Preguntas incómodas, respuestas pendientes

  1. Quien aprende a callar, controla su discurso. ¿Seremos capaces de resignarnos a no decir nada, cuando descubrimos que no tenemos nada que decir?

    Edward Hopper: Sea Watchers

    Edward Hopper: Sea Watchers

  2. Necesita montarse en un pedestal. Quizás sea para ver qué pasa alrededor, pero una vez arriba ¿quién lo invita a espetarnos un discurso?
  3. En otras circunstancias callaría, pero al haber testigos se siente obligado a hablar más de lo necesario, para no desdibujar el rol decisivo que pretende ocupar. ¿Debería tener algo que decir?
  4. Agotó los temas de conversación que había preparado, como agotó la paciencia de los interlocutores al repetirlos. ¿Qué nuevas humillaciones le reserva el futuro, después de los bostezos que cosechó? Ya no le quedan fuerzas para otra cosa que permanecer donde está y recibirlas.
  5. Quiere dar cuenta al mundo de su desequilibrada pero inefable existencia. Solo eso le importa. ¿Por qué supone que habrá de conmover con apenas eso?
  6. Vive para exigir la protección de medio mundo, después de habernos convertido en testigos de su calvario. ¿Cómo puede alguien cargar en su conciencia con la responsabilidad de no sufrir tanto?
  7. Se arrellana en su dolor, lo mismo da si es cierto o falso, como quien disfruta un privilegio que nadie se atreverá a disputarle. ¿Conseguirá mantenerlo vigente, si prolonga la exhibición? Con el tiempo, hasta la piedad se desgasta, como sucede con el enojo.
  8. Tiene como proyecto único el endiosamiento de su persona. Debe sobrevivir mientras tanto, no importando gracias a qué precio pagado por el resto del mundo. ¿Cómo extrañarse de que más de uno piense en eliminarlo?

    Edward Hopper; Pintura

    Edward Hopper; Pintura

  9. ¿Quién llega al mundo con la certeza de tener un objetivo? Casi nadie. Si eso le ocurre, nada le asegura que sabe realmente hacia dónde se ha encaminado.
  10. ¿Alguien está obligado a concebir el universo más allá de su propio ombligo? Poco importa que no se pretenda más, con tal que no me obliguen a seguirlos en su miopía.
  11. Vive recibiendo mensajes vacíos, emitiendo mensajes vacíos. ¿Qué satisfacción encuentra en el intercambio de lo que no le confirma su soledad, sino la sumisión al sinsentido?
  12. Entérate ya. ¿Por qué deberíamos confiar en alguien que no parece tener dudas respecto de sí mismo?
  13. No todas las puertas se encuentran abiertas. ¿Por qué deberíamos aceptar a quienes no están dispuestos a aceptarnos?
  14. El horror de Babel es la imposibilidad de recuperar el silencio que alguna vez nos atemorizó. ¿Cómo se ha llegado a una situación tal, que la vecindad humana, por necesaria que sea para salir adelante, se haya vuelto odiosa?
  15. En este coro de sordos, ¿hay alguna voz que valga la pena oír? Si la hubiera, ¿cómo enterarse de lo que dice, en medio del ruido que se ha impuesto?
  16. No nos ve, no nos mira nunca, pero nos concedió la opción de existir fuera de su imaginación. ¿Acaso toma nuestra distancia como aprobación y espera que lo acompañemos en sus errores?
  17. Los amigos nunca pueden ser demasiados, probablemente ninguno para siempre, mientras los enemigos se multiplican en su imaginación. ¿Logrará diferenciar sus temores de la realidad, cuando está decidido a ofrecerse como víctima a sus fantasmas?
  18. No se conforma con sus limitaciones inocultables, pero exige que por ningún motivo nadie las iguales ni supere. ¿Cómo extrañarse de que viva agrediendo a quien se le acerque, tras haberse convencido de que debe defenderse?

    Edward Hopper: Room in New York

    Edward Hopper: Room in New York

  19. ¿Se conformarán con dejar un rastro de proyectos irrelevantes en este mundo? No, se dedicarán con entusiasmo a impedir que nadie más pueda hacer algo distinto.
  20. Experimentar de vez en cuando el vacío no está mal. Solo parece ser una etapa de recarga de sentido. ¿Realmente lo buscas o has desistido de hallarlo hace tiempo?
  21. Quizás no seamos tus adversarios, pero tampoco tus pacientes interlocutores. Si no nos tomas en cuenta, ¿deberíamos hablar contigo?
  22. No creo que sea exigir demasiado. ¿Por qué someterse a las decisiones de aquellos que no se toman el trabajo de considerar nuestras decisiones?
  23. Nada pasa. Realmente nada promete pasar. ¿Hasta cuándo? Te hundes en la esperanza de que tu entrega al sinsentido no tarde en devolverte a la luz, porque habitualmente se impone la inercia de permanecer vivo.
  24. Tienes que darle algún sentido a tu vida, y en lo posible no cualquier sentido. ¿Te conformarás con permanecer en este mundo por simple inercia, mientras alguien no decida barrerte de una vez por todas?

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