Alegrías disponibles

Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde; como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una. (Voltaire)

La alegría consiste en tener salud y la mollera vacía. (Antonio Machado)

¿Por qué nos alegramos en las bodas y nos entristecemos en los velorios? Porque no somos la persona involucrada. (Mark Twain)

Nada contribuye tanto a la tranquilidad del alma, como el no tener ninguna opinión. (Georg Lichtenberg)

Pablo Picasso: La Alegría de Vivir

  1. Alegrarse de la felicidad ajena no puede ser una quimera, que la gente sensata relega al rincón de las buenas intenciones (para que se quedan solo en eso). Hay que aprender a disfrutar con otros, de a poco, sin hacerse demasiadas expectativas, porque se trata de una habilidad a punto de extinguirse. Me alegro contigo. Soy capaz de compartir lo mejor de ti, sin perder el sueño pensando en cómo despojarte de lo que admiro, para mi exclusivo disfrute.
  2. Esta es una solemne decisión: me capacitaré con la misma paciencia que suelo poner en la capacitación de otros, para descubrir la alegría que existe, a pesar de que me adiestraron para la vecindad del desaliento. Ahora viene lo más difícil: me adiestraré para percibir en el dolor que se impone, la poca o mucha felicidad que me esté reservada.
  3. Hay alegría cuando se cambia de ruta, cuando se renuevan los acompañantes habituales, cuando se altera el destino preestablecido. El viaje es una renovación constante de algo que está fuera de mí, y sin embargo solicita que yo le corresponda con una renovación interna.
  4. Alegrarse de pasarlo bien es una actitud redundante. La verdadera alegría es esa que se percibe incluso cuando uno está sufriendo, mezclada inextricablemente con el dolor y sin embargo reconocible en su grandeza.

    Robert Delaunay: La Alegría de Vivir.

  5. ¡Alégrate! Eres un ser pensante, que con gran dificultad ha llegado a darse cuenta de ello, en medio de una galaxia carente de sentido. La vida vale la pena ser vivida, aunque solo sea como una apuesta que tarde o temprano habrás de perder.
  6. No hay dicha que no sea fugaz, pero al mismo tiempo, no hay momento de felicidad que no impresione como algo eterno.
  7. La posibilidad de comunicarse con alguien, a pesar de los celos y competencias que se interponen, no obstante las desatenciones que impiden concentrarse en el otro, las decodificaciones aberrantes que se suceden, los rencores y temores que nos impiden confiar el interlocutor, no deja de ser un milagro que convendría celebrar cada vez que se da.
  8. Disfruta, por ejemplo, el afecto de aquellos que por casualidad encuentras y con quienes consigues entablar un diálogo coherente. Ese acuerdo se manifiesta de maneras tan opuestas y cambiantes, que no pueden tomarte distraído.
  9. Disfruta del amor de quienes de algún modo se comprometieron a amarte, porque mantener una promesa de ese tipo, suele ser una tarea nada fácil.
  10. Disfruta incluso del amor de quienes de ningún modo están obligados a amarte, de aquellos que no esperan nada de ti, porque la gratuidad del afecto es el don más grande que uno puede encontrar.
  11. Hay alegrías modestas, que no conviene despreciar cuando se nos ofrecen. Tal vez no cambien demasiado la suerte del mundo, tal vez no sean duraderas, pero te consuelan y permiten que te afiances en la decisión de no abandonarte al desánimo.
  12. Hay alegrías del dar sin esperar ninguna retribución inmediata y a veces ninguna retribución futura, situaciones que resultan poco menos que una ofensa para los mezquinos. Lo más probable es que tu disfrute los hiera, como la exhibición del lujo en presencia de los pobres.
  13. La belleza ocurre, en ocasiones, cuando se la busca pacientemente, pero sobre todo cuando nadie espera que esté allí, antes de que el universo regrese al caos y la rutina que terminan por aplastarla.
  14. Sé prudente al exhibir tu felicidad, incluso al encarar las tareas más modestas, las mismas que resultan penosas o carentes de sentido para los mezquinos. Que no adviertan que los disfrutas, para que no se sientan obligados a castigarte quitándotelas.
  15. La manifestación de un reconocimiento, de parte de aquellos con quienes estamos relacionados, es algo que todos buscamos y no puede ser motivo de vergüenza que lo esperemos. Negárselo a alguien por cualquier razón, es una mezquindad que nos acusa de la peor manera. Todos queremos ser evaluados y aceptados por nuestros esfuerzos, para confirmar que debemos continuar en esa dirección tan difícil, a pesar de la proliferación de ejemplos que aconsejan no hacer nada.
  16. El aplauso es un premio insuperable que en la modesta situación del teatro se vuelve posible y en otros medios carece de sentido. En el teatro el aplauso es oportuno, porque no tarda en otorgarse (o negarse) cuando se lo espera. No requiere grandes negociaciones, ni discursos que lo justifiquen. Esa declaración de gratitud sin palabras, se responde comprometiéndose a merecerla.
  17. Hay en el teatro un aplauso acompasado, fruto de una audiencia que no solo desea premiar el desempeño de alguien, sino demostrar que los espectadores se han puesto de acuerdo, que dejan de lado sus diferencias y coinciden en su valoración del espectáculo. ¡Esa música no se olvida!
  18. La risa, en el teatro, es otra retribución maravillosa que alguna vez experimenté y no voy a olvidar. ¡Qué feliz me sentí al oír que toda la sala coincidía en la risa que yo había programado al escribir un texto!
  19. Si no puedes pasarlo bastante mal en cualquier momento de tu vida y hasta con cierta frecuencia, se te volverá muy difícil disfrutar los pocos buenos momentos cuando llegan. Ser feliz requiere un entrenamiento.

    Henri Matisse: La alegría de Vivir

  20. Cuando pienso en la felicidad que disfruté en el pasado, no suele aparecer teñida de la menor sombra de nostalgia, porque sigue siendo actual y promete continuar tal como fue (en ningún momento llego a considerar que el contacto se ha descontinuado) en el futuro.
  21. Necesitas de muy poco para ser feliz, y no es improbable que ese poco te sea retaceado por aquellos que no van a permitir que nadie más que ellos disfruten, como si la felicidad fuera un recurso natural no renovable. Tu ventaja respecto de ellos, es que puedes prescindir incluso de ese poco y dedicarte a buscar otra manera de obtener la misma satisfacción.

Tengo mi propia versión del optimismo. Si no puedo cruzar una puerta, cruzaré otra o haré otra puerta. Algo maravilloso vendrá, no importa lo oscuro que esté el presente. (Rabindranath Tagore)

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