Fuegos de artificio

  1. Los chinos destinaron la pólvora al asombro y la risa durante las fiestas. En Occidente se la convirtió en instrumento de guerra. Es la historia de la degradación de tantos otros sueños: cuando los creadores despiertan, descubren que permanece una pesadilla.fuegos
  2. La belleza de una bengala no dura demasiado, pero se recuerda, y entonces, en lucha con el olvido, se completa en la memoria.
  3. Una luz de bengala derrota a la oscuridad por unos segundos. La noche regresará, nadie lo niega, pero cada instante del resplandor fue disfrutado mientras tanto.
  4. Si la bengala es fugaz, ¿no lo es también la noche que se apresura a devorarla?
  5. La luz implacable del mediodía, no puede competir con el encanto del amanecer o el crepúsculo, cuando la poca luz obliga a mirar el cielo con más cuidado.
  6. No dura tu vida más de lo que promete una centella. Si algo queda flotando por un rato, es el aroma de la pólvora quemada y la memoria de unas cuantas luminarias fugaces.
  7. Florecen luces de colores en la noche. Si te distraes cuatro segundos, te las pierdes para siempre.
  8. Deslumbramiento inevitable de ahora, y ni siquiera los restos del humo de estos fuegos de artificio dentro de un rato.
  9. ¡Los fuegos de artificio son un desperdicio tan alegre como inútil de energía! Compensan por la rutina generalmente razonable y sin embargo mortal que en la vida cotidiana predomina sobre el juego y el placer.Fuegos_articiales
  10. Explotan, aturden, deslumbran, se disipan: pasada la exhibición de fuegos de artificio, queda una sonrisa. No conviene esperar demasiado, pero tampoco hay que ignorar la fugacidad que se disfruta.
  11. Si solo se espera de mí que me maraville del espectáculo de estas luces fugaces, tengo que ser tonto (y probablemente lo sea, pero no todo el tiempo).
  12. Una guirnalda de luces flotantes, seguida por la lluvia de chispas en desorden, llaman tu atención durante la noche de verano. Prometen continuar indefinidamente el chorreo de luminarias, pero no muy lejos aparece otro objeto luminoso y te concentras en él, distrayéndote del agotamiento inevitable de aquello que poco antes te deslumbraba.
  13. Asombro de un instante y aburrimiento asegurado a corto plazo, cuando se verifica la reiteración la sorpresa, por agradable que haya sido inicialmente. La novedad se gasta demasiado pronto, si no se aferra a algo donde el observador se reconozca.
  14. Lo efímero se disfruta, de acuerdo a las evidencias, pero no se aprecia. Aquello que más se estima, es algo que promete perdurar. No las pompas de jabón, ni las nubes del atardecer, ni los fuegos de artificio, evidentes brevedades sobre las que nadie espera más que un poco de placer.
  15. Impetuosa juventud, breves fuegos de colores que prometen derrotar definitivamente a la oscuridad (aunque lo inevitable es que fracase).
  16. Aparecen en el contexto de una fiesta que está por terminar. Gracias al derroche, son un recordatorio de lo efímero. Los fuegos de artificio convierten en espectáculo los anuncios de muerte inevitable de todo aquello que deslumbra.fueg art
  17. No hay nada que sea eterno, pero algunos resplandores logran por un instante disipar ese fragmento de la noche.
  18. Así como inicialmente deslumbraron, al cabo de un rato de brillar, aburren. Todos los fuegos de artificio proclaman lo mismo: fiesta, fiesta, fiesta. Pudo ser el estribillo de una canción de Rafaella Carrá, pero la monotonía termina imponiéndose sobre la diversión.
  19. No se concentra demasiado en la estela de fuego que pronto se convierte en humo y a continuación se borra. Solo sigue el trayecto de la nueva centella, sin pensar en la anterior.
  20. Todo es finalmente inútil, proclaman los fuegos de artificio. Deslumbran, pero no tienen demasiado sentido. Cuando reclaman algún esfuerzo de parte de quienes los observan, quedan al descubierto como la nadería sospechosa de desviar la atención de asuntos menos triviales.
  21. Si de algo no estoy seguro, es del trayecto que el fuego de artificio habrá de seguir en el cielo nocturno. Cualquier promesa de continuar brillando indefinidamente queda frustrada, pero al menos la luz se extingue en un último estallido que consuela a quienes observaron su nacimiento y muerte.
  22. Inútiles sin atenuantes, como fuegos de artificio quemados al mediodía.
  23. Prematuros como fuegos de artificio al atardecer.
  24. Absurdos como fuegos de artificio en la niebla.
  25. Imposibles de disfrutar, como fuegos de artificio bajo la lluvia.
  26. Bellos y previsibles hasta el bostezo, como fuegos de artificio quemados en fiestas patrias.

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