Carnavales

  1. Ser y parecer: la vieja contradicción no termina de resolverse, pero al menos queda planteada en mi conciencia, y mientras la percibo me rescata de la estupidez por un rato.

    James Ensor: Autorretrato con máscaras

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  2. Solo se trata de un juego de alcances limitados y nada más que un juego. Me autorizo a denostar aquello que suele ser lo más respetado para la mayoría. Puedo burlarme incluso de aquello que más temo. Cuando dejo de reírme, ¿acaso he logrado avanzar un paso?
  3. ¿Quién eres tú? No me lo digas aún. Si confundiera tu máscara con la realidad, merecería que te burles de mí, que he demostrado ser tan imbécil que aún no me disfrazo.
  4. ¿Por qué andas con tu cara al descubierto? Perturbas a quienes te observan detrás de la protección que brindan sus máscaras. La desnudez es algo que se promete, que se exige, pero no se sabe qué hacer con ella cuando se da.
  5. De máscara a máscara, nuestras ficciones paralelas terminan por validarse. Yo sé que tú me mientes y tú no puedes creer que ni por descuido yo sea efectivamente lo que aparento.
  6. No se cubre la cara para fingir lo que no es, sino para revelar aquello que de otro modo se avergonzaría mostrar.
  7. Quienes somos debajo de las máscaras, que nos pusimos hace ya tanto tiempo, que preferiríamos morir antes que quitárnoslas: eso que debería ser lo más fácil de averiguar, lo ignoramos.
  8. Envidiable libertad que otorgan las máscaras. Solo hay que ponérselas, para dejar de ser aquello que hasta entonces se había sido, para convertirse en aquello que se quería ser.

    Serguei Eisenstein: ¡Que viva México!

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  9. Temible entrega que posibilitan las máscaras. Aunque solo sea por un tiempo breve, ellas son quienes ocupan el vacío dejado por quienes se convirtieron en sus portadores.
  10. Durante el Carnaval se sabe que nada puede ser lo que parece. Solo cabe lamentar que pasado el Carnaval reaparezca la confianza de que todo tendría que ser lo que apenas se aparenta.
  11. El placer que se disfruta ahora y el inmediato olvido se combinan durante la celebración del Carnaval. No hay responsabilidades, porque se espera que tampoco haya memoria. ¿Cómo lograr, sin embargo, que la embriaguez prescinda de la resaca?
  12. ¡Abajo las máscaras! La sorpresa es que a veces resulta imposible quitarlas, porque esa falsedad tan evidente es el único rostro de quienes te rodean.
  13. Nada tiene ningún sentido, por un rato al menos. Nadie se lo busca. Nada se sospecha. Nada se investiga. Solo existe una fiesta que no acepta resistencia. La resaca se posterga mediante la renovación de la embriaguez.
  14. Probablemente la burbuja del buen pasar estalle en cualquier momento, pero quizás tarde un rato en ocurrir lo que resulta inevitable, y mientras tanto, ¿alguien tiene una idea mejor que celebrar?
  15. No es mala estrategia enfrentar los rostros que se presentan al descubierto como si se tratara de máscaras prontas a caer. Eso permite eludir las decepciones que nos golpean, cada vez que la verdad nos obliga a reconocerla.

    Carnaval de Rio de Janeiro

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  16. Todo lo que se ostenta con tal jolgorio que impide no reparar en otra cosa, no puede ser auténtico. La música, las burlas, la embriaguez, poco tardan en revelarse como un banquete fúnebre.
  17. En tiempos en que la alegría se vuelve obligatoria, la pena permanece oculta, fermentando a la espera del silencio que demostrará quién prevalece.
  18. Nostalgia de la libertad que se disfruta en fechas preestablecidas, pase lo que pase, nunca por demasiado tiempo, ni tampoco por decisión propia.

    Carnaval de Venecia

    Carnaval de Venecia

  19. ¿Qué importan los excesos del Carnaval, cuando la normalidad vuelve a imponer las restricciones de la Cuaresma? La libertad nos fue concedida, para que a continuación tuviéramos que dejarla de lado.
  20. Hay algo parecido a una satisfacción cruel en aquellos que imponen la Ley. Contemplan los excesos de la fiesta, sabiendo que está condenada al fracaso. Cuanto más disfruten aquellos que se entregaron a la celebración, mayor será su arrepentimiento. Los verdugos aguardan que el desorden se agote solo. ¿Por qué habrían de escatimar castigos?

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