Animus jocandi: regreso a la vida absurda

Ludwig Wittgenstein

Ludwig Wittgenstein

Lo que se deja expresar, debe ser dicho en forma clara; sobre lo que no se puede hablar, es mejor callar. (Ludwig Wittgenstein)

  1. Dolorosa carencia de sentido que exhibe la realidad, en alguna de las tantas celebraciones colectivas. No hay que buscar demasiado para encontrar el generalizado dolor que encubre el acuerdo de divertirse en compañía.
  2. Divertirse, olvidar que la vida reclama algún sentido para que uno la tolere, abandonarse al vértigo de no pensar: tal es el proyecto que se ofrece como si no hubiera alternativas. ¿Quién se atreve a rechazar la oportunidad sin tener que dar detallas explicaciones?
  3. La gente seria estorba. ¿Quién no siente la tentación de cerrarle la puerta en las narices, antes de que contagien su afán de responsabilizarse de todo, a quienes se habían planteado ser felices, al menos mientras les esté permitido?
  4. Hay que aprender a jugar en las circunstancias adecuadas, como hay que aprender a responsabilizarse del juego todo el tiempo.
  5. Durante las celebraciones, gracias a un proyecto que inevitablemente se encuentra vacío, cada uno evita llegar a la conclusión de estar demasiado solo.
  6. En el caso (improbable) de que pudiera poner algún orden en mi vida, yo me conozco bien: dudo que me pusiera en condiciones de disfrutarlo.
  7. El irresponsable consigue causar la mejor impresión en quienes deseaban ser engañados, antes de dejar al descubierto su corrosión sistemática de cada una de sus improbables promesas.
  8. Mi desorden puede resultar molesto para los demás, que en ocasiones lo observan, pero al menos puedo reconocer que es mío y se lo atribuyo a nadie más.

    Grete Stern: Collage

    Grete Stern: Collage

  9. El orden que viene de afuera, suele serme impuesto sin consultarme. Aunque me ayude más de lo que reconozco, sigue pareciéndome ajeno y con cierta frecuencia odioso.
  10. ¡Tantas bofetadas recibes de la realidad! En buena hora llegan, lo reconoces, porque te obligan a despertar, cuando hubieras podido continuar (encantado) rumbo al desastre que gracias al desengaño tal vez evites.
  11. Estar en completo control de mi vida no pasa de ser un sueño, en ocasiones agradable, difícil de alcanzar y con mayor frecuencia irritante. ¿Qué harías después de verificar que triunfaste y nada se te resiste?
  12. Oponerse a un alud de sin sentido, exige una decisión que a veces resulta insuficiente. Cuesta menos abandonarse a la murga de los celebrantes, que ponerse al margen y recibir la rechifla.
  13. ¿Acaso el deslumbramiento inocultable del absurdo te impide reaccionar cuando estalla? No vas a tolerarlo, eso lo decidiste. Quizás no lo derrotes, pero al menos lo enfrentas. Eso le da sentido a tu vida.
  14. ¿No sería muy bueno entenderse con el adversario y dedicar todas las energías a conseguir lo que a todos nos beneficia? De acuerdo a las evidencias reiteradas, ese logro inicial es imposible.
  15. Algo no encaja. Cuando buscas un acuerdo, te responden con nuevos conflictos, y cada vez que planteas algo que desafía la opinión dominante, recibes la indiferencia. Aunque no se la haya declarado, reconoce que estás en guerra.Fuegos_articiales
  16. No te sumas a la mayoría que decidió atrincherarse en la fiesta del sin sentido. Las danzas macabras del Medioevo no eran menos funerarias en su resignación aparente.
  17. ¡Qué claro se vuelve todo, cuando sabes (tras un examen cuidadoso o un impulso que no te detienes a pensar por segunda vez) a qué te opones, pero solo se trata del primer paso que debes dar de inmediato, porque no puedes quedarte inmóvil!
  18. De la fiesta al duelo, no hay tantas diferencias. En ambas dejas de cuestionar quién eres, de dónde vienes, adónde vas, para concentrarte en nada más concreto que tus sentimientos de ahora.

    James Ensor: Autorretrato con máscaras

    James Ensor: Autorretrato con máscaras

  19. Alguien debe encargarse de las tareas que menos te agradan. Haz un esfuerzo y sonríe. Da la casualidad que esta vez ha sido tu turno y en vano esperas que te reemplacen.
  20. Animus jocandi: nada te importa demasiado, nada esperas de ti, archivas cualquier proyecto, mientras el vértigo del absurdo se proclama vencedor de ya no importa quién (puesto que quedaste en el camino) y para siempre.
  21. ¡Olvidarme de mí, entregarme a lo que se dé, siempre y cuando esté de moda, ser aceptado por la mayoría, no verme cuestionado en nada…! Las fronteras del paraíso que me ofrece el conformismo pueden revelarse pronto como los muros de una prisión. Una vez que los franqueas, no solo me protegen. ¿Acaso dejan abierta alguna salida?

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