Pésimos consejos

Quino: Mafalda

Quino: Mafalda

Lo preocupante no es la perversidad de los malos, sino la indiferencia de los buenos. (Martin Luther King)

  1. Si negocias, vas a salir perdiendo. Si dialogas, te comprometerás. Tal vez la soledad sea mala consejera, pero si te abres demasiado o tan solo un poco, ¿puedes imaginar qué quedará de lo que crees fundamental de tu vida?
  2. Olvida sin demasiada carga de conciencia los favores que recibiste. De todos modos, aunque los recuerdes a cada rato, lo más probable es que te los estén cobrando.
  3. No tomes demasiado en cuenta las enseñanzas del pasado, por respetables que pretendan ser, porque te sentirás atado de pies y manos a un cementerio de verdades, que como la ropa y la música, simplemente pasan de moda.
  4. Convéncete de que cuando tú llegaste al mundo, comenzó una nueva era, en la que reina tal confusión, que puedes hacer creer a casi todos, que no le debes nada a nadie.
  5. No hay nada más imbécil que arruinarse la vida preparándose para las grandes responsabilidades, mientras se dejan pasar las oportunidades de pasar un buen rato. La espontaneidad, en cambio, resulta más atractiva, aunque sus frutos pierdan vigencia de inmediato.
  6. Vales tanto como a ti te consta que vales. ¿Alguien puede conocerte mejor de lo que tú te conoces? Cuando los demás no se dan por enterados de lo que se pierden al no apreciarte, te dirás que peor para ellos. Tú les ofreciste la oportunidad y no vas a negociar con miopes.Edward Hopper: Sea Watchers
  7. Si envidias la buena suerte de alguien, no te sientas inferior, ni te acuses de no haberte esforzado lo suficiente, ni te preocupes de emularlo. Si no puedes evitar ese dolor, di que lo admiras y nadie puede merecer más que él, todo lo que ha obtenido no importa cómo. A veces, no hace falta mucho más, para sembrar sospechas.
  8. Aunque lo necesites, no pidas consejos. Nadie con dos dedos de frente revela cuáles son sus íntimas debilidades, ni tampoco sus fortalezas mejor probadas, porque al hacerlo convoca inevitablemente a sus peores enemigos.
  9. No pidas consejos. Tú sabes que por descuido o amor propio, no habrás de seguirlos.
  10. No pidas consejos. Si alguien te los ofrece, descubrirás inmediatamente que dejas de confiar en su ayuda, para preguntarte qué se oculta detrás de su aparente buena voluntad.
  11. No te esfuerces demasiado por ser feliz, si no quieres convertir cualquier actividad placentera en trabajos forzados que terminarán por hastiarte.René Magritte: Pintura
  12. No seas demasiado sincero con tus colegas. En lugar de aumentar su confianza en tu desempeño, los convertirás en tus enemigos, porque a partir de tus declaraciones, ellos estarán en condiciones de prever tus movimientos y lo más probable es que usen esos datos para perjudicarte.
  13. Anuncia detalladamente lo que harás. Luego, olvida los compromisos. Alguien que se cree atado a las promesas que se le escaparon por descuido, vive (no por mucho tiempo) en un cepo que armó con sus propias manos.
  14. Deslumbra a tus evaluadores para que te acepten. A continuación, despreocúpate. Lo más probable es que no te hayan prestado suficiente atención como para pedirte cuenta.
  15. Alimenta la ilusión de que todos viven en el mejor de los mundos posibles, pero en ningún caso te la creas, porque en ese caso estarás perdido.
  16. Ojala me sintiera capaz de aconsejarte respecto de aquellos que detentan el poder. Si te dijera que los halagues, solo aumentarías tu sometimiento. Si te pidiera que te vuelvas impenetrable a su mirada, alimentarás su habitual desconfianza. Si te alentara a que te rebeles, encontrarás que solo eso esperaban de ti para descabezarte. Nada bueno puede esperarse de ellos. No te distraigas.
  17. Olvida lo antes posible, todos los favores que recibiste o los compromisos de la gratitud impedirán que tomes ninguna decisión oportuna. Para volar, uno arroja cualquier cosa que considere un lastre.
  18. ¿Tienes principios? ¡No me digas! Déjalos de lado, mientras no te toque vanagloriarte de ellos delante de incautos. Los principios son el estorbo más absurdo que pueda imaginarse, para quienes pretenden asegurarse un lugar en este mundo.
  19. Respeta de manera ostensible las jerarquías que te observan. De ese modo te aseguras de que allí te presten la debida atención cuando te llegue el turno de solicitar sus favores.
  20. Olvida las afrentas que recibiste a lo largo de tu vida y con toda seguridad son muchas. Cuando te hagan sufrir injustamente, convéncete de que no hay tanto lugar en tu memoria para archivarlas demasiado tiempo. Más aún, que no te alcanzará la vida para responderlas.
  21. Revisa en detalle cada una de las afrentas grandes y pequeñas que acumula tu memoria. No hay mejor forma de atarse a lo que probablemente ya no existe y debería pudrirse en el olvido.

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