Resiliencia

Boris Cyrulnik

Resiliencia es el arte de navegar en los torrentes, el arte de metamorfosear el dolor para darle sentido; la capacidad de ser feliz incluso cuanto tienes heridas en el alma. (Boris Cyruknik)

  1. Hay una alegría modesta en resignarse. Es la más difícil de todas.
  2. Darse por vencido y dedicar el tiempo que quede a otros asuntos de mayor, antes que continuar luchando por aquello que se perdió.
  3. Aceptar que todo se perdió y no obstante quedan otras tareas no son el duelo, a pesar de que todavía nada se defina. Si no aprendes eso, cualquier contratiempo será tu última oportunidad.
  4. Ahora sabes que a pesar de las experiencias horribles que dejaste atrás, tu vida habrá de continuar… y probablemente no será una fiesta.
  5. Una de las ventajas de envejecer es que las peores previsiones fueron puestas a prueba, no pocas de ellas se confirmaron, y a pesar de todo uno sigue con vida.
  6. Reconciliarse cuesta más que continuar una guerra. En el segundo caso, uno espera destruir al adversario. En el primero, tendría que liquidarse uno mismo.
  7. No hace falta que olvides las ofensas, ni el dolor que te pareció intolerable. Tan solo deja que el tiempo descomponga la memoria, hasta que puedas digerir la experiencia en la confianza de que te alimenta.
  8. A veces tengo la sensación de que ne falta el suelo debajo de los pies. No sé lo que habrá de pasar en los próximos minutos, ni cómo reaccionaré ante lo que venga. Eso tiene que pasar, me digo repetidamente; sin embargo, no logro convencerme de que el pánico desaparecerá y yo seré capaz de pisar terreno firme y volveré a imaginar que controlo una rutina previsible, tranquilizante como una canción de cuna.
  9. Uno vive con el dolor de haber sido rechazado tantas veces. Por lo tanto, no debería considerar el próximo rechazo como un daño intolerable, de esos que causan la muerte a quien lo experimenta. Las evidencias revelan que uno puede acumular escoriaciones y moretones que no adornan a nadie, pero tampoco impiden continuar con vida. Lo más probable es que el proceso de curación desvanezca poco a poco el dolor inicial, si se le da tiempo al tiempo, hasta que un día no haga falta pensar más en lo que detonó todo y (si se tiene la oportunidad de madurar) hasta la pena desaparezca.
  10. Acostúmbrate a fracasar, porque a larga resulta más útil que aprender a agradecer los aplausos.
  11. Antes de darte por rendido, espera que la montaña se mueva.
  12. Estás agotado. Tu vida ya no tiene sentido. El futuro amenazador parece no tener salidas para ti. Por las dudas, duerme una siesta.
  13. Uno ha decidido no concederle a ese dolor intolerable tanto poder como parecía tener cuando le fue inferido, motivo por el cual tarde o temprano uno intenta de nuevo desafiar las reglas injustas que hubiera debido aprendido a respetar para siempre. Los reflejos condicionados explican la conducta del perro de Pavlov, pero no la de uno.
  14. Uno vive con el dolor de haber sido alguna vez tan feliz, que no podrá recuperar intacta la misma sensación.
  15. Del dolor se aprende no importa qué y para el resto de la vida. Eso lleva tiempo reconocerlo. De la felicidad se disfruta el presente, en el mejor de los casos, pero de todos modos pronto se olvida.
  16. Echarse a morir no cuesta demasiado. Luego de representar la gran escena, que debería suscitar un merecido aplauso, el drama continúa y uno tiene que preguntarse cómo ponerse a la altura de las circunstancias, si no desea quedarse al margen.
  17. No te quejes tan pronto. Déjalo para cuando realmente no seas capaz de tolerar tu situación, porque lo más probable es que las quejas no te ofrezcan el menor alivio.
  18. Aguantar de pie las adversidades, hasta que la situación cambie o nos mande de vacaciones prolongadas al otro mundo. Eso era ser hombre (o mujer, en cuyo caso podían agregarse algunas lágrimas) y no nos concedían otras alternativas. Un modelo de conducta bastante rígido, pero también útil, cuando uno tiende a derrumbarse.
  19. Pase lo que pase, mi convicción es que sobreviviré al fracaso. Si mis planes fallaran, como ha sucedido tantas veces, al menos tendré por delante las evidencias de mis errores, que me brindarán la oportunidad de corregirlos.

    Ludwig van Beethoven

  20. Beethoven comprendió que el rumor interno de la sordera habría de acompañarlo durante el resto de su vida, impidiéndole conectarse con los sonidos del mundo exterior, cuando todavía le faltaba por componer (no es que él lo supiera, pero nosotros no podemos olvidarlo) seis sinfonías.

    Anna Frank

  21. Anna Frank escribe en su diario: “Veo como el mundo se va convirtiendo poco a poco en un desierto; oigo cada vez más fuerte el trueno que se avecina y que nos matará”. No hay ningún error en el pronóstico de una adolescente que vive hacinada entre los cuatro muros de una buhardilla. Nada le queda por hacer y nada quedará de ella en pocos meses, cuando muera en el campo de concentración de Bergen-Belsen, fuera de ese diario, que generaciones más tarde continúa dialogando con millones de lectores.
  22. Helen Keller no puede ver, ni oír, ni hablar.  Gracias a las limitaciones anteriores, escribe.
  23. Jean-Dominique Bauby quedó paralizado por un infarto y solo consigue mover un párpado. Gracias a lo anterior, escribe.
  24. Mi convicción de que me las compondré en la dificultad, aunque en este momento no sepa cómo, no me volverá invencible, pero al menos me permitirá reorganizar mis despojos después de cada fracaso.
  25. Ahora no veo la menor salida a mis dilemas. Eso no quiere decir que no haya ninguna. Seguiré buscando mientras pueda y luego no es improbable que otros lo hagan mejor que yo, gracias a que yo dejé marcada la dirección equivocada.
  26. Sobrellevar mi torpeza cotidiana es uno de los desafíos más odiosos que encuentro. Mis limitaciones evidentes me irritan más que de cualquier otro ser humano, pero si el enojo es demasiado, ¿no estaré dejando de lado el aprendizaje que me permitiría salir adelante a pesar de todo.
  27. Frente a sus enemigos, se acorazaba. Aquellos a quienes amaba, en cambio, lo encontraban indefenso. Probablemente de ellos, que no deseaban lastimarlo, recibía los mayores daños.
  28. Sé lo que significa abandonarse al dolor, como quien se baña en aguas profundas. Solo hay que dejar de resistirse, y entonces el espectáculo de la propia miseria colma todos los sentidos. Uno es eso que no le agrada ser y nada más que eso, desde entonces hasta la eternidad. A partir de una entrega incondicional parecida, uno quiere recuperar el control, salir a flote, no ahogarse en el vómito, por lo que no es improbable que maltrecho y sucio, salga a flote.
  29. Algo elemental se impone en mí durante las crisis que me superan. Algo más antiguo que el discurso que suele representarme (y traicionarme). Mudo, y hasta avergonzado de mis actos, me descubro luchando por salir a flote.
  30. ¡Ah, la sabia obscenidad de mis intentos de no morir ahogado! En vano pretendo burlarme del esfuerzo que realizan por su cuenta mis brazos y piernas. Ese manoteo desesperado debo ser yo también, mal que mi cabeza haya decidido hundirme. Una parte de mí quiere sobrevivir. Eso derriba cualquier convicción de que toda resistencia es inútil.
  31. Da por sentado que cualquier tarea que emprendas, fracasará tarde o temprano. A continuación empéñate en dejar una huella duradera, porque de otro modo hasta los actos más triviales se vaciarán de sentido.

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