Tiempo de paciencia e Ironía

Afiche Stalin años `30

  1. Se considera el conductor más confiable de sus seguidores. Desde hace un tiempo, sin embargo, se ha tomado tan en serio su rol providencial, que probablemente ha comenzado a traicionar los elevados principios que proclama.
  2. En la actualidad no sabe muy bien qué hacer. Tampoco advierte que sus actos le prometan una certeza mayor en el futuro. A pesar de lo anterior, que no es poco, no desiste de sus proyectos. Quizás el tiempo le depare la convicción que hoy le falta. O quizás se resigne a vivir en duda, y entonces ¿resultará posible que nadie perciba que se encuentra hundido en el pánico?
  3. Nada que valga la pena conservar, con todo el esfuerzo que eso requiere, se construye de un día para el otro, por decisión de un único autor, pero basta el descuido de un segundo para destruir aquello que parecía más firme.
  4. A medida que acumula poder, se vuelve cada vez menos tolerante con las demoras de aquellos que deberían servirlo. Si les paga ¿por qué aceptar que lo defrauden y obliguen a diferir la inmediata satisfacción de sus deseos?
  5. Suele ser impaciente en las circunstancias más triviales de su vida cotidiana. Cuando necesita resolver un conflicto grave, en cambio, deja ese lujo de lado y es como si fuera otro.
  6. Hay que saber perder. No faltan las oportunidades de aprenderlo. A pesar de todo, rara vez nadie se encuentra preparado para perder, porque mucho antes se convenció de lo inevitable que para él iba a ser ganar.
  7. Hay que aprender a replegarse en las mejores condiciones, que permitirán preparar la próxima ofensiva. Las olas no pierden su impulso para siempre, una vez que llegan a la playa, ni continúan avanzando indefinidamente.
  8. No hay una sola oportunidad para alcanzar lo que se desea, a pesar de que no conviene descuidarla cuando se presenta. Si se piensa de otro modo, solo se justifica la entrega incondicional.
  9. Impaciencia y tomarse las cosas demasiado en serio, son las características del torpe, que no tarda en transar no importa cómo con sus adversarios.
  10. Hay que estar preparado para que a uno lo crucifiquen. Sucede a cada rato y no suele constituir un hecho demasiado memorable para los testigos.
  11. Es inaceptable que cualquiera pueda ser crucificado por la causa que sea. Aquellos que merezcan esa dudosa distinción, solo deben aceptarla cuando su sacrificio acusa a quienes los condenaron.

    Revueltas en Grecia 2011

  12. No hay cómo esconderlo: muchos que se dicen revolucionarios y dependen de quienes los aceptan como tales, se creen todo lo que afirman de sí mismos, no porque su condición sea la que proclaman y ellos hayan sido los primeros en enterarse, sino más bien por lo contrario. Solo repitiendo lo indemostrable, tal vez consigan convencer a los otros de que es la verdad y acallen las certezas que los atormentan sobre su verdadera identidad.
  13. La paradoja del reaccionario, es que más de una vez y contra su voluntad, no puede evitar que algunos de sus actos mejor planeados alimenten el cambio.

    Afiche Revolución Cultural China años `60

  14. La paciencia se aprende fracasando una vez, dos, tres… y no perdiendo por ello las esperanzas de no fracasar la próxima vez que se intente desafiar aquello que hasta hoy fue invencible y de todos modos debe ser desafiado. ¿Para qué estaríamos en el mundo si no se intentara?
  15. Llegará el día en que no estará en condiciones de continuar emprendiendo los desafíos que le daban sentido a su vida. La rendición puede ser hoy, puede ser mañana. Mientras consiga postergar en al menos un día su rendición, no debe preocuparse.
  16. Pocas cosas suelen ser más irritantes para los jóvenes que la ironía, cuando es utilizada por los adultos con el objeto de desubicarlos. ¿No es ya demasiado complejo el lenguaje articulado, para que adicionalmente haya que prestarle atención también a cómo se dice?
  17. Tanto se nos recuerda que la paciencia es una virtud, que durante la juventud se la iguala con la represión mil veces denostada. ¿Por qué resignarse a esperar aquello que uno desea ahora mismo? ¿Por qué demorar una satisfacción, que si no es inmediata quizás no llegue nunca?
  18. Quiere no importa qué, sin preocuparse del costo y lo antes posible. Teme no estar presente para disfrutarlo, cuando lo consiga.
  19. A sus enemigos no les concede ni el agua ni la sal. Mientras no los destruya, no estará seguro de haberlos vencido, y entonces, aunque solo sea por inercia, lo más probable es que de todos modos necesite continuar defendiendo su territorio, hasta encontrar nuevos enemigos que justifiquen su crueldad incontenible.
  20. Desde hace un tiempo, advierte, nadie condena en voz alta el oportunismo, quizás porque ha dejado de ser una falla que se esconde o justifica de cualquier modo, para convertirse en la simple reivindicación del sentido común.

    Revueltas en Grecia 2011

La paciencia tiene más poder que la fuerza. (Plutarco)

La ironía y la paciencia son las principales características del revolucionario. (Lenin)

La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte. (Kant)

La impaciencia es la principal fuente del oportunismo. (Trotsky)

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