Bienvenidas las desilusiones (I)

19 mayo 2018
  1. Bienvenida la esperanza, por estúpida que le parezca al resto del mundo, porque antes del inevitable desencanto, que no tarda en ponerle fin, otorga un breve atisbo de sentido a la vida. ¿Importa dejarse engañar más de una vez, declararse siempre disponible a ser engañado, aunque solo sea por un rato?

    Jan Svankmajer: Alice

  2. Bienvenida la discordia, que impedirá el olvido de los objetivos mezquinos. Mientras ella reine, nos enfrentaremos unos a otros, buscando sacar ventajas mutuas y demorar los acuerdos, que sensatamente deberíamos haber aceptado desde el primer momento.
  3. Bienvenida la desilusión, porque a pesar del dolor que causa, también nos alimenta con la evidencia de que probablemente no vamos a permanecer engañados todo el tiempo. Despertar no es lo peor que puede sucedernos, aunque la realidad no siempre resulte demasiado agradable.
  4. Bienvenido el silencio que nos deja a solas con fantasmas y proyectos, sin otros intermediarios que el tiempo y la resignación para dejar que se desvanezcan o concreten. Nada nos distrae. Solo nos queda por enfrentar la evidencia de nuestros límites.
  5. Nada humano debería serme del todo ajeno. ¿Quién soy yo, que pueda reclamar excepciones? ¿Por qué rechazo en otros, lo que sin pudor acepto en mí? La grandeza y la miseria me habitan por igual, pero no las reconozco ni las acepto con frecuencia. Debo estar atento, porque apenas he comenzado a descubrirme.
  6. Bienvenidas las patrañas de todo tipo que aceptaste a lo largo de tu vida, conviene recordar (para tu autoestima) que nunca por demasiado tiempo ninguna, y te demostraron que con bastante esfuerzo de tu parte podías librarte de ellas (quién sabe qué sucederá con la próxima).
  7. Bienvenida la ignorancia, que en tantas ocasiones se impone durante la búsqueda del conocimiento, y a la vez promete ser derrotada por aquel que se esfuerce en hallarlo. Podrá interferir, pero será vencida.

    Raquel Forner: Éxodo

  8. Bienvenida la verdad, que no es demasiado frecuente en este mundo y ni siquiera permite creer que uno se ha convertido en su dueño definitivo; la verdad se alcanza tras no poco esfuerzo y a continuación nos elude, se escurre, obligándonos a buscarla de nuevo.
  9. Bienvenida la orfandad, que te obliga a decidir si vas a dejarte morir ante la sorpresa del primer obstáculo que se te cruza en el camino, o si te las compondrás para superarlo de algún modo, aunque todavía no sepas cómo.
  10. Bienvenida la traición, porque me recuerda que no debo confiar demasiado en las primeras impresiones, demasiado favorables, comenzando por mí, que no termino de conocerme y no quisiera sorprenderme un día de estos, justificando aquello que en rigor carece de justificación.
  11. Bienvenida la oscuridad, que me obliga a suspender cualquier intento de abarcar el mundo con una sola mirada. No es posible. Todo resulta siempre más complejo (o tal vez más simple) de lo que alcancé a concebir. Debo seguir buscando el sentido, sin obtener suficiente certeza.
  12. Bienvenida la luz, siempre que no te ciegue, porque te evita andar a tientas y te obliga a recordar que te deja expuesto ante el juicio de los demás, tal como ellos se encuentran expuestos a los tuyos.
  13. Bienvenida la embriaguez que no sueles concederte con demasiada frecuencia, porque no la experimentas como un escape efectivo, sino como una alternativa inútil, que te devuelve al punto de donde partiste, pero sin fuerzas. Aunque solo sea por eso, prefieres postergarla.

    Pablo Picasso: La Alegría de Vivir

  14. Bienvenido aquello que habitualmente rechazabas, porque te obliga a revisar tus fronteras habituales, tal vez para ampliarlas, quizás para borrarlas definitivamente. ¿Qué podías perder en el proceso? No mucho más que una retractación. Eso no cuesta nada.
  15. Bienvenida la lucidez que soy capaz de tolerar, siempre que me convenza de la necesidad de no ceder a la tentación de echarme a dormir con lo que di por aprendido. Hay que afrontar el riesgo de continuar pensando y continuar equivocándose.
  16. Bienvenido el deseo, que pudo haberte sometido a su mandato, aunque luego se desvaneciera, dejándote humillado y satisfecho a la vez, cuando te ofrece la posibilidad de lamentar su poquedad, tras haber ocupado la totalidad del mundo que percibías.
  17. Bienvenida la humillación, porque me obligará a decidir si estoy dispuesto a tolerarla (esperando que se repita como un castigo que en el fondo merezco) o si aprenderé a evitar las circunstancias que la hicieron posible (porque nadie tiene el derecho de someterme a ese maltrato).
  18. Bienvenido el asco, porque no hace falta pensar mucho para reconocerlo, porque señala una frontera. En esa dirección, te advierte, es imposible avanzar o detenerse. Hay que retroceder, ya retrocediste antes de decidirlo. Eso evita males mayores.

    James Ensor: Esqueletos peleando

  19. Bienvenida la resignación que finalmente se impone ante las grandes pérdidas, porque te obliga a pisar terreno firme y tomar las decisiones inevitables que cualquier otro en tu lugar tomaría, siempre que no sean prematuras, ni opuestas a la opinión de la mayoría.
  20. Bienvenidos los adversarios, incluyendo los encubiertos, porque te hacen saber quién eres efectivamente, de qué lado te encuentras, la cuestionable coherencia de tus proyectos y la discutible justicia de tus convicciones. Gracias a ellos eres quien aprecias ser.
  21. No acepto que me uses, ni siquiera después de convencerme de que (por simple descuido, por estupidez) yo acepte ser usado. Respétame y seré tu aliado. Al usarme, te advierto que me obligarás a convertirme en tu enemigo.

Lee el resto de esta entrada »

Anuncios

Fallidos avatares

7 octubre 2017
  1. Pudo haber sido aquel (victorioso o derrotado) que otros fueron y él decidió no ser, todavía no entiende por qué, pero tampoco vale la pena averiguarlo. Solo cuenta lo que fue, por las razones (o sinrazones) que fueran.
  2. Cada vez que se descubre pensando en lo que pudo haber sido y por su estupidez inocultable no llegó a ser, se abofetea mentalmente y no tarda en recuperar (por un rato) la sensatez.

    René Magritte: Pintura mural

  3. El Cándido de Voltaire imagina este mundo como el mejor de los mundos posibles. Puede ser un criterio demasiado miope, pero ¿no es un progreso respecto de aquellos que lo ven como la antesala del más allá?
  4. Eres lo que llegaste a ser: una combinación de lo que te fue dado y no hubieras podido eludir, de las decisiones que tomaste a partir de lo que había y del Azar (la Providencia) que desafiaba cualquier intento de control.
  5. Miras tus viejos retratos con no poca extrañeza. ¿Quién era ese que alguna vez llegaste a ser? ¿Qué conciencia tenías entonces de ti mismo? Aunque las fotos no lleguen a mentir, y los demás las acepten como ciertas, al menos para ti resultas inverosímil.
  6. ¿Eres quien supones haber sido, quien tal vez pudieras llegar a ser, aunque no lo quieras, y entre ambas incertidumbres, un espejismo: quien eres ahora?
  7. Probablemente eres aquel que afirman aquellos que apenas te conocen. Demostrarles el error en que incurren, solo llevaría demasiada atención sobre sus dichos, que de otro modo pasarán desapercibidos.
  8. Lo previsible de tu vida te reserva sorpresas desagradables para las que no te descubres preparado, aunque estaban a la vista de cualquiera que te observara objetivamente un par de minutos. Ese tiempo no te lo concediste.
  9. Avatar de burócratas: ¿qué otra huella dejarían de su paso por el mundo, que el registro cotidiano de las entradas y salidas? Pedirles más, es un abuso.
  10. Te miras en el espejo como quien trata de descifrar el mapa de un territorio que sigue inexplorado. Aunque parezca sin obstáculos, ¿qué te oculta?

    Saul Steinberg: Dibujo

  11. Desde hace tiempo dejas de mirar el espejo. Sobrevivir no es imposible, siempre y cuando evites compararte con quien fuiste y postergues el cálculo de quien (a pesar de tus deseos) te queda por ser.
  12. Evitas recordar tu vida, con la destreza de quien se ha entrenado para efectuar esa tarea, porque los momentos de felicidad se confunden en la penumbra y solo quedan mejor iluminadas las frustraciones.
  13. Te mueves en la oscuridad como si supieras hacia dónde vas. Tomas decisiones meditadas, con la incertidumbre de quien dejó de confiar en su omnisapiencia juvenil.
  14. Desde hace tiempo dejaste de pensar en el futuro. Al comenzar a anotar esta idea, desconocías el final, pero si no la hubieras anotado, el final no existiría.
  15. De no haberte despedido por adelantado de casi todas las cosas que alguna vez te importaron, ¿dónde estarías hoy? Tal vez te sentirías más feliz, elaborando proyectos, aunque de todos modos carecieras de futuro.
  16. Apuestas a que sobrevivirás el próximo desengaño, porque lo has hecho tantas veces que ni llevas la cuenta, pero ¿qué no darías por evitarlo?

    René Magritte: Clarividencia

  17. Las decisiones comprometen. A veces, no puedes eludirlas. Con mayor frecuencia, las precipitas, porque quieres conocer, como en las novelas policiales, cuál puede ser el desenlace.
  18. Cada vez que tomaste decisiones, creíste hacer lo que debías, incluso cuando contrariabas tu enconada voluntad de hacer lo contrario.
  19. De no haberte negado a eternizar el duelo por cada uno de tus proyectos abortados, ¿qué sería hoy de ti? Dudo que estuvieras vivo.
  20. Avatar de enamorados: se imaginan eternos, aunque el desapego espere a la vuelta de la esquina. Van a engañarse cada vez, como si fuera la primera.
  21. Las desilusiones hubieran debido arruinar tu disfrute de la vida y de acuerdo a las evidencias, no lo consiguieron del todo. El error de cálculo que permitía el autoengaño, sobrevivió, aunque esté maltrecho.
  22. Puedes imaginar personajes en sus propias circunstancias, que no te cuesta describir, como si fueras testigo privilegiado de su vida imaginaria, pero no puedes imaginarte en otras circunstancias que no sean las tuyas.
  23. ¿Tienes pasta de héroe, de genio, de conductor? La experiencia te obliga a reconocer que no. ¿Tienes pasta de cruel, de cobarde, de infame? Tú decidiste que no lo aceptarías.
  24. Cuando te agreden, no te ofenden por mucho rato. Lo esperabas con impaciencia. Te hubieran defraudado más de lo aceptable, si te hubieran respetado.
  25. Si no te piden disculpas por haberte agredido, te darán la excusa perfecta para ser tan implacable con tus adversarios, como no sospechabas que te fuera posible.

Lee el resto de esta entrada »


El reino de los delirantes

12 enero 2017

Una adivinanza, envuelta en un misterio, en el interior de un enigma, pero tal vez existe una llave. (Winston Churchill)

Laberinto vegetal

Laberinto vegetal

  1. La realidad puede resultar intolerable. Cuando se lo advierte, no quedan muchos caminos: o bien se intenta cambiarla, una tarea fatigosa y no pocas veces condenada al fracaso; o bien se propone sustituirla de un día para el otro, mediante algún procedimiento demasiado sencillo para ser creíble, suponiendo que ningún obstáculo se opondrá nunca a la voluntad del delirante.
  2. Vencer o morir es la consigna de los delirantes. Si por casualidad vencieran, comenzarían sus problemas, porque no han pensado qué puede haber más allá. Morir, en cambio, contiene la promesa de convertirlos en modelo perpetuo de sus seguidores (y si eso no se diera, el alivio de no sufrir el desengaño).
  3. La fascinación de su propia muerte los deslumbra. Se ven a sí mismos como protagonistas de un solemne funeral, que al ponerlos fuera de cualquier cuestionamiento, los purgará del error de haber vivido.
  4. No hay delirio que programe el resto de una vida. Solo se trata de organizar la ceremonia de la propia muerte, sin reconocerlo, pero al mismo tiempo como si no hubiera otra salida.
  5. Buscan la perdición y por eso no es casual que la encuentren. Lo peor es que tarden en obtener el final que buscan, porque en tal caso comienzan a sentirse invencibles y cosechar prosélitos.

    René Magritte: Los amantes

    René Magritte: Los amantes

  6. No aceptan la soledad. Necesitan ser oídos en absoluto silencio por los incautos. Necesitan que los obedezcan, para confirmar que son los únicos padres, dueños y proxenetas de la verdad.
  7. Equivocarse no figura sus planes. Retractarse, menos aún. Viven en un eterno desafío final, que para su decepción no llega tan pronto como lo imaginaron y los obliga a afrontar la repetida humillación de sobrevivir.
  8. Se aferran al error inocultable, como el náufrago se aferra a cualquier objeto que flote en el vasto océano, aunque no lo conduzca a ninguna parte.
  9. Desde hace tiempo, tienen el mundo en sus manos. Llegaron a convencerse de que su fantasía es demasiado real para que valga la pena alimentar dudas, y si no lo proclaman a gritos, es para que nadie los contradiga.
  10. Siempre ha sido fácil corromperlos, siempre y cuando la negociación ocurra sin testigos, discretamente, para no comprometerlos en un acuerdo que no podrían justificar.
  11. Se juntan dos creyentes en una falacia y para ellos todo comienza a volverse tan real como lo confirma la fe del otro. Pueden continuar ciegos y sordos a las evidencias. Nada une más a la gente que el error.

    Salvador Dalí: Cines que reflejan como elefantes

    Salvador Dalí: Cisnes que reflejan como elefantes

  12. Uno tiene que ser capaz de engañarse a sí mismo, antes de dedicarse a engañar a los demás. Cuando el circuito se completa, y el delirante ha contagiado su error ¿cómo desandarlo?
  13. Si solo yo estuviera equivocado, no sería difícil reconocerlo. Cuando varios compartimos el error, comenzamos a consideraremos dueños de la verdad y tratamos de imponerla.
  14. La hermandad en el error evidente, suele ser más fuerte que compartir la verdad, porque la verdad solo se atisba, parcial, insatisfactoria, contaminada por la duda y enfrenta a los buscadores.
  15. No hay convicción más firme que la de quien concede una confianza ilimitada a sus propias intuiciones. Si alguien se atreve a cuestionarlas, tendrá que atenerse a la justa ira de quien no echa por la borda sus errores.
  16. El delirante siempre sabe quién es, sobre todo cuando no se encuentra en condiciones de demostrarlo. El sensato se pregunta quién es, incluso cuando las evidencias repetidamente se lo informan.
  17. Recalcitratante, vive para la reiteración de un discurso previsible que lo aísla y si ya no encuentra detractores, es porque tampoco lo toman en cuenta.
  18. Si se desprendiera de sus errores insostenibles, teme quedar expuesto a una verdad que considera peor que la muerte, porque lo obligaría a comenzar de nuevo y sobre otras bases, cada uno de sus proyectos.
  19. Hay quienes se desprenden del error que sostuvieron con alivio, como quien se libera de ropas que impedían moverse. Hay quienes lo sienten como una mutilación, que los priva de funciones sin las cuales la vida pierde sentido.
  20. Tienen aspecto humano, pero desde sus privilegiados sitiales ellos están convencidos de su naturaleza divina, que los pone por encima del común de los mortales y les otorga una invulnerabilidad que los salva de caer en pánico.

Lee el resto de esta entrada »


Arando en el mar

30 octubre 2016

La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia. (Sócrates)

Laberinto vegetal

Laberinto vegetal

  1. Hemos arado en el mar, se lamenta Simón Bolívar cuando el final de su vida se acerca. ¿No es acaso una hazaña haberse atrevido a fracasar?
  2. El riesgo de fallar no le quita el sueño a quien nada intenta. Solo sufre la desazón de no haberse atrevido.
  3. Durante años me vi como alguien que avanzaba a tientas, hallándole sentido a la sinrazón que iba descubriendo. Solo por esa incapacidad para orientarme puedo darme el lujo de estar aquí, en lugar de haber muerto.
  4. ¿Hay algo más estúpido para el resto del mundo, que el optimismo que puede alentar uno? A pesar de lo anterior, ¿hay algo más necesario? No es cosa de ver demasiado en perspectiva, porque eso abruma.
  5. Suelo aprender por mi cuenta; lo hice durante la mayor parte de mi vida, en ocasiones gracias a mis maestros y en otras a pesar ellos.
  6. Aprender es una decisión que sin duda no facilita demasiado mi existencia, pero me confirma en la convicción de que lo aprendido es mío, aunque lo tome prestado.
  7. Arriesgarse a investigar tiene su precio. El solo mencionarlo disuade a más de uno, impidiéndole ver la recompensa y sobre todo el disfrute del proceso, cuando nadie sabe aún si se habrá de ganar o perder.

    Jean Michel Folon: ilustración

    Jean Michel Folon: ilustración

  8. Hay quienes disfrutan la seguridad de lo que saben, por insuficiente que sea. Hay quienes se sienten estimulados por aquello que todavía ignoran, apostando a que si se empeñan, puede ser que antes o después dejará de resultarles ajeno.
  9. Perder el tiempo buscando conocimientos, no puede compararse con el proyecto de vida de aquellos que solo esperan divertirse, como si la vida fuera un empleo burocrático que deben sobrellevar, por no hallar nada mejor.
  10. ¡Explora el mundo y también los libros! No es imposible que te pierdas mil veces, ¿pero acaso hubiera sido más satisfactorio limitarte al mezquino territorio de lo que conocías?
  11. No te conformes con lo que das por aprendido. Piensa en lo que te falta por aprender. Aquello que te pertenece hoy, no es suficiente.
  12. Das por descontado tu condición de ignorante, y a continuación te dedicas a buscar la manera de salir de ese estado, a sabiendas de que nunca llegarás a conseguirlo del todo.
  13. La investigación puede ser mal vista. Probablemente se demuestre que fue una pérdida de tiempo. La confusión que se intenta disipar exige internarse en ella sin temores. Eso basta para hacer retroceder a más de uno, que preferiría emplear su vida en algo finalmente más riesgoso: no hacer nada.
  14. Si te preguntan por qué investigas, lo más probable es que no tengas una respuesta satisfactoria. Si te preguntan por qué respiras, tampoco.

    Jan Lenica: Collage

    Jan Lenica: Collage

  15. Aquellos que desconocen los placeres del sexo, no pueden sustituirlos por las descripciones que suministran quienes los han experimentado. Los placeres de la investigación resultan inconcebibles para quienes no se arriesgan a emprenderla.
  16. Los poderosos conciben a la investigación como algo sin mayor sentido para su visión pragmática del mundo. Ellos se dan por satisfechos con lo poco que aprendieron hace tiempo y estiman sobre todo lo que ya olvidaron.
  17. Al investigar, no tratas de confirmar lo que ya sabías y no requiere ser cuestionado, sino explorar aquello que a todas luces todavía ignoras, en la confianza de que tarde o temprano algo habrás de aprender algo, que mal que te pese, tal vez no confirme tus expectativas.
  18. Irresistible placer de investigar un tema que te revela poco a poco su complejidad y tus errores de cálculo, pero que también entrega sus insospechadas conexiones y promete nuevos desarrollos, a medida que insistes en la búsqueda.
  19. Al estudiar, espera que su maestro le deje espacio para encontrar su propio camino, incluso a pesar de su autoridad, en el caso de que se la reconozca.
  20. Al enseñar, espera que su estudiante descubra por sí mismo su propio camino, incluso a pesar de la opinión del maestro, cuando por cualquier motivo no puede hacerlo con su ayuda.
  21. ¡Qué bueno es conquistar alguna certeza, después de haberse esforzado por obtenerla! Dicho lo anterior, ¡qué poco dura!
  22. Según Arquímedes, basta encontrar un punto de apoyo para mover el mundo. Solo se trata de una metáfora, pero quienes acaparan el poder lo han tomado en serio y niegan cualquier intento de alcanzar ese punto imaginario.

    Saul Steinberg: Dibujo

    Saul Steinberg: Dibujo

  23. Hay quienes disfrutan la reducción de aquello que ignoraban, como un estímulo para seguir buscando. Hay quienes defienden la continuidad de la ignorancia, como si su vida dependiera de ello. El conflicto entre las dos posturas es inevitable. El resultado, imprevisible.
  24. Odiaba investigar, tal como odiaba emprender cualquier tarea que lo obligue a trabajar efectivamente, equivocándose más de una vez y rectificando el rumbo, cuando se había acostumbrado a vivir como parásito o víctima, siguiendo la dirección que otros le imponían.
  25. Llega el día que tus energías se agotan y otro en el que estés muerto. Solo entonces dejas de buscarle sentido al caos del mundo. Mientras llega ese momento, no tienes por qué dar ese final como inevitable.

Lee el resto de esta entrada »


Provisorio sentido de las cosas

4 febrero 2016
Georg Lichtenberg

Georg Lichtenberg

Sin mi íntimo convencimiento, todo el honor, la dicha y el beneplácito del mundo no conseguirán ponerme contento, y cuando lo estoy por propia convicción, ni el juicio del mundo entero podrá arruinarme este placer. (Georg Lichtenberg)

  1. Después de tantos años, si algo permanece vigente de lo que pudiste ser, es la curiosidad. No fue suficiente para llegar a cosechar nada concreto, debes reconocerlo. Pero de no haber existido la curiosidad, ni siquiera la conciencia de tu fracaso hubiera sido posible.
  2. Reconcíliate con tus límites, después de haberlos descubierto. A continuación, vuelve a exigir de ti lo que otros consideraron imposible.
  3. La vida es un milagro (se crea o no en milagros). Si se lo acepta, no por ello resulta más controlable, ni tampoco más fácil de entender.
  4. ¿Acaso hay una derrota más humillante que la planteada por la propia muerte? En buena hora tienes alguna conciencia de ella, porque de otro modo no disfrutarías de lo poco que obtuviste en vida, con suficiente intensidad.
  5. ¡Puede resultar tan improbable la rutina de amanecer sin novedades un día tras otro! El resto de la jornada no es mucho más fácil de encarar, pero entre tanto uno se deja llevar por el optimismo (o la inercia) reinante sobre la convicción de que todo seguirá igual, sin preguntarse si eso es justo o no, si es posible o solo una sueño estúpido.
  6. No se vive por segunda o tercera vez las mismas oportunidades, pero si aprendemos la lección que brinda la memoria, aquello que nos resta no se vivirá del mismo modo.

    Danza macabra: grabado medieval

    Danza macabra: grabado medieval

  7. La vida tiende a ser un subproducto del azar, que probablemente no genera nada que valga la pena conservar. Aceptado eso, te dedicas a utilizar los desechos que te tocaron en suerte.
  8. Reciclas lo mejor y lo peor de las generaciones que te precedieron, gracias al olvido que te libra del horror de tener plena conciencia de no avanzar un paso.
  9. Si algo nuevo aportas a la sucesión anónima de aquellos que te precedieron, es la conciencia de no ser uno más, luchando contra parecidos obstáculos, desaprovechando quizás diferentes oportunidades. ¿Quién te asegura, sin embargo, que esta conciencia no llegó más de una vez antes y el pudor hizo que otros la callaran?
  10. Difícilmente la vida coincide con las expectativas que cada uno de nosotros hace, por lo que aprender a ser defraudado por las circunstancias, debería ser un tema de los programas escolares. Cuando las expectativas son sobrepasadas, en cambio, nada resulta más fácil de aceptar.
  11. Los viejos suelen callar lo que aprendieron, tal vez para esconder que una convicción como esa llega cuando es demasiado tarde para utilizarla en su propia vida y ningún joven está dispuesto a escucharlos.
  12. En líneas generales, sé bastante bien lo que me espera, y dado que a nadie más concierne, he decidido callar. No sé en cambio cómo he de responder, cuando me vea obligado a ponerlo en práctica.
  13. Hasta el dolor más intenso, un día se desvanece (en ocasiones, gracias a la muerte de quien lo sufría). Todo en el dolor se define como esperanza de la brevedad.abrazo
  14. Hay días felices, en los que todo se da sin esfuerzo, y días en los que tratas de hallar sentido al absurdo, que parece haberse apoderado del universo.
  15. No aceptas que por cansancio todo llegue a darte igual. En el peor de los casos, te dices, no has logrado aún encontrarle sentido a los contratiempos que te abruman. En el mejor, disfrutas la oportunidad de crecer a expensas de viejas convicciones que se revelaron erradas.
  16. Tarde o temprano uno pierde la última batalla y muere, como correspondía. Toda la diferencia entre ser un héroe y ser un cobarde proviene de cuánto demores en darte por vencido.
  17. La determinación del suicida es tan sólida, que te preguntas por qué tratarás de detenerlo. En ese momento piensas en tu dolor, no en el suyo.
  18. ¡Mueres tantas veces en el curso de la única vida que te concedieron! La convicción de lo anterior no quita que trates de no impacientarte por agotar la última alternativa.
  19. Cuando uno siente que vive plenamente, en realidad está olvidando algo fundamental: que la felicidad no puede ser eterna y habrá de morir un día, pero ¿qué importa, mientras tanto, si alguna vez la felicidad nos toca?apreton manos
  20. Por un momento, los planetas parecieron alinearse y todo se volvió coherente, para tu disfrute de un mecanismo que suele dar la impresión de haber estado esperando ese ordenamiento, que no tarda en desmoronarse, cuando continúas observando. Hasta ahí llegó el azar afortunado que disfrutabas. ¿Acaso esperas más? Reclámale a Dios cuando lo encuentres.
  21. Esta que ya pasó, mal que te pese, fue toda la armonía que esperabas disfrutar en el curso de tu vida. Más no hay, aunque la consideres poca y reclames que debiste recibir más. Si por casualidad se repite la ocasión, que no te tome distraído, porque te consta: la felicidad nunca dura demasiado.

Lee el resto de esta entrada »


Echarse a la bartola

14 octubre 2015
  1. Los héroes que resistieron la tentación de entregarse a la corriente de la mediocridad, suelen estar reconocidos en monumentos. Cuando los miras, como parte del paisaje urbano, te convences de que no significan demasiado para nadie, ya son demasiados en tan poco espacio y por lo tanto no queda ningún lugar disponible para ti.bandera blanca
  2. ¿Experimentaste alguna vez el vértigo de no saber quién eras, ni menos aún qué estabas haciendo en este mundo? Lo más probable fue que estuvieras desorientado, pero la convicción que pronto se impuso, fue que no habías perdido el control de tus actos. Gracias a un engaño tan fácil de advertir como ese, continúas con vida.
  3. Botarse a disfrutar lo que ya tienes, mientras lo tengas, sin pensar demasiado en el pasado o el futuro, es un programa que desborda cualquier visión razonable del mundo, para suministrarte asco y nostalgia combinados.
  4. La torpeza y la falta de análisis, establecen una alianza mortal. Si de acuerdo a las evidencia uno es torpe, mantenerse atento puede salvarlo de cometer errores más graves. Si se convence de que por cualquier motivo dejó de serlo, está perdido.
  5. Paso a paso, dejándose estar, cada uno llega a la perdición que le está reservada. No es un desenlace inevitable, pero si el proceso es visto en retrospectiva, no cuesta advertir que tenazmente se la buscó.

    Negociación

    Negociación

  6. Cuando alguien apenas inicia la vida, rendirse ante el primer obstáculo que encuentra no es una decisión prematura, sino un gesto suicida.
  7. Hay una felicidad difícil de explicar cuando uno fracasa y no por eso se rinde, a pesar de que no sabe muy bien qué hará a continuación. En esos momentos, que no son tantos, sin duda está vivo.
  8. Trabajaste con empecinamiento, aunque no siempre con eficacia, durante una larga vida. Te preguntas: ¿no habrá llegado la hora de descansar? Debería ser un proyecto prometedor y sin embargo suena amenazante. Por eso te resistes.
  9. Apartarse de lo que fue el objetivo dominante de tu vida, cambiar de rumbo, o al menos detenerte, quedar a la espera de lo que todavía no sabes. Apenas lo piensas, esas opciones que hasta ayer hubieran sido vistas como un despropósito, hoy adviertes que no te cuesta aceptarlas.
  10. Inmolarse puede ser una buena idea para un poema, o una ópera que nadie se tomará nunca demasiado en serio. Pretender ponerla en práctica, suele ser un despropósito.
  11. Sobrevivir no necesita justificación. Suele ser una tarea difícil y requiere demasiadas habilidades para que no se arruine. Por eso, de vez en cuando llega la duda: ¿valdrá siempre la pena?
  12. Hay momentos en los que todo te da lo mismo. Como después te arrepentirás y lo estás viendo, tratas de demorar la entrega hasta que sea realmente el final.

    John SIngle Sargent: John Singer Sargent: Group with Parasols

    John Singer Sargent: Group with Parasols

  13. Llegó la hora de descansar. ¿Por qué no vas a rendirte? Lo estás decidiendo tú, en todo caso. Nadie te obliga, fuera de tu reserva de energías, que se agotaron hace tiempo y no aceptan ser desatendidas.
  14. Desde hace tiempo tu cuerpo te viene diciendo que es hora de descansar. Lo has ido postergado con diferentes excusas o sin ellas. Ignoraste los únicos reclamos que debían ser tomados en cuenta, no sabes si a la espera de alguna condecoración que no habrá de llegarte, ni dejaría de parecerte una burla cruel, si por un error inexplicable te fuera entregada.
  15. Rendirte no es una decisión demasiado libre en tu caso. No das para mucho más, tienes que reconocerlo. Con toda seguridad, no has completado todo lo que planeaste hacer, pero en todo caso pudo ser porque esperaste demasiado de ti. Aunque la decepción duela, era inevitable.
  16. Todavía no te ha llegado el turno de salir de la escena, pero si lo piensas mejor, quedar fuera para siempre es el definitivo descanso. Conviene prepararse para la salida, porque después resultará tarde.

    Fernando Botero: La siesta

    Fernando Botero: La siesta

  17. Después de una larga vida, la muerte debería ser tan esperada y placentera como entregarse a una siesta. ¿Qué no habrá retorno? Si dejas tus asuntos en orden, o si al menos te resignas al despelote, más te importará que no se demore demasiado.
  18. ¡Por Dios! No te preocupes tanto por el futuro, que descuides justamente lo que está pasando ahora. Hagas lo que hagas, en el futuro todo dará lo mismo.
  19. Tus denodados esfuerzos por dejar una marca que no te humille en el futuro, no pasan de ser una misión absurda que te planteaste sin que nadie te lo pidiera.
  20. ¿Acaso en el futuro te recordarán con afecto o desprecio? ¿A quién le importa? Si te acusan de algo, no estarás presente para defenderte. Si te elogian, tampoco. Y si por una eventualidad más que improbable te enteras desde el otro mundo, considerarás que todo lo que se dice de ti es irrelevante. ¿Qué apuestas?

Lee el resto de esta entrada »


Dejarse llevar

18 julio 2015
Pieterr Brueghel: Parábola de los ciegos

Pieterr Brueghel: Parábola de los ciegos

Do not go gentle into that good night, / Old age should burn and rave at close of day; / Rage, rage against the dying of the light. / Though wise men at their end know dark is right, / Because their words had forked no lightning they / Do not go gente into that good night. (Dylan Thomas)

  1. Dejarte llevar hacia la muerte, tal como son conducidas las ovejas al redil: es una imagen armoniosa para las ovejas, odiosa para un ser humano. ¿No deberías reclamar algo mejor, aunque a la larga no tengas mayor chance de conseguirlo y a la corta solo sufras más que si optaras por entregarte.
  2. El recuerdo de haberse dejado llevar, puede ser en ciertos casos placentero y en otros repulsivo. En realidad, no es cosa de abandonarse a no importa qué, sin pensar primero en mejores alternativas.
  3. Dejarte llevar, miserable y no obstante satisfecho de que al menos no sufres más que el resto de aquellos, que desde hace mucho se resignaron a sufrir.
  4. Lejano parece el tiempo en que te indignaba saber de que a pesar de su dormido potencial, tantos oprimidos no se rebelaban. Hoy entiendes su inacción, porque eres uno más de ellos.
  5. Dejarse llevar puede ser visto como un deporte: después de todo ¿qué pasará si algo le sale mal a quien se abandona?
  6. Al dejarte llevar, la vida no tarda en revelarse como un juego con reglas, pero sin sentido. Cuando algo falla, simplemente se reinicia, sin duelo ni aprendizaje. Ahí no ha pasado nada.
  7. ¡Entrégate! En lo posible, sin pensarlo dos veces, porque si lo advierten, te cobrarán la falta de convicción.

    Orson Welles: Yhe Lady from Shanghay

    Orson Welles: Yhe Lady from Shanghay

  8. Dejarse llevar es una decisión mil veces más firme que hacerse responsable de sus propios actos. Cualquier cosa parece preferible, antes que el inhumano esfuerzo de tomar decisiones y responsabilizarse.
  9. Dejarse llevar suele ser una orden. ¡Ay de aquel que deje ver su intención de analizar la experiencia! No se necesita más para designarlo como un peligro para el disfrute del resto, aquellos que dócilmente se dejan llevar hacia donde no saben, ni por qué, con tal de no hacerse problemas.
  10. Renuncia a cualquier intento de controlar su vida. Quiere que alguien (poco importa quién, ni con qué intenciones) lo sustituya en esa tarea que se le ha vuelto insoportable. Dadas sus expectativas, no tardará en hallar a quien lo crucifique.
  11. Dejarse llevar es hoy una moda Tratar de controlar lo que se pueda de la propia existencia, es algo que hace tiempo dejó de usarse. Te expones a verte ridículo, si te empeñas en ir contra la corriente.
  12. Dejarse llevar puede convertirse en una religión. Si abandonas cualquier rebeldía para entregarte a impulsos que vienen de no importa dónde y te conducen a no importa qué, tienes el eterno bienestar asegurado, por atroz que le parezca al resto del mundo.
  13. Créase o no, dejarse llevar es una visión del mundo. En el pasado te diste de cabeza contra los muros, tantas veces que hoy das por descontado el inevitable fracaso. Para llegar a ese punto que no atinas a evitar, te dejas llevar.ciegos
  14. Dejarse llevar por un estilo de vida plausible, aunque mezquino, que puedes verlo alrededor, allí donde miras. Nada funciona demasiado bien de ese modo, pero tampoco se plantea otra idea mejor. En tal caso, ¿vas a resistirte? La soledad puede aterrarte demasiado.
  15. Dejarte llevar por las ideas que hasta hace mucho condenabas. En tu camino a Damasco, viste la luz o te resignaste a la oscuridad, como si no te quedaran otras alternativas que el asombro.
  16. Dejarse llevar es una consigna oficializada: ¡basta de organizar una resistencia condenada al fracaso, que solo estorba los planes de quienes te controlan! Aquel que no abandone por las buenas su capacidad de decidir, lo pasará bastante mal. ¿Qué cuesta mostrarse razonable? No se trata de una amenaza, sino del propio bien de los involucrados.
  17. Dejarte llevar es olvidar que en otros momentos adoptaste decisiones riesgosas, que experimentaste victorias y fracasos, pero en todos los casos fuiste tú quien lo intentó, no la manada en la que hoy te incluyes.
  18. Dejarse llevar, como en los bailes tradicionales, donde el hombre conduce a la mujer y la mujer se entrega dócilmente, porque no le quedan alternativas de bailar sola. En cuanto a la posibilidad de que ella conduzca a su pareja masculina, sería simplemente humillarla y ganarse el eterno resentimiento de él.
  19. Dejarte llevar, convencido de que cualquier intento de hacer otra cosa será derrotado. Entregarte sin pelea ni negociación. No eres el primero, ni el último. ¿Te asombra que algunos te miren con menos pena que asco?
  20. Dejarte llevar por la corrupción. Si la contemplas desde fuera, hiede al punto de cortar la respiración, pero si te abandonas a la corriente, como te prometen los corruptos, después de un rato el olfato dejará de impedir que disfrutes la compañía.
  21. Dejarte llevar por un tiempo, en la confianza de que te animarás a rebelarte en el futuro. ¿Puede haber un consuelo más imbécil?
  22. Dejarse llevar ahora, para obtener algo a cambio en el futuro. ¿Qué esperas ganar? ¿El aplauso? ¿Una disminución de la carga que te reservaron? Más probable es que te hayan reservado un tormento vitalicio.

Lee el resto de esta entrada »