Engaños y desengaños

Terremoto 2010 en Chile

  1. Confiar demasiado en la infalible justicia de las ideas propias, es como confiar demasiado en un grande y afilado cuchillo de cocina, al punto de descuidar el daño que puede causar su manipulación imprudente.
  2. La rabia puede ser ciega, pero no deja de dar en el blanco (lo más probable, equivocado).
  3. Ama la sensación de riesgo que ofrecen los juegos (de azar o habilidad), pero no tolera perder ninguno de ellos. Cuando le sucede, como es inevitable que ocurra tarde o temprano, se lo cobra al primero que encuentra, fuera de sus contrincantes (porque eso lo delataría como mal perdedor). Tiene que haber otro responsable de su frustración, a quien él pueda acusar de haber traicionado sus justas convicciones de ser un ganador.
  4. Cuando quedan a solas parecen dos, pero en realidad se encuentran acompañados por tantos fantasmas de aquellos que los precedieron y formaron, cuando no se trata de aquellos que pudieron ser y nunca serán, que rara vez logran verse a ellos mismos tal como efectivamente son, y entonces (después de no pocas dudas) no llegan a reconocerse.
  5. Se habían encontrado por error, más que por casualidad. Cada uno creyó ver en el otro, precisamente aquello que el otro no era, ni podía ser, a pesar de toda la buena voluntad que dedicara a la tarea. Por un tiempo fueron bastante felices, mientras el equívoco duró. Tarde o temprano iban de despertar y lo más increíble fue que vivieran ese desengaño demorado como un duelo, cuando era parte de un aprendizaje que les ahorraba dolores de cabeza.
  6. Hay quienes buscan tenazmente, pero sin confesarlo, parejas que utilicen la relación para destruirlos. No se atreven a hacerlo por sí mismos, y en realidad tampoco les resulta demasiado fácil encontrar a las personas más adecuadas para llevar a cabo esa tarea, porque algunos prefieren no darse por enterados, para no sentir remordimientos, antes o después de cumplir con la misión que les fue encomendada, y otros no se encuentran en capacidad de hacerlo a pesar de su buena voluntad. Como consecuencia de lo anterior, muchos continúan esperando el fin y hasta se consideran felices de vivir en la compañía que obtuvieron.
  7. Estaban hechos el uno para el otro. Bastaba que se encontraran durante un tiempo, para que lo peor de cada uno saliera a la superficie y los subyugara con su evidencia, al punto de volver incontenible el desastre.
  8. No tolera que alguien de su entorno pueda tener luz propia. Cada vez que se mira en el espejo, la decepción de verse tal como es, carente de ilusiones, desplomándose en cámara lenta, para que ningún detalle pase desapercibido, no puede evitar que crezca la rabia contra todos aquellos que parecen inmunes a su decadencia.
  9. Si se detienen a pensar por qué están juntos, lo más probable es que no encuentren una respuesta que los aliente a continuar tal como van. Si no se detienen, tarde o temprano los invadirá la duda de que en el pasado pudo haberse justificado el encuentro, pero en el presente no hay nada más que la rutina. ¿Qué hacer?
  10. Hay quienes necesitan con desesperación hallar una pareja que colme el vacío de sus vidas. Se han convencido: a) de que tal vacío existe, b) de que es posible llenarlo con otra persona, c) que una pareja puede lograr la hazaña de equilibrarlos a ellos, que desequilibran a cualquiera, que conmovido por su estupidez y con el objeto de evitarles una desgracia mayor, en mala hora se les ponga a mano.
  11. En lugar de reconocer su esterilidad como un dato no demasiado relevante, que pudo aprovechar para convocar a otros, cuya creatividad él patrocinaría y le permitiría retener plusvalías, prefiere cercenar cabezas de todos sus posibles competidores y servirse de una red de alcahuetes, no menos incapaces que él como acompañantes. Se lo recordará inevitablemente por su mezquindad, cuando pudo haber simulado una grandeza capaz de engañar al mundo.
  12. Hay gente que allí por donde pasa, instala un soberano aburrimiento, como si se tratara de una bandera que debe desalentar cualquier oportunidad de otorgarle mayor interés a su vida. Quieren probarle al mundo que nadie es capaz de alterar su decisión de no disfrutar lo que sea.
  13. Era un perdonavidas incapaz de evaluar qué merece ser perdonado, qué no. Su bondad ilimitada terminaba por revelarse como estupidez.
  14. Nadie debería interferir en la continuidad de su inoperancia. Está convencido de que una instancia superior a la inteligencia humana lo ha favorecido con sus actuales privilegios. Oponerse a ese orden superior, es lo más parecido a un sacrilegio que no puede tolerar.
  15. Hay quienes corrompen todo lo que tocan e incluso aquello a lo que ni siquiera tuvieron la oportunidad de acercarse para contaminarlo, por el simple poder de convicción que tiene su ejemplo. Si se quiere comenzar una limpieza, habrá que exterminarlos con decisión, hasta que ni los testigos y víctimas recuerden la razón de tanto rigor.
  16. Fracasa con la sonrisa y el asombro de quien no sospechaba que no pudiera ser otra su meta. Después de fracasar, se convence de que no le ha pasado nada que deba ser analizado para cambiar sus decisiones. Tiene la intrepidez de los grandes conductores, aunque solo sea un coleccionista de derrotas.

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