Desapegos

  1. ¡Qué don maravilloso el entusiasmo (cuando llega)! Sin embargo, cuando se agota da la impresión que fue para siempre. En ese momento conviene recordar que tampoco un duelo es el mejor sitio para divisar lo que te espera.

    Gautama el Buda

     Sidarta Gautama (Buda)

  2. Una vez que el desapego se instala en tu horizonte, ¿cómo ignorarlo? En mala hora llegó, ¿pero acaso no era inevitable que antes o después ocurriera? Lo insensato hubiera sido dar la espalda a las evidencias que se encuentra allí y tendrás que procesarlo.
  3. Se acurruca en el error del pasado, como si fuera posible atrincherarse en él y no sufrir las consecuencias. Cuando lo intenta, solo posterga el desengaño, volviéndolo más humillante, en lugar de dejarlo atrás.
  4. Que sufra el amor propio, no es después de todo un dolor auténtico. Si recupero la objetividad, superando los errores que me arropaban, ¿por qué no celebrar el aterrizaje?
  5. Como si se tratara de un juego inocente piensas: Hasta aquí llegué y a partir de ahora no haré ningún esfuerzo por continuar. Que sea lo que sea. Luego, te detienes a examinar la idea y compruebas que no sientes la menor pena por lo que dejaste de lado. Ahí está el peligro.
  6. Sobrevivir al desencanto es un hábito que debes alimentar cada día, para que en una de esas no se te olvide.
  7. Habría que aprender a sufrir decepciones, como hay que aprender a caer parado. Nunca se sabe cuándo necesitarás esa destreza, pero es imposible que un momento como ese no llegue.
  8. Nadie nace retrocediendo, ni buscando desvíos que le permitan eludir los riesgos. Durante el resto de la vida, esas habilidades son las que debe utilizar con mayor frecuencia.
  9. Pensaste tu propia vida como un edificio grandioso que irías construyendo sin obstáculos. Al vivirla, fuiste reduciendo las expectativas. Con tal que no se derrumbe, hoy te das por satisfecho.
  10. Si no descubro cuán tonto puedo ser, continuaré aceptando el grado de estupidez que alcancé, como si estuviera condenado a permanecer atado a eso. Tal vez una felicidad similar no sea la que busco.
  11. Aprende a retroceder y postergar tus proyectos, sin renunciar a ellos. Las dificultades que opone la realidad no son pocas, cuando alguien tiene el atrevimiento de resiste su curso.

    Monje cartujo

    Monje cartujo

  12. Las decepciones golpean, pero de otro modo no despertaríamos del tranquilo sueño del error. ¡Sean bienvenidas, por incómodas que resulten para el ego!
  13. Algo aprendí: las ilusiones se agotan a pesar de las promesas, mientras las desilusiones son siempre más confiables como compañía.
  14. Dos decepciones no se acumulan. Solo se acompañan, te recuerdan que nunca hay demasiado espacio para las ilusiones, cuando se las vive en compañía.
  15. Uno aprende a mantenerse vivo y casi todo lo que encuentra en el camino se convierte en una serie de enfrentamientos que pone a prueba tal decisión. Bastante menos cuesta desaprenderlo.
  16. Hay que ser muy tonto para creer que la realidad se corresponderá con los deseos. Hay que ser un héroe para no resignarse a que la realidad postergue repetidamente la concreción de los deseos.
  17. Resignarse demasiado pronto o no resignarse nunca: he aquí dos formas insuperables de paladear la infelicidad.
  18. El dolor de estar vivo puede ser tan nítido en ocasiones, que solo atino a huir, como si fuera posible dejar atrás aquello que de todos modos viene conmigo.
  19. Avanzar sin retroceder, exigen los ingenuos. Luego, ante el primer obstáculo se paralizan, en lugar de derribarlo a cabezazos.
  20. Resistir al desaliento es una apuesta que vale la pena intentar. Quizás ganes una prórroga, nadie sabe por cuánto tiempo; quizás a la larga todo esté perdido. Mientras tanto, aguardas el resultado, como si se tratara de la suerte de alguien que no eres tú.
  21. Si no fuera capaz de comenzar por reírme de mí lo antes posible, ¿valdría la pena reclamar al mundo que me tome en serio?
  22. Despídete de las ilusiones que cobijaste como tus criaturas más amadas. Pudieron elevar tus miras y devolverte una imagen de ti que te sedujo. Hoy son probablemente un peso muerte del que mejor te desembarazas, antes de que te hunda.
  23. Cuando sabes que vas a perderlo todo, ¿te detendrán los pequeños duelos, los cáculos mezquinos? ¿Continuarás viendo como alternativa imposible la grandeza?
  24. Si das todo por perdido, siéntete libre de encarar tus compromisos (por primera vez) sin concesiones, como hubieras debido hacerlo siempre.
  25. No renuncies a tus proyectos demasiado pronto, pero al mismo tiempo recuerda que siempre estás a tiempo de cortar los puentes y abandonar sin demasiada pena todo lo que defendías por amor u ofuscación.

He desbaratado tus acechanzas, ¡oh destino!, he cerrado todos los caminos por los que podías alcanzarme. No nos dejaremos vencer ni por ti, ni por ninguna fuerza mala. Y cuando haya sonado la hora de la partida inevitable, nuestro desprecio por los que se aferran inútilmente a la existencia estallará en este hermoso canto: ¡Ah, qué dignamente hemos vivido! (Epicuro)

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