternativas que el asombro.
  16. Dejarse llevar es una consigna oficializada: ¡basta de organizar una resistencia condenada al fracaso, que solo estorba los planes de quienes te controlan! Aquel que no abandone por las buenas su capacidad de decidir, lo pasará bastante mal. ¿Qué cuesta mostrarse razonable? No se trata de una amenaza, sino del propio bien de los involucrados.
  17. Dejarte llevar es olvidar que en otros momentos adoptaste decisiones riesgosas, que experimentaste victorias y fracasos, pero en todos los casos fuiste tú quien lo intentó, no la manada en la que hoy te incluyes.
  18. Dejarse llevar, como en los bailes tradicionales, donde el hombre conduce a la mujer y la mujer se entrega dócilmente, porque no le quedan alternativas de bailar sola. En cuanto a la posibilidad de que ella conduzca a su pareja masculina, sería simplemente humillarla y ganarse el eterno resentimiento de él.
  19. Dejarte llevar, convencido de que cualquier intento de hacer otra cosa será derrotado. Entregarte sin pelea ni negociación. No eres el primero, ni el último. ¿Te asombra que algunos te miren con menos pena que asco?
  20. Dejarte llevar por la corrupción. Si la contemplas desde fuera, hiede al punto de cortar la respiración, pero si te abandonas a la corriente, como te prometen los corruptos, después de un rato el olfato dejará de impedir que disfrutes la compañía.
  21. Dejarte llevar por un tiempo, en la confianza de que te animarás a rebelarte en el futuro. ¿Puede haber un consuelo más imbécil?
  22. Dejarse llevar ahora, para obtener algo a cambio en el futuro. ¿Qué esperas ganar? ¿El aplauso? ¿Una disminución de la carga que te reservaron? Más probable es que te hayan reservado un tormento vitalicio.

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Despedidas

22 febrero 2015
Alfred Tennyson

Alfred Tennyson

Con todo, la vejez tiene su honor y sus esfuerzos / la muerte todo lo acaba, pero algo antes del fin / ha de hacerse todavía, cierto trabajo noble / no indigno de hombres que pugnaron con dioses. (Alfred Tennyson: Ulises)

  1. Cuando apenas se inicia el disfrute de la vida, la alternativa de dejarla suena demasiado temible. Cuando todo eso quedó atrás (y en caso de necesidad lo recuerdas) ¿qué más da?
  2. No te preguntas quién te quita lo bailado, porque la distancia de aquella experiencia te permite advertir que el baile mismo no era todo lo que te importaba.
  3. No siempre se permanece joven, ni siempre se goza de perfecta salud, porque en tal caso la juventud y la salud resultarían estúpidas. Hay que envejecer, hay que morir, para que lo otro deslumbre.
  4. Hay quienes viven por simple inercia. La recibieron sin pedirla y eso es todo. Aunque solo sea por elemental respeto al azar de tu existencia, tú quieres tomar la iniciativa.
  5. La tarea encomendada, la misión que debe ser cumplida para justificar tu paso por este mundo: siempre hay formas de complicarte la vida, que se encargan a la vez de darle sentido y aumentar la certeza de que intentes lo que intentes, vas a perder.
  6. Solo tienes por delante la certeza de que en poco tiempo más tendrás que despedirte de todo lo que alguna vez vislumbraste como tuyo. A partir de ese momento penoso ¡qué fáciles resultan las decisiones que lo preceden!
  7. ¡Bienvenidas las despedidas! Cuanto menos duren las ceremonias, tanto mejor el desempeño de aquellos que se ven obligados a participar en ellas. Son etapas de tránsito donde nadie sabe muy bien qué debe hacer. No conviene estacionarse demasiado en ninguna de ellas.
  8. Periódicamente uno se despide de gente, proyectos y paisajes. Entierra o deja atrás (elegir la metáfora que se prefiera) aquello que en el pasado acaparó toda su atención, para dedicarse a otra cosa; para mantenerse a la espera de algo nuevo cuya función será darle sentido a la vida.
  9. No es malo despedirse. Conviene no demorar el trámite, no darse demasiado espacio para el arrepentimiento, porque de ese modo, aprovechando el impulso inicial, tal vez todo cambie.
  10. ¡Adiós ilusiones, adiós engaños! ¡Qué bueno es despedirse de nuestros errores inaceptables, imposibles de ignorar, en la confianza de haber ganado algo en conocimiento!

    José Guadalupe Posadas: Calavería

    José Guadalupe Posadas: Calavería

  11. ¿Por qué no despedirse por adelantado? Cuando llegue el momento de hacerlo, tal vez no me encuentre en las mejores condiciones y no quiero dejar la impresión de que fui tan tonto que no esperaba irme.
  12. Ensayo de diversas maneras el adiós al mundo que me recibió cuando yo no esperaba, ni deseaba el desafío de habitarlo. ¿Llegaré a sentirme satisfecho de los preparativos, para hacerlo efectivo?
  13. Después de haberme ido de este mundo, en buena hora no tendré la oportunidad de extrañarlo, porque no me encantó demasiado lo que descubrí de él. Eso no quiere decir que no me aferre a su mezquindad, porque todavía no veo otro mundo disponible por ninguna parte.

    Henri Matisse: La Danse

    Henri Matisse: La Danse

  14. Tanto me aferré a la vida, que debo haberla arruinado más de lo que sospeché y probablemente más de lo que merecía. No es cosa de arrepentirse, sin embargo, porque no se agrega nada a la estupidez anterior.
  15. Adiós amigos, adiós enemigos. Para todos, la alternativa de que me vaya puede ser un alivio, pero lo más probable es que alguien no menos incómodo llegue para ocupar el sitio que dejo vacío.
  16. Una despedida apresurada, tal vez decepcione, pero una despedida que se demora, simplemente aburre. Si te vas, no te demores, como si estuvieras negociando para quedarte.
  17. Había deseado morir. ¿Por qué suena tan falsa una confesión como esa? Lo más probable es que al deshojar la margarita con un tema demasiado serio, su coqueteo con la muerte se revele como una frivolidad que termina quitándole todo crédito.
  18. Despedirse de tramposos y traidores es un alivio. Hasta la indignación y el reclamo de Justicia pesan menos que la alegría de dejarlos atrás, con la victoria en sus manos. ¡Que la disfruten!

    Pablo Picasso: La danza

    Pablo Picasso: La danza

  19. Muy atrás quedó el primer amor. Probablemente haya otros y no quiere quitarles la oportunidad de atormentarlo y hacerlo feliz, aunque ya no le correspondan las primicias.
  20. Dejó atrás la primera traición. Según comprueba, las siguientes resultan cada vez más fáciles de sobrellevar. Si no se detiene a tiempo, pronto cualquier atisbo de lealtad le parecerá estúpido.
  21. Al envejecer, comprobó que las urgencias del sexo dejaban de ser tormentos que prometían disfrutes incomparables. ¡Cómo le complicaron la vida! ¡Cuántos momentos deliciosos le permitieron experimentar! La despedida, descubrió, no era definitiva, ni de un día para el otro. El tema dejaba de ser actual, como la juventud, que era posible recuperar por un rato en la memoria, para devolverlo pronto y sin mayor pena a la realidad.
  22. Duele como pocas cosas la muerte de los jóvenes, porque es el fin de aquellos que no lograron poner a prueba su potencial. Aquellos que tuvieron una vida productiva, que vieron el fruto de sus proyectos y sufrieron los inevitables desengaños, suelen aguardar la muerte como un premio.

Ni la juventud sabe lo que puede, ni la vejez puede lo que sabe. (José Saramago)

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Al menos lo intenté

14 febrero 2015
  1. En muchas ocasiones me di de cabeza contra molinos de viento que pretendían verse como gigantes. No siempre tuve éxito, pero al menos lo intenté.

    Don Quijote contra los molinos de viento

    Don Quijote contra los molinos de viento

  2. Haber fracasado, no justifica negar mi experiencia. Me digo que al menos lo intenté. Si debo arrepentirme de algo, es de no haber insistido.
  3. Buscó el diálogo. Le dieron la espalda. Probablemente no era nada personal, porque le daban la espalda a cualquiera, por temor a enfrentar un diálogo que dejara al descubierto su incompetencia de triunfadores.
  4. Traté de construir un edificio resistente en terrenos inadecuados, utilizando herramientas insuficientes, sin hallarme totalmente convencido de mi destreza. Cuando veo el producto que no me satisface, alcanzo a decirme: al menos lo intenté.
  5. Cada uno hace generalmente lo que puede, en ocasiones recurriendo a trampas o dilaciones imperdonables, y con cierta frecuencia asumiendo los riesgos de sus opciones. Aunque trate de evitarlo, tarde o temprano rinde cuentas.sisifo
  6. ¡Ah, la tentadora conformidad con lo existente! Eso fue, no quedan dudas, pero no fue necesariamente lo que debía ser, ni dejó cerrado el camino para que en el futuro nunca vuelva a plantearse algo distinto.
  7. He buscado aquello que tal vez no me encontraba en condiciones de obtener, y tal como resultaba previsible para todo el mundo (menos para mí) fracasé. No me quejo. Solo me digo: aprendí que era posible intentarlo.
  8. Cuando se habla de ganadores morales, se omite decir algo más simple: son los perdedores. En buena hora lo intentaron y de acuerdo a los riesgos que se corren en esos casos, no pudieron ganar. Haber desistido antes o durante la competencia (cosa que no hicieron) es lo que hubiera debido avergonzarlos.

    Engranajes

    Engranajes

  9. Intentó sumarse a la mayoría. Cuando le cerraron la puerta, le hacían un favor, porque estaban alentándolo a derribar el muro.
  10. A veces apuesto casi todo lo que tengo y también mi futuro a una sola carta. No es que no vea otras opciones: las dejo de lado sin demasiada pena. Pienso que en el caso de equivocarme y perder, al menos lo intenté.
  11. Puedo ser más prudente en mis decisiones. En realidad, suelo serlo cuando enfrento la rutina, pero en los momentos críticos me inclino por el riesgo, sin distraerme buscando alternativas menos costosas.
  12. Feliz me doy de cabeza contra las paredes, en la confianza de que si no las derribo, como es tan probable, al menos lo habré intentado.
  13. ¡Ah, la libertad no explorada, las fronteras no violadas, las decisiones postergadas! Cuando las rumias desde la actualidad, no llegan a convertirse en nada real, pero de todos modos permanecen en el horizonte, como alternativas que no se desvanecen. Al desecharlas, pretendías utilizar la razón. De los fantasmas, no es tan fácil librarse.

    Charles Chaplin: Modern Times

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  14. Pudiste haberte abandonado a opciones que en buena hora y por elemental prudencia dejaste de lado. Puesto que tantas debilidades no llegaron a ser, y resultaba más difícil contener el impulso que dejarse llevar, cualquier queja de hoy está de más.
  15. No intentes ver con demasiada objetividad el futuro, porque lo más probable es que las dudas o el entusiasmo de hoy te cieguen por igual a su llegada.
  16. No intentes dar por superada la experiencia, porque lo más probable es que apenas te encuentres en situación de comenzar su análisis, bastante más libre de las pasiones que te obnubilaban.
  17. No intentes archivar el pasado, porque lo más probable es que el futuro vuelva a presentarte los mismos conflictos (incluso con los mismos personajes) y no los reconozcas.
  18. No te vanaglories de estar atento y no perder nada del presente. Lo has intentado muchas veces. y luego llegas a la conclusión de que pasaste por alto lo fundamental.
  19. ¿Cómo tener hoy la certeza de estar haciendo lo correcto, o al menos lo que te conviene, si la experiencia te dice que rara vez son lo mismo? No vas a torturarte con preguntas sin respuesta, hoy y después. Con afrontar la responsabilidad de tus actos, basta.
  20. Un intento falló, inútil sería no reconocerlo, y tampoco es cosa de disfrutar eternamente el duelo. Uno debe resignarse a intentarlo de nuevo.

    Saul Steinberg: Esquemas de vida

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  21. No reconozcas con demasiada certeza tus límites más que evidentes, porque tarde o temprano cierta oscuridad en la que no has reparado aún habrá de deslumbrarte, y en tal caso quedan esperanzas de alguna sorpresa.
  22. ¿Hasta dónde puedes llegar? No lo sabes. No te consta si muy lejos o demasiado cerca. No has querido averiguarlo, porque luego cualquier intento de retroceso te parecerá imposible y de esa convicción mortal quieres librarte.
  23. ¿Vas a darte por vencido, antes de haberlo intentado? ¿Te ahorrarás la incertidumbre y también la gloria de imaginar que habrás de derrotar los pronósticos agoreros?
  24. Negocias la satisfacción de tus deseos, considerando las limitaciones más probables que plantea el mundo real. Sabes que no puedes ganar demasiado en esa lucha, fuera de la convicción de que al menos lo intentaste.

    Laberinto

    Laberinto

  25. No esperas convencer a todo el mundo de que no hay nadie más digno de ser amado que tú. Con que te amen aquellos a quienes amas, eso será bastante más de lo que esperas.
  26. No esperas convencer a todo el mundo de que eres confiable, si ellos dan por sentado que no cumplirás tus compromisos. En realidad, nadie puede estar demasiado seguro del juicio definitivo sobre tus actos, pero al menos lo habrás intentado.

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