Vacaciones prolongadas en el Infierno

Hyeronimus Bosch: El Juicio Final (fragmento del Infierno)

Hyeronimus Bosch: El Juicio Final (fragmento del Infierno)

  1. Contra la hipótesis de Rimbaud, al infierno se llega para quedarse. En el mejor de los casos, te acostumbras, pero eso no constituye el menor consuelo.

  2. Pudo haberlo hecho de otro modo, menos torpe. Solo ahora, que es tarde, lo advierte.
  3. Tapó el sol con un dedo. Pudo considerar que había triunfado. Hoy sobrevive para contemplar su estupidez irreversible.
  4. El daño que causó, está hecho. Cuando imagina las alternativas que dejó pasar, su responsabilidad no disminuye. Está condenado, aunque repetidamente se arrepienta.
  5. El pasado sigue ahí, como si no acabara de suceder, como si todavía no hubiera sucedido y nadie (comenzando por ti) fuera capaz de evitarlo. ¿Cómo apartar los ojos de lo que por nada del mundo se quiere ver?
  6. Puede observar el futuro, tan nítido la mayor parte del tiempo, que se abisma ante su engañosa vecindad. A pesar del espanto que le causa, no puede evitar mirarlo. ¿Acaso no existe ninguna escapatoria?
  7. Dejó de esperar. Dejó de hacer planes. Vive el día a día, con la confirmación de una pena que ha caído sobre su persona y parece no tener fecha de término. Cuando acepta una situación tan precaria, consigue verla como un nuevo comienzo.
  8. Esperas del futuro lo peor. Por eso intentas pasarlo bien ahora, como si fueran los últimos deseos de un condenado. Concluida la diversión, te entregarás sin resistirte a la muerte que podrías evitar.
  9. No quedan esperanzas. Dante lo resumió de una vez para siempre. Desde que alguien entró al infierno, lo mismo da si por error o decisión meditada, no hay esperanzas de salir. Tal vez mañana lo olvide o se resigne. Lo evidente es que hoy no hay esperanzas.
  10. ¿Entró? ¿Lo buscaba? ¿Quedó atrapado? Para que se abran las puertas del infierno y te permitan la entrada, no hacen faltan pasaportes ni recomendaciones. La salida no existe.
  11. Para el angustiado, la repetición, la repetición, la repetición de lo no sucedido.
  12. Para el remordimiento, el recuerdo, el recuerdo, el recuerdo de lo que hace tiempo hubiera debido olvidar.

    Sandro Botticelli: ilustración para La Divina Comedia.

    Sandro Botticelli: ilustración para La Divina Comedia.

  13. ¡Menos mal que no somos transparentes, ni tampoco nos atrevemos a mostrarnos demasiado sinceros al referir nuestras preocupaciones! No enterarse más que de una ínfima parte de aquello que le pasa a quienes tenemos cerca, permite afrontar las circunstancias triviales con mejores posibilidades de sobrellevar la desolación.
  14. Si hubieras conseguido desprenderte de los rencores y los proyectos que fracasaron, la vida que te resta sería más fácil de sobrellevar, pero lo más probable es que también se vaciara por completo de sentido.
  15. Echarse a dormir. Echarse a morir. Durante la travesía del insomnio, todo parece igual. Hay que despertar para que las cosas vuelvan a tener las proporciones que les corresponden.
  16. Desde que perdieron el rumbo, consideran que no van a recuperarlo. Son sus peores jueces. Ni siquiera permiten que nadie los defienda, porque se impacientan por ser condenados.
  17. El desaliento lucha a veces contra el buen sentido. Haciendo un esfuerzo te apartas y ves cómo las hormonas deciden a su antojo tu suerte.
  18. El buen sentido suele imponerse tras una noche de insomnio, pero a qué precio. Te quedas sin energías, vivo, pero apaleado.
  19. Reglas de urbanidad: interminable muralla china que no impide la irrupción de todo aquello que no debiera existir, ni puede ser controlado.

    Gustave Doré: Ilustración para La Divina Comedia.

    Gustave Doré: Ilustración para La Divina Comedia.

  20. Aquel que a pesar de todo mantiene la serenidad en medio del desastre generalizado ¿ahorra algún dolor a quienes tiene cerca o solo prolonga tormentos que estaría en su mano abreviar?
  21. No ve salidas. Mejor dicho, solo ve una única salida para cualquier opción que tome en medio de las dificultades que lo abruman en la actualidad. Esa solución que ha desechado más de una vez, prefiere no nombrarla.
  22. Hay un sufrimiento que no se expresa, ni se intenta disminuir con nada, en la esperanza de que por algún milagro cese en cualquier momente y no deje huellas (incluso cuando aquel que lo sufre ya no exista). Mientras pueda controlarse, apuesta, el mayor daño será evitado.
  23. El desaliento cubre el horizonte. Dondequiera que mira, lo intolerable se ha instalado allí desde hace tiempo, dando la impresión de que solo eso podía ser y nada pondrá nunca en riesgo su reinado.
  24. Está convencido de saber con exactitud lo que va a pasar. Le ha ocurrido muchas veces antes. Quisiera olvidar lo sucedido, volver a la inocencia, para alimentar de nuevo las esperanzas que alguna vez disfrutó, aunque se encuentren condenadas al fracaso.

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