Burócratas

George Grosz: Pintura

La burocracia destruye la iniciativa. Hay pocas cosas que los burócratas odien más que la innovación, especialmente la innovación que produce mejores resultados que las viejas rutinas. Las mejoras siempre hacen que aquellos que se hallan en la cúspide aparezcan como unos ineptos. (Frank Herbert: Dune)

La burocracia en los países latinos, parece que se ha establecido para vejar el público. (Pío Baroja)

  1. ¿Cuál es la institución que un burócrata decidido a salirse con la suya no corrompe? ¿Qué institución acepta a un burócrata que rechace tenazmente la oportunidad de ser comprado? Poco importa quién tome la iniciativa, cuando el acuerdo que tarde o temprano se establece es tan perfecto.
  2. En una institución que se precie, ningún burócrata es indispensable, pero al mismo tiempo, ¿qué institución puede prescindir de los burócratas, que en medio de las crisis deben dar la cara y afrontar cuestionamientos que los desgastan a ellos y dejan indemnes a quienes los designaron, a veces con ese único objeto?
  3. Los sístoles y diástoles de las instituciones, impiden que los burócratas se tomen el descanso que de acuerdo a sus declaraciones tanto necesitan. Basta el menor descuido de su parte, para que despierten desubicados, incapaces de recuperar los menguados beneficios que eran todo su horizonte.
  4. Cuando los burócratas no consiguen justificar adecuadamente el tiempo que emplean en su lugar de trabajo, cada uno por separado, haciendo nada útil en gran parte de los casos, se reúnen para coordinar sus inactividades grupales, aunque al hacerlo se expongan al riesgo de matarse de aburrimiento unos a otros.
  5. La reunión de los burócratas es el intento de demostrar por el absurdo que un grupo humano respecto del cual cabe la sospecha de que no existe, puede no obstante exhibir ante el resto mundo una serie de documentos en los que se demuestran los objetivos comunes, se precisan los horarios y el lugar de coincidencia, y se acumulan extensos informes que resumen lo sucedido y plantean el temario de nuevas reuniones.
  6. No tienen mucho que plantear ante aquellos que no pueden menos que oírlos, y a pesar de ello tampoco están dispuestos a considerar nada capaz de interrumpir su monólogo interminable.
  7. El ombligo de un burócrata es el centro del universo. Intentar bajarlo de una ensoñación como esa, es una crueldad que difícilmente rinda frutos y puede en cambio desatar una guerra a muerte contra el desubicado que intentó desmontar la falacia.
  8. Pudieron ser bienvenidos como intermediarios que conectaban a las instituciones distantes con la gente común que se ve obligadas a interactuar con ellas, pero decidieron presentarse como vigilantes que cobran peaje por cualquier trámite y utilizan los procedimientos intrincados como sucesivas barricadas que obligan a solicitarles, por favor, que se dejen corromper o desempolven la buena voluntad que no utilizan todos los días.

    George Grosz: Berlin

  9. Pasa por su oficina sin dejar huellas concretas de lo que pudo haber hecho durante su permanencia en la institución. Si el burócrata no marca tarjeta de entrada y salida, pone en grave duda su existencia.
  10. Dame cuatro o cinco burócratas e inventaré la necesidad de suministrarles un coordinador.
  11. Nadie ha dicho que los burócratas no hagan falta. ¿Por qué deciden ellos demostrar con tal crueldad que son imprescindibles?
  12. Para el burócrata, la desidia, el tráfico de influencias, la corrupción, no pasan de ser breves atisbos de una libertad mil veces soñada, que deberían aliviar su inhumana  condena a la rutina.
  13. Si disfrutas la tarea que te asignaron, no lo digas en voz alta, ni siquiera dejes que se te note demasiado en los gestos o el tiempo que le dedicas, porque no tardarás en volverte odioso para aquellos que son tus iguales, y si te fijas, no lo pasan tan bien, porque se creen estériles y nada les indignaría más que alguien se estuviera librando de la maldición autocumplida que a ellos los mantiene atados a su miseria.
  14. Si el burócrata fuera capaz de experimentar alguna pasión humana, esa debería ser una muy difícil de compartir con el resto de la humanidad: la urgencia de repetir exactamente no importa qué se está haciendo, la conversión en ritual de todo aquello que puede suceder en cualquier parte, hasta ocultar las evidencias de que nada permanece igual en el universo y todos los privilegios se desgastan, uno tras otro.
  15. No hay burócrata que a pesar de su estupidez no sepa dónde se encuentra ubicado y cuáles son sus límites. Pase lo que pase, defenderá la integridad de ese territorio mezquino, del que no está dispuesto a moverse, y no tardará en convertirse en el agresor despiadado de todos aquellos que (de acuerdo a su miedo) planean poner en riesgo sus posesiones.
  16. Después de ocupar el nicho que le fue asignado en la jerarquía, sin importar cómo llegó a conquistarlos, ni dejando cuántas víctimas en el camino, los burócratas que al fin podrían tenderse a descansar del esfuerzo que dedicaron a la tarea, comienzan a vivir el constante infierno de no perderlo.
  17. El universo de los burócratas se extiende con sus leyes y excepciones, paralelo al mundo real, y no obstante se las compone para no ser contaminado por la realidad que anda tan cerca. Esa vecindad constituye una irritación mal tolerada por los burócratas, que esperan contagiar su perverso estilo de vida a todo lo que existe.
  18. Hasta los burócratas pueden ser creativos: ellos paren taxonomías, comisiones, diagnósticos, planificaciones, minutos de silencio, reuniones, organigramas, escalafones, viajes de estudios, reglamentos que se exhiben pero no se cumplen, homenajes, una galaxia de ornamentos que puede desaparecer sin que nada cambie.
  19. Kafka lo supo antes que yo: la vida se vacía de sentido en el curso de una reunión de burócratas. Nada puede suceder allí que no esté previsto mucho antes de convocarla. Cuando lo inesperado se introduce en el encuentro, rápidamente queda eliminado por consenso. Ninguna sorpresa cabe esperarse de aquellos que se conocen bien y ya se sabe qué van a decir y cómo, por lo que dijeron antes y no habrán de modificar su discurso. Al cabo de un rato, que es una mínima parte de la reunión, el vértigo del sin sentido se apodera de todos y los arrastra al eterno aburrimiento.

    George Grosz: Día gris

  20. Cuando los burócratas se reúnen para intercambiar experiencias, terminan convenciéndose de que libran una guerra santa contra todos aquellos que en mala hora demandan sus servicios.
  21. Los burócratas se creen tan dignos de respeto, que se creen al margen de cualquier escrutinio.  Más aún, se imaginan libres de todo cuestionamiento, por el solo hecho de las barreras que ellos mismos erigieron contra el resto de la sociedad, que se ve obligada a mantenerlos.
  22. El ámbito al parecer inaccesible donde se mueve la burocracia, no llega ser nunca demasiado estable para sus ocupantes, porque cada uno de ellos se ve obligado a competir constantemente con aquellos que tiene a la par y solo por eufemismo denomina sus compañeros, con el objeto de conseguir ascensos. Otra guerra se entabla con quienes se encuentran por debajo, para impedirles que los desplacen del nicho en su búsqueda de mejoras, y algo similar ocurre con los superiores, que a cada instante reclaman favores desmedidos y esperan el respaldo incondicional de quienes no se encuentran en condiciones de negárselo. La inimaginable estabilidad del burócrata, se consigue solo al precio de superar una serie interminable de crueles enfrentamientos.
  23. El ejército de la burocracia suele ser miope, indisciplinado, inorgánico, pero gracias al desorden que en él impera, gana más de una vez la batalla contra todos los que pretenden reformar las instituciones, para que atiendan los justos reclamos de los usuarios.
  24. El estilo es el hombre, según Buffon. Si el funcionario de inferior jerarquía se comporta como un déspota consumado, es un déspota que merece ser tratado como tal, aunque las evidencias indiquen que no pasa de ser un pobre diablo envalentonado por su precaria situación.
  25. ¿Cómo sobreviven los burócratas a la interminable serie de reuniones de coordinación, capaces de matar por aburrimiento a cualquiera que se obligado a asistir? Primera respuesta: las sufren porque se las pagan. Segunda respuesta: ¿quién ha supuesto que están vivos?
  26. Bajo ninguna circunstancia los burócratas harán el bien sin mirar a quién. En lo posible, no harán nada hasta encontrar a quién les conviene hacer el favor, para cobrárselo lo antes posible.

Toda revolución se evapora y deja atrás solo el limo de una nueva burocracia. (Franz Kafka)


Toda organización tiene asignada un cierto número de plazas para que las ocupen personas no calificadas. (Edward Murphy)

La democracia es cancerosa y su cáncer es la burocracia. (William Burroughs)

Lo único que nos salva de la burocracia es la ineficiencia. Una burocracia eficiente es el mayor peligro para la libertad. (Eugene McCarthy)

Guárdate bien de ocupar, por casualidad, un puesto que supere tus capacidades, nada que no tengas que aparentar lo que no eres. Nada es más peligroso que esto, nada perturba tanto la paz interior, ni es más perjudicial para la integridad moral de una persona; además, suele acabar provocando un pérdida total del crédito. (Georg Lichtenberg)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: