A pesar de todo, la risa

  1. En el teatro, al reír, los espectadores se coordinan para estimular a los comediantes. En el cine, la respuesta colectiva no tiene respuesta, porque los comediantes ya no están allí. En la TV, cada quien ríe por su lado, asistido por las risas de no se sabe quién, tal vez grabadas. ¡Cuánto se ha perdido!
  2. Si fuéramos tal como estamos convencidos de ser, si coincidiera lo que decimos con aquello que efectivamente somos, ¿cómo se ganarían la vida los comediantes?
  3. La risa es un alivio. El peso tantas veces intolerable de la realidad cotidiana se aligera, gracias a una broma, poco importa si solo por un rato, antes de volver a instalarse como ha sido y es. Mientras tanto, disfrutemos.
  4. La risa es una apuesta. Mi actitud ante el mundo es la de alguien que espera lo mejor de las contradicciones que continúo viendo, aunque recuerdo lo improbable de que tanta felicidad se convierta en realidad alguna vez.
  5. Parece que no hubiera nada más fácil que el acuerdo expresado por la risa de los espectadores que comparten el mismo territorio con los comediantes, pero se requiere dominar una técnica difícil, antes de conseguirla.
  6. Recuerdo a mi padre tratando de parecerle ocurrente ante las visitas, gracias a cuatro chistes gastados. Era cuando más penoso no resultaba a  nosotros, los miembros de su familia.
  7. ¿Hay algo más penoso que escuchar a alguien repitiendo los viejos chistes de la tele, como si no hubiéramos compartido esa experiencia y no estuviera demostrando que estamos encerrados, precisamente cuando intenta hacer olvidar que no hay salida?
  8. En toda reunión, alguien se cree obligado a convertirse en el centro de atención, gracias a ingeniosidades que no suelen ser tales y se celebran es por elemental cortesía, aunque aguardamos con impaciencia el retorno del tedio.
  9. Me gusta hacer reír sin proponérmelo, como consecuencia de un impulso que de pronto llega, sin pensarlo demasiado, se expresa y obtiene la respuesta no menos involuntaria del interlocutor, pero no contar historias chistosas que fueron ensayadas y tienen como objetivo provocar la risa, porque en ese caso declararé que estoy poniendo a prueba una capacidad que no estoy seguro de poseer, y por una cosa u otra es muy probable que fracase.
  10. ¡Es tan improbable que algo nuevo, capaz de hacernos reír! La sorpresa placentera nace de la actualización oportuna de algún recurso que todos conocemos desde hace cientos de años, cuyas mínimas variantes (en el mejor de los casos) disfrutamos sin demasiado esfuerzo.
  11. Descubres paradojas donde otros solo ven un simple amontonamiento de hechos rutinarios, percibes con claridad las contradicciones entre el ser y el parecer. Tal vez nadie haya reído aún, pero ya te defines como un humorista.
  12. Si no aceptas la eventualidad de humillarte en público y exponerte en circunstancias que la mayoría elude por pudor, no sé cómo pretendes hacer reír.
  13. Los cómicos profesionales denominan rutina a su actuación. Es difícil encontrar una manera más explícita de confesar cuánto ensayo, cuanta prueba y error que llegan finalmente a automatizarse, les cuesta convocar la risa ajena.
  14. Impacientes, ellos esperan que los hagas reír. Aunque no lo digan, son incapaces de divertirse sin tu ayuda. Es tu oportunidad: te necesitan para experimentar algo que están convencidos de que no tiene la menor importancia en sus vidas, y sin embargo les falta.
  15. Risa liberadora de Bajtin: aprovechando las máscaras que ocultan la identidad, las voces fingidas y el caos del carnaval, aquellos que se mofan dan la espalda a las instituciones más temidas y degradan como sin querer todo lo que tocan.
  16. Quieres que se rían contigo y estás dispuesto a conseguirlo sin importar cuánto cueste, ni cuán mal te sientas al recordarlo más tarde, con el objeto de impedir que se rían de ti.
  17. Para tu consuelo: cuando ríen de tus chistes, recuerda que lo hacen porque no son ellos quienes están en tu pellejo. De algún modo, eres un héroe, porque te atreves a ir más allá de donde ellos retrocedieron.
  18. Es improbable hacer reír cuando no cuentas con situaciones o personajes que se encuentren al borde del dolor, para negarlo un segundo antes de que se convierta en realidad.
  19. Reír sin haber llegado antes a negar la proximidad del dolor propio o ajeno, es una tarea poco menos que imposible. Solo te ríes antes el abismo evitado.
  20. No prolongues más de lo prudente la diversión ajena, porque no tarda en perder gran parte de la eficacia que tuvo, para dejar al descubierto la penosa maquinaria que la sostiene y nadie quiere ver, para evitar que arruine de manera irreversible cualquier disfrute.
  21. Solo tengo una certeza: nada es lo que parece. Tal vez resulte insuficiente para definir una visión del mundo, pero también se trata de un engaño menos.
  22. Si las apariencias engañan, de acuerdo a lo que has vivido, ¿cómo puedes estar seguro de saber quién eres? Tal vez logres engañar a otros, porque primero te has engañado a ti.
  23. ¿Debo resignarme también a que tus apariencias me engañen? ¡Eso duele! Hubiera preferido no averiguar tanto, puesto que no puedo recuperar la ingenuidad. Por eso, de acuerdo a la ecuación de Pirandello, río.
  24. Hay una risa consoladora, de quien trata de engañarse voluntariamente, para sobrevivir en medio del generalizado desengaño.
  25. Hay contradicciones trágicas, que tardan en resolverse y dejan un dolor que no se borra. También hay otras que se resuelven de pronto, con la sonrisa de alivio de aquel que comprueba no haber sufrido tanto como esperaba.
  26. ¡Ríete para variar! No es que sobren los motivos para sentirse feliz, sino que la situación es todavía peor de lo que imaginaste. Aunque te pongas todo lo serio que puedas, no conseguirás mejorarla.
  27. ¡Ríete para variar! Solo tienes que mirarte en un espejo y comparar la imagen que recordabas, con esa cruel que te devuelve un instrumento que no suele aceptar sobornos.
  28. ¿Acaso no estoy riéndome de mí? El centro de la ceremonia que el comediante me plantea, es la contemplación de una imagen inaceptable en la que me resisto a reconocerme, como sucede casi siempre que enfrento un espejo.
  29. He caído en una trampa cuyas articulaciones entiendo a la perfección y sin embargo no estoy en condiciones de desarmar. Por eso río.
  30. Nueva navaja de Occam: entre dos opciones para encarar tu vida, que de cualquier modo resultan penosas, ¿qué cabe sino la sonrisa?
  31. ¡Ah, la fragilidad inocultable del mundo! Tras haberla percibido sin retroceder, solo con una sonrisa te mantienes en pie, sabiendo que en cualquier momento se desencadena el caos.

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