Comunicados e incomunicados

Saul Steinberg: dibujo

  1. Si tienes algo que decir, encontrarás la forma de hacerlo, aunque no sea en el primer intento o en el segundo. Si no tienes nada que decir, también lo encontrarás y mucho antes.
  2. Una palabra saca a la otra, sin pensarlo, como se comprueba en las peleas. Una idea también convoca a la siguiente, siempre y cuando uno esté atento a sus palabras y a las ajenas.
  3. Nada lo invitaba a callar tanto como participar en una asamblea donde solo circulaban obviedades y triquiñuelas que reclamaban su aprobación explícita.
  4. Habla, si es necesario, dependiendo de quien le oiga, no de sus propias ganas de hacerse notar.
  5. Calla sin esfuerzo ni plan preconcebido. Calla satisfecho, dependiendo de quien no le oiga.
  6. Cuando habla, siente con frecuencia que se desnuda. No está dispuesto a hacerlo en presencia de cualquiera.
  7. ¡Ah, el placer casi sexual de comprobar que se están utilizando las palabras adecuadas, para hacer entender (sin muletillas ni redundancias) precisamente aquello que uno se propuso expresar!
  8. ¡Ah, el infierno de hablar de más y no poder volverse atrás para tacharlo, como cuando uno escribe!
  9. Se ha planteado escribir, antes que hablar, porque lo compromete más y obliga a pensar el tiempo que haga falta, hasta encontrar la mejor manera de expresarlo.
  10. Placer culpable de hablar de más, para demostrarle al mundo que uno puede ser tan estúpido como cualquiera, en un intento de asegurarse la aprobación del colectivo.
  11. Canta con todos, brinda con todos, repite las mismas consignas: ocupa el sitio que le asignaron, aunque no lo merezca y cueste desalojarlo.
  12. Celulares: no hay mucho que decir y todavía menos que oír, pero el portador se encuentra disponible, esté donde esté, como si negar la soledad fuera su único objetivo.
  13. Desde que recordaba, estaba convencido de que no tenía nada que decir. En la actualidad lo demuestra reiteradamente gracias a Twitter.
  14. Difunde mensajes sin contenido alguno, con el objeto de informar que se encuentra vivo (y tan desorientado que mejor le fuera callarse).
  15. Me llama C. Toda su vida parece girar en torno del sexo (insatisfecho). ¿Cómo extrañarse de que sea incapaz de retener a una pareja?
  16. Llamo a M. después de varias semanas de dudas sobre su incomunicación. ¿Acaso está bien? Si no lo estuviera, lo más probable es que me lo oculte y yo haría lo mismo. Cada vez que dialogamos, siento que me despido de ella para siempre.
  17. Llamo a mi tía K. Todo lo que atinamos a decirnos durante diez minutos es qué alegría experimentamos, después de tanto tiempo de no oírnos. No hay mucho qué agregar, para no emocionarla más de lo que su estado de salud permite, y mientras tanto nos escuchamos. ¡Qué extraño compartir el silencio!
  18. Los fines de semana, X. se colgaba del teléfono para tener alguna compañía de sus conocidos, que nunca lo hubieran invitado a sus casas, y por eso lo soportaban sin prestar mayor atención a sus quejas.
  19. Disponía de tan poco espacio en Twitter, que sus ideas carentes de desarrollo, simples ocurrencia que le hubiera costado más esfuerzo del que se encontraba en condiciones de dedicarles, no causaban mayor escándalo a quien tropezara con ellas y de inmediato las desechara.

    Saul Steinberg: Dibujo

  20. No quiere que lo reconozcan, pero tampoco acepta pasar desapercibido. Puesto que nadie lo estima demasiado, ¿encontrará quien lo distinga solo por detestarlo?
  21. Intento comunicarme vía Linkedin con una amiga a quien no veo desde hace 35 años. ¿No es lo mismo que mandar mensajes en botellas lanzadas al mar?
  22. Mi amiga distante responde, me pide que me comunique con otro conocido, que vive no muy lejos y pasa por una situación difícil. Dios o el Azar deben haber tejido el sendero para impedir que un enfermo quede solo.
  23. Reenvío un power point que acabo de recibir a mi amiga B. Hace meses que no sé nada de ella y trato de mantener abierto el contacto, sin comprometerla a responder.
  24. Reenvío un power point a S. a quien desde un tiempo dejé de considerar entre mis amigos, porque es más prudente contarlo entre mis conocidos, por si acaso.
  25. De nuevo C. Hace un año, para sacarlo de su depresión, le sugerí que escribiera una novela donde recreara libremente su situación. Ahora no puedo detenerlo, aunque su fantaseo se vuelve monótono.
  26. Nos escribíamos con M. una vez al año. Desde que me pasé al correo electrónico, nuestro diálogo se cortó, por su decisión de continuar escribiendo cartas, que a mí me cuesta responder por el mismo medio.
  27. De nuevo, una llamada de C. ¿Cómo puede interesarle a nadie, alguien que solo se preocupa de su ombligo? Si uno le habla, tiene la impresión de interrumpir una perenne ceremonia privada.
  28. Rating: para los medios, solo vale la pena tomar en cuenta los grandes números. Las voces individuales son ignoradas hasta que generan eco.
  29. Acosaba con alusiones obscenas a los participantes de los chats, en la confianza de que se sintieran tan solos que se resignaran a su presencia.
  30. Después de inventar tantos avatares que le permitían manifestar con desusada libertad aquello que habitualmente rechazaba de sí mismo, comenzó a experimentar el deseo de exponerse tal cual era.

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