Tamara de Lempicka: Adán y Eva
El amor es ciego, pero el matrimonio le restaura la vista. (Georg Lichtenberg)
Bigamia: Mal gusto que la sabiduría del futuro castigará con la trigamia. (Ambrose Bierce)
- El amor no suele ser recompensado. Aún así, el amor no busca recompensa. Lo contrario es cálculo, negociación, conveniencia, retribución, nada despreciable cuando lo más frecuente es la crueldad estéril de quienes no reconocen la existencia del amor, ni dejan de considerarlo un insulto imperdonable.
- El hombre y la mujer se acomodan (bien o mal) para estar juntos y eso no significa demasiado, porque a continuación deben renegociar cada nuevo encuentro como si fuera el primero,
- Que las mujeres hayan sido consideradas por la Biblia como el descanso del guerrero, no indica otra cosa que la dependencia y fragilidad de los hombres agotados por los enfrentamientos con sus iguales. Cualquiera puede ver que la relación entre los géneros no pasa de ser otra guerra, tal vez en sordina, pero nunca del todo resuelta. En aquellos momentos de la intimidad en que los hombres bajan las defensas, las mujeres pueden controlarlos sin gran esfuerzo de su parte. Más prudente para ellos hubiera sido concebirlas a ellas como sus amigas y asociadas, que como sus enemigas inevitables.
- Las hormonas hacen bastante ruido (incluso demasiado, en ciertas épocas de la vida), pero solo el amor es capaz de poner la música.
- Uno ama y eso es todo. No hace demasiadas previsiones. No calcula los costos y beneficios. No efectúa fatigosas estadísticas. La voluntad de amar no exige nada que exponerse a la burla, la decepción o la respuesta que todo lo justifica.
- No hay nada como el amor incondicional por otro ser humano, por un animal, por cualquier cosa que sea capaz de recibirlo, aunque no esté obligado a responder.
- Las mujeres nacieron tan libres como los hombres. Incluso más libres que ellos, porquen pueden reproducir a la humanidad, reduciendo a un episodio efímero la participación de ellos. Esa libertad que no se les reconoce fácilmente, se presenta como algo siempre nuevo, sin precedentes, casi opuesto a la Naturaleza y cada generación debe aprender a negociarla como si nadie la hubiera disfrutado antes.
- La naturaleza les otorgó a las mujeres el privilegio de parir y a los hombres el de suministrar el género de sus hijos. Es una asociación donde los opuestos (y no los semejantes) se reclaman.
- La menstruación les recuerda a las mujeres que forman parte de la Naturaleza y deben someterse periódicamente a ritmos ancestrales que les recuerdan sus límites y posibilidades, mientras los hombres se imaginan a sí mismos como figuras míticas, distantes y superiores a la Naturaleza, capaces de fecundar en cualquier momento. ¿Cuál de los géneros puede perder más fácilmente el sentido de la realidad?
- Si los hombres eyacularan con la misma regularidad y parsimonia con que las mujeres menstruan, el evento sería celebrado públicamente, en lugar de ocultarse como una debilidad personal.
- Millones de espermatozoides nadan tras un óvulo, incapaces de asociarse para enseñarle a no andar provocando tanto revuelo.
- El poder masculino es una construcción tradicional, y si uno lo juzga por sus resultados, se trata de una empresa generalmente fallida. El poder de las mujeres suele ser una imitación de ese fracaso y una amenaza para quienes estaban convencidos de haber sido designados por Dios para perpetuar el error.
- Los hombres ejercen el poder con la incompetencia que los ha caracterizado desde que existe memoria. Las mujeres intentan hacer lo mismo, a pesar de que les prestaron el poder hace poco.
- Las mujeres han sido acondicionadas por la educación para rehusar las evidencias del poder que podrían ejercer en la sociedad, poniendo como excusa los (al parecer) supremos compromisos con la preservación de la especie. El argumento es convincente, pero logra dejar en segundo planos las evidencias del fracaso masculino en ambos órdenes.
- Ser montado por una mujer es una experiencia deliciosa para la mayoría de los hombres. ¿Qué puede resultar más gratificante que verlas recurrir a su opresor tradicional, cuando pretenden demostrar que se han liberado?
- A pesar de la propuesta de Karl Krauss, la masturbación continúa siendo apenas un sustituto del complejo diálogo que se vuelve posible solo en el matrimonio.
- Uno los signos más insidiosos de la modernidad es otorgarle poder a las mujeres, para que no profundicen la discriminación a la que suelen someterlas. Una de las actividades más repulsivas de los hombres que rodean a esas mujeres con poder, es convencerlas de que ellos las aman y aguardan como respuesta que ellas se le sometan.
- Donde hay una mujer con poder, hay por lo menos un zángano carente de la dignidad de su función que demuestran aquellos que viven en las colmenas sin otro objetivo en sus mentes que la satisfacción de las hembras.
- Los hombres con poder corrompen inevitablemente a las mujeres ambiciosas que se preocupan de instalar en su entorno, para no esforzarse demasiado. Lo inverso cuesta creerlo.
- No hay hombre con poder que no se vuelva atractivo para una mujer ambiciosa. El dinero y las conexiones que él aporta, son más poderosos que los genes, sobre todo porque muchas de ellas no tienen la procreación en el horizonte, sino la continuidad (mejorada) de sí mismas.
- Que dos personas necesiten amarse no es nada tan raro. Que consigan otorgarle una duración a ese encuentro afortunado y no lo conviertan en otra rutina más o en un recurso para evitar la soledad, es casi un milagro.
- Es impensable que alguien ame a su pareja y no intente modificarla a tal punto que el otro se pregunte si el amor era una forma de ocultar la intolerancia, combinada con el empecinamiento en alterar su naturaleza.
- Que una mujer ame a un hombre no es una excusa para que deje de pensar en sí misma como un ser independiente, dotado de necesidades que él no tiene por qué satisfacer.
- Las relaciones entre hombres y mujeres son tan improbables, que el matrimonio debería entenderse como un juego de azar, donde las posibilidades de que algo falle (de que todo falle también) superan las alternativas de que el acuerdo resulte ventajoso para ambos. Esa incertidumbre le otorga su atractivo único a la relación.
- Haber sido engañado por una mujer es la peor ofensa que pueden sufrir algunos hombres. ¿Cómo es que ella, nacida para someterse al rutinario engaño masculino, se atreve a tomar la iniciativa de pagar con la misma moneda? Más que una afrenta personal, es un sacrilegio.
- La oportunidad de engañar a hombres que les han demostrado cómo se engaña, es una tentación imposible de rechazar para algunas mujeres. Sin duda, eso les duele a ellos, aunque no siempre las satisfaga a ellas. Pagar con la misma moneda es continuar una relación que solo promete ser desigual.
- Según el viejo chiste, el Papa le habría aconsejado a la reina de Alemania moverse un poco durante el coito, para evitar que su esposo cometiera involuntariamente el pecado de necrofilia, como le ocurrió a uno de sus antecesores. Simular que se disfrutaba del sexo debió ser un progreso de la humanidad, tras las reglas que lo presentaban como algo repugnante, un desahogo que la buena educación aconsejaba ignorar.
- Preguntarle a la pareja sexual cómo lo ha pasado durante el encuentro que acaba de concluir, es una verificación demasiado riesgosa. ¿Qué se gana con averiguar la verdad, por halagüeña que sea? O bien la respuesta ha sido evidente, o bien se está invitando a la otra persona a mentir o vengarse, o bien resultará humillante escuchar la verdad, que de todos modos se sospechaba.
- Desde hace un tiempo, se ha demonizado el simulacro de la satisfacción sexual, como una actividad generadora de neurosis. En el caso de las mujeres, eso mismo era considerado un signo de elemental de cortesía, como taparse la boca para estornudar o sonarse la nariz sin hacer demasiado ruido. ¿Por qué ciertas manifestaciones dejaron de reprimirse y otras continúan obedeciendo a las mismas restricciones?
- Simular un orgasmo es como saludar a un colega en el trabajo. Puede que a uno le parezca una formalidad tediosa, pero a la otra persona le cambia la percepción del día.
- El violador es un seductor fallido. El más fracasado de todos, porque ni siquiera puede aceptar la idea de que alguna vez no resulte tan atractivo como ha deseado ser.
- La seductora viola a su manera, que es ofrecerse como presa y premio del primer hombre descontrolado que se le cruza en el camino y se siente obligado a pagar peaje.
- El amor de a dos es una enorme improbabilidad. Cuando se piensa en la alternativa de amarse de a tres o cuatro, la incredulidad (más que la repulsión moral) nos domina.
- La continencia sexual pasó de moda. Uno tiene que dar justificativos cuando lo acusan de eso, pero de todos modos se arriesga a que de todos modos lo condenen y sometan al aislamiento por simple sospecha. En menos de un siglo, se pasó del simulacro de virtud al simulacro del vicio como el ideal del comportamiento de los seres humanos adultos. Los términos medios nunca fueron aceptados.
- El coitus interruptus fue considerado en algún momento como un procedimiento anticonceptivo cuya eficacia está demostrada por la superpoblación actual. La misma mitología ha sido revitalizada por los videos pornográficos donde todo es placer y ninguna procreación.
- Las solteronas son vistas como víctimas de un orden que les ha negado la felicidad. Los solterones, como hipócritas que ocultan una existencia deshonesta. Aunque ambos salen perdiendo, ellas ganan en respeto.
- Que un hombre y una mujer consigan hacerse felices uno a la otra, que el deseo mutuo coincida en el tiempo y el espacio, parece una circunstancia tan improbable que justifica las expectativas de todo el mundo.
- No es imposible que tres o más personas se amen unas a otras con la sinceridad de apenas dos, pero el virus de la exclusividad suele ser más poderoso y el equilibrio que se disfrutó en algún momento no tarda en quebrarse.
- Orgía: intento vano de conversión del caos en sistema.

Tamara de Lempicka: Primavera
- Que una mujer ame a otra mujer, parece lo más razonable del mundo, puesto que ambas suelen habitar un mundo en el que se las discrimina, y al reunirse buscarían protección del sistema controlado por los hombres. Lo excepcional es que ellas no dejen pasar la oportunidad, con tanta frecuencia, de traicionar su acuerdo para someterse a un hombre.
- Hay mujeres que parecen unidas tan solo por su odio a los hombres. Imaginemos la factibilidad de una pareja heterosexual que solo se mantuviera unida por su odio al resto de la humanidad. No puede ser la base de una relación durable.
- Un hombre femenino es objeto de burlas y conmiseración: algo le falta (demasiado). Una mujer masculina causa horror: está revelando un potencial peligroso de imitar para ambos géneros.
- Una mujer masculina espanta. Dos causan alivio a los espectadores masculinos: siempre existe la esperanza de que entre ellas se entretengan y liberen de la responsabilidad masculina de hacerlas felices.
- ¡Qué descanso para los hombres el espectáculo de un par de lesbianas! ¡No tener que hacer nada para satisfacer a una mujer (o dos) es una situación que no se da todos los días!
- Muchos hombres jóvenes de la actualidad sienten una combinación de temor con rencor por las mujeres. Cuando niños, no consideraron que recibieran suficiente atención de sus madres. Al estudiar y trabajar, se vieron obligados a competir con mujer que aceptaban menores sueldos o se demostraban mejor preparadas profesionalmente. Una vez que las enfrentaban como parejas, temían no satisfacerlas sexualmente (por primera vez en la Historia, ellas los evaluaban por su comportamiento en la cama). ¿Cómo es posible entonces, que las enfrenten de igual a igual, siguiendo el simple impulso de las hormonas?
- Que un hombre ame a otro hombre, en una cultura tan competitiva como la actual, que por excepción jueguen entre ellos y suspendan la rivalidad habitual en la que se los adiestró desde la más tierna infancia, constituye una excepción que debería causar asombro, antes que ser mirado como una desviación condenable de las normas de la mayoría.
- Debe haber mucho dolor en la renuncia al sexo con el que se nació, decidida por algunos que afirman sentirse presos de su cuerpo, porque más allá de las evidencias corporales que suministran los cirujanos, solo pueden alcanzar el simulacro (humillante, reiterado) del otro sexo.
- Que un hombre quiera convertirse en la mujer de otro, no pasa de ser una fantasía. Los simulacros dan un momentáneo alivio a la rutina, opresiva por la simple repetición que entraña, a los temores la castración que cuesta acallar, pero no pueden constituirse en la realidad.
- Las mujeres llegan a serlo después de haber aceptado los secretos reclamos de sus cuerpos y aquellos más explícitos de los hombres que las encierran para evitar que otros competidores les pongan la mano encima y entrarían en pánico si ellas no respetaran esas presuntas limitaciones.
- Las ofertas de sexo venal corresponden siempre a una demanda previa. Cuando esto no se da, surge el acoso, una demanda que intenta forzar la oferta.
- Hay patrones que ofrecen un empleo y esperan que la retribución mezquina incluya los servicios sexuales de quienes están subordinados. Es como pensar que una indignidad puede hacer olvidar la otra.
- La masturbación es la única actividad sexual que con toda seguridad toma en cuenta la satisfacción de quien colabora en el disfrute.
- ¡Quítenme todo, menos las fantasías durante la actividad sexual! Si en ese momento no fuera otro, hasta la castidad resultaría más atractiva.
- ¿Acaso le está negada al travesti la posibilidad de desnudarse por completo? Al hacerlo, terminaría demostrando la imposibilidad de ser precisamente quien proclama.
- ¿Acaso el travesti confunde al actor con el personaje que interpreta, más allá de la representación en la que participa? ¿Cómo suple la ausencia del aplauso, cuando más admirable resulta su actuación?
- Somos una pareja. No es nada que tenga demasiado significado para nadie más que nosotros dos. No consigo entender cómo esta relación llegó a ser algo concreto para nosotros. Sin embargo, con eso cuento diariamente. Mi vida se volvería odiosa, despojada de esa convicción de que en este limitado territorio, cada uno existe para el otro, a pesar de que casi nunca estemos conformes con lo que tenemos y no veamos la manera de lograr la perfección insidiosa que nos incitan a buscar la publicidad y los sermones.
- Hay un momento en que los amantes de ayer se convierten en amigos de hoy y en lo posible, en los compañeros de mañana. No todos tienen la suerte de alcanzar ese estado (porque las parejas se desarman por causa de los conflictos que acumularon mucho antes) y son menos aún quienes lo celebran como corresponde. La pasión desenfrenada y sin embargo eterna, siempre idéntica a sí misma, es uno de los mitos más odiosos de la Humanidad.
- Ser amado es un lujo bastante más raro de lo que se piensa, entre otros motivos, porque uno suele no darse cuenta cuando lo aman, y otros no logran expresarlo de la manera más adecuada, por lo que buena parte de la gente está mirando para otro lado y no entera, cuando se da la oportunidad.

Escrito por oscargaraycochea
Palimpsesto: Dícese de los escritos antiguos que son borrados para utilizar de nuevo el mismo soporte (pergamino, papiro, tableta de barro), a pesar de lo cual quedan restos que permiten identificar la existencia del texto previo.
Escrito por oscargaraycochea 
Escrito por oscargaraycochea 

