Guerra de los Sexos

 

Tamara de Lempicka: Adán y Eva

Tamara de Lempicka: Adán y Eva

El amor es ciego, pero el matrimonio le restaura la vista. (Georg Lichtenberg)

 Bigamia: Mal gusto que la sabiduría del futuro castigará con la trigamia. (Ambrose Bierce)  

  1. El amor no suele ser recompensado. Aún así, el amor no busca recompensa. Lo contrario es cálculo, negociación, conveniencia, retribución, nada despreciable cuando lo más frecuente es la crueldad estéril de quienes no reconocen la existencia del amor, ni dejan de considerarlo un insulto imperdonable.
  2. El hombre y la mujer se acomodan (bien o mal) para estar juntos y eso no significa demasiado, porque a continuación deben renegociar cada nuevo encuentro como si fuera el primero.
  3. Que las mujeres hayan sido consideradas por la Biblia como el descanso del guerrero, no indica otra cosa que la dependencia y fragilidad de los hombres agotados por los enfrentamientos con sus iguales. Cualquiera puede ver que la relación entre los géneros no pasa de ser otra guerra, tal vez en sordina, pero nunca del todo resuelta. En aquellos momentos de la intimidad en que los hombres bajan las defensas, las mujeres pueden controlarlos sin gran esfuerzo de su parte. Más prudente para ellos hubiera sido concebirlas como sus amigas y asociadas, que como sus enemigas inevitables.
  4. Las hormonas hacen bastante ruido (incluso demasiado, en ciertas épocas de la vida), pero solo el amor es capaz de poner la música.
  5. Uno ama y eso es todo. No hace demasiadas previsiones. No calcula los costos y beneficios. No efectúa fatigosas estadísticas. La voluntad de amar no exige nada más que exponerse a la burla, la decepción o la respuesta de las persona amada, que todo lo justifica.
  6. No hay nada como el amor incondicional por otro ser humano, por un animal, por cualquier cosa capaz de recibirlo, aunque no esté obligado a responder.
  7. Las mujeres nacieron tan libres como los hombres. Incluso más libres que ellos, porque pueden reproducir a la humanidad, reduciendo a un episodio efímero la participación masculina. Esa libertad que no se les reconoce habitualmente, se presenta como algo siempre nuevo, sin precedentes, casi lo opuesto al orden de la Naturaleza y cada generación debe aprender a negociarla de nuevo, como si nadie la hubiera disfrutado antes.
  8. La naturaleza les otorgó a las mujeres el privilegio de parir y a los hombres el de suministrar el género de sus hijos. Es una asociación donde los opuestos (y no los fáciles de conciliar) se reclaman.
  9. La menstruación les recuerda a las mujeres que forman parte de la Naturaleza y deben someterse periódicamente a ritmos que establecen sus límites y posibilidades, mientras los hombres se imaginan a sí mismos como figuras míticas, distantes y superiores a la Naturaleza, capaces de fecundar en cualquier momento. ¿Cuál de los géneros puede perder antes el sentido de la realidad?
  10. Si los hombres eyacularan con la misma regularidad y parsimonia con que las mujeres menstruan, el evento sería celebrado públicamente, en lugar de ocultarse como una vergüenza personal.
  11. Millones de espermatozoides nadan tras un óvulo, incapaces de asociarse para no andar provocando tanto revuelo.
  12. El poder masculino es una construcción milenaria. Si uno lo juzga por sus resultados, se trata de un proyecto  generalmente fallido. El poder de las mujeres suele ser una imitación de ese fracaso y una amenaza para quienes estaban convencidos de haber sido designados por Dios para perpetuar el error.
  13. Los hombres ejercen el poder con la incompetencia que los ha caracterizado desde que existe memoria. Las mujeres intentan hacer lo mismo, a pesar de que les prestaron el poder no hace mucho.
  14. Las mujeres han sido acondicionadas por la educación para rehusar las evidencias del poder que podrían ejercer en la sociedad, poniendo como excusa los compromisos con la preservación de la especie. El argumento es convincente, pero logra dejar en segundo plano las evidencias del fracaso masculino en ambos órdenes.
  15. Ser montado por una mujer es una experiencia deliciosa para la mayoría de los hombres. ¿Qué puede resultar más gratificante que verlas recurrir a su opresor tradicional, cuando pretenden demostrar que se han liberado?
  16. A pesar de la frase de Karl Krauss, la masturbación continúa siendo un sustituto del complejo diálogo que se vuelve posible en el matrimonio.
  17. Uno los signos más insidiosos de la modernidad es otorgarle poder a las mujeres, para que no profundicen la discriminación a la que suelen someterlas. Una de las actividades más repulsivas de los hombres que rodean a esas mujeres con poder, es convencerlas de que ellos las aman y aguardan como respuesta que ellas se le sometan.
  18. Donde hay una mujer con poder, hay por lo menos un zángano carente de la dignidad de su función que demuestran aquellos que viven en las colmenas, sin otro objetivo en sus mentes que satisfacer a las hembras.
  19. Los hombres con poder corrompen inevitablemente a las mujeres ambiciosas que se instalan en su entorno, para no esforzarse demasiado. Lo inverso, aunque posible, cuesta creerlo.
  20. No hay hombre con poder que no se vuelva atractivo para una mujer ambiciosa. El dinero y las conexiones que él aporta, son más poderosos que los genes, sobre todo porque muchas de ellas no tienen la procreación en el horizonte, sino la continuidad (mejorada) de sí mismas.
  21. Que dos personas necesiten amarse no es nada tan raro. Que consigan otorgarle una duración a ese encuentro afortunado y no lo conviertan en otra rutina más o en un recurso para evitar la soledad, es casi un milagro.

    Edward Hooper: Pintura 

  22. Somos una pareja. No es nada que tenga demasiado significado para nadie más que nosotros dos. No consigo entender cómo esta relación llegó a ser algo concreto para nosotros. Sin embargo, con eso cuento diariamente. Mi vida se volvería odiosa, despojada de esa convicción de que en este limitado territorio, cada uno existe para el otro, a pesar de que casi nunca estemos conformes con lo que tenemos y no veamos la manera de lograr la perfección insidiosa que nos incitan a buscar la publicidad y los sermones.
  23. Hay un momento en que los amantes de ayer se convierten en amigos de hoy y en lo posible, en los compañeros de mañana. No todos tienen la suerte de alcanzar ese estado (porque las parejas se desarman por causa de los conflictos que acumularon mucho antes) y son menos aún quienes lo celebran como corresponde. La pasión desenfrenada y sin embargo eterna, siempre idéntica a sí misma, es uno de los mitos más odiosos de la Humanidad.
  24. Ser amado es un lujo bastante más raro de lo que se piensa, entre otros motivos, porque uno suele no darse cuenta cuando lo aman, y otros no logran expresarlo de la manera más adecuada, por lo que buena parte de la gente está mirando para otro lado y no entera, cuando se da la oportunidad.

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