Definitivamente: no se hable más de esto

  1. ¡Cállate y no hagas caras para demostrar al mundo que te callas contra tu voluntad! Al callar, lo pasarás bien o al menos lo pasarás mejor que si te empeñas en manifestar tu opinión que nadie te ha pedido.
  2. Hablará mañana. O pasado mañana. Tal vez nunca. Al dejar pasar la oportunidad de hacerlo cuando su intervención tiene algún sentido ¿por qué molestarse en recuperarla?
  3. Donde calla uno, deja espacio para que otro hable. Donde callan dos, prácticamente prohiben que nadie más lo intente.
  4. ¿Hay algo más temible que el acuerdo establecido por varios para callarse?
  5. Decide por mí, qué me corresponde decir, dónde, cómo y cuándo. A continuación, no esperes que yo respete el acuerdo que lograste imponerme, sino que me las ingenie para burlarlo, de manera tal que quedes desautorizado.
  6. En ningún caso discute la libertad de expresión que aseguran las leyes a todos los ciudadanos, sino que alguien se atreva a utilizarla para cuestionar sus privilegios.
  7. Establece barreras, define territorios: de esto se habla, de esto otro no y es inútil que insistan. Si no quieren aceptar las condiciones que plantea, obtendrán a cambio su silencio.
  8. Más de una vez se le reprochó haber dejado pasar la oportunidad de quedarse callado. Al envejecer, en cambio, le reprochan no participar tanto como pudo hacerlo. Sin importar lo que haga, la opinión ajena es imposible de eludir y no es fácil que se manifieste en aplauso.
  9. Calla para negarle credibilidad a un adversario, que su palabra de algún modo legitimaría, si lo convirtiera en interlocutor.
  10. Calla para no arriesgarse a revelar que no tiene nada que decir, a pesar de que las convenciones sociales reclaman que se arriesgue en el uso de la palabra.
  11. Busca la manera de decir de algún modo eso que para la mayoría resulta indecible. Por eso se tartamudea, se interrumpe, vuelve a intentarlo. Todo aquello que no requiere tanto esfuerzo, suele dar lo mismo que se diga o se calle.
  12. ¿Qué pudor nos impide mencionar las contradicciones más elementales de la existencia humana, sin las cuales sería imposible encarar las otras, que se supone más elevadas y no cuesta mucho esfuerzo nombrar?
  13. Tal vez haya un silencio respetuoso que se refiere a todo aquello que es capaz de hacer sufrir a otros, pero todo lo que se refiere a mí, hasta lo que más me avergüenza, debe estar en condiciones de que yo pueda decirlo.
  14. El territorio que tal vez yo no explore, con el objeto de no herirte, se extiende más allá de lo que tú serías capaz de reclamar. El territorio de lo que yo espero que tú no explores de mí, prácticamente no existe.
  15. Hay verdades indecibles, no porque cueste demasiado enunciarlas, sino porque no le convienen a quien se las calla. Casi todo puede ser dicho en cualquier momento, si uno está dispuesto a pagar las consecuencias.
  16. Hay temas fundamentales de los que no se habla, porque basta la mención para que quede en evidencia la falta de equidad que los fundamentan. Cualquier exposición pone en riesgo sacrosantos privilegios.
  17. A pesar de sus intereses antagónicos, los explotadores no dudan en ponerse de acuerdo entre ellos para lograr sus objetivos comunes, mientras los explotados pelean a muerte para decidir quién habrá de representarlos (a veces, para sacar ventajas personales) en el diálogo permitido con sus enemigos.
  18. Te dejo hablar para que te enredes y finalmente te hundas en tus incoherencias, si no reaccionas a tiempo. Al callar, lo más probable es que te condene.
  19. Disuade a quienes, para su disgusto, se descubren comprometidos a escucharlo. Acalla respuestas, como si quedarse con la última palabra fuera su victoria, cuando se trata solo del aislamiento que precede a la derrota.
  20. No me obligues a aceptar el alud de tus tonterías en silencio, porque lo consideraré una ofensa que recordaré incluso cuando tú hayas olvidado la humillación a la que me sometiste.
  21. Oír en silencio las tonterías de alguien que dispone de Poder, aplaudirlo cuando llega el demorado final, revela el alivio y la esperanza de que la tortura no se repita, de ningún modo la aprobación que necesita interpretar el disertante.
  22. Acállame y te ganarás un adversario, cuando podías obtener un colaborador que te hubiera advertido los malos pasos que tarde o temprano te perderán.
  23. Acállame para ocultar que tus decisiones fueron tomadas al azar y tienes miedo del diálogo. Solo estás poniéndote en evidencia.
  24. ¿Por qué debo oírte, si dices lo que has dicho tantas veces antes, que me basta con verte abrir la boca, para convencerme de que intentarás abusar de mi paciencia por enésima vez?

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