Juventud, Divino Tesoro

Arrugas

Juventud, divino tesoro / ¡Ya te vas para no volver! (Rubén Darío)

  1. Está condenado a sufrir un infierno en vida. No le perdona al mundo, ni se perdona a sí mismo, la escandalosa ofensa de haber envejecido.
  2. Sufrirá un desengaño tras otro, mientras no consiga imaginarse tal como los otros lo ven desde hace tiempo, envejecido.
  3. Envejecer no es lo peor que puede pasar, si uno aprende algo de todo aquello que ha vivido. En ese caso, el deterioro se revela como el precio que en buena hora hubo que pagar por ser menos tonto.
  4. Ser joven no sirve de mucho, si uno pasa por la vida como un turista incapaz de detenerse y reflexionar sobre las experiencias.
  5. ¡Qué privilegio ignorar lo que todavía no ha llegado a convertirse en realidad: los desengaños, las traiciones, las renuncias, los arrepentimientos, los duelos, las cobardías! No se necesita más para otorgarle a la juventud un aura inigualada.
  6. Al enfrentar a los viejos, ¿quién se atreve a mirarlos tal como son? El miedo y los mitos se interponen entre el observador más joven y su futuro.
  7. Al mirar a los jóvenes, se lamenta la ausencia de una textura que solo deja el Tiempo. Al mirar a los viejos se lamentan los destrozos irreparables del Tiempo.
  8. Quiere detener la madurez que lo alcanzó y no habrá de soltarlo. Un aire de trivialidad forzada lo infecta y aparta de aquellos con quienes desea entrar en contacto. Su juventud fingida lo marca como una lepra que aparta a los verdaderos jóvenes.
  9. ¡Qué obscena la juventud aparente de las tinturas y el maquillaje, que requiere de luces favorables y cierta distancia, para que pueda ser capitalizada por quienes se resistieron a madurar!

    Adolf Hiler con jóvenes hitleristas

  10. Juventud, divino tesoro que al parecer debe dilapidarse lo antes posible, para dar sitio a la madurez, que nadie aprecia tanto.
  11. Juventud, divino tesoro que se perfecciona en la memoria, cuando se ha vuelto irrecuperable y ya no importa demasiado la verdad de lo sucedido.
  12. La juventud es la etapa en la que se cometen los primeros y más decisivos errores, aquellos que pueden corregirse de inmediato o eternizarse, mientras los responsables suelen no percibirlos como tales.
  13. Juventud, mezquino tesoro, que en ocasiones se esgrime para discriminar a quienes la perdieron. ¿Por qué arruinan la fiesta de la mayoría, por el solo hecho de seguir vivos, mostrando a los demás su ruina?
  14. La juventud es un espectáculo que disfrutan más los espectadores nostálgicos, que los actores angustiados por conflictos menos graves de lo que ellos imaginan.
  15. Todo les parece tan atroz a los jóvenes, tan definitivo, cuando solo atraviesan una etapa de ensayos del resto de su vida, ensayos que duran años y constantemente modifican la trama y el desenlace.
  16. Madurez, verdadero tesoro, que tarda en aceptarse, como si fuera una evidencia del desgaste inevitable que habrá de conducir hasta la muerte.
  17. El tiempo devorador de los sonetos de Shakespeare regurgita, deformados, los encantos de la juventud. Eso es lo que más duele: que la belleza de los años juveniles no haya desaparecido del todo, que se distorsiones hasta la caricatura, sin dejar de recordar de dónde viene.
  18. La carencia de huellas del tiempo en la piel y la memoria, son dos de los atributos más codiciados de la juventud. También sus límites, que deben ser superados lo antes posible.

    Manifestantes contra Guerra de Vietnam

  19. Si un tratamiento de células-madre me devolviera los dientes que me quitaron, los cabellos que perdí, la tersura de la piel que quedó en el camino, la visión perfecta, las energías sexuales que se debilitaron con el tiempo, ¿cómo soportaría mi memoria desencantada esa lozanía palpable? Propongo un tratamiento de electroshocks para librarme también de los recuerdos.
  20. Los viejos se resisten a morir. Los maduros se resisten a envejecer. Los jóvenes se resisten a madurar. Los niños quieren pasar cuanto antes a disfrutar eso que imaginan es la vida de los adultos, sin aceptar sus responsabilidades.
  21. Si por un milagro volviera a nacer, después de todas las experiencias que acumulé en esta vida, apuesto que no habría aprendido nada.

No cinceles la frente de mi amor, / ni la dibujes con tu pluma antigua; / permite que tu senda siga, intacto, / ideal sempiterno de hermosura. / O afréntalo, si quieres, Tiempo   viejo: / mi amor será en mis versos siempre joven. (Shakespeare)

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