Amiguismo, mafias y otras complicidades

  1. Hooligans: amistades agresivas

    Mi padre se consideraba amigo de cualquier desconocido que aparentara escucharlo y todavía no lo hubiera defraudado (como de todos modos ocurría), mientras negaba su confianza a quienes por motivos evidentes se encontraban más cerca de él, desde toda la vida y no habrían de abandonarlo, pero por algún motivo difícil de entender hubieran suscitado su enojo. Cuando el buen criterio falla, la desdicha es inevitable.

  2. Los idealistas tienen amigos que para su desconsuelo, tarde o temprano los traicionan. Los pragmáticos buscan amigos a los que utilizan para lograr sus fines y los abandonan cuando ya no les sirven. Hay que decidir si uno pertenece a una categoría u otra.
  3. Su poder se basaba en una serie de incondicionales a quienes traicionaba apenas lo creía necesario, porque gente con tan escaso criterio como para acercársele, no debía ser estimulada.
  4. Trataba a sus amigos como a una parte de sí mismo (las uñas, los cabellos). Cuando le estorbaba o cambiaba la moda, no dudaba en cortarla.
  5. Los amigos podían contar con él. Cada vez que se encontraban en dificultades, no dudaba en ofrecerles algún consejo imposible de seguir, cuando lo que ellos aguardaban era su ayuda.
  6. Mis amigos lo apoyan sin establecer condiciones. Para ellos, nada de lo que él decida es digno de ser sometido a críticas. No están en condiciones de cuestionarlo, porque en ese caso (no hace falta hablar de ello) los favores que recibieron se terminarían sin previo aviso (¡faltaba más!).
  7. Los viejos amigos son aquellos con suficiente habilidad para haber olvidado las viejas ofensas y reiniciar la amistad como si terminaran de conocerse y no hubieran acumulado oportunidades de defraudarse.
  8. Entre mis amigos y yo reina un acuerdo perfecto, como el de la espada de Damocles: nos hemos reunido para disfrutar una fiesta, pero en ningún caso dejaremos de tomar en cuenta que puede haber también una ejecución.
  9. Reunirse era la peor idea que pudieron tener. Al verlos juntos, quedaba en evidencia que sin duda ninguno de ellos era de confiar.
  10. Solo es posible ejercer el poder con los amigos de siempre, que llegan en cualquier momento para demostrar su incondicionalidad, y se van cuando me estorban, ni un minuto antes ni uno después.
  11. Subordina la marcha de una institución a la tupida red de sus amigos. Luego advierte que no pude moverse fuera del espacio que esa red ha consolidado, mientras intenta ver el acoso que ha comenzado a manifestarse, como el precio de la seguridad que disfruta.
  12. Le pide a sus amigos que lo protejan y los protegerá (aunque nadie se tome esta promesa al pie de la letra, porque si uno lo traiciona, puede estar seguro de que no tarde en traicionarlo, y tampoco es improbable que la misma respuesta se dé incluso cuando ni siquiera haya pensado en traicionarlo, siempre y cuando eso le convenga).

    Cheers: sitcom de amistades imposibles

  13. No hay nada como las reuniones solemnes para los amigos mediocres. Al verse las caras sonrientes y comprobar que todos están de acuerdo en no hacer nada para molestar al resto, alcanzan algo parecido a la convicción de que nunca serán descubiertos como impostores.
  14. Es un hombre de sus amigos, mientras no le fallen. Cuando se atreven a pensar por ellos mismos o simplemente ya no le sirven como antes, pueden darse por perdidos, porque habrán pasados a convertirse en los peores enemigos y serán tratados como tales.
  15. Para él, un amigo es alguien a quien se puede usar sin pensarlo dos veces. Si alguien discrepa de la definición, mejor se calla o advierte que se ha declarado como su adversario, por lo que será tratado como tal.
  16. El amigo, para él, es un cómplice, alguien que ha renunciado a tener criterios propios, porque entraría en conflicto con su seguridad.
  17. Amistad como la de Damon y Pitias resulta inconcebible en los tiempos actuales. Primero, porque la Justicia no acepta que nadie pague por otro una condena. Segundo, porque la traición entre quienes se dijeron amigos, resulta más probable que la traición entre aquellos que se reconocen enemigos.
  18. Amistades no recomendables: aquellas que sin duda son demasiado buenas para compartirlas con otros.
  19. Aurea mediocritas. La mediocridad no se resigna a las modestas posiciones que debería ocupar, de acuerdo a las dimensiones de su aporte efectivo a la sociedad. Por lo contrario, busca el relumbrón exagerado que la consuele de su conformismo y oculte la farsa de su amistad.
  20. ¡Ah, la tentación de los aplausos fáciles entre amigos, de las fotos grupales donde todos sonríen, de los diplomas enmarcados, de las retribuciones dispendiosas por ningún servicio concreto! Cuando se lo acepta una vez, cuesta resistirse a la tentación de convertir esa debilidad en rutinas legítimas, cuya continuidad uno defiende como si de Dios mismo la hubiera establecido.

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