Amigos y traidores

  1. Los amigos mejoran a la distancia. Al perderse los detalles de su comportamiento, el observador llena los huecos de la memoria con los mitos más adecuados para vaciar de conflictos y dudas la relación.

    Fernando Botero: Beso de Judas

    Fernando Botero: Beso de Judas

  2. Duele menos desconfiar de un amigo, que sufrir su traición. Al desconfiar, no te entregas de todo al amigo, ni al ser traicionado por él estás perdiéndolo del todo lo que apostaste al considerarlo tu amigo.
  3. No te conozco demasiado y me niego a investigar para conocerte mejor. Prefiero desconocerte, siempre y cuando la ignorancia me mantenga en mis convicciones, a reconocer que hay conflictos insalvables entre nosotros.
  4. Miras con disimulada pena a tus amigos más próximos. No es improbable que alguno de ellos esté pensando en traicionarte. La mayor prueba de afecto que puedes dispensarles, es no darles a entender lo que ya lo sabes.
  5. En el fondo no desconfías de un amigo. Solo recuerdas que toda relación de amistad es frágil y no cuesta mucho arruinarla. Por eso evitas esperar demasiado de ella, aunque sigas ejecutando los rituales que demuestran su firmeza.
  6. En medio de una crisis, uno busca amigos que lo apoyen y no cuestiona demasiado la calidad de aquellos que encuentra. Pasada la crisis, no es prudente mantener la misma falta de criterio.
  7. Rara vez los traidores demuestran ser capaces de pedir perdón, que entonces te ves obligado a conceder. Tienen tan mala opinión de sí mismos, que cualquier arrepentimiento se les vuelve carente de crédito. Ellos se han condenado sin atenuantes.
  8. Cuando te enfrento, sé que habrás de respetarme, siempre y cuando te convenga. Esperar lealtad de un adversario, solo porque uno es leal, no pasa de ser la manera más inepta de suicidarse.
  9. Cuando me enfrentas, no debes saber lo que pienso de ti, porque de destapar mi juego solo puedo perderlo.
  10. De algo (nunca demasiado) sirven los buenos modales. Tú y yo no nos agredimos innecesariamente, para evitar que cuando resulte imprescindible hacerlo, ninguna consideración se interponga entre nosotros.
  11. A lo largo de la vida, uno ve tal cúmulo de traiciones de aquellos en quienes más confiaba, que termina por adquirir un callo que se confunde con la resignación.
  12. Espantarse ante las traiciones que no sorprenden a nadie, jurar lealtades que nadie en su sano juicio se cree con derecho a exigir. Si no hubiera contrasentidos como estos, la vida resultaría horrible.
  13. Celebremos la lealtad tal como se merece, las pocas veces que se manifiesta. En cuanto a la traición, eso tiende a presentarse como lo inevitable, por lo que más prudente es no mencionarla.traidor
  14. Los capitanes de las derrotas no se conforman con menos que la victoria final. En el camino están dispuestos a sacrificar a todos los que crean necesarios, con tal de salvar su propio pellejo.
  15. Si uno quiere tener la compañía de amigos, debe aceptar la posibilidad de que tarde o temprano de que alguno lo traicione. Después de todo, ¿ellos esperan otra cosa de uno? Si eso se diera, se proclamaría como la buena noticia del siglo.
  16. Si te vas a enlodar con una traición, no te abandones después al arrepentimiento. El daño que has hecho, hecho está. Quizás otros justifiquen u olviden tus actos. En tu memoria, nada conseguirá borrarlo.
  17. Cuando traicionas, te enlodas. No quedan otras alternativas. ¿Quién puede emular a Saulo de Tarso, que convirtió su traición en epifanía?
  18. Cuando se sabe traicionado, no deja de sentirse satisfecho, porque las circunstancias lo han obligado a aceptar que el mundo es tan repugnante como siempre le había parecido, solo que antes hubiera sido prematuro declararlo.
  19. Solo un traidor satisface el ideal de interlocutor de un corrupto. Para que alguien se haga merecedor de confianza en ciertos ámbitos del poder, debe demostrar primero su habilidad para la traición. Solo entonces se le abren todas las puertas.
  20. Para bailar, hay que ser flexible. Para ascender en el disfrute del Poder, se requieren destrezas se requiere traicionar sin molestarse en mirar atrás, ni pensar en los juicios adversos.
  21. Las traiciones suelen ser mal vistas en casi todas partes, a pesar de que en el mercado existe una sostenida demanda.
  22. El placer de enlodar a otros, suele presentarse como el instante debilidad de aquel que lo disfruta, en lugar de revelarse como un crimen frustrado por su prudencia.
  23. Una traición a tiempo, se dicen los pragmáticos, ahorra más de un suicidio por lealtades mal entendidas.
  24. Quien no aprende a traicionar alegremente a quienes se le interponen en el camino, se condena a una vida solitaria por imbécil.
  25. Cuando se continúa desprecia tanto a Judas Iscariote, debe ser porque no atinó a negociar una recompensa acorde con la magnitud de su traición.
  26. Vender barato a un amigo es inaceptable. Después de todo, no hay tantos amigos para repetir el trato.
    Cuando alguien no puede menos que identificarse como traidor, prefiere no estar solo y se dedica a difundir la buena nueva entre sus conocidos: traicionar es tan plausible, como rentable y urgente. No es cosa de llegar tarde a la fila de quienes desean probar que ellos también comparten esa mancha, que por ser de todos deja de pesar. Duele menos no hacerse una imagen demasiado perfecta de sí mismo, para evitar las agresiones temibles autoinferidas por el desengaño.

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