Búsqueda de conocimientos

La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia. (Sócrates)

Gabinete de curiosidades

Gabinete de curiosidades

  1. Suelo aprender por mi cuenta, porque lo hice durante la mayor parte de mi vida. Es una decisión que sin duda no facilita demasiado las cosas, pero me confirma que lo aprendido es mío, aunque lo tome prestado.
  2. Arriesgarse a investigar tiene su precio. El solo mencionarlo disuade a más de uno, impidiéndole ver la recompensa y sobre todo el disfrute del proceso, cuando nadie sabe aún qué habrá de ganar o perder.
  3. Hay quienes disfrutan la seguridad de lo que ya saben, por insuficiente que sea. Hay quienes se sienten estimulados precisamente por aquello que todavía ignoran, apostando a que si se empeñan, puede ser que antes o después dejará de resultarles ajeno.
  4. Perder el tiempo buscando conocimientos, no puede compararse con la pérdida del tiempo de aquellos que se dedican a distraerse, como si la vida fuera un molesto empleo burocrático que deben sobrellevar, porque no encuentran nada mejor.
  5. ¡Explora el mundo y también los libros! No es imposible que te pierdas mil veces, ¿pero acaso hubiera sido más satisfactorio limitarte al territorio que ya conocías?
  6. No te conformes con lo que das por aprendido. Piensa en lo que te falta por aprender. Aquello que te pertenece hoy, no es suficiente.
  7. Das por descontado tu condición de ignorante, y a continuación te dedicas a salir de ese estado, a sabiendas de que nunca llegarás a conseguirlo del todo.
    Laberinto vegetal

    Laberinto vegetal

  8. La investigación puede ser mal vista. Probablemente se demuestre que fue una pérdida de tiempo. La confusión que se intenta disipar exige internarse en ella sin temores. Eso basta para hacer retroceder a más de uno, que preferiría emplear su vida en algo finalmente más riesgoso: no hacer nada.
  9. Si te preguntan por qué investigas, lo más probable es que no tengas una respuesta satisfactoria. Si te preguntan por qué respiras, tampoco.
  10. Aquellos que desconocen los placeres del sexo, no pueden sustituirlos por las descripciones que suministran quienes los han experimentado. Los placeres de la investigación resultan inconcebibles para quienes no se arriesgan a emprenderla.
  11. Los poderosos conciben a la investigación como algo sin mayor sentido para su visión pragmática del mundo. Ellos se dan por satisfechos con lo poco que aprendieron hace tiempo y estiman sobre todo lo que ya olvidaron.
  12. Al investigar, no tratas de confirmar lo que ya sabías y no requiere ser cuestionado, sino explorar aquello que a todas luces todavía ignoras, en la confianza de que tarde o temprano algo habrás de aprender algo, que mal que te pese, tal vez no confirme tus expectativas.
  13. Irresistible placer de investigar un tema que te revela poco a poco su complejidad y tus errores de cálculo, pero que también entrega sus insospechadas conexiones y promete nuevos desarrollos, a medida que insistes en la búsqueda.
  14. Al estudiar, espera que su maestro le deje espacio para encontrar su propio camino, incluso a pesar de su autoridad, en el caso de que se la reconozca.
  15. Al enseñar, espera que su estudiante descubra por sí mismo su propio camino, incluso a pesar de la opinión del maestro, cuando por cualquier motivo no puede hacerlo con su ayuda.
  16. ¡Qué bueno es conquistar alguna certeza, después de haberse esforzado por obtenerla! Dicho lo anterior, ¡qué poco dura!
    Arquímedes

    Arquímedes

  17. Según Arquímedes, basta encontrar un punto de apoyo para mover el mundo. Solo se trata de una metáfora, pero quienes acaparan el poder lo han tomado en serio y niegan cualquier intento de alcanzar ese punto imaginario.
  18. Hay quienes disfrutan la reducción de aquello que ignoraban, como un estímulo irresistible para seguir buscando. Hay también quienes defienden la continuidad de la ignorancia, como si su vida dependiera de ello. El conflicto entre las dos posturas es inevitable. El resultado, imprevisible.
  19. Odiaba investigar, tal como odiaba emprender cualquier tarea que lo obligue a trabajar efectivamente, equivocándose más de una vez y rectificando el rumbo, cuando se había acostumbrado a vivir como parásito o víctima, siguiendo la dirección que otros le imponían.
  20. Llegará el día que tus energías se agoten y otro en el que estés muerto. Entonces dejarás de buscarle sentido al evidente caos del mundo. Mientras llega ese momento, no tienes por qué dar ese final como inevitable, porque puedes postergarlo.

El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca. (Immanuel Kant)

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