Acomodos y otras infamias cotidianas

  1. Cuando el fuego de la ideología se extingue, el acomodo ocupa el territorio dejado libre, sin renunciar a su antiguo vocabulario de combate. Donde hubo gestos que comprometían, quedan la caricatura y el travestismo, no sea que el vacío se note.

    Franz Masereel: La ciudad

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  2. Vociferantes, los demagogos confían aplastar cualquier disidencia con sus voces amplificadas, antes que con razones. Si no logran acallar a todos, temen, ellos comenzarán a pensar por su cuenta, y en ese caso estarán perdidos.
  3. A la sombra de los grandes discursos, el silencioso acomodo prospera. Solo hay grandes discursos para distraer de las incesantes negociaciones del acomodo.
  4. Pónganme donde haiga, decía el viejo aspirante a burócrata. Quizás el idioma haya sufrido, pero la expresión de una voluntad irrenunciable no pudo ser más certera.
  5. La indiferencia de los acomodados al mundo que debe alimentarlos, es una evidencia imposible de negar. Sus raros simulacros de solidaridad solo tienen como función confundir a los espectadores con escaso criterio que pudieran objetar su comportamiento.
  6. Desde el punto de apoyo que le brinda el Poder, el acomodador distribuye y cobra favores entre los postulantes, como si el mismo Dios lo hubiera traído al mundo con esa misión irrenunciable.
  7. Si el Estado se reduce ostensiblemente, de todos modos continúa siendo una agencia de empleos, que quizás ofrezca menos oportunidades que antes, pero les concede cada vez mejores retribuciones.
  8. Todo se compra en la actualidad, quizás por la razón de que todo se encuentra en venta. Cuando aquellos que se proclaman honestos compran impunidad, la pagan cada vez más cara, pero deben reconocer que por haber tanta demanda, no pueden esperar que haya descuentos.

    Adolf Hiler con jóvenes hitleristas

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  9. Si el servicio público fuera algo más que un eslogan, para ornamentar el discurso de los burócratas, solo incautos que pronto van a ser desplazados lo tomarían en serio.
  10. Tomaron por asalto el Estado, mientras prometían regenerarlo. Utilizaron esa prédica distractiva para reacomodar a los suyos.
  11. Allí donde se manifiesta el Poder, se establecen mafias que no dejan pasar la oportunidad de sacar provecho de aquellos que pretenden acceder a él y aquellos que pretenden burlarlo.
  12. Proteger y amenazar pueden llegar a parecerse demasiado. A veces uno pasa de una actitud a la otra sin darse cuenta. No está mal que esto pase. Esto permite a los beneficiados/damnificados apreciar con objetividad qué frágil es su situación y cómo necesitan a quienes los protegen y amenazan.
  13. La experiencia le dice que suele estar libre de dudas que ensombrecen la vida de los tontos. Cuando enfrenta un conflicto, solo tiene que atender a su conveniencia para resolverlo.

    Jan Lenica: Rinocerontes

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  14. ¿Quién se atreve a denunciar el acomodo? Secretamente, uno espera que le llegue el turno de disfrutarlo. Detrás de esa esperanza, progresa la impunidad.
  15. Los más fuertes deben aceptar la necesidad de defenderse unos a otros. No se trata de solidaridad con el más débil, sino de complicidad para no perder los privilegios que desde hace tiempo reservaron para su exclusivo disfrute.
  16. Uno se acostumbra a la buena vida y dejar de lado los escrúpulos, mientras cuestan demasiado el sacrificio y la coherencia ética. No es difícil darse cuenta de quienes tienen todas las posibilidades de prevalecer.
  17. Alguien tiene que ensuciarse las manos, para que otros (a pesar de los beneficios indudables que sacan de la situación) puedan mostrar las suyas, impolutas.
  18. Resplandece la obscenidad del acomodo: aquellos que lo disfrutan, no tardan en convencerse de que pueden exhibirlo sin que nadie los señale con un dedo, porque de hacerlo se arriesgan a que el dedo los señale.
  19. El mundo es así, te dices. Debería ser mejorado, pero no eres tú quien recibió el mandato de emprender esa causa. Mientras tanto, los acomodados prosperan.

    Georg Grosz: Pintura

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  20. Dan risa y pena mezcladas, aquellos que después de ensuciarse las manos por primera vez, pasan el resto de su vida tratando de librarse de las huellas que nadie más que ellos pueden ver.
  21. En medio de aquellos que no se atreven a burlar las leyes para conseguir lo que desean, los pragmáticos demuestran que una tonta restricción no los detendrá y lo estúpido que sería para el mundo prescindir de su ejemplo.
  22. El acomodador disfruta de un respeto nacido del temor. De su capricho depende la suerte de muchos, y no desaprovechará la oportunidad de hacérselo sentir. Si no le rinden pleitesía, pueden ganarse su eterno encono.
  23. Hace favores que a su debido tiempo cobra, con los intereses acumulados. En realidad, solo hace aquellos favores que los beneficiados no pueden evitar pagarle.
  24. Los méritos personales serán tomados en cuenta, siempre y cuando los favorecidos por el acomodo los ostentan como adorno, después de haberse acomodado.
  25. Si no quieres que te exploten, no busques ayuda cuando esperas que alguien resuelva no importa cómo, aquellos problemas que no te atreves a encarar por tu cuenta y riesgo.
  26. Si recurres a alguien en busca de acomodo, debe ser porque prefieres que al favorecerte se aproveche de tus debilidades, antes que correr el riesgo de demostrar que no estás en condiciones de obtenerlo con tus méritos.
  27. Una vez que vendes el alma al Diablo, ¿qué esperas, aparte de obtener los inmediatos beneficios que te deslumbraron? ¿Acaso pierdes el sueño? No puedes postergar indefinidamente el momento el entregarla. ¿Por qué no lo disfrutas mientras tanto?
  28. La hermandad en el crimen tal vez no sea una virtud de la cual uno pueda sentirse orgulloso, pero su solidez fue demostrada tantas veces, que la sombra de una posible traición no te quitará el sueño.
  29. Si denuncias mis fallas, ten por seguro que no descansaré hasta localizar las tuyas y exponerlas, porque nuestra inoperancia es difícil de ocultar, y si nadie lo ha denunciado hasta la fecha, será porque todos nos atenemos al mismo código de silencio.

    Saul Steinberg: dibujo

    Saul Steinberg: dibujo

  30. Somos adversarios que jugamos limpio mientras no nos ataquen. Si eso deja de ocurrir, prepárese quien sea para una lucha que solo terminará cuando lo hayamos liquidado.
  31. ¿Quién de nosotros se encuentra libre de objeciones? Con toda seguridad, ninguno. ¿Quién se arriesgará a denunciar las evidentes deficiencias del otro? Ninguno, mientras respetemos el acuerdo tácito de callar, cada vez que pretendan enfrentarnos, con el objeto de que unos y otros nos destruyamos.

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