¿Por qué?

Frida Khalo: Diego y yo

  1. ¿Por qué comencé a preguntar tantos por qué, incapaz de detenerme, a los cuatro años de edad o incluso antes, para tormento de los adultos que tenía cerca, cuando era evidente que no siempre hallaba las respuestas que me dejarían satisfecho?
  2. ¿Por qué hacer preguntas, cuando no se presta suficiente atención a las respuestas que se cosechan?
  3. ¿Por qué anunciar que se abre un diálogo que debe ser productivo, cuando solo se espera la oportunidad de imponer al interlocutor, las mismas decisiones que fueron tomadas previamente?
  4. ¿Por qué sigo preguntando, aunque se supone que dada mi edad avanzada, yo debo ser quien ofrece las respuestas?
  5. ¿Por qué conformarme con la primera respuesta que obtienen mis preguntas, solo porque coincide con los prejuicios que me alimentaron y llegó antes de que otras respuestas mejor fundamentadas se impusieran?
  6. ¿Por qué el trabajo efectivo de algunos es entorpecido, devaluado o robado por los parásitos? Ellos desprecian todo aquello que demanda el esfuerzo personal y no aceptan que nadie deje al descubierto su mezquindad.
  7. ¿Por qué los despiadados y los estériles se empeñan en recibir tantos homenajes y distinciones que uno podría pensar que son insignificantes para ellos? La imagen que les devuelve el espejo no demasiado fácil de tolerar. Por eso privilegian los autoengaños más ineptos, con tal de olvidar por un rato la realidad que los acusa.
  8. ¿Por qué recuerda los detalles de lo que se dijo e hizo en su presencia, en una actitud con la que de algún modo exige coherencia de parte de aquellos que estuvieron implicados, cuando simular desmemoria brinda mejores réditos?
  9. ¿Por qué se deja enredar tantas veces en los detalles irrelevantes de la vida cotidiana, cuando en otras ocasiones puede ser capaz de apreciar con suficiente objetividad un panorama bastante más amplio?
  10. ¿Por qué recordar los tiempos mejores del pasado, cuando no hay forma de recuperar las circunstancias (y la inocencia) que tanto se añoran?
  11. ¿Por qué dudar sistemáticamente y hacer de ello un método, cuando la fe profunda clausura la incertidumbre con un solo gesto, aunque solo sea hasta que no puedan ignorarse más los conflictos que no desparecieron porque uno les diera la espalda?
  12. ¿Por qué recordar (o investigar) el pasado, cuando no se está dispuesto a aprender nada de la experiencia, capaz de alterar el presente?
  13. ¿Por qué ignorar que si alguien quiere olvidar cualquier evento que lo avergüenza, puede conseguirlo a pesar de las evidencias que permanecen disponibles? Cuando todos coinciden en una misma negación, lo difícil es recordar.
  14. ¿Por qué esperar honestidad de alguien que disfruta de privilegios, que no se alcanzan solo con el esfuerzo propio?
  15. ¿Por qué resignarse a trabajar, con todo el esfuerzo que exige cualquier tarea, cuando parece tanto más fácil robar?
  16. ¿Por qué reconocer los méritos ajenos, cuando se espera desplazar lo antes posible a esas personas del disfrute que les corresponde?
  17. ¿Por qué negociar acuerdos, que no son fáciles de establecer, cuando lo más probable es irritarse a continuación por cualquier detalle irrelevante y comprometerse en una agresión que termine con el primero que se cruce en el camino?
  18. ¿Por qué enunciar tantos planes maravillos, que deberían comprometer a cumplirlos, cuando se confía en improvisar lo que venga, a medida que resulta imposible demorar más las decisiones?

    Frida Khalo: Las dos Fridas

  19. ¿Por qué simular que se evalúa un proceso que acaba de concluir, cualquiera sea el resultado, cuando no se está disponible para tomar decisiones que permitan corregir los errores que se detecten?
  20. ¿Por qué anunciar que será fiel a los compromisos adquiridos, cuando hay tal cantidad de tentaciones que resultan difíciles de resistir?
  21. ¿Por qué perder tanto tiempo arriesgándose a enunciar ideas propias, que tarde o temprano pasan a ser puestas a prueba por la realidad y muchas veces resultan desechadas, cuando es más fácil reciclar los eslogans que ni siquiera se piensan?
  22. Por qué dedicar tantos esfuerzos a innovar en cualquier materia, cuando el sentido común aconseja la repetición de aquello que desde ahora se sabe que puede ser aceptado, y por lo tanto promete inmediatos éxitos con el menor esfuerzo?
  23. ¿Por qué regirse exclusivamente por las normas que uno dice aceptar, cuando cuesta menos elaborar todo tipo de justificaciones para las constantes infracciones?
  24. ¿Por qué resistirse ante el cúmulo de tentaciones que se nos cruzan en el camino, cuando basta con mirar alrededor para ver la frecuencia con que las más excelsas virtudes se predican, pero no se practican?

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