Sobreviviendo en la crisis

  1. Hay crisis en las que te hundes con la decisión de quien confía que no te llegue a los tobillos. Hay otras en las que con toda seguridad no sales. ¿Cómo diferenciar unas y otras sin haber dado el paso que te compromete?
  2. Despertar en medio de la noche puede desanimar a muchos. ¿Cuántas horas de insomnio te esperan? ¿Cómo afrontarás el día, sin haber descansado lo suficiente? Aquellos que dejan de hacerse preguntas como las anteriores, lo más probable es que se duerman.
  3. Cuando el panadero amasa, hay un momento, al comienzo del proceso, en que todo parece perdido. Si continúa trabajando, y sobre todo, si permite que la masa fermente por la acción de la levadura, lo más probable es que el amasijo se componga. Desesperar pronto es la mejor manera de arruinar cualquier cosa.
  4. La oscuridad no es una experiencia demasiado nueva. Debiera estar acostumbrado a la incertidumbre que hoy lo rodea. Otras veces (recuerda) logró superar situaciones parecidas. Eso es todo lo que sabe hoy.
  5. Al escribir se empeña en capturar un sentido que suele escapársele durante las actividades cotidianas. Casi una tela de araña tendida a pesar del viento, el texto lo sostiene precariamente, mientras aguarda algo más firme.
  6. Más de una vez se ha mantenido en pie por simple empecinamiento. En ocasiones ha ganado la apuesta. En otras… ¿vale la pena recordarlas?
  7. En la incertidumbre se dice: haré como si fuera capaz de controlar mis reacciones, en la esperanza (en la apuesta) de que a pesar de mi inadecuación, el proyecto se convierta en realidad.
  8. Se dice: haré como si las circunstancias adversas fueran a cambiar un día, cuando yo esté presente para verlo. Sin embargo, no las daré por superadas. Solo será “como si” mientras no se definan.
  9. Se dice que prefiere caer sin entregarse, aunque solo sea por evitar la vergüenza de recordar una debilidad como esa, cuando la crisis haya pasado.
  10. Se dice: saldré adelante, solo porque soy incapaz de saber hacia dónde me dirigen mis pasos. Ahora mismo, estoy seguro de tener todas las cartas para ganar la apuesta, y lo más probable encamine hacia mi perdición.
  11. Se pregunta: ¿cómo llegué a este punto, a partir del cual no veo ninguna salida? Se responde: no haciéndome preguntas sobre la dirección que seguía.
  12. Se plantea: postergar cualquier análisis de la crisis hasta que haya descansado y se encuentre en mejores condiciones para encarar las dificultades, sin ignorarlas ni amplificarlas.
  13. Hará como si tuviera esperanzas. Intentará una apuesta que puede ganar o perder, para no cerrar el camino a una salida efectiva, que todavía no advierte.
  14. Será quien sobreviva a la crisis actual y encare los conflictos que aparezcan después. En caso de fallar, se dice, le queda el consuelo de no estar presente.
  15. Durante las crisis huye hacia delante, como si quedarse quieto para analizar la situación o retroceder, fueran opciones que le impedirán tener una buena opinión de sí mismo, en el caso de eventualmente sobreviva.

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